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Reducción de estómago con la técnica POSE


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Publicado en Obesidad, Reducción de estómago

La reducción de estómago con la técnica POSE, acrónimo resultante de las iniciales de Cirugía Endoscópica de la Obesidad sin Incisiones (POSE), consiste en la disminución del órgano estomacal sin la necesidad de pasar a una cirugía, con la finalidad de reducir el exceso de peso corporal de la forma más óptima. El especialista la ejecuta mediante el uso del endoscopio y por vía oral insistiendo en la realización de pliegues en el estómago para reducirlo en aproximadamente un 20-25%. En concreto, las zonas en las que el especialista suele realizar dichos pliegues son la parte superior o fundus gástrico, con el objetivo de potenciar una mayor sensación de saciedad, así como en la parte inferior o antro pilórico, con la finalidad de ralentizar el vaciado.

No solo se trata de la puesta en práctica de una técnica quirúrgica, sino en el punto de partida de una nueva vida para aquella persona que sufre de obesidad. En el momento en el que se realiza con éxito comienza un completo programa de seguimiento de reeducación alimentaria, seguimiento médico y psicológico con la meta de inculcar en el paciente obeso unos nuevos hábitos más saludables y que sustituyan los anteriores. En este sentido, además, este tratamiento se asegura de evitar el temido efecto rebote mediante el apoyo y asesoramiento de un grupo de especialistas de diferentes disciplinas, es decir, médicos, nutricionistas o endoscopistas.

Y es que la técnica del POSE nos revela un novedoso tratamiento que supone para las personas que sufren de obesidad una de las mejores opciones de lucha contra su enfermedad si lo que necesitan es una menor invasión del organismo así como mayores niveles de seguridad. A lo largo de los años los especialistas han puesto en práctica un sinfín de cirugías en el área del abdomen con la intención de facilitar la pérdida de ese exceso de peso a los pacientes obesos. En su momento, se trataba de procedimientos bastantes exitosos pero con el lastre de ejecutarse bajo la necesidad de poner en práctica una cirugía abierta por lo que únicamente se llegaban a recomendar ante casos de obesidad extrema. Sin embargo, con el POSE este tipo de condicionantes se dejan en el olvido para dar paso a un sinfín de ventajas que lo anteponen al resto de tratamientos quirúrgicos:

  • Reducción del dolor en el proceso correspondiente al postoperatorio
  • Reducción del riesgo de que surjan infecciones ya que no se requiere la realización de cortes en la superficie de la piel
  • Ausencia de cicatrices externas
  • Mayor rapidez para recuperarse en el postoperatorio
  • Estancias del paciente en el hospital más cortas o incluso de régimen ambulatorio

En la actualidad, los especialistas disponen de instrumentos quirúrgicos de última generación que le permiten reducir la capacidad original del órgano estomacal sin necesidad de realizar cortes, por muy pequeños que sean, en la superficie cutánea ya que se disponen a penetrar en el organismo del paciente por vía oral. Sirviéndose de un endoscopio, el tratamiento consiste en aunar una serie de pliegues en el área del fundus gástrico y del antro pilórico. La principal misión de la modificación realizada en el fundus es la limitar la extensión de este área además de actuar sobre la secreción de grelina, la hormona capaz de generar la sensación de saciedad. En este sentido, también las alteraciones dispuestas en el antro interfieren en el proceso de vaciado gástrico ya que los ralentizan para prolongar el efecto saciante.

Realización de la técnica POSE

Los profesionales encargados de poner en marcha este tipo de procedimientos son los endoscopistas, siempre en quirófano y tras haber aplicado anestesia general al paciente. Lo más habitual es que la duración de esta intervención, que se practica por vía oral, oscile entre los 40 minutos y una hora. El tiempo, en este sentido, será aproximado ya que estará directamente vinculado con las características personales de cada paciente y el número de suturas realizadas. En cualquier caso, será el mismo especialista el que decidirá el tiempo de hospitalización requerido.

Por otro lado, el instrumental quirúrgico necesario para realizar la intervención de reducción de estómago con la técnica POSE es de carácter desechable. La aplicación de la técnica consiste en la penetración de un endoscopio flexible (IOP) mediante en el cual se llegan a introducir diversos instrumentos para facilitar la práctica de esta intervención. Llegados hasta el órgano estomacal, el especialista será el encargado de realizar múltiples pliegues que se suturan con los anclajes en dos ubicaciones, por un lado el fundus o cúpula gástrica y, por otro, la cara anterior del cuerpo distal.

Posteriormente, los mencionados anclajes suturan la totalidad de capas del estómago de forma que los pliegues llegan a fusionarse transcurridos unos dos meses y, por lo tanto, pasan a ser definitivos. Lo más común es que se aplique una media de 12 suturas por pacientes obesos, ocho en cúpula y cuatro en cuerpo distal.

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Tras la realización con éxito de esta técnica se dispondrá al paciente en la sala de recuperación a lo largo de más o menos una hora para que se recupere de forma gradual de la anestesia. Posteriormente, lo subirán a su habitación. Aunque, en cualquier caso, el tiempo de hospitalización va a depender del criterio de cada especialista, lo más habitual es que el paciente tan sólo permanezca una noche en el centro hospitalario.

La intención, en este caso, es asistirlo lo antes posible en el caso de que surja el dolor o cualquier otro problema derivado de la realización de la cirugía. Justo a la mañana siguiente el paciente podrá abandonar el hospital por su propio pie y, además, transcurridas 24 horas desde la cirugía podrá retomar su vida de forma relativamente natural.

