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Reducción de estómago en la Seguridad Social


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Publicado en Obesidad, Reducción de estómago

Antes de entrar de lleno en el tema de la reducción de estómago en la Seguridad Social, comenzaremos señalando que, hoy en día, la obesidad es una de las afecciones más comunes en el mundo occidental, llegando a incidir entre la población adulta además de en la infantil.

Hay diferentes aspectos que arrojan preocupantes cifras de obesidad, entre los que destacan las costumbres de alimentación, el desconocimiento en este ámbito y seguir unos hábitos de vida saludables acompañados de la realización de alguna actividad física.

Cuando padecen de obesidad, las personas se plantean qué procedimiento es el más eficiente para reducir esos kilos de más, ya que esta motivación no está asociada únicamente a temas estéticos, sino también a aspectos de salud. Y es que la obesidad conlleva otra serie de patologías como las cardiovasculares o la diabetes.

Una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio son frecuentemente los medios más utilizados para perder peso, si bien es cierto que hay situaciones en las que estos métodos no se traducen en los resultados deseados y es en estos casos cuando las personas obesas sopesan otras opciones como la reducción de estómago. Esto sucede, sobre todo, en pacientes que no logran mantener su peso de un modo sencillo y tienden a ganarlo sin demasiada dificultad.

Muchas personas con sobrepeso se preguntan en qué caso pueden optar a una reducción de estómago en la Seguridad Social.

Muchas personas con sobrepeso se preguntan en qué caso pueden optar a una reducción de estómago en la Seguridad Social.

Existe un amplio grupo de intervenciones de cirugía bariátrica para luchar contra la obesidad, entre las cuales destacan:

Todos estos métodos presenta sus aspectos positivos y sus aspectos negativos, por lo que será el médico especialista quien recomiende a la persona qué procedimiento de todos de los que se dispone es el más adecuado para su situación particular.

El método de la reducción de estómago

El ámbito de la cirugía de la obesidad o cirugía bariátrica proporciona magníficos beneficios y resultados entre sus pacientes, siempre y cuando sea dirigida por expertos en la materia. Y es que se cuenta con multitud de procedimientos y técnicas que se ajustan tanto a las condiciones de salud como a las necesidades de los pacientes, y que han evolucionado notablemente en los últimos tiempos.

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Si nos referimos a la reducción de estómago en la Seguridad Social -o por el sector privado-, esta se llevará a cabo a través de una cirugía bastante simple, pues se realizará por vía endoscópica y esto reduce el peligro de infecciones y otras complicaciones relacionadas con la operación. El tejido del estómago es plegado por el cirujano, que después sutura entre sí estos pliegues, con lo que la capacidad estomacal se aminora sustancialmente. Este factor ha provocado que sea considerada una opción muy recurrente en el tratamiento de la obesidad.

Tal y como señala su propia denominación, la cirugía de reducción de estómago se centra precisamente en eso, en disminuir la capacidad de almacenamiento de alimentos, por lo que el paciente reduce su consumo. Sin embargo, también hay otros factores a tener en cuenta y que determinan que los resultados obtenidos sean los esperados o no. Por ejemplo, los consejos del especialista o el compromiso de la propia persona.

La reducción de estómago en la Seguridad Social se centra en disminuir el tamaño y la capacidad del estómago.

La reducción de estómago en la Seguridad Social se centra en disminuir el tamaño y la capacidad del estómago.

Entre estas indicaciones médicas, durante el período de recuperación posterior a la cirugía, se hace especial hincapié en la modificación de los hábitos de alimentación del paciente y en la práctica de ejercicio. En otras palabras, la persona se encuentra en permanente seguimiento para comprobar la eficacia del tratamiento y para detectar posibles mejoras a aplicar.

También es reseñable que, normalmente, tras cualquier cirugía bariátrica como la banda o el balón gástrico, una vez que se les retiran, las personas han modificado notablemente sus hábitos de vida. Así, y en relación al tema de la dieta, se alcanza una mejor educación alimenticia gracias a la ingesta de productos que contienen vitaminas y favorecen el mantenimiento de una vida sana.



