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Técnica de la banda gástrica


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Publicado en Obesidad

A la hora de optar por una solución que facilite la pérdida del exceso de peso corporal en aquellas personas que sufren de obesidad, la elección no algo que se deje al azar; ni mucho menos. La técnica de la banda gástrica es una de las opciones, aunque no es la única sí es de las más recomendables.

La correcta elección del procedimiento adecuado va a estar directamente relacionado con las características personales del paciente. Algo que, junto a diversos estudios, conformarán un completo programa con el que el equipo de especialistas será capaz de determinar el grado de éxito y la técnica apropiada. Además, para ayudar a decidirse por esta técnica puede servir conocer las opiniones sobre banda gástrica de otros pacientes.

Diversos son los criterios que los candidatos a la banda gástrica suelen tener en cuenta en la toma de esta decisión. Entre ellos, podemos resaltar algunos en la siguiente lista:

  • Experiencia y equipo técnico del que dispone el cirujano que nos va a tratar
  • Calidad tanto del equipo multidisciplinario como del equipo de anestesiólogos
  • Nivel de obesidad del paciente
  • Índice de Masa Corporal del paciente
  • Edad del paciente
  • Historial clínico y quirúrgico del paciente
  • Enfermedades digestivas asociadas
  • Existencia de la diabetes tipo 2
  • Tratamientos en los que en la actualidad está sometido el paciente
  • Trastornos de comportamiento alimenticio

En la actualidad, existen dos formas de aplicar las técnicas quirúrgicas destinadas a la reducción del exceso de peso corporal de aquellas personas que sufren de obesidad. Por un lado, establecemos las conocidas como técnicas restrictivas puras en las que se enmarcan la banda gástrica ajustable, la gastrectomía longitudinal o la gastrectomía vertical. Por otro lado, encontramos las conocidas como técnicas mixtas restrictivas y malabsorptivas como pueden ser el Bypass o la derivación biliopancreática.

Por su parte, la pérdida de peso con la técnica de la banda gástrica ajustable es de entre 20 y 30 kilogramos del peso corporal. Dicho procedimiento quirúrgico restrictivo está capacitado para reducir la capacidad del órgano estomacal así como el paso de los alimentos consumidos pero en ningún momento se permite alterar la digestión, y requiere de una preparación para colocar la banda gástrica.

El método trata de ubicar una banda de variable diámetro en el entorno de la parte superior del estómago. De esta forma se consigue una paulatina fluidez de los alimentos a través del estómago muy parecido al sistema de paso establecido por un reloj de arena. Este tipo de procedimientos también requiere la conexión de la banda gástrica recién colocada con un dispositivo que se ubicará bajo la superficie cutánea y que servirá de método de control.

La aplicación de esta técnica tiene como especial característica la particularidad de poder ajustarse a gusto del especialista -respondiendo a las necesidades del paciente- y de ser reversible. Y es que el acto de apretarla o aflojarla resulta tan sencillo como inyectar o retirar un líquido en el interior del dispositiva mediante la superficie cutánea. Además, en el caso de que debido a la aparición de cualquier tipo de complicación el especialista solicite la retirada de la banda gástrica, el procedimiento se resolverá de forma simple y similar a su colocación.

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Proceso de colocación de la banda gástrica

El proceso requerido para la colocación de una banda gástrica en el interior del órgano estomacal requiere el empleo de la técnica de laparoscopia. Se trata de un procedimiento bastante sencillo que no requiere el corte del estómago, ni emplea la colocación de sutura metálica, ni utiliza anastomosis o empalme con el intestino, ni cambia el recorrido de la comida. En realidad, la aplicación de este tipo de métodos facilita la reconstrucción completa e íntegra del tracto digestivo.

En gran medida la consecución de resultados exitosos va a depender de un completo seguimiento médico que faciliten los posibles ajustes periódicos del calibre de la banda requeridos para que el paciente disponga de mayores alternativas para adecuarse a la nueva restricción de alimentos. En el caso de que no se realice un adecuado seguimiento y una correcta adaptación la probabilidad de que surjan complicaciones se incrementa, lo que incluso puede llegar a derivar en la retirada de la banda gástrica que podrá ser sustituida por algún tipo de cirugía más adecuada a las características del paciente.

