Factores de riesgo del Alzheimer


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Publicado en Enfermedades

Hablar de Alzheimer es referirse a la demencia neurodegenerativa más frecuente en los países desarrollados, entre ellos España, donde en 2015 había más de 1.200.000 personas con la enfermedad, siendo la mitad de ellas mayores de 85 años. Esta cifra corresponde a aquellos casos diagnosticados, pues los profesionales médicos alertan de que existe un importante número de pacientes, con o sin los primeros síntomas, que todavía no saben que tienen esta patología. Todos estos datos no hacen sino confirmar la importancia de conocer cuáles son los factores de riesgo del Alzheimer.

La consecuencia más conocida de la evolución de la Enfermedad de Alzheimer (EA) es la pérdida de memoria, pero además se trata de una dolencia que experimenta diferentes fases y conduce a una progresiva pérdida de la autonomía de la persona. Algunos de sus síntomas son los siguientes:

  • La afectación del estado de ánimo.
  • Alteraciones del lenguaje.
  • Alteraciones mnésicas.
  • Alteraciones de la conciencia.
Conocer los factores de riesgo del Alzheimer ayuda a prevenir la enfermedad y sus síntomas.

Conocer los factores de riesgo del Alzheimer ayuda a prevenir la enfermedad y sus síntomas.

Todo ello disminuye la calidad de vida tanto del paciente como de los propios familiares y cuidadores en casa.

Alzheimer, ¿qué es?

En primer lugar, hay que diferenciar entre demencia senil y Alzheimer. La Enfermedad de Alzheimer (EA) se descubrió a principios del siglo XX, cuando el psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer, después de un reconocimiento clínico a la paciente Auguste Deter, llegó a la conclusión de que sus síntomas (fallos de memoria, pérdida repentina de sueño o errores en la elaboración de las tareas domésticas) respondían a una nueva enfermedad a la que denominó Alzheimer.

Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge el Alzheimer como un tipo de demencia, es decir, un síndrome generalmente de naturaleza crónica o progresiva, caracterizado por el deterioro de la función cognitiva que va más allá de lo que podría considerarse consecuencia de un envejecimiento normal. Desde que Alois Alzheimer diagnosticase el primer caso, la enfermedad no ha hecho más que crecer en los países desarrollados, probablemente de la mano del aumento de la esperanza de vida; en España, por ejemplo, la mitad de las personas diagnosticadas con Alzheimer son mayores de 85 años. 

En la actualidad, casi un tercio de las personas mayores de 85 años padece la Enfermedad de Alzheimer, con especial prevalencia en las mujeres.

Científicos e investigadores profundizan en sus causas, los factores de riesgo y los posibles tratamientos, pero desafortunadamente, y por el momento, el deterioro cognitivo que provoca en los pacientes es irreversible e incurable.

Según los estudios científicos sobre Alzheimer, la principal causa de esta enfermedad es la presencia de unos ovillos neurofibrilares y placas neuríticas en distintas partes del cerebro humano.

Factores de riesgo del Alzheimer

Aun cuando los científicos saben que la enfermedad de Alzheimer implica un deterioro progresivo de las células cerebrales, todavía no se ha alcanzado a identificar qué causa este fallo. Diversos estudios epidemiológicos, genéticos y bioquímicos identifican ciertos factores de riesgo del Alzheimer entre la población y que aumentan las posibilidades de desarrollar esta dolencia:

  • La edad.
  • Los antecedentes clínicos familiares (Alzheimer hereditario).
  • El consumo de determinadas sustancias, como el tabaco, supone otro de los factores de riesgo cardiovascular.
Hoy en día, la edad es el principal factor de riesgo del Alzheimer.

Hoy en día, la edad es el principal factor de riesgo del Alzheimer.

Por su parte, se han asociado con un menor riesgo los siguientes agentes:

La edad

En primer lugar, la edad es en la actualidad el principal marcador de riesgo de la enfermedad del Alzheimer. De tal manera que la prevalencia de la misma se duplica cada cinco años a partir de los 60, pasando del 1% entre los 60 y 65 años, al 4% a los 75 años.

Casi un tercio de la población mayor de 85 años tiene Alzheimer. Existe un pequeño reducto, en el que la enfermedad tiene un inicio precoz (cuando el diagnóstico es previo a los 60 años), que únicamente representa entre un uno y un tres por ciento de los casos, siendo el origen de los mismos genético.

