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Candidatos a la cirugía de la obesidad


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Publicado en Cirugía, Obesidad

Son candidatos a la cirugía de la obesidad aquellos pacientes que padecen obesidad mórbida y obesidad grave tipo II, es un problema médico que pone en riesgo la vida.

Este problema médico va más allá de los objetivos meramente cosméticos o estéticos, los trasciende porque se trata de un problema de vida o muerte, y luego de su realización la persona debe de hacer un cambio drástico en su estilo de vida, haciendo ejercicios y moderando su alimentación, así como tomar complementos nutricionales en caso de que los necesite y le fueran prescritos por su médico.

El diagnóstico de obesidad clínicamente patológica es realizado en áreas hospitalarias de obesidad mórbida compuestas por un equipo especializado y multidisciplinario de endocrinólogos, cirujanos, psiquiatras, psicólogos y nutricionistas.

El cuadro clínico y la historia clínica específica del paciente obeso deben ser minuciosamente estudiados y valorados.

Pacientes con obesidad mórbida u obesidad grave tipo II pueden considerarse ideales candidatos a la cirugía de la obesidad.

Pacientes con obesidad mórbida u obesidad grave tipo II pueden considerarse ideales candidatos a la cirugía de la obesidad.

Los candidatos para someterse a una intervención quirúrgica para tratar la obesidad deben de haber intentado concienzudamente perder peso por medio de métodos no invasivos y convencionales como dieta y la práctica de ejercicios, e incluso medicación farmacológica.

Cuando estos métodos han fracasado y el sobrepeso amenaza nuestra vida y degrada la calidad de esta, se debe considerar el último recurso que es la cirugía bariátrica.

Las personas candidatas deben de estar ampliamente informadas de los riesgos y beneficios de la cirugía bariátrica y tener en cuenta que cualquier operación conlleva ciertos riesgos.

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Muy importante es señalar que la intervención no es ni infalible ni milagrosa por si sola y su éxito dependerá en gran medida de que el paciente asuma un estilo de vida saludable, moderando su alimentación y practicando ejercicios, así como el seguimiento riguroso de medicaciones prescritas y otros cuidados específicos.

El estudio de la viabilidad de la operación abarca:

  • Edad del paciente y edad en que empezó a padecer de sobrepeso.
  • Causas probables del sobrepeso.
  • Tratamientos anteriores a los que ha sido sometido.
  • Pérdida máxima de peso alcanzada con ellos.
  • Malos hábitos de alimentación (gran comedor, goloso, picador entre comidas).
  • Actividad física cotidiana o programada.
  • Presencia de enfermedades crónicas degenerativas como diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares y artritis.
  • Antecedentes quirúrgicos previos.

Se debe pesar y medir al paciente, y calcular el índice de masa corporal (IMC) y el peso ideal. El IMC (índice de masa corporal) se calcula dividiendo el peso entre la estatura al cuadrado.

La decisión de operarse corresponde al paciente, quien la persona que sufre en carne propia su obesidad, y es quien deberá llevar un nuevo estilo de vida regido en la restricción alimenticia voluntaria y permanente y la aceptación de los riesgos añadidos que comporta el tratamiento mediante cirugía bariátrica.

El equipo de médicos especialistas tienen la responsabilidad de informar al paciente sobre los riesgos, ventajas y desventajas de la intervención quirúrgica y cerciorarse de que el paciente a comprendido cada uno de estos aspectos, todas y cada una de las interrogantes del paciente tienen que ser evacuadas con claridad.

Requerimientos para ser candidatos a la cirugía de la obesidad

Antes de someterse a la operación, hay que procurar bajar de peso modificando hábitos alimenticios.

Antes de someterse a la operación, hay que procurar bajar de peso modificando hábitos alimenticios.

Se consideran candidatos a la cirugía de la obesidad todas las personas que posean los siguientes requerimientos:

  • Tener un IMC > 40.
  • Tener un IMC > 35 y padecer de alguna enfermedad (colesterol, hipertensión, diabetes, problemas de articulaciones, reflujo, etc.)
  • Aceptable riesgo quirúrgico: Enfermedades crónicas degenerativas tales como la diabetes, la hipertensión, problemas cardiovasculares deben de ser valorados por los especialistas para determinar que la intervención quirúrgica no pondrá en riesgo la vida del paciente.
  • Edad entre 16 y 65 años: Recientemente se ha ampliado este rango, específicamente la edad mínima, en parte debido a que la pandemia de la obesidad afecta a personas cada vez más jóvenes, muchas experiencias han demostrado resultados excelentes a largo plazo en adolescentes de edades comprendidas entre 11 y 19 años. Por el contrario, en pacientes mayores de 65 años se han observado buenos resultados tras la cirugía.
  • Obesidad mantenida durante 5 años.
  • Fracaso de otros tratamientos.
  • Seguridad en la cooperación del paciente a largo plazo: El paciente debe de saber que la intervención quirúrgica logra su cometido de una pérdida de peso significativa y permanente solo si es respaldad con ejercicios y dieta.
  • Consentimiento informado y asunción del riesgo quirúrgico.