Como hemos mencionado con anterioridad, la colocación de la banda gástrica se realiza por vía laparoscópica que requiere la realización de pequeños cortes que no suelen dejar marcas ni cicatrices una vez finalizada la intervención. El objetivo es introducir la banda fabricada a base de silicona en la porción superior del interior del órgano estomacal para conseguir alterar su capacidad sin necesidad de modificar su anatomía. La intención es que sin realizar cortes ni suturas el estómago quede dividido en dos mitades.

En concreto, la primera de las partes estará formada por una bolsa de tamaño pequeño y con una capacidad de entorno a unos 25-30 cc. Será ésta la primera receptora de los alimentos consumidos y la encargada, además, de derivarlos de forma paulatina a la segunda mitad.



La banda gástrica se coloca a través de la inserción del laparoscopio. Para ello el cirujano requerirá de la realización de hasta cinco incisiones de pequeñas dimensiones. Precisamente uno de estos cortes sirven para la penetración de la banda en el interior del abdomen hasta el órgano estomacal. Es entonces el momento de realizar un túnel por la parte trasera de la parte alta del estómago para pasar la banda gástrica cerrándola sobre el órgano estomacal.

Una vez realizado este paso, el cirujano procede a fijar la banda gástrica en su nueva ubicación para evitar cualquier movimiento mediante la realización de varios puntos entre una parte y otra del estómago. Ya para ponerle el broche de oro a esta intervención el especialista ubica la entrada del dispositivo de control en las aproximaciones de uno de los huecos empleados para ejecutar la intervención.

En concreto, la técnica de la banda gástrica es un tratamiento que no pretende modificar la funcionalidad del estómago ni tampoco la absorción de nutrientes. Lo más lógico es que mediante la intervención de este método tan sólo se vea afectada la digestión que se observará algo más lenta, lo que repercutirá en la manutención de la sensación de saciedad durante un tiempo más prolongado.

Para favorecer la estabilidad de la banda gástrica se inserta bajo la superficie de la piel un dispositivo de dimensiones reducidas. Será la inserción de una aguja la que sumará o restará el líquido necesario para ajustar el tamaño de la banda gástrica, lo que decidirá la cantidad de alimento que podrá consumir el paciente.

La aplicación de anestesia general será necesaria para asegurar que el paciente no sentirá dolor alguno a lo largo del tiempo en el que se realice el procedimiento. Asimismo, el período de hospitalización se establecerá en un único día por lo que se entiende que la recuperación de la banda gástrica suele ser más rápida que con otro tipo de procedimientos, entre los que se pueden citar el postoperatorio del balón intragástrico. Además, sólo será necesaria una semana para que el paciente pueda retomar sus actividades diarias con total normalidad.

Y es que podemos calificar la colocación de la banda gástrica como una de las mejores opciones para paliar los efectos de la obesidad ya que se trata de una técnica reversible y de alta fiabilidad y seguridad.

Su facilidad de ajuste con tan sólo una inyección en el dispositivo que queda fijado a lo largo del proceso de intervención se suma al conjunto de ventajas que ofrece este procedimiento que favorecer la pérdida del exceso de peso corporal de la persona que sufre de obesidad. Además, el paciente podrá contar con un beneficio mayor y es que lo más habitual es que, de no presentar complicaciones, se pueda dejar de por vida el dispositivo regulando, así, el peso corporal.

Pasos previos a la cirugía

Con independencia de la técnica quirúrgica a la que se decidido optar, los pasos previos para su ejecución requiere el afianzamiento por parte del paciente de su compromiso para darle un giro a sus hábitos alimenticios, ya que de esto dependerá en gran medida el éxito en la pérdida del exceso de peso corporal de la persona obesa.