El sexo

El otro factor que parece clave en algunos estudios es el sexo, puesto que se ha observado una mayor afectación entre las mujeres que entre los hombres. No obstante, en este punto cabe matizar que numerosos investigadores subrayan que las cifras pueden deberse a la mayor esperanza de vida de las féminas, por lo que el factor subyacente seguiría siendo la edad.

Por contra, también se han hallado evidencias de que los estrógenos en las mujeres premenopáusicas actúan como antioxidantes y tienen una capacidad protectora de las enzimas colinérgicas.

La genética

En este apartado hay que subrayar que, aunque se ha demostrado la asociación entre determinados factores genéticos y el Alzheimer, también hay una gran heterogeneidad. Los científicos han identificado genes que aumentan el riesgo de tener Alzheimer en el futuro, pero esto no garantiza que la persona vaya a desarrollar la enfermedad. Así, la mayoría de los estudios ha llegado a la conclusión de que ciertos cromosomas -como los números 1, 14 o 21- pueden estar relacionados con la aparición de esta patología.

La genética puede ser un factor de riesgo en los casos de Alzheimer precoz.

La genética puede ser un factor de riesgo en los casos de Alzheimer precoz.

La investigación científica también ha revelado como factores de riesgo del Alzheimer algunos genes no muy comunes que casi garantizan que una persona desarrolle los síntomas del Alzheimer, aunque afortunadamente estos son muy poco frecuentes y únicamente son responsables de un uno por ciento de los casos. Estos últimos son los conocidos como marcadores genéticos determinantes, es decir, aquellas mutaciones cuya presencia determina inexorablemente la aparición de Alzheimer.

Son, además, causantes de la enfermedad hereditaria de inicio precoz (entre 35 y 55 años), aunque al ser mutaciones muy infrecuentes se le pueden atribuir pocos casos. Las alteraciones más frecuentes de este tipo, origen de hasta el 70% de los casos de inicio precoz en una misma familia, son las que afectan al gen que codifica la presenilina 1, ubicado en el cromosoma 14.

Por otra parte, están los marcadores genéticos predisponentes, aquellos que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad, pero no siempre conducen a su desarrollo, y que suelen estar relacionados con el cromosoma 19.

El tabaco y el alcohol

Los resultados de estudios recientes sugieren que haber fumado se asocia con un riesgo aumentado de padecer Alzheimer en el futuro.



Muchos estudios científicos revelan que el consumo de sustancias nocivas como el tabaco o el alcohol contribuyen al daño neuronal y, con ello, se asocian con un riesgo mayor de Alzheimer.

Por otro lado, el consumo regular de alcohol, de forma moderada, se ha asociado con una menor incidencia de la enfermedad, especialmente la ingesta de vino tinto, que tiene un efecto cardioprotector y quimioprotector. No obstante, también hay investigaciones que señalan que el abuso del alcohol aumenta el riesgo de padecer Alzheimer a edades más tempranas.

Antecedentes familiares

Otro factor es la historia familiar. Según los hallazgos científicos, aquellas personas que tienen un progenitor o hermanos con Alzheimer tienen entre dos y siete veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad, y el riesgo aumenta conforme más miembros de la familia tienen esta patología. En concreto, se habla de que alrededor de un 40% de los pacientes afectados presentan una incidencia familiar de demencia, alcanzándose el 50% si los sujetos son muy longevos.

Dieta

Tener una dieta saludable y equilibrada puede ayudar a combatir el Alzheimer.

Tener una dieta saludable y equilibrada puede ayudar a combatir el Alzheimer.

Hay alguna evidencia que sugiere qué estrategias para envejecer de una forma saludable pueden reducir también los riesgos de desarrollar Alzheimer. Estas medidas incluyen:

  • Controlar la presión, el peso y los niveles de colesterol.
  • Ejercitar no solo el cuerpo sino también la mente.
  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Mantener una vida social activa.

En este sentido, se pueden tener en cuenta varias cosas. La primera de ellas es que el consumo de antioxidantes parece ser neuroprotector y puede mitigar el declive cognitivo relacionado con la edad. Por ejemplo, algunos estudios han observado una reducción de la incidencia y la prevalencia del Alzheimer cuando se administran suplementos de la vitamina E y C juntos.

