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Bypass gástrico en la Seguridad Social


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Publicado en Obesidad, Reducción de estómago

Para muchas personas con un problema de obesidad mórbida, la cirugía bariátrica o reducción de estómago es la única solución para perder peso y mejorar su estado de salud. Sucede que este tipo de técnicas, como por ejemplo el Bypass gástrico, suelen tener un coste elevado que muchos no pueden asumir, por lo que desean conocer las posibilidades de someterse a un bypass gástrico en la Seguridad Social.

La Seguridad Social puede asumir los gastos de este tipo de intervenciones en algunos casos, el inconveniente es que no todos los pacientes son aptos, pues la persona debe cumplir una serie de requisitos establecidos, y además tendrá que esperar su turno en largas listas de espera.

¿En qué consiste la operación de Bypass gástrico?

Antes de continuar ofreciendo detalles sobre el bypass gástrico en la Seguridad Social, conviene informar acerca de esta técnica y de sus ventajas e inconvenientes.

Así, lo primero que se debe decir es que la operación de bypass gástrico se lleva a cabo por medio de cirugía laparoscópica y que consiste en disminuir el tamaño del estómago, haciendo que los alimentos vayan directamente desde este hasta el final del intestino.

Fases de la intervención

De esta forma, la intervención se divide en dos fases:

En primer lugar, se reduce el estómago, dividiéndolo por su parte más alta y dejando como resultado dos secciones.

  • Por un lado, quedará una parte muy pequeña de estómago de, aproximadamente, 50 cc. Esta cavidad será la que reciba la comida, por lo que, al disminuir su tamaño, el paciente pasará a ingerir menor cantidad de alimentos. Aproximadamente, el órgano estomacal pasa de los 1.000 cc, habituales en una persona obesa, a unos 50 cc tras la intervención.
  • Del otro lado, el resto del estómago quedará como una parte “residual” por la que no pasará ningún alimento, pero que continuará jugando su papel en el funcionamiento normal del organismo. Es decir, seguirá segregando el correspondiente jugo gástrico que, por el camino habitual, se unirá con los del hígado y el páncreas (jugos biliopancreáticos).
Para acceder a la técnica del bypass gástrico en la Seguridad Social, la persona tiene que cumplir una serie de requisitos.

Para acceder a la técnica del bypass gástrico en la Seguridad Social, la persona tiene que cumplir una serie de requisitos.

La segunda parte de la intervención consiste en “puentear” el intestino, de ahí el hombre de bypass. El objetivo de esto es que los jugos biliopancreáticos y el alimento ingerido se mezclen  a unos 75 o 200 cm del estómago, de forma que gran parte de los alimentos ingeridos no se absorben. Para esto:

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  • Primero se secciona el intestino y se une por uno de sus extremos a la parte pequeña del nuevo estómago.
  • Después se junta a los 75-200 cm de distancia.

Una técnica malabsortiva

El bypass gástrico en la Seguridad Social es una intervención que forma parte de las denominadas técnicas malabsortivas de reducción de estómago. Es decir, la pérdida de peso se alcanza por dos vías: Se consigue reducir la capacidad del estómago para albergar alimentos (disminuyendo el tamaño del estómago), al tiempo que se evita que gran parte del alimento que se toma sea absorbido por el organismo (“puenteando” el intestino).

De este modo, por la malabsorción que produce, el bypass gástrico es una de las técnicas más exitosas a la hora de perder peso. Por contra, por sus posibles riesgos, estos métodos malabsortivos solo se recomiendan en pacientes con unas características y circunstancias particulares, por lo que habrá que consultar con un especialista antes de tomar cualquier tipo de decisión, para que sea este quien, una vez estudiado el caso, diga la mejor forma de proceder.

¿En qué casos de obesidad está indicado el bypass gástrico?

Tal y como se ha mencionado antes, el bypass gástrico suele acometerse mediante una laparoscopia, si bien, puede haber casos en que esto no sea aconsejable y haya que recurrir a otro método de reducción de estómago. Como regla general, este tipo de intervención se plantea en pacientes con un índice de masa corporal (IMC) superior a 45 o inferior a 54. Es decir, por debajo de 45 y por encima de 54 se deben considerar otras técnicas, como la banda gástrica. 