Optar por la realización de una para facilitar la pérdida de peso no algo que se haga de un momento a otro ni tampoco se puede entender como solución rápido o remedio milagroso. Será el paciente junto a un equipo de especialistas los que se centrarán en determinar la necesidad o no de pasar por quirófano. Una vez tomada la decisión, el paciente deberá llevar a cabo ciertos pasos previos de recomendada ejecución:

  • Visita al nutricionista o endocrino para proyectar las modificaciones en el sistema alimentario tanto antes como después de la práctica de la cirugía
  • Análisis psicológico completo
  • Realización de una endoscopia gástrica o, en su defecto, puesta en marcha de un análisis radiológico con bario del esófago y el estómago para descartar la presencia de pólipos, tumores, úlceras o bacterias que originen úlceras en el estómago
  • Informes detallados adicionales tanto del estado del corazón como de los pulmones, en el caso de que fuese necesario
  • Informe al médico de cualquier tipo de medicamento que el paciente esté tomando previo a la intervención o de forma previsiva podrá ingerir en el período de recuperación

¿Qué se puede esperar de la colocación de una banda gástrica?

Hay que ser conscientes de que la colocación de una banda gástrica para facilitar la pérdida del exceso de peso de una persona obesa va a generar modificaciones en la vida de esta persona desde el primer momento. Desde que se tome la decisión hasta que quede ubicada en su lugar correcto incluso a lo largo del tiempo en el que se mantenga en el interior del organismo del paciente. Algunas de las modificaciones que el paciente puede esperar antes de someterse a este tipo de cirugía son:

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  • Abandonar de forma definitiva el mal hábito del tabaco como mínimo unos 30 días antes de que se proceda a practicar la cirugía. Este cambio llega como consecuencia de la capacidad del cigarrillo de incrementar el riesgo de la aparición de posibles complicaciones tales como coágulos de sangre. Además, el consumo de tabaco conlleva un incremento en el riesgo de padecer neumonía así como otros problemas pulmonares tras el paso por quirófano, incluidas la cicatrizaciones y las posibles infecciones
  • Queda prohibido también el consumo de alcohol
  • Antes de someterse a esta cirugía el paciente deberá perder entre el 5 y el 8% del total de su peso corporal. Este factor ofrecerá una mejora en la visión de la zona que se va a tratar ya que se verá reducido tanto el nivel de grasa como el volumen del hígado
  • Iniciarse en la práctica de comer de forma lenta. Para ello el paciente deberá comenzar a masticar cada bocado al menos unas 15 veces y reposar el tenedor entre bocado y bocado

Una vez que se dé por finalizada la cirugía el paciente deberá reincorporarse al consumo de alimentos sólidos. En este sentido, se aconseja cambiar de forma paulatina la dieta, es decir, a lo largo de las dos primeras semanas mantener una dieta líquida, posteriormente otras dos semanas en las que primarán los alimentos semisólidos y ya, por último, pasará a incorporar los alimentos sólidos. Si se siguen las indicaciones del especialista, los riesgos de la banda gástrica no tienen por qué ser mayores.

El primer ajuste de la banda gástrica se ejecutará transcurridas unas seis semanas tras la realización de la cirugía y requerirá de un nuevo reajuste unas cuatro o seis veces durante el primer año de uso. Este tipo de movimiento atienden a la capacidad de la banda gástrica de satisfacer las necesidades de saciedad del paciente. Estos ajustes son por completo indoloros y se pueden poner en práctica en la misma consulta del especialista.

Uno de los puntos menos beneficiosos de la técnica de la banda gástrica como sistema para facilitar la pérdida del exceso de peso corporal de la persona obesa es precisamente este factor: la pérdida de peso. Y es que este tratamiento que lucha contra la obesidad ofrece una reducción de la masa corporal de forma algo más paulatina de lo que ofrecen otras cirugías originadas con la misma finalidad. Se estima que los primeros meses el paciente pierda una media de uno o dos kilos por semana. Parecido a como sucede con la pérdida de peso con el balón intragástrico, en los dos años posteriores el paciente perderá alrededor de dos tercios del exceso de su peso corporal.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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