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Técnica del balón intragástrico


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Publicado en Obesidad

Ni la técnica del balón intragástrico ni su colocación requieren cirugía y se practica en personas que sufren de obesidad. Se trata de un procedimiento eficaz que penetra en el organismo vía oral mediante la introducción de un endoscopio.

El objeto que se pretende infiltrar, es decir, el balón, está fabricado por norma general a base de silicona con el objeto de evitar las posibles reacciones alérgicas así como otro tipos de molestias que puedan llegar a surgir en el organismo de la persona en la que se está introduciendo dicho balón. Una vez colocado en el hueco correspondiente al órgano estomacal, se infla mediante la introducción de 500 c.c. de solución salina al 0,9%, es decir, el líquido correspondiente a 300 miliequivalentes por litro de suero fisiológico.

Una vez que el procedimiento de colocación ha finalizado de forma adecuada, el balón se mantendrá a flote en el fundus gástrico.

Una de las principales finalidades de este factor es que cree sensación de saciedad al paciente obeso, provocando la liberación de acetilcolina que será enviada a través de las fibras vagales hacia el área postrema para crear dicha sensación. Es decir, la incorporación al estómago del balón intragástrico consigue desencadenar un conjunto de factores con la promesa de generar un hábito en la persona obesa, es decir, se trata de cambiar las rutinas a la hora de comer. E

n este sentido, y debido a la sensación de saciedad anteriormente mencionada, el paciente comenzará a comer más despacio, por lo que su organismo realizará una digestión más completa al tiempo que consumirá una menor cantidad de alimentos. Uno de los resultados principales del uso del balón intragástrico como tratamiento para la obesidad y hecho también en el que radica su éxito es en la creación de ciertos hábitos sanos que prometen mantenerse más allá de la eliminación de este del interior del órgano estomacal.



Los datos hablan al respecto y sus porcentajes de éxito son altos, ya que facilita la pérdida de hasta 20 kilos en el período correspondiente a seis meses.

Preparación previa para su colocación

Antes de proceder a realizar la técnica del balón intragástrico y colocarlo mediante vía endoscópica se requiere la realización de diversos análisis de laboratorio y gabinete rutinarios con la finalidad de elaborar un completo historial médico. Asimismo, será recomendable la completa valoración efectuada por todos y cada uno de los especialistas que compongan el equipo multidisciplinario, así que, como consecuencia, todos los pacientes obesos que pretendan someterse a la colocación de un balón intragástrico deberá pasar por la evaluación de:

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  • Cirujano.
  • Médico internista.
  • Anestesiólogo.
  • Nutricionista.
  • Psicólogo.

Por otro lado, justo tres días antes de que se proceda a la introducción del balón intragástrico, se mantendrá al paciente a base de una dieta líquida con el objeto de que empiece a iniciarse en el cambio de hábitos alimentarios teniendo previamente un estómago limpio en el momento en el que se vaya a producir la implantación.

Con independencia de que este tipo de procedimiento no requiera la realización de incisiones en la piel para su penetración, sí que precisa la aplicación de anestesia. La sedación profunda aplicada de forma local suele ser la solución en la mayoría de los casos, por lo que se dejan a un lado los riesgos que puedan surgir como consecuencia de la aplicación de anestesia general. En todo caso, la anestesia local vendrá dada por el anestesista perteneciente al grupo de trabajo multidisciplinar y tratará de sedar de forma profunda al paciente para facilitarle el no padecimiento de dolor alguno a lo largo del período en el que se desarrolle el procedimiento.



¿En qué consiste esta técnica del balón intragástrico?

La técnica del balón intragástrico y su colocación en el estómago del paciente obeso comienza con la introducción del endoscopio mediante la vía oral. Este paso está denominado endoscopia diagnóstica, es decir, el especialista encargado del procedimiento procede a analizar el esófago, estómago y la primera parte del intestino delgado con el objeto de constatar la no existencia de algún tipo de alteración en los órganos anteriormente citados y que no sea compatible con la colocación del balón intragástrico.

Tras el proceso de análisis y comprobación del estado de todos estos órganos y en el momento en el que se verifique que todo funciona de acuerdo a lo establecido, el especialista procederá a la introducción del balón intragástrico mediante vía oral, es decir, a través de la boca del paciente obeso. Con el uso del endoscopio a través del organismo del paciente se podrá comprobar que el balón gástrico ha quedado colocado en el lugar adecuado y en su posición correcta.

Posteriormente, el especialista estará a punto de finalizar con la intervención. Acto seguido, procederá a inflar el balón con la cantidad establecida por los cánones médicos. Ya, por último, se retira el tubo con el que se ha inflado el balón intragástrico y se comprueba que todo funciona de forma adecuada y sin ningún tipo de problema. Es entonces el momento de dar por finalizado el procedimiento.

Si bien este tipo de procedimientos no requiere largos períodos de recuperación ni anterior ingreso en el hospital del paciente, su duración también suele ofrecer ventajas. Y es que estamos ante un tratamiento que se coloca, en la mayoría de los casos, en unos 20 o 30 minutos.

¿Qué contiene el balón intragástrico?

Los balones intragástricos más empleados en este tipo de procedimientos de pérdida del peso sobrante se rellenan con líquido. Este líquido que tendrá como misión inflar el balón no es ni más ni menos que agua salina especial teñida de azul de metileno. El hecho de estar teñida de azul no es algo que se haya dejado al azar. En realidad, es de suma importancia que el agua se muestre de este color, ya que es el único indicador de que el balón empieza a desintegrarse -sea de forma inesperada o por finalización del tratamiento-.

