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Riesgos de las operaciones contra la obesidad


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Publicado en Obesidad

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad estima que en torno al 1,5% de la población española sufre obesidad mórbida en alguno de sus niveles de gravedad. Con estas personas, las mejores dietas y tablas de ejercicios resultan infructuosos y, en la inmensa mayoría de los casos, el paciente acaba volviendo a ganar los kilos que ha perdido. Así sucede con el 90% de los pacientes.

Por ello, la cirugía bariátrica o de reducción de estómago puede convertirse en la solución más adecuada para estas personas, a quienes se ofrece una oportunidad para perder hasta el 50% de su exceso de peso. No obstante, los expertos insisten en que la cirugía contra la obesidad debe ser concebida como un asunto médico y jamás estético, teniendo en cuenta los importantes riesgos de las operaciones contra la obesidad.

Antes de desarrollar los principales peligros de una operación de reducción de estómagoconviene incidir en la importancia de tratar la obesidad severa como una enfermedad. Se trata, además, de una patología cada vez más común en las sociedades modernas, donde las tasas de ciudadanos con sobrepeso se multiplican en las últimas décadas, aparejado a un cambio en los estilos de vida.

No obstante, no se debe olvidar que las causas de la obesidad son múltiples y que, en contra de lo que muchas veces se piensa, esta enfermedad también tiene su origen en factores genéticos, más allá de los hábitos alimenticios de las personas que la padecen.

En concreto, esta enfermedad se diagnostica cuando el índice de masa corporal (IMC), es decir, el peso que tiene la persona entre la altura de esta al cuadrado, es mayor a 40 (se considera que lo normal es que el resultado de esta operación sea 25). Sería el caso, por ejemplo, de una persona que mide 1,60 metros y que tiene un peso aproximado de 110 kilos.

La obesidad y la vida sedentaria constituyen importante factores de riesgo de la diabetes

La obesidad se encuentra asociada a muchas enfermedades, como la diabetes o la hipertensión.

Es probable que no sea necesario indicar que en estas circunstancias, el elevado sobrepeso representa un grave riesgo para la salud de la persona, complicando también otras afecciones que el paciente pueda padecer (como la diabetes, la hipertensión, la apnea del sueño o la hiperlipemia) o, incluso, provocando la aparición de enfermedades ligadas a la obesidad.

Ante esto, las cirugías para reducir el estómago han experimentado un incremento, de la mano también de la importante evolución de las técnicas de reducción de estómago.

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El objetivo de la cirugía bariátrica es reducir el tamaño y la capacidad del estómago, al tiempo que se consigue disminuir la cantidad de calorías que el cuerpo absorbe a través del intestino delgado. En este punto, cabe precisar que las técnicas existentes en la actualidad para reducir el estómago se dividen en:

  • Restrictivas: aquellas que disminuyen el espacio del estómago para que esta cavidad admita menos comida.
  • Malabsortivas: aquel procedimiento que modifica el recorrido del intestino, haciendo que los alimentos sean digeridos de forma que no se absorban sus calorías.
  • Mixtas: las técnicas que combinan las dos pautas anteriores.

Más adelante se explicarán en detalle cada una de estas técnicas.

Riesgos de la operación de obesidad

En cualquier caso, sea cual sea la técnica empleada, todas las intervenciones tienen sus riesgos, y los expertos coinciden en que en ningún caso y bajo ninguna circunstancia el paciente debe confundir una cirugía de reducción de estómago con una cirugía estética. La razón, como se ha dicho antes en este artículo, es que para quienes sufren obesidad mórbida o severa, pasar por el quirófano es una cuestión de salud más que de belleza.

Los peligros de las operaciones contra la obesidad son varios, el más grave (aunque no muy probable) es el fallecimiento del paciente durante o tras la intervención. Así, resulta interesante hacer referencia a un dato estadístico según el cual se calcula que la tasa de mortalidad entre quienes se someten a estas operaciones está entre el 1 y el 2%.



Sin embargo, también hay que indicar que estos casos suelen ser de personas que presentaban graves enfermedades añadidas, que es lo que confiere mayor riesgo a la intervención de reducción de estómago. Además, según varios estudios, si se comparan los datos de mortalidad a causa de la cirugía con los que existen por la prevalencia de la propia enfermedad de la obesidad, fallecen más personas a causa de esta pagología y por sus enfermedades asociadas, que por haberse sometido a una cirugía de este tipo.