Todas las técnicas empleadas en cirugía bariátrica resaltan la importancia de hacer ejercicio, un hábito novedoso para determinados pacientes que no solían practicarlo con asiduidad.

Someterse a una intervención de reducción de estómago no supone que el paciente no pueda consumir la totalidad de nutrientes y vitaminas que facilitan que esté sano y en perfectas condiciones, ya que es el nutricionista quien puede determinar su régimen alimenticio.

¿Qué precio tiene un tratamiento para adelgazar?

El coste de una reducción de estómago con el método POSE varía entre los 10.000 y los 12.000 €. Es, sin duda, un precio alto que obliga a muchas personas a plantearse la posibilidad de financiación pública para realizarse esta cirugía. La posible inclusión de la reducción de estómago en la Seguridad Social es una duda muy habitual en este sector quirúrgico. 

Pero es que, además, no la totalidad de potenciales pacientes son considerados ideales para someterse al método POSE, ya que existen determinadas características que estos han de presentar.

No es fácil asegurar en qué casos se financia la reducción de estómago en la Seguridad Social, aunque una de las condiciones es que el IMC esté entre 35 y 40.

En primer lugar, cabe destacar que el método de reducción de estómago financiado por nuestro organismo sanitario público no es fácil. De este modo, una de las primeras condiciones es que el IMC (Índice de Masa Corporal) del paciente se sitúe entre 35 y 40, dando preferencia a aquellas personas con complicaciones relacionadas con la obesidad y que supongan cierto peligro para su estado de salud: patologías respiratorias, tensión arterial alta, etc.

Lo realmente importante en estas situaciones es que el paciente no disponga de otro medio para reducir su sobrepeso considerablemente y que goce del estado de salud necesario para realizarse una intervención de cirugía. Esto es, hay que determinar si la persona precisa de verdad la administración de este método. De no ser así, habrá de buscar diferentes opciones que le permitan deshacerse del peso sobrante.

¿Cómo saber si se es candidato a una reducción de estómago?

Previamente a que una persona sea considerada apta para someterse a una reducción de estómago, se realizan diversos exámenes que engloban:

  • Pruebas físicas: analíticas, endocrinas, etc.
  • Pruebas psicológicas. Tienen por finalidad detectar la posible existencia de algún aspecto emocional que sea el que genere la obesidad, un trauma que incida en su estado de salud. 
    Antes de considerar a una persona candidata para la reducción de estómago, se deben realizar una serie de pruebas.

    Antes de considerar a una persona candidata para la reducción de estómago, se deben realizar una serie de pruebas.

Hay diferentes comunidades autónomas que sí financian las cirugías de reducción de estómago, entre las que destacamos:

  • Madrid. 
  • Zaragoza.
  • Canarias.
  • Valencia.

Las condiciones a cumplir en cada situación individual son distintas, razón por la que se recomienda externalizar este asunto al médico de cabecera. Será él el encargado de derivarnos al especialista endocrino y nos indicará qué pasos habría que seguir en el hipotético caso de que seamos candidatos a una reducción de estómago en la Seguridad Social. Además, nos expondrá en qué consiste esta técnica, contestará a todas las posibles dudas relacionadas con la cirugía y, como ya hemos comentado, con el proceso a seguir en el supuesto caso de que se realizase gracias a la financiación del ente público.

Seguridad Social y cirugía estética

Desde comienzos de este siglo, el ideal de belleza que se forja en los quirófanos de las clínicas ha experimentado una extraordinaria evolución.

En el ámbito de la cirugía plástica, nuestro país se sitúa en el 10º lugar de la lista de países que realizan más operaciones de cirugía. Así lo afirma una encuesta publicada en 2010 por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástico Estética (ISAPS, por sus siglas en inglés), en la que se asegura que las tres primeras posiciones en este sector están ocupadas por Estados Unidos, China y Brasil.

Pero, ¿qué ha impulsado esta transformación estética hasta los actuales límites? Pues podrían apuntarse distintos motivos:

  • Sociales. 
    Tras la reducción de estómago, el paciente debe comprometerse a cambiar sus hábitos de vida y alimentación.