Es decir, en el momento en el que el balón empiece a desintegrarse, el paciente será consciente, ya que lo eliminará a través de la orina y esta presentará un color azul. Por otro lado, en el mercado disponemos de otra clase de balones intragástricos que se pueden rellenar con aire, aunque en este caso la desventaja viene de la mano de la no detección del desinflamiento del balón, ya que no evidenciará muestra alguna de forma exterior.

¿Cómo se retira el balón intragástrico del organismo?

Una vez que hayan transcurridos seis meses desde que se colocó el balón intragástrico en el interior del organismo de la persona obesa, el equipo de especialistas procederá a su retirada. Este paso consistente en extraer dicho balón es también necesario, ya que posee fecha de caducidad y tras seis meses de funcionamiento se corre el riesgo de que se rompa por sí mismo.

El procedimiento para retirar el balón intragástrico tampoco suele complicarse. En este sentido, se llegan hasta a repetir algunos de los pasos previos a su colocación. Por ejemplo, el de la dieta blanda. Y es que se aconseja al paciente mantenerse a dieta líquida a lo largo de los tres días previos para que el estómago se muestre limpio y preparado para la extracción del balón. Este paso está considerado de vital importancia por parte de los especialistas.

El motivo no es otro que intentar no encontrar restos de comida en el estómago del paciente, ya que tenemos que tener en cuenta que este tipo de pacientes, es decir, aquellas personas que llevan tiempo con el balón intragástrico colocado, suelen ralentizar su vaciamiento del órgano estomacal. Lo más prudente en este caso es facilitar la labor de los especialistas durante la retirada del balón intentando dejar lo más limpio posible nuestro estómago.

Otro de los puntos que comparte con la colocación y técnica del balón intragástrico es la aplicación de anestesia local. Para retirarlo, el especialista introducirá igualmente el endoscopio mediante vía oral para analizar las condiciones en las que se encuentra el estómago así como el estado del balón. Más tarde, procederá a penetrar un catéter con aguja especial cuyo objetivo es puncionar y aspirar el líquido que se encuentra en el interior del balón hasta asegurarse de que lo vacía por completo.

Una pinza endoscópica se introduce en el organismo del paciente hasta la altura del estómago para pinzar y retirar de forma definitiva el balón intragástrico. Por lo tanto, este paso pondría el punto y final a un procedimiento que, de forma habitual, suele durar en torno a unos 20 o 30 minutos, mientras que el paciente solo tendrá que estar en el hospital unas dos o tres horas.

Pérdida de peso con el balón intragástrico

La cantidad de kilos que vaya a perder el paciente obeso mediante la aplicación de un tratamiento de balón intragástrico va estar directamente relacionada con la voluntad y compromiso de este para cambiar tanto sus malos hábitos alimentarios como su estilo de vida y el seguimiento multidisciplinario que mantenga. Una mala práctica de alguno de estos puntos puede derivar en resultados muy distantes de los esperados.

A nivel general, los datos se revelan de forma muy distinta, ya que varían en un promedio de entre el 25% y el 45% de pérdida del exceso de peso corporal.

Para entender la oscilación de pérdida de peso corporal podemos aludir a un claro ejemplo: si un paciente de género masculino que mide 170 centímetros de altura y pesa 100 kilogramos se somete a un tratamiento de pérdida de peso mediante la aplicación de un balón intragástrico, este puede llegar a perder entre 9 y 16 kilogramos a lo largo de los seis meses que dura este procedimiento; sin embargo, si además este paciente pone de su parte y afianza el compromiso consigo mismo adoptando hábitos de vida saludables basados en una dieta sana y equilibrada y la práctica diaria de ejercicio, los resultados se potenciarán y también lo hará su salud.

Por otro lado, y como cualquier otro procedimiento, la técnica del balón intragástrico también puede llegar a fallar si su colocación en el estómago del paciente obeso no facilita la pérdida de al menos el 10% del exceso de peso. En este sentido, volvemos al ejemplo: si este paciente de 170 cm y 100 kg pierde tan solo en torno a unos cuatro kilos en los seis meses que tiene como duración este tratamiento, el procedimiento se considerará fallido.

Por lo general, este tipo de fallos se suele presentar en un 10 o 20% de los casos, tomando como factor principal la incorrecta selección del candidato, ya que este no fue capaz de alterar sus hábitos alimentarios además de no contar con un correcto seguimiento multidisciplinario.

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Lo más lógico es que este tipo de candidatos hubiesen optado por, previa valoración del equipo de especialistas, una cirugía para tratar su obesidad. Algunos ejemplos de ella serían:

  • La banda gástrica.
  • Una gastrectomía en manga.
  • Un bypass gástrico.

Patologías que acompañan a la obesidad

Existe una larga lista de enfermedades que van asociadas al padecimiento de la obesidad, con independencia de cual sea su grado:

  • Diabetes mellitus tipo 2.
  • Hipertensión arterial.
  • Hiperlipidemias -colesterol y triglicéridos altos-.
  • Alteraciones respiratorias como, por ejemplo, apnea obstructiva del sueño.
  • Problemas en las articulaciones.

Por su parte, la técnica del balón intragástrico y su colocación como procedimiento para perder el peso sobrante de personas obesas también ayuda a mejorar estas otras enfermedades vinculadas al sobrepeso. Según diversos estudios, se identifica mejoría e incluso resolución en el 89% de los casos.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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