El bypass gástrico es uno de los métodos para perder peso con mejores resultados.

El bypass gástrico es uno de los métodos para perder peso con mejores resultados.

Además, el Bypass gástrico está especialmente indicado para pacientes con antecedentes de “picoteadores” compulsivos o “glotones”, especialmente si no son capaces de controlar sus impulsos con la comida.

Resultados de la técnica

El Bypass gástrico está considerada como una de las técnicas de mayor éxito en cuanto a la pérdida del exceso de peso se refiere. De media, el paciente logra deshacerse de un 70 u 80% del sobrepeso, teniendo lugar la mayor bajada de peso durante los 6 primeros meses. Si se mantienen los nuevos hábitos de alimentación y se cambia el estilo de vida, los resultados serán permanentes.



¿Cómo es el postoperatorio tras la operación de bypass gástrico?

En cualquier caso, la operación dura unas tres horas de media, en la mayoría de los casos, tras lo cual es frecuente que el paciente deba pasar la primera noche bajo vigilancia médica, en cuidados intensivos. Después de esta estancia en la UCI, el paciente pasará a una habitación en la planta correspondiente, donde podrá estar acompañado por sus familiares. Aproximadamente, el paciente suele pasar entre 3 y 5 días ingresado en el hospital.

El uso de la laparoscopia permite una recuperación del bypass gástrico mucho más rápida, ya que las molestias que se derivan de esta técnica son muy pequeñas en comparación con otros procedimientos en los que se realiza una cirugía abierta.

A fin de reducir la posibilidad de complicaciones, en el trascurso de la cirugía, los cirujanos dejarán colocados unos drenajes en el interior del abdomen que serán controlados durante los días posteriores para poder detectar pronto una posible fuga. Asimismo, normalmente se necesitará una sonda en la orina y el estómago durante las primeras horas tras la operación.

Todas las operaciones quirúrgicas suponen riesgos, por lo que es muy importante que el paciente conozca las posibles complicaciones antes de someterse a la intervención de bypass gástrico en la Seguridad Social o a través de la Sanidad privada.

Durante la hospitalización se le vigilará el drenaje que se dejó en la intervención, y es posible que deba tomar algún líquido especial para que los cirujanos puedan valorar mejor el resultado de la misma. Las molestias que se tienen tras la intervención son controlables con los analgésicos de uso habitual que el especialista prescribirá.

En cuanto a la alimentación, el paciente estará en ayuno hasta que hayan pasado entre 12 y 24 horas después del bypass gástrico. Pasado ese tiempo, comenzará por tomar pequeños sorbos de agua y, si tolera esto, podrá empezar a comer con una dieta líquida.

Cuando se haya recibido el alta hospitalaria, el paciente podrá regresar a su domicilio, donde habrá de seguir con el reposo relativo y con la dieta indicada. No obstante, es posible que el especialista le recomiende salir a la calle y realizar cierta actividad. Tras el bypass gástrico lo habitual es que el paciente comience a ser tratado por un equipo de nutricionistas que le ayudará a modificar sus hábitos de alimentación y estilos de vida.

Riesgos del bypass gástrico

Todo proceso quirúrgico entraña riesgos, unos asociados al uso de la anestesia y el paso por el quirófano, y otros propios de la enfermedad o problema que se desea corregir con la operación. Así, en este caso concreto, algunos de los riesgos del bypass gástrico son aquellos relacionados con la obesidad, como el peligro de trombosis venosa profunda y/o tromboembolismo pulmonar. Es importante dejar claro que estas posibles complicaciones no se deben al uso de la técnica de bypass gástrico en particular, sino al estado de obesidad del paciente.

Dicho esto, los riesgos derivados propiamente del bypass gástrico son los siguientes:

  • Sangrado. 
    El paciente debe ser consciente de los riesgos de esta técnica de reducción de estómago.

    El paciente debe ser consciente de los riesgos de esta técnica de reducción de estómago.