    Tras la reducción de estómago, el paciente debe comprometerse a cambiar sus hábitos de vida y alimentación.

  • Individuales.
  • Redes sociales.
  • Intentar parecerse a alguien famoso.

No obstante, el descontento psicológico o físico que puede acarrear el mismo rechazo a una zona de su cuerpo es, casi siempre, la razón que provoca que numerosas personas se decidan por practicarse estas intervenciones, ya que puede ser una fuente de futuros complejos.

Eso sí, no todas las operaciones de cirugía plástica se encuentran financiadas por la Seguridad Social. Es decir, que ni todos los cambios de apariencia física ni todas las cirugías estéticas practicadas las cubre la sanidad pública. Determinados parámetros, resultados de análisis y, especialmente, signos de afecciones son los que delimitan la competencia de ambos sectores.

¿Cuáles son los límites de la cirugía reparadora?

Retomando el tema objetivo de este artículo sobre la reducción de estómago en la Seguridad Social, cabe mencionar que la SECPRE, la Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora, es tajante en relación a este asunto: las operaciones que aparecen cubiertas por la relación de prestaciones del ente público son las que conforman la denominada cirugía reparadora o constructiva.

Es decir, técnicas que, en cierta manera, corrigen deformaciones de origen u otras complicaciones crónicas que se traduzcan en dolores y peligros para la salud médica del paciente. Ni los antojos de belleza ni las cirugías practicadas con la finalidad de transformar el cuerpo en un modelo más exuberante figuran entre las operaciones subvencionadas por la Seguridad Social. Por lo tanto, la cirugía estética que no se encuentra asociada con ningún accidente, patología o alteración congénita, no será sufragada por el sector público.

La mayoría de intervenciones de carácter estético que cubre la Sanidad pública son aquellas que conforman la llamada cirugía reconstructiva.

Si consideramos estos aspectos, la cirugía estética y la cirugía reconstructiva se encuadran dentro de la cirugía plástica. No obstante, cada rama pertenece a un sector diferente. Si la cirugía estética es la responsable de realzar estructuras normales del cuerpo con el fin de moldearlo hasta un perfil más atractivo, la cirugía reparadora se centra en corregir determinadas estructuras anormales y que pueden estar ocasionadas por:

  • Dificultades en el desarrollo.
  • Golpes o traumatismos.
  • Infecciones.
  • Patologías.

Por lo tanto, en estas últimas situaciones, lo relevante es la funcionalidad corporal y no su apariencia, lo que no sucede con la cirugía estética, pues en la práctica totalidad de ocasiones se recurre a ella por motivos de autoestima personal.

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¿Cuáles son las cirugías estéticas cubiertas por la Seguridad Social?

Las operaciones que cuentan con la debida autorización para ser financiadas por el sector público son bastante limitadas. Y la razón de que sean tan escasas, en lugar de nulas, es la exigencia del entorno, que las transforma en procedimientos para impedir severas complicaciones de salud. Uno de los métodos más demandados es el de la cirugía de pechos, que únicamente se encuentra financiada por la sanidad pública en las siguientes situaciones:

  • Reparación de asimetrías de nacimiento. 
    Los resultados de la reducción de estómago en cuanto a pérdida de peso son muy buenos.

    Los resultados de la reducción de estómago en cuanto a pérdida de peso son muy buenos.

  • Reconstrucción de un seno después de un cáncer.
  • Supresión de una ginecomastia.
  • Reducción de mamas con excesivo volumen y que desemboquen en otra serie de riesgos.

Es el mismo caso de otras intervenciones como la abdominoplastia, otoplastia, blefaroplastia, rinoplastia, cirugía de manos, etc. No obstante, hay diferentes matices en relación a las mismas:

  • Una complicación abdominal que conlleva úlceras o irritaciones de la piel.
  • Parálisis faciales
  • Una membrana del ojo caída en exceso y entorpece la visión.
  • Deformaciones del tabique nasal que dificultan el proceso de respiración.

Son complicaciones que, al igual que en el caso de la reducción de estómago en la Seguridad Social, pueden optar a ser cubiertas por el ente público.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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