Y es que, la relatividad, vendrá de la mano de la dieta que debe seguir de forma firme el paciente tras la intervención. En concreto, a lo largo del primer mes la persona intervenida debe mantener una dieta puramente líquida, pasando por dieta semiblanda y blanda hasta llegar a la dieta sólida al mes y medio de la cirugía.

Además, a lo largo de los dos primeros años un equipo de especialista de diferentes disciplinas realizará el seguimiento del paciente. Se trata de un conjunto de nutricionistas, psiquiatras y psicólogos, bajo la supervisión del especialista en el aparato digestivo. La intención es que el paciente encuentre en apoyo necesario para no flaquear en su misión de perder el exceso de peso corporal. Y es que justo a la semana tras la cirugía, el paciente notará cómo su peso corporal empieza a descender. Como media los primeros seis meses se pueden llegar a perder unos 17 kilos, más de 22 kilos al año.



Los pasos previos a la puesta en marcha de este tipo de cirugía son los siguientes:

  • Realización de un completo análisis médico para establecer el estado de salud real del paciente, es decir, recopilación de su historial médico, estudio antropométrico, estudio hormonal, electrocardiograma, radiografía y valoración psicológica.
  • Tres días antes de la intervención, el paciente pasa a adoptar una dieta a base de líquidos preparada por sus nutricionistas.
  • El día de la realización del procedimiento, el paciente llegará al centro hospitalario pocas horas antes para marcharse al día siguiente.
  • Depende de las características de cada paciente, pero por lo general el postoperatorio de la aplicación del método POSE suele ser muy sencillo ya que estamos ante una técnica poco invasiva. Transcurridos unos pocos días desde que el paciente recibe el alta, el especialista solicitará un control para determinar la evolución y si ésta se está produciendo de forma correcta o no. El primer año el paciente contará con el apoyo de un equipo de especialistas para evitar el efecto rebote y potenciar la eficacia del tratamiento.

Reeducación alimentaria

Tras someterse a una reducción de estómago con la técnica POSE -o cualquier otra- se recomienda que el paciente asista a las reuniones de seguimiento con el equipo de profesionales con el objetivo de obtener la educación y el apoyo que se requiere para lograr las metas y conseguir la reducción del exceso de peso corporal. Y es que para que el paciente se centre en la pérdida del mayor peso posible, debe recibir una reeducación mediante la aplicación de un completo plan de seguimiento y asesoramiento nutricional con el objetivo de alterar por completo sus anteriores hábitos y evitar el temido efecto rebote. Se consigue así un doble objetivo: un estilo de vida mucho más saludable y un incremento de la autoestima.

Hay que tener en cuenta que en ningún momento el paciente debe llegar a pasar hambre ni eliminar de forma drástica sus anteriores hábitos. La clave está en reeducar su forma de comer de forma paulatina, trabajando hacia el equilibrio en la alimentación, disminuyendo la ansiedad y los picos de glucemia.

Balón gástrico o método POSE

Si bien cada persona es única y cada caso de sobrepeso tiene detrás una historia y variables médicas que hay que tener en cuenta, ningún tratamiento es igual de efectivo en distintas personas, por lo que resulta imprescindible la realización de un completo análisis que facilite al especialista la toma de decisión en cuanto a qué técnica es la más favorable para su paciente.

Por un lado, la aplicación del tratamiento de balón gástrico para facilitar la pérdida del exceso de peso corporal dispone de una serie de beneficios que de primeras lo convierte en la opción ideal para aquellas personas obesas que necesiten perder entre 18 y 20 kilos. Se trata de un método seguro que no requiere ni cirugía ni ingreso hospitalario. Es decir, está aconsejada para aquellas personas cuyo Índice de Masa Corporal se mayor a 30.

En cualquier caso el paciente debe estar bien informado y adoptar un firme compromiso con el cambio de hábitos ya que si bien estamos ante un método que ofrece muy buenos resultados también es cierto que no se trata de una fórmula mágica. Los resultados sólo se mantendrán a largo plazo si el paciente aprende a comer mejor, se siente saciado antes y facilita el cambio de hábitos que siempre ha intentado mantener y no le han funcionado.

En este sentido, recurrimos a los datos: el promedio de kilos perdidos y su mantenimiento a medio plazo, es decir, unos dos años después, es de unos 20 kilos. Sin embargo, el paciente debe poner de su parte y no esperar que el balón lo hago por sí mismo. Hay que ser conscientes de que el balón es tan sólo una herramienta para adelgazar no una solución definitiva.

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Por otra parte, analizamos la reducción de estómago con el método POSE. Por lo general, este tratamiento está destinado a pacientes cuyo Índice de Masa Corporal supera 30, aunque las recomendaciones se declinan por un IMC algo superior. Sin embargo, los datos ponen en evidencia que pacientes con un IMC de entre 30 o 35 suelen responder de forma óptima a este método por lo que más que de los valores del IMC la aplicación de una técnica u otro va a estar directamente relacionada con múltiples factores. Un ejemplo es aquellos casos en los que se opta por un tratamiento reversible y menos agresivo frente a otros más agresivos o irreversibles.

Y es que, por lo general, cuanto mayor sean los valores del IMC mayor es el esfuerzo que el paciente tiene que hacer para reducir el exceso de su peso corporal. Por lo tanto, reducir el tamaño del estómago para que el paciente se llegue a saciar con una menor cantidad de alimentos puede ser la opción más adecuada.

En últimas instancia, y con independencia de los factores señalados, será el profesional el que llegue a elegir la opción adecuada para su paciente. Una decisión que no tomará a la ligera ya que, como hemos mencionado con anterioridad, antes de someterse a cualquiera de estas cirugías se requiere una completa evaluación del paciente.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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