Dicho esto, cuando se habla de los riesgos de las operaciones contra la obesidad, habría que dividirlos en dos categorías:

  1. Los comunes a cualquier intervención quirúrgica realizada bajo anestesia general y con pacientes obesos y enfermos.
  2. Los riesgos propios de la cirugía bariátrica.

En el primer grupo, hay que tener en cuenta que una persona con un sobrepeso severo y con otras enfermedades asociadas siempre será un paciente de riesgo para cualquier operación, por lo que hay que tomar las precauciones necesarias. Pero, también hay que saber que al tratarse precisamente de una intervención para reducir el peso del paciente, este llegará al quirófano después de un procedimiento previo en el que ha sido preparado específicamente para minimizar las complicaciones de la cirugía.

young female surgeon in operation room

Hay riesgos propios de las intervenciones quirúrgicas contra la obesidad que los pacientes deben conocer y valorar, siempre con la ayuda de su médico.

En cuanto al otro grupo de riesgos -los propios de la cirugía bariátrica- hay que subrayar que aunque estos existen, en los últimos años los cirujanos han conseguido mejorar las técnicas y han ganado en experiencia, con lo que hoy en día, la cirugía de sobrepeso es de las que menos peligros suponen de entre las denominadas cirugías mayores digestivas.

Con ello, existen una serie de problemas propios de las intervenciones quirúrgicas contra la obesidad que los pacientes deben conocer y valorar, siempre con la ayuda de su médico. Algunas de las complicaciones posibles están relacionadas con:

  • Sangrado.
  • Infección.
  • Coágulos de sangre.
  • Reacciones alérgicas a la medicinas.
  • Problemas respiratorios.
  • Pérdida de líquido gástrico o intestinal por la línea de sutura.
  • Problemas de filtración.

Además de las citadas, el paciente también debe asumir otro tipo de riesgos como son:

  • La posibilidad de que se produzca alguna lesión en el estómago, los intestinos u órganos anexos, producida durante la intervención.
  • La filtración por la línea de sutura, causada tras la unión con grapas de dos partes del estómago.
  • Gastritis.
  • Vómitos, normalmente originados por comer más cantidad de lo que puede albergar el nuevo estómago.
  • Nutrición deficitaria.
  • Cicatrización dentro del abdomen que, en algunos casos, puede bloquear la entrada a los intestinos.
  • Los cambios en la estructura del intestino pueden provocar un riesgo de formación de cálculos biliares y la necesidad de quitar la vesícula.

Hay que añadir que los riesgos de la operación de obesidad dependerán en buena medida de la experiencia del cirujano que realice la intervención, por lo que la elección de un buen especialista es imprescindible. Pese a lo anterior, también hay que tener en mente los muchos beneficios de la operación de reducción de estómago a la hora de decidirse por este tratamiento para perder peso.

Postoperatorio

Tras la cirugía bariátrica, el paciente deberá permanecer ingresado en el hospital durante un número determinado de días que, dependiendo de la complejidad del procedimiento llevado a cabo, puede oscilar entre 1 y 4. En el centro sanitario, el paciente empezará a recibir los primeros cuidados para contribuir a su recuperación desde el primer día, cuando se procurará que el paciente se incorpore en la cama e intente dar algunos pasos. Para evitar algunas de las complicaciones antes mencionadas, es posible que se recomiende el uso de unas medias especiales con las que prevenir la formación de coágulos de sangre.

Asimismo, es habitual que durante un día o dos el paciente lleve puesto un catéter -desde la nariz al estómago-, con el que drenará los líquidos del intestino. Por otra parte, también puede ser que sea necesario colocar una sonda vesical para eliminar la orina con mayor facilidad, así como un pequeño tubo conectado al estómago para que el paciente drene líquidos a través de un costado.

Aunque todo esto puede parecer muy aparatoso, ni el paciente ni sus familiares deben alarmarse, ya que se trata del procedimiento común en este tipo de operaciones.

En la mayoría de los casos, la persona que ha sido operada podrá volver a su casa cuando:

  • Pueda moverse sin sentir muchas molestias o dolores (contra esto tomará analgésicos).
  • No necesite demasiados analgésicos para el dolor.
  • Consiga ingerir alimentos líquidos o en puré sin vomitar.

Una vez dado de alta, el médico especialista indicará las instrucciones que el paciente deberá seguir en su casa para seguir con la recuperación. En todo momento, los facultativos explicarán a la persona y a sus familiares los cambios que se han producido en el aparato digestivo a raíz de la operación, y la relevancia de que se lleve a cabo un cambio en los hábitos nutricionales y de estilo de vida, para contribuir a los resultados de la reducción de estómago.