  • Infecciones.
  • Intolerancia a los alimentos.
  • Fugas en las grapas que pueden tratarse con antibióticos o, en su defecto, con otra cirugía de urgencia.
  • Fístula gástrica.
  • Reacciones alérgicas a la anestesia general.
  • Aparición de coágulos en las piernas del paciente
  • Reacciones alérgicas a determinados medicamentos.
  • Problemas respiratorios o neumonía.
  • Alteraciones cardíacas a lo largo del proceso de intervención.
  • A medio o largo plazo puede haber un déficit de nutrientes (hierro, ácido fólico o vitamina B12).

Otras complicaciones descritas a medio y largo plazo pueden ser:

  • Estenosis u obstrucciones.
  • Úlceras.
  • Diarrea.
  • Cirrosis.

En cuanto a la tasa de mortalidad como consecuencia de una intervención de bypass gástrico, según las series internacionales se sitúa en uno de cada 100 pacientes. Cuando acuda a la consulta del especialista, este le explicará en profundidad todos estos posibles riesgos y la forma en que se llevará a cabo tanto el preoperatorio, como la cirugía y el tiempo de postoperatorio. Es muy importante que la persona que vaya a someterse a esta intervención sea perfectamente consciente de los pasos a dar en todo el proceso y, sobre todo, de los riesgos que esto entraña.

Alimentación tras el bypass gástrico

Una de las primeras ventajas de la técnica de bypass gástrico en la Seguridad Social es que, frente a otras técnicas contra la obesidad, esta permite al paciente mayor libertad a la hora de comer cualquier tipo de alimento (aunque es probable que con ciertos productos, como los dulces o las grasas en exceso, aparezca diarrea). Eso sí, serán pequeñas cantidades, pues al tener un estómago más pequeño la sensación de saciedad será más rápida.

De todas formas, hasta la completa recuperación tras el bypass gástrico y para evitar molestias y complicaciones, el paciente tendrá que seguir un programa nutricional establecido por su dietista. Con independencia del contenido nutricional del mismo, este plan se divide en varias etapas a lo largo de las cuales se irá reiniciando la actividad normal del estómago, hasta que se puedan ingerir alimentos sólidos. Las etapas podrían ser las siguientes:

  1. Primera: Se establecerá una dieta líquida durante unos dos días.
  2. Segundo: Se irán incluyendo alimentos con algo más de consistencia dentro de la dieta líquida, como cremas de verduras con pollo o pescado, gelatina, etc.
  3. Tercero: La dieta blanda se iniciará pasadas unas dos semanas tras la intervención. Estará compuesta fundamentalmente por purés, siempre en pequeñas cantidades y fraccionadas. Conforme vayan avanzando los días, si la tolerancia es buena, las cantidades se irán aumentando hasta llegar a raciones normales. Esta etapa se prolongará unos 15 días.
  4. Cuarto: Cuando haya pasado un mes desde la operación, el paciente podrá recuperar una dieta normal, aunque todavía tendrá que pasar un tiempo para que pueda comer alimentos como carnes rojas, pan con levadura, bebidas gaseosas o frutas con cáscara.

 El bypass gástrico en la Seguridad Social

Al inicio de este artículo se decía que el precio del bypass gástrico puede suponer un problema para muchas personas que sufren de obesidad y que necesitan de esta técnica para perder el exceso de peso, y que por ello, muchos se preguntan si es posible encontrar el bypass gástrico en la Seguridad Social.

Además de tener en cuenta el exceso de peso, para el bypass gástrico en la Seguridad Social, se estudiará que haya enfermedades asociadas a la obesidad.

Además de tener en cuenta el exceso de peso, para el bypass gástrico en la Seguridad Social, se estudiará que haya enfermedades asociadas a la obesidad.

Pues bien, al igual que sucede cuando se busca en la Seguridad Social otras intervención quirúrgicas contra la obesidad, como el método POSE o el balón intragástrico, no es fácil responder a la pregunta de si la Sanidad Pública en España asume los costes de un bypass gástrico.

