BonomédicoBlogObesidadRiesgos de la operación de reducción de estómago

Riesgos de la operación de reducción de estómago


Comentar
Publicado en Obesidad, Reducción de estómago

El sobrepeso excesivo es cada vez más frecuente en la población de los países desarrollados, hasta el punto de haberse convertido en una enfermedad a la que, normalmente, se asocian otras patologías como la diabetes, la hipertensión, los problemas de corazón o respiratorios. La cirugía de reducción de estómago es hoy en día la solución más eficaz contra la obesidad severa, es decir, para aquellos casos en los que más allá de un problema de estética, los kilos ponen en riesgo la salud de la persona.

Las técnicas han evolucionado mucho en las últimas décadas y cada vez son más quienes consiguen situarse en su peso normal gracias a una intervención quirúrgica de este tipo, no obstante, es importante señalar que, como siempre que una persona pasa por un quirófano, existen una serie de riesgos en la operación de reducción de estómago que hay que conocer y valorar.

Se incidirá estos posibles problemas un poco más adelante en este artículo, pero antes es conveniente precisar aquellas personas que por un motivo u otro pueden ser candidatos para someterse a alguna de las técnicas quirúrgicas para perder peso existentes en la actualidad. 

A grandes rasgos, la cirugía baríatrica -término con el que se nombra a la operación de reducción de estómago- es aquella con la que se reduce el tamaño el estómago, con el objetivo de que la persona se sacie antes al comer y, consecuentemente, adelgace. Si después de hacer dieta y ejercicio a diario, la persona sigue sin perder peso y su salud cada vez corre más peligro, puede que el especialista le recomiende someterse a una de estas operaciones.

Candidatos para realizarse estas cirugías

Hay una serie de requisitos que el paciente debe reunir para ser considerado un candidato a realizarse este tipo de intervenciones. Esto es así independientemente de los años que tenga el paciente, porque aunque la edad idónea suele estar establecida entre los 18 y 50 años, este criterio puede cambiarse si el médico entiende que la persona necesita por su salud operarse, como ocurre con algunos adolescentes de 15 años que se someten a esta cirugía contra la obesidad porque si no peligra su salud o en personas con 60 años.

El médico estudiará si el paciente ha intentado perder peso con dieta y ejercicio, para valorar si necesita una reducción de estómago

Se estudiará si el paciente ha intentado perder peso con dieta para ver si necesita una reducción de estómago.

Al margen de esto, lo más importante es determinar que el paciente no puede perder peso tras hacer dieta y ejercicio. Para esto, el especialista estudiará el método que ha empleado y durante cuánto tiempo, puesto que el porcentaje de peso e índice de masa corporal como dato aislado no es suficiente para establecer un tratamiento concreto.

Aún así, se tendrá muy en cuenta el Índice de Masa Corporal (IMC), de modo que si la persona tiene un índice superior a los 35 se considerará candidato para este tipo de cirugía. Para hacerse una idea: un IMC de este nivel quiere decir que la persona pesa más de 45 kilogramos de los que debe.

¿Sabes que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta? Sin cuotas mensuales, sólo pagas si vas al médico. Consulta aquí como funciona.

Asimismo, puede darse el caso de que la persona tenga un IMC igual o superior a 35, y que además tenga alguna de las siguientes enfermedades. En estas circunstancias también se recomendará que se someta a una operación para reducir el estómago:

  •  Enfermedades del hígado.
  •  Hipertensión arterial.
  •  Diabetes tipo 2.
  •  Apnea obstructiva del sueño.
  •  Lesiones en articulaciones.
  •  Hiperlipidemias.
  •  Problemas en la vesícula biliar.
  •  Otras afecciones.

De todas formas, si el paciente sospecha que alguno de estos puede ser su caso, o simplemente si considera que su estado de salud o su nivel de agilidad se ha visto mermado por los kilos de más, lo mejor es que visite a su médico de cabecera para establecer las opciones más adecuadas.