Exámenes y procedimientos de rigor

Algunos de los exámenes a los que el paciente ha de someterse podrían ser los siguientes:

1.- Endoscopia para descartar la existencia de patología, principalmente en los casos en que se vaya a realizar un bypass gástrico, debido a que el estómago, el duodeno y las primeras asas del yeyuno quedarán excluidas para toda la vida.

2.- olisomnografía: Para descartar Síndrome de apnea obstructiva del sueño.

3.- Ecocardiografía: Para valorar la función cardíaca.

4.- Ecografía abdominal, para valorar la presencia de esteatosis hepática y litiasis biliar.



Valoraciones

También se deben tener en cuenta:

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  • Comorbilidades de alto riesgo: Alteraciones cardiopulmonares (apnea obstructiva del sueño, síndrome de Pickwick y cardiopatía relacionada con la obesidad) o diabetes mellitus tipo II. Otras dolencias indicaciones que merecen mucha atención son los problemas físicos que deterioran la calidad de vida (enfermedad en las articulaciones, problemas con el tamaño del cuerpo que imposibilita o interfiere gravemente con el empleo, las responsabilidades familiares y la movilización).
  • Análisis para descartar enfermedad tiroidea o suprarrenal, que pueden provocar obesidad.

Contraindicaciones

No se considerarán candidatos a la cirugía bariátrica quienes presenten:

No todas las personas obesas son aptas para realizarse una cirugía de la obesidad.

No todas las personas obesas son aptas para realizarse una cirugía de la obesidad.

  • Alteraciones psiquiátricas: psicóticas (esquizofrenia, alteraciones de la personalidad y del comportamiento alimentario). Las enfermedades psiquiátricas que impidan colaborar con el tratamiento, tales como el trastorno de personalidad limítrofe, la esquizofrenia, o cualquier enfermedad psicótica crónica, pacientes con abuso o dependencia de alcohol y drogas, o retardo mental. El síndrome de Prader-Willi plantea un escenario complejo ya que produce retraso mental, diabetes y obesidad extrema, sujeta a un apetito descontrolado hasta el nivel que los afectados se vuelven irascibles si se les priva de la comida. Los niños portadores de este síndrome no suelen llegar a adultos; en su mayoría mueren temprano por insuficiencia respiratoria, a causa de la obesidad extrema. Este tipo de pacientes debe tener una alternativa para mejorar su situación y evitar este trágico final, y la cirugía puede estar indicada en estos casos, aunque no tengan 18 años.
  • Depresiones graves no tratables y tendencias suicidas. Las enfermedades psiquiátricas tales como depresión mayor, bulimia nerviosa; el abuso de sustancias tales como cocaína, anfetamina, morfina, o alcohol. En estos casos es recomendable tanto para el éxito de la cirugía (pérdida de peso), como por la salud mental de estos pacientes, recibir un tratamiento previo y un seguimiento estricto en el postoperatorio.
  • Patología suprarrenal o tiroidea que pueda ser causante de la obesidad,
  • Incontrolada adicción a alcohol o drogas: Un examen psiquiátrico o terapia conductual que indique que el problema está bajo control.
  • Edad menor de 16 años o mayor de 65 años.
  • Oposición importante de la familia a la intervención.
  • Expectativas poco realistas de los resultados de la intervención. Algunas personas creen que una vez sometidos a la cirugía bariátrica, obtendrán resultados ideales sin ningún esfuerzo, tienden a creer que la operación tiene cualidades mágicas y milagrosas. El equipo médico especialista debe aclarar al paciente de que podrá perder peso, pero en forma lenta, moderada y con un esfuerzo personal importante, que deberá mantener prácticamente durante el transcurso de su vida.
  • Predicción de que el paciente no cumplirá con los requerimientos de suplementos de vitaminas y minerales, o que no seguirá un riguroso control en el seguimiento. El paciente debe entender que es un tratamiento de alto riesgo, que exige un compromiso futuro permanente y cuyas consecuencias perduraran durante toda su vida.
  • El reflujo gastroesofágico y las alteraciones motoras del esófago son contraindicaciones para la realización de procedimientos restrictivos.
    Los pacientes de intervenciones bariátricas han de seguir una serie de indicaciones para alcanzar mejores resultados de la misma.

    Los pacientes de intervenciones bariátricas han de seguir una serie de indicaciones para alcanzar mejores resultados de la misma.

  • No tener ninguna contraindicación para la anestesia general. La anestesia requiere especial énfasis y atención. La intubación anestésica puede mostrar dificultades técnicas, porque la apertura de la boca se ve dificultada por la grasa acumulada debajo del mentón y existen limitaciones en los movimientos de flexión y extensión del cuello por el exceso de grasa en esa región y en el tórax. La persona obesa tiene menores reservas de oxígeno arterial y necesita una preoxigenación adecuada por parte del anestesista antes de iniciar la intervención quirúrgica.

Los candidatos a la cirugía de la obesidad que han sido aprobados para someterse a este tipo de intervención deberían mostrar:

  • Interés y motivación para perder peso.
  • Comprensión plena de los riesgos de la cirugía.
  • Convencimiento de su capacidad para asumir un compromiso vitalicio con un nuevo estilo de vida saludable marcado por la realización de dieta estricta, ejercicios y seguimiento médico.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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