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Diferencias y síntomas comunes entre demencia senil y Alzheimer


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Publicado en Enfermedades

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Alzheimer es un tipo de demencia, y esta última se define como un síndrome, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, caracterizado por un desgaste en la función cognitiva que no está dentro de lo normal en el proceso de envejecimiento de una persona. No obstante, existen diferencias entre demencia senil y Alzheimer.

Aun siendo la clase de demencia más frecuente, el Alzheimer no está considerado como un síndrome, sino como una enfermedad de tipo neurodegenerativo con una evolución progresiva.

A menudo se confunde con la conocida como demencia senil (posiblemente por los síntomas comunes entre demencia senil y Alzheimer), pero distan mucho de ser males iguales. De hecho, esta última no se considera una enfermedad, sino una pérdida de las capacidades mentales.

Demencia senil y Alzheimer

Entonces, ¿por qué demencia senil y Alzheimer tienen a ser confundidas? Quizá el motivo principal esté en la sintomatología común de ambas enfermedades. Es decir, una y otra tienen síntomas iguales o similares que hacen que, a menudo, se hable de Alzheimer cuando en realidad la persona padece demencia senil, o viceversa.

El Alzheimer y la demencia senil son dos enfermedades diferentes, aunque suelen confundirse.

El Alzheimer y la demencia senil son dos enfermedades diferentes, aunque suelen confundirse.

En concreto, algunos de dichos síntomas tienen que ver con:

Tanto las personas con demencia como aquellas que están diagnosticadas de Alzheimer perciben la realidad de una manera parecida, pero existen diferencias en función del nivel de evolución de la enfermedad.

Por ello, aunque se engloben dentro de la categoría de ‘demencia’, hay ciertos elementos que llevan a hacerlas patologías distintas. Por tanto, deben ser consideradas desde un ángulo diferente, cada una con su tratamiento.

¿Qué diferencia al Alzheimer de la demencia senil?

Para establecer las principales diferencias entre demencia senil y Alzheimer hay que señalar, en primer lugar, que según las investigaciones llevadas a cabo el Alzheimer -entre otras cosas- está originado por la presencia en distintas partes del cerebro humano de unos ovillos neurofibrilares y de placas neuríticas; mientras que la demencia se produce, fundamentalmente, por la falta de comunicación en las células nerviosas.

Síntomas

Además de esto, los síntomas de la demencia, aun siendo en muchos aspectos iguales a los del Alzheimer, interfieren en la vida cotidiana del paciente, pero no suelen ir más allá de convertir a esa persona en dependiente cuando está en una fase avanzada.

Aunque la demencia senil tiene síntomas comunes con el Alzheimer, en realidad esta enfermedad no suele convertir a la persona que la padece en dependiente.

En cambio, los primeros síntomas del Alzheimer se van agravando conforme progresa la enfermedad -hay distintas fases del Alzheimer- y pueden llegar, en algunas circunstancias, a provocar la muerte del paciente, algo a lo que la demencia no lleva.

La edad a la que aparece

Otro factor diferencial está en la edad. Si bien se trata de enfermedades propias de personas mayores, la demencia senil únicamente aparece con el paso de los años, habitualmente después de los 65 (motivo por el cual muchos especialistas proponen eliminar el adjetivo “senil” de su denominación).

El deterioro de la memoria y de otras capacidades cognitivas son síntomas comunes del Alzheimer y la demencia senil.

El deterioro de la memoria es uno de los síntomas comunes del Alzheimer y la demencia senil.

Mientras que el Alzheimer, aunque empieza a desarrollar sus síntomas pasados los 60 años (más de la mitad de los enfermos tienen más de 85 años), también se han detectado pacientes con una temprana evolución, antes de los 60 años. Es el caso del Alzheimer precoz.

Causas de la enfermedad

Esto lleva a otro punto de fricción entre la demencia y el Alzheimer: las causas que la originan. En el caso del Alzheimer todavía no se ha logrado establecer unas causas seguras ni unos factores de riesgo claros.

Sin embargo, los pacientes que tienen demencia pueden padecerla como secuela de una infección, a raíz de un consumo continuado de drogas, algún tumor u otras patologías como el Parkinson o el síndrome de Pick.

Factores de riesgo

En cuanto a los factores de riesgo, se pueden señalar ciertas coincidencias:

  • La edad.
  • El sexo (perjudica más a mujeres).
  • El que un familiar directo la padezca (Alzheimer hereditario).
  • La afectación de otras patologías de tipo cardiovascular.

Con respecto a la demencia vascular, también conviene explicar que, aunque comparta con el Alzheimer algunos riesgos cardiovasculares (hipertensión, diabetes, colesterol, etc.), se distingue de este en el modo en que se desencadena la enfermedad, en las características clínicas y su evolución.

También con relación a los factores de riesgo existen coincidencias entre la Enfermedad de Alzheimer y la demencia senil, siendo la edad el principal detonante.

En concreto, la demencia vascular, además de ocasionar un deterioro cognitivo desigual, suele comenzar de forma brusca, con un accidente isquémico aislado. Después de un empeoramiento en el que se pueden suceder otros episodios similares, se experimenta una leve recuperación cerebral.



Tratamientos preventivos

El objetivo de los tratamientos para Alzheimer y demencia senil es frenar los síntomas.

El objetivo de los tratamientos para Alzheimer y demencia senil es frenar los síntomas.

Para finalizar la información expuesta respecto a las diferencias y síntomas comunes entre demencia senil y Alzheimer, es importante subrayar que los consejos que se dan para luchar contra estas enfermedades sí son parecidos. Antes que nada, dejar claro que no existe ningún tratamiento de prevención que garantice que el Alzheimer -o una demencia- no se va a reproducir. Más bien, el objetivo de estos es retrasar el inicio de los primeros síntomas para así, en la medida de lo posible, no llegar a una dependencia total de la persona.

Dicho esto, las recomendaciones más habituales suelen ir encaminadas a mantener una vida saludable, con una rutina de ejercicios, una alimentación equilibrada, y un control adecuado de los factores de riesgo cardiovascular. Además, se aconseja cultivar las relaciones sociales a fin de tener la mente activa, algo para lo que también puede servir leer, escribir, aprender sobre alguna materia nueva, realizar juegos intelectual y todo lo que lleve a ejercitar el cerebro. Las TIC pueden ayudar a mantenerse activo.

Asimismo, también es imprescindible que los familiares y personas cercanas al paciente sepan tratarlo en el momento en el que empiezan a hacer aparición los primeros síntomas del Alzheimer. Los especialistas intentar trasmitir al cuidador la importancia de que se utilice un lenguaje sencillo y expresado con claridad, y especialmente, que no se repruebe al paciente por sus errores. Lo principal es tratar de orientar a la persona, sin forzarle, mediante técnicas de refuerzo positivo.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes
  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico

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