Riesgos de la operación de reducción de estómago

Como se ha dicho al inicio, y pese a los muchos beneficios que tiene la reducción de estómago, dicha operación no está exenta de peligros y en raras ocasiones puede incluso suponer la vida del paciente -en un 1% de casos y suelen ser personas con enfermedades graves añadidas, que era realmente lo peligroso de someterse a esta cirugía-. Los riesgos de la reducción de estómago dependerán, en buena medida, de la experiencia del cirujano que realice la intervención. Sin embargo, hay complicaciones propias de este tipo de técnicas que han de conocerse y asumirse, junto con otros posibles inconvenientes que se pueden dar siempre que una persona pasa por un quirófano y los derivados del uso de anestesia general. Estos problemas son:

  • Sangrado.
  • Coágulos de sangre.
  • Infección.
  • Reacciones alérgicas a las medicinas.
  • Problemas respiratorios.

Dentro de los inconvenientes de la reducción de estómago en sí se encuentran posibles problemas como:

  • Lesión del estómago, intestinos u órganos producida durante la cirugía.
  • Filtración de la línea, producida tras unir con grapas dos partes del estómago.
  • Gastritis.
  • Nutrición deficitaria.
  • Cicatrización dentro del abdomen y que puede bloquear los intestinos.
  • Vómitos por comer más de lo que puede albergar el nuevo estómago.
Tras la operación, el médico hará una supervisión periódica al paciente para garantizar que no le faltan proteínas.

Tras la operación, el médico hará una supervisión periódica al paciente para garantizar que no le faltan proteínas.

Estos cambios en el aparato digestivo requerirán también una modificación en los hábitos alimenticios, ya que se presentarán deficiencias en la absorción de algunos nutrientes y vitaminas. Para poder controlar este aspecto, el paciente se someterá a una supervisión periódica por parte de su médico para garantizar que no sufre anemia ni le faltan proteínas. Podrá darse el caso, según la técnica empleada, que se requiera vitamina B12 y un suplemento vitamínico durante toda la vida. Hay que añadir que los cambios en la estructura del intestino pueden provocar un riesgo de formación de cálculos biliares del 15% y la necesidad de quitar la vesícula.

Postoperatorio

Cuando termine la cirugía para perder peso, el paciente tendrá que seguir hospitalizado de 1 a 4 días -según la complejidad del procedimiento que se le aplicó-. Durante su estancia en el hospital, el personal sanitario pedirá al paciente que se siente al borde de la cama e intente andar un poco el mismo día de la operación. Por otro lado, puede que sea necesario que el paciente tenga que llevar durante uno o dos días un catéter -sonda- que pasa a través de la nariz hasta el estómago. Con él drenará los líquidos del intestino.

Otra de las cosas que puede tener que llevar es una sonda vesical para deshacerse de la orina. También puede que le pongan un tubo conectado a la parte mayor del estómago donde se operó para que drene líquidos por un costado. Todas estas cosas suelen ser comunes en este tipo de cirugías, por lo que el paciente y sus familiares no deben alarmarse por ello. Además, en las piernas llevará unas medias especiales para prevenir la formación de coágulos de sangre. Para prevenir esto también recibirá inyecciones.

Contra el dolor tomará analgésicos vía oral o se le administrarán por vía intravenosa.

En definitiva, el paciente podrá regresar a su casa cuando:

  • Pueda comer alimentos líquidos o en puré sin vomitar.
  • Pueda moverse sin sentir mucho dolor.
  • No necesite analgésicos porque ya no sienta mucho dolor.
  • Una vez dado de alta, el médico establecerá las pautas que debe seguir en su hogar.

Alimentación tras la reducción de estómago

Para reducir al mínimo las posibilidades de que se produzca alguna de las complicaciones derivadas de la cirugía bariátrica, es importante tener especial cuidado con la alimentación tras la cirugía bariátrica, especialmente al principio, después de la intervención. Así, durante los primeros dos o tres días el paciente no podrá ingerir comida, y más adelante se le dejará que tome alimentos blandos o en forma de puré.

Posteriormente, lo recomendable es que se informe convenientemente sobre qué alimentos comer después de la cirugía de estómago, ya que tendrá que seguir una dieta rigurosa para afianzar y mantener los beneficios de la reducción de estómago.



La persona operada deberá cuidar su alimentación y cambiar sus hábitos

La persona operada deberá cuidar su alimentación y cambiar sus hábitos para evitar riesgos.