Daños craneoencefálicos

Aparentemente hay una conexión fuerte entre las lesiones de cabeza serias y un riesgo de padecer Alzheimer en el futuro, aunque es importante hacer referencia a que existen discrepancias entre los diversos estudios que tratan este aspecto como uno de los posibles factores de riesgo en el Alzheimer, ya que, mientras que algunas investigaciones implican el traumatismo craneoencefálico con el posterior desarrollo de esta enfermedad, hay otras que no han llegado a esta afirmación.

Ejercitación cognitiva

La escolarización, el nivel educativo y, especialmente, el aprendizaje y el grado en que se ejercite el cerebro, ayudan a estimular la comunicación neuronal, con lo algunas investigaciones también han encontrado relación entre un bajo nivel educativo y un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Riesgo cardiovascular y Alzheimer

El riesgo de Alzheimer está relacionado con algunas patologías cardiovasculares.

El riesgo de Alzheimer está relacionado con algunas patologías cardiovasculares.

Por otro lado, hay que explicar la relación establecida entre Alzheimer y factores de riesgo cardiovascular. En esta línea, siempre se había pensado que estos factores eran responsables de otro tipo de demencia (la llamada demencia vascular), pero en los últimos años varias investigaciones han puesto de relieve la asociación existente entre la Enfermedad de Alzheimer y otras dolencias como pueden ser las siguientes:

En este sentido, se han encontrado evidencias de que la persona con factores de riesgo cardiovascular, en especial con hipertensión arterial o diabetes mellitus, tenían una mayor probabilidad de padecerla. Se trata de un descubrimiento importante, ya que profundizar en esta relación ayudará a los neurólogos a conocer más la enfermedad y a mejorar los tratamientos preventivos -como el ejercicio y la dieta mediterránea, por ejemplo-.

¿Qué es la demencia vascular?

En este punto, antes de continuar avanzando, resulta interesante explicar qué es la demencia vascular. Se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, que con un 20 o 30% de casos sigue al Alzheimer en cuanto a incidencia.

La demencia vascular es un tipo de enfermedad neurodegenerativa, que se produce normalmente como consecuencia de un ictus en el que hay muerte de neuronas.

Sin excluir la posibilidad de que se presente en un mismo paciente una combinación de ambas enfermedades, la demencia vascular se debe normalmente a un accidente cerebrovascular que provoca que la circulación sanguínea deje de regar una parte del cerebro, lo que causa la muerte de neuronas. Se trata de una de las pocas demencias que pueden ser prevenidas con más o menos garantías, controlando, por ejemplo, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes.

Enfermedad de Binswanger

En relación con esto, existe un subtipo de demencia vascular, denominada Enfermedad de Binswanger, cuyas causas están en la hipertensión arterial, la arterosclerosis (depósito de sustancias grasas en el interior de las arterias que da lugar al endurecimiento de los vasos), otras patologías cardiovasculares o la diabetes.

Es importante conocer la relación entre factores de riesgo cardiovascular y Alzheimer.

Es importante conocer la relación entre factores de riesgo cardiovascular y Alzheimer.

Dicha demencia está provocada por una degeneración de la sustancia blanca del cerebro, como consecuencia de la oclusión de los vasos sanguíneos que limitan la cantidad de sangre que llega al cerebro. Al verse privadas del oxígeno suficiente, las células se deterioran y mueren.

Como sucede con los factores de riesgo del Alzheimer, entre las manifestaciones más comunes de la Enfermedad de Binswanger, que se suelen presentar de manera progresiva, están:

  • La pérdida de memoria.
  • El deterioro de las facultades intelectuales, cognoscitivas y motoras.
  • Dificultad para expresarse.
  • Apatía.
  • Desorientación.

Tampoco se conoce cura para esta enfermedad, aunque en este caso los síntomas pueden a veces estabilizarse, o incluso mejorar, mientras que los síntomas del Alzheimer son irreversibles y van conduciendo a diferentes fases.

Aunque se trate de enfermedades diferentes, dado que existen estudios que demuestran la relación entre los factores de riesgo cardiovascular y Alzheimer, es importante tener en cuenta que determinadas dolencias aumentan el riesgo de padecer una enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer, por lo que un correcto tratamiento de las mismas contribuye a la prevención.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes
  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico

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