Una alimentación equilibrada es fundamental para bajar y controlar el colesterol

lo recomendable es que se informe convenientemente sobre qué alimentos comer después de la cirugía de estómago

Para poder controlar este aspecto, el paciente se someterá a una supervisión periódica, con la finalidad de garantizar que está recibiendo todos los nutrientes que su organismo necesita y que no sufre anemia ni le faltan proteínas. Podrá darse el caso, según la técnica empleada, que se requiera vitamina B12 y un suplemento vitamínico durante toda la vida.

Para reducir al mínimo las posibilidades de que se produzca alguna de las complicaciones derivadas de la cirugía bariátrica, es importante tener especial cuidado con la alimentación tras la cirugía bariátrica, especialmente al principio, después de la intervención. Así, durante los primeros dos o tres días el paciente no podrá ingerir comida, y más adelante se le dejará que tome alimentos blandos o en forma de puré.

Posteriormente, lo recomendable es que se informe convenientemente sobre qué alimentos comer después de la cirugía de estómago, ya que tendrá que seguir una dieta rigurosa para afianzar y mantener los beneficios de la reducción de estómago.

Tipos de técnicas de cirugía bariátrica

Pauta restrictiva

El tratamiento quirúrgico de reducción de estómago mediante una pauta restrictiva consiste en disminuir la capacidad del estómago, para que el paciente se llene más al ingerir comida. Dentro de esta línea estarían las siguientes técnicas:  aquel procedimiento que disminuye el espacio en el estómago para que este admita poca cantidad de comida. En esta línea estarían las siguientes técnicas:

 

 

Gastroplástia vertical anillada

Con esta técnica se restringe lo que come la persona sin alterarle el proceso digestivo. Consiste en cerrar con grapas de forma vertical la parte superior del estómago, que está cerca del esófago, para crear una pequeña bolsa a lo largo de la curva inferior del estómago. Con ello se evita que salga la bolsa al resto del estómago utilizando una banda hecha de un material especial. Esta banda hará que se tarde más en vaciar los alimentos desde la bolsa y así producir sensación de haber comido suficiente.

 

Balón gástrico

La operación de hernia inguinal conlleva ciertos riesgos que deben conocerse

Son varias las técnicas quirúrgicas que se utilizan para los casos de sobrepeso.

Consiste en un aparato, a modo de balón, que se instala dentro del estómago del paciente y se llena con suero para producirle la sensación de estar lleno al comer alimentos. Hay que conocer las pautas de preparación para evitar los riesgos del balón gástrico en el postoperatorio.

Banda gástrica ajustable

Se coloca una especie de banda hueca fabricada con un material determinado, rodeando el estómago y cerca de su extremo superior, produciendo una pequeña bolsa y un conducto estrecho dentro de la porción que queda más grande del estómago. Con el pequeño conducto se tarda más en vaciar los alimentos desde la bolsa y la persona experimenta sensación de saciedad, por lo que no necesita comer más.

La banda gástrica se puede regular y cambiar de tamaño el conducto. Al principio la bolsa se puede hacer más pequeña y después expandirla más.

 

Gastrectomía en manga

Es la técnica quirúrgica que consiste en extirpar una gran parte del estómago -aproximadamente el 80 %- consiguiendo reducir la ingesta de alimentos al disminuir el tamaño de dicho órgano.

Es una técnica muy efectiva que evita que los pacientes se sientan mal al tomar alimentos azucarados y que estos entren de forma rápida en el intestino delgado. Los riesgos de esta técnica dependerán de la experiencia del cirujano que realice la intervención.

Candidatos de la reducción de estómago

No todas las personas con un peso elevado son buenas candidatas para someterse a una reducción de estómago, ya que existen una serie de requisitos que el paciente debe reunir. De todas formas, si el paciente sospecha que alguno de estos puede ser su caso, o simplemente si considera que su estado de salud o su nivel de agilidad se han visto mermados por los kilos de más, lo mejor es que visite a su médico de cabecera para establecer las opciones más adecuadas.

Dietas infructuosas

En primer lugar, se deberá certificar si la persona ha intentado perder peso con dieta y ejercicio, sin éxito; o si después de haber conseguido perder algunos kilos de más, los ha terminado recuperando aunque sus hábitos hayan seguido siendo saludables. Con este propósito, el especialista estudiará el método que se ha seguido y durante cuánto tiempo, puesto que está demostrado que el peso e índice de masa corporal como dato aislado no es suficiente para establecer un tratamiento concreto.