Beneficios de la cirugía de reducción de estómago

Por último, frente a los riesgos de la operación de reducción de estómago, también es importante que se tengan en cuenta las ventajas que esta cirugía supondrá para el estado de salud de la persona y para innumerables aspectos de su vida diaria. A modo de resumen, lo que más interesará al paciente es saber que la mayor parte de los que han pasado por una de estas intervenciones quirúrgicas consiguen alcanzar su meta, es decir, recuperar su peso normal, con lo que su vida será mejor gracias a ello, pues además de ganar en movilidad y de sentirse mejor consigo mismo, muchas dolencias asociadas a la obesidad podrán mejorar e incluso desaparecer.

Lo fundamental será ir a un buen médico que le asesore sobre la técnica más adecuada a su problema y que le informe de todo el proceso desde su inicio hasta su fin, advirtiéndole de los posibles problemas que este conlleva. Además de todo esto, una cuestión imprescindible para garantizar el éxito del tratamiento, es que el paciente deberá adquirir un compromiso de por vida en el que tendrá que cambiar sus hábitos de alimentación tras la cirugía y dejar de ser sedentario. Solo así podrá mantener los resultados obtenidos con la cirugía. Por lo tanto, además de someterse durante un tiempo a controles médicos para asegurar que todo vaya bien, deberá seguir los consejos del nutricionista.

Técnicas de cirugía bariátrica

Son varias las técnicas quirúrgicas que persiguen reducir la capacidad del estómago, así como modificar el recorrido intestinal de la comida para evitar que se absorban grasas durante la alimentación. Antes, se realizaba mediante incisiones de gran tamaño, por lo que los índices de mortalidad eran mayores y las secuelas posteriores también, pero en los últimos años, este tipo de cirugías ha evolucionado muy bien dentro de la Medicina, con lo que se ha conseguido depurar bastante el procedimiento para hacerlo menos invasivo y para reducir los riesgos de reducir el estómago.

En primer lugar, hay que destacar que con los avances tecnológicos los pacientes pueden ser operados con laparoscopia, lo que significa que una pequeña cámara que se puede introducir en el cuerpo del paciente a través de una leve incisión, para que el cirujano pueda ver el interior de la persona y operarla mejor sin necesidad de tener que ‘abrir’. El instrumental para este tipo de cirugía también se introduce mediante pequeñas incisiones. Así la persona se recupera antes, tiene menos dolor postoperatorio y el daño que se le hace a la pared abdominal es mínimo.

Hay dos pautas a seguir dentro de la cirugía bariátrica para conseguir el objetivo de perder peso operando el estómago y son: la pauta restrictiva -aquel procedimiento que disminuye el espacio en el estómago para que este admita poca cantidad de comida- y la malabsortiva -con la que se modifica el recorrido intestinal, haciendo que los alimentos sean digeridos de tal forma que no se absorban sus calorías-. Además, existen también técnicas mixtas, que son el resultado de la combinación de ambas pautas.

A continuación se especifica con más detalle en qué consiste cada una de ellas.

Pauta restrictiva

El tratamiento quirúrgico de reducción de estómago mediante una pauta restrictiva consiste en disminuir la capacidad del estómago, para que el paciente se llene más al ingerir comida. Dentro de esta línea estarían las siguientes técnicas:  aquel procedimiento que disminuye el espacio en el estómago para que este admita poca cantidad de comida. En esta línea estarían las siguientes técnicas:

Hay varias técnicas para reducir el estómago y modificar el recorrido intestinal de la comida

Hay varias técnicas para reducir el estómago y modificar el recorrido intestinal de la comida

Balón gástrico

Consiste en un aparato, a modo de balón, que se instala dentro del estómago del paciente y se llena con suero para producirle la sensación de estar lleno al comer alimentos.

Banda gástrica ajustable

Se coloca una especie de banda hueca fabricada con un material determinado, rodeando el estómago y cerca de su extremo superior, produciendo una pequeña bolsa y un conducto estrecho dentro de la porción que queda más grande del estómago. Con el pequeño conducto se tarda más en vaciar los alimentos desde la bolsa y la persona experimenta sensación de saciedad, por lo que no necesita comer más.