Para asegurarse, lo recomendable es consultar con su médico de cabeza para que le pueda asesorar sobre si es posible realizar el bypass gástrico en la Seguridad Social, ya que por lo general, dependerá de la situación médica del paciente y de que cumpla una serie de requisitos. Si existiera la posibilidad, este le podría remitir a un endocrino para que inicie los trámites correspondientes.

Sabiendo, eso sí, que aunque la Sanidad pública asuma dicho procedimiento, habrá que respetar los tiempos de espera correspondientes, por lo que el proceso siempre será más largo que por la Sanidad privada.

Los requisitos para acceder al bypass gástrico en la Seguridad Social pueden ser diferentes según la comunidad autónoma, pero lo primero que hay que indicar es que para que alguien se pueda someter a esta u otra técnica a través de la Seguridad Social, deberá tener un IMC entre 35 y 40. En cualquier caso, se daría prioridad a los pacientes con otras enfermedades derivadas de la obesidad, como la hipertensión, la diabetes, problemas respiratorios, etc., y que supongan un riesgo para su bienestar y salud.

Habrá que comprobar también, mediante pruebas físicas y psicológicas, que el paciente es un buen candidato al bypass gástrico. Además de lo anterior, el especialista deberá evaluar si existen otras alternativas para lograr la pérdida de peso necesaria o si, por el contrario, el bypass gástrico es la única solución a la obesidad. La Seguridad Social solo se haría cargo de la intervención si considera que es la última alternativa para adelgazar y mejorar su salud.

La postura de la Seguridad Social respecto a la cirugía estética

El problema que algunos pacientes obesos encuentran a la hora de someterse a un bypass gástrico en la Seguridad Social, es que esta intervención se considere una cirugía estética, es decir, que el motivo que lleve a la persona a someterse a esta técnica para perder peso no sea el de mejorar su salud, sino su apariencia física y estética. De ahí que haya que “demostrar” que la cirugía es una necesidad de salud y no un capricho.

La Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora (SECPRE) lo explica de forma sencilla, diferenciando entre la cirugía “estética” y la “reconstructiva”. Ambas forman parte de la Cirugía Plástica, pero la primera sería aquella que engloba las operaciones cuyo fin es el de modificar partes normales del cuerpo para acercarse a un patrón de belleza, y no serán costeadas por la Seguridad Social; mientras que la cirugía reconstructiva es la que repara malformaciones o problemas crónicos que derivan en enfermedades y dolores, con la finalidad de mejorar la función global del cuerpo y no su aspecto.

¿Qué operaciones de estética paga la Seguridad Social?

Son los procedimientos considerados como reconstructivos, los que pueden llegar a ser asumidos por el Sistema Público de Salud. Dentro de estos se pueden encontrar algunas operaciones que también tienen un carácter estético, como la mamoplastia. 

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Lo aconsejable es consultar al médico de cabecera si se podría someter a un bypass gástrico en la Seguridad Social.

Lo aconsejable es consultar al médico de cabecera si se podría someter a un bypass gástrico en la Seguridad Social.

En concreto, una mamoplastia puede ser financiada por la Seguridad Social cuando se trata de corregir asimetrías congénitas o de reconstruir el pecho tras un cáncer de mama. También cuando es necesaria una reducción de pecho porque el excesivo tamaño del mismo provoca daños en la columna o dolor de espalda.

La otoplastia, la rinoplastia, la blefaroplastia (cirugía de párpados) y la abdominoplastia, también pueden ser sufragadas por la Sanidad pública en ciertos casos. A saber:

  • Rinoplastia: Si una malformación del tabique nasal provoca problemas respiratorios.
  • Blefaroplastia: Si una membrana ocular se cae excesivamente y dificulta la visión.
  • Abdominoplastia: Cuando un problema abdominal ocasiona úlceras o irritaciones cutáneas.

Por tanto, en el caso del bypass gástrico en la Seguridad Social, habría que remitirse al caso concreto de cada paciente, a su situación y su historial clínico. Todos tienen que esperar en una larga lista de espera, aunque normalmente se da preferencia cuanto mayor exceso de peso y más enfermedades asociadas, cuya mejoría o sanación dependan de la pérdida de kilos.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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