Índice de masa corporal

En segundo lugar, será importante tener en cuenta el índice de masa corporal, porque si este indicador es superior al nivel 35, se considerará candidato para una cirugía bariátrica. Esto es: un IMC de 35 significa que el peso de la persona está 45 kilos por encima de su peso normal y deseable.

Edad

Por otro lado, hay que referirse a la edad. El criterio común de los médicos es que para someterse a una cirugía bariátrica hay que tener entre 18 y 50 años, si bien, esta horquilla puede variar en función del criterio médico y del estado de salud del paciente. Así sucede, por ejemplo, con algunas personas de 60 años o en adolescentes de 15 que pueden realizarse una operación contra la obesidad si su sobrepeso está poniendo en serio peligro su salud. No obstante, en cualquier situación lo que primará será el examen clínico que lleve a cabo el médico, quien hará su diagnóstico siempre poniendo por delante el bienestar y la salud del paciente, es decir, que independientemente de la edad, la operación se podrá prescribir si el facultativo entiende que la persona necesita operarse por motivos de salud.

Enfermedades asociadas a la obesidad

También puede darse el caso de que la persona tenga un IMC igual o superior a 35, y que además tenga alguna de las siguientes enfermedades. En estas circunstancias también se recomendará que se someta a una operación para reducir el estómago:

  •  Enfermedades del hígado.
  •  Hipertensión arterial.
  •  Diabetes tipo 2.
  •  Apnea obstructiva del sueño.
  •  Lesiones en articulaciones.
  •  Hiperlipidemias.
  •  Problemas en la vesícula biliar.
  •  Otras afecciones.

Beneficios de la operación de estómago

Para tomar una decisión adecuada acerca de si realizarse o no una cirugía para frenar la obesidad, el paciente deberá valorar no solo los riesgos derivados de la operación, sino también prestar atención a la considerable mejoría que supondrá este tratamiento para su salud. El médico informará tanto de las posibles complicaciones como de los beneficios de la reducción de estómago, para que la persona implicada pueda poner en una balanza los pros y los contras y tomar una decisión en consecuencia.

Cuando el exceso de peso es un problema para la salud, la cirugía de reducción de estómago es la única solución

Cuando el exceso de peso es un problema para la salud, la cirugía de reducción de estómago es la única solución

A priori, los resultados de la intervención hay que medirlos desde dos puntos de vista:

  • La pérdida de peso.
  • La reversión de enfermedades co-morbidales (asociadas a la obesidad severa del paciente).

Pérdida de peso

En relación con esto lo que se hace primero es fijar un peso ideal de esa persona para, a partir de ese dato, señalar cuál es el grado de sobrepeso. Así, la manera de medir los resultados de la cirugía en cuanto a la pérdida de peso es confrontar el exceso de peso que tiene la persona antes de la cirugía, con el número de esos kilos de sobra que se pierden tras la operación.

Los mínimos resultados esperables rondan en torno a una reducción del 50% del sobrepeso -se calcula que hasta un 80% de los pacientes logra bajar por lo menos la mitad del exceso de peso-. A partir de ahí, se pueden conseguir mejores resultados. 

La mayor parte de las personas que se someten a esta cirugía pierden entre 5 y 10 kilos al mes durante el primer año. Con el tiempo, la pérdida de peso se estabilizará, pero como el paciente cambiará sus hábitos de alimentación y hará más ejercicio físico, podrá seguir perdiendo kilos. De modo que, la persona operada conseguirá bajar hasta la mitad del peso que le sobra durante los primeros dos años de la cirugía. Si continua después de la operación con dieta líquida o blanda, la pérdida de peso será mayor.

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Tras la cirugía, el paciente deberá cambiar sus hábitos de vida para mantener su peso normal.

Tras la cirugía, el paciente deberá cambiar sus hábitos de vida para mantener su peso normal.

Reversión de enfermedades asociadas

El otro elemento con el que medir los beneficios de la reducción de estómago es la reducción de la incidencia de las enfermedades ligadas a la obesidad, pudiendo muchas de ellas desaparecer después de un tiempo.

De cualquier modo, es muy importante subrayar que la cirugía bariátrica no es una solución milagrosa para la obesidad. Cualquier médico coincidirá en que resulta imprescindible que antes de operarse la persona esté muy concienciada de que deberá colaborar para modificar de por vida sus hábitos, sobre todo en lo que a la alimentación se refiere. Que el paciente comprenda que la operación quirúrgica es solo parte del tratamiento es fundamental para el éxito del procedimiento.

 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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