La banda se puede regular y cambiar de tamaño el conducto. Al principio la bolsa se puede hacer más pequeña y después expandirla más.

Gastroplástia vertical anillada

Con esta técnica se restringe lo que come la persona sin alterarle el proceso digestivo. Consiste en cerrar con grapas de forma vertical la parte superior del estómago, que está cerca del esófago, para crear una pequeña bolsa a lo largo de la curva inferior del estómago. Con ello se evita que salga la bolsa al resto del estómago utilizando una banda hecha de un material especial. Esta banda hará que se tarde más en vaciar los alimentos desde la bolsa y así producir sensación de haber comido suficiente.

Gastrectomía en manga

Es la técnica quirúrgica que consiste en extirpar una gran parte del estómago -aproximadamente el 80 %- consiguiendo reducir la ingesta de alimentos al disminuir el tamaño de dicho órgano.

Pauta combinada de restricción y malabsorción

Con esta técnica mixta no solo se reduce el tamaño del estómago, sino que también se cambia el recorrido intestinal, de modo que a la hora de digerir los alimentos se evita la absorción de grasas y calorías. Dentro de estas se pueden encontrar:

Bypass gástrico

Es la operación más empleada y más antigua. En los últimos años se ha mejorado mucho, convirtiéndola en la más segura y efectiva para perder peso de forma permanente y mejorar la calidad de vida. Este procedimiento conlleva la generación de una bolsa de estómago creada con una porción del mismo, que se une directamente al intestino delgado. Así se evita el paso por una gran parte del estómago y del duodeno y la bolsa estomacal se reduce para albergar menos alimentos y disminuye la absorción de grasa al evitarse el paso por el duodeno.

Derivación bioliopacreática

Se quita una parte del estómago y la pequeña bolsa que queda se conecta con la parte final del intestino delgado, evitando el paso a través de la parte superior de los intestinos. En ese sitio se genera un canal común por el cual se mezclan la bilis y los jugos digestivos pancreáticos antes de ir al colon. El paciente pierde peso porque casi todas las calorías y nutrientes van al colon, donde no se absorben.

Switch duodenal

Se trata de un procedimiento muy efectivo con el que gran parte del estómago, un 80% para ser exactos, se remueve del organismo. De esta forma, se conserva la válvula que se encarga del vaciado gástrico -denominada píloro- y se deja el paso natural de alimentos desde el estómago al intestino delgado.

Con la reducción de estómago, se suelen perder entre 5 y 10 kg al mes durante el primer año.

Con la reducción de estómago, se suelen perder entre 5 y 10 kg al mes durante el primer año.

Es una técnica muy efectiva que evita que los pacientes se sientan mal al tomar alimentos azucarados y que estos entren de forma rápida en el intestino delgado. Los riesgos de esta técnica dependerán de la experiencia del cirujano que realice la intervención.

Resultados de la reducción de estómago

La cirugía bariátrica no es una solución milagrosa contra la obesidad. Por ello, resulta imprescindible que antes de operarse la persona esté muy concienciada de que la intervención quirúrgica únicamente es el punto de partida de un tratamiento mucho más completo que implica, especialmente, la necesidad de que el paciente colabore a lo largo de los años modificando sus hábitos de vida, sobre todo en lo que se refiere a la alimentación. Que el paciente asuma este compromiso será lo más importante para que los resultados de la reducción de estómago sean los deseados y para que estos perduren en el tiempo, manteniendo el nuevo peso.

Si tienes algún problema de salud, recuerda que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta. Consulta aquí como funciona.

Dada la envergadura de esto, el especialista hará hincapié en ello, porque de poco servirá que el paciente se someta a una cirugía bariátrica si después no sigue las recomendaciones de su médico. La mayor parte de las personas que se someten a esta cirugía pierden entre 5 y 10 kg al mes durante el primer año. Con el tiempo, la pérdida de peso se estabilizará, pero como el paciente cambiará sus hábitos de alimentación y hará más ejercicio físico, podrá seguir perdiendo kilos. De modo que, la persona operada conseguirá bajar hasta la mitad del peso que le sobra durante los primeros dos años de la cirugía. Si continua después de la operación con dieta líquida o blanda, la pérdida de peso será mayor.

 

 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *