Primeros síntomas de Alzheimer


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Publicado en Enfermedades

No siempre resulta sencillo determinar los primeros síntomas del Alzheimer y en qué momento exacto estos comenzaron a manifestarse en una persona, ya que en la inmensa mayoría de los casos, los efectos de la enfermedad se dejan ver de forma progresiva, poco a poco, sin causar demasiada alarma.

Así, se empieza por no recordar la fecha del aniversario de boda, una cita con el médico, una llamada de teléfono o quién vino de visita hace un momento, para después sufrir pérdidas de orientación y borrar también los recuerdos más lejanos.

La última etapa de la Enfermedad de Alzheimer acaba con la dependencia total de la persona, que no es capaz de realizar ni las tareas más cotidianas, como peinarse o comer.

¿Qué es el Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa irreversible e incurable, cuyas causas van afectando a determinadas funciones neuronales de manera gradual, y cuya evolución está estrechamente vinculada con la edad. Normalmente, los primeros síntomas del Alzheimer suelen aparecer cumplidos los 65 años, y casi un tercio de la población mayor de 85 años la padece.

Conocer los primeros síntomas del Alzheimer ayuda a un diagnóstico precoz.

Conocer los primeros síntomas del Alzheimer ayuda a un diagnóstico precoz.

Al principio, (sea de origen hereditario o no) las advertencias que la enfermedad envía al individuo son difusas, por lo que muchas veces se piensa que es algo típico de la edad o que son olvidos debidos a cualquier otra circunstancia que no tiene por qué estar relacionada con el Alzheimer, porque ¿quién no ha olvidado una fecha o una cita en alguna ocasión?

Del mismo modo, hay que tener en cuenta que no se puede seguir ninguna regla certera que alerte de la presencia de esta enfermedad. Aún así, es importante no confundir demencia senil y Alzheimer, dado que es habitual que cada paciente experimente el deterioro cerebral de distinta forma y en grados variables. Todo esto complica el diagnóstico temprano del Alzheimer.

Aun así, hay una serie de indicaciones a las que se debe prestar atención si se percibe que aparecen con más asiduidad de lo normal y se pretende prevenir, en la medida de lo posible, el avance de la enfermedad.

Primeros síntomas del Alzheimer

La Fundación Alzheimer España ha recopilado en una lista los diez primeros síntomas del Alzheimer para orientar a los propios pacientes, a sus familiares y a los demás cuidadores que le rodean, acerca de los signos más habituales de esta en sus fases iniciales. Se trata de síntomas relacionados con los fallos de memoria o las dificultades para recordar algo, además de cambios extraños en el humor y en el comportamiento de la persona.

Así, se aconseja prestar mucha atención a estos indicios, especialmente si se forma parte de un grupo de riesgo, como el de las personas mayores de 65 años o aquellas que tengan algún familiar con Alzheimer.

Se suele empezar por no recordar una fecha o una llamada de teléfono.

Se suele empezar por no recordar una fecha o una llamada de teléfono.

En concreto, algunas de las primeras señalas de la Enfermedad de Alzheimer ante las que se debe acudir a un especialista médico, son las siguientes:

  • La persona sufre una pérdida de memoria que le hace volverse olvidadiza. Tiende sobre todo a borrar de su mente los acontecimientos recientes (citas, aniversarios, recados, llamadas de teléfono, visitas, comidas, etc.). Puede ser frecuente con la edad olvidarse de vez en cuando de alguna de estas cosas, pero después se acaba recordando.
  • Suele darse el caso de que no se recuerde dónde se ha puesto algún objeto que se usa diariamente, como las llaves de la casa o del coche, las zapatillas o las gafas, y acabar localizándolos en el sitio más inesperado, como la basura o la nevera.
  • Se repiten las mismas preguntas de forma insistente, a pesar de que ya se le haya respondido. Esto es consecuencia del punto anterior, puede darse el caso de que una persona pregunte qué hora es varias veces seguidas en un corto espacio de tiempo.
  • También se pueden encontrar en un aprieto para comunicarse o mantener una conversación con otra persona, al no ser capaces de recordar el nombre de algún objeto cotidiano, o de una persona a la que ven con relativa frecuencia.
  • El estado de desorientación, tanto en tiempo como en lugar, es otro de los primeros síntomas de Alzheimer. Pierden la noción del tiempo, tanto del día, como del mes, el año o la estación. Lo más peligroso es que es muy probable que las personas con Alzheimer se acaben encontrando en un lugar desconocido, al que no saben cómo han llegado, o que incluso se pierdan recorriendo un trayecto que están acostumbrados a hacer todos los días.
  • Se vuelve más pasivo y pierde la motivación para hacer cosas que antes le gustaban y deja de lado sus hobbies, como ir al cine, leer periódicos o revistas, jugar a algún juego de mesa, etc. Ejercicios recomendables todos ellos. A veces, dejan de ver su programa de televisión favorito porque dicen que ya no les interesa o que no tienen ganas.

    Con los primeros síntomas del Alzheimer es frecuente tener problemas para hacer tareas sencillas.

  • Tener problemas para llevar a cabo tareas cotidianas es frecuente, labores sencillas que antes realizaban con soltura. Por ejemplo, no saber cómo hacer una llamada telefónica, no poder abrir la puerta con llave o confundirse al cambiar las marchas cuando se conduce el coche. Con la edad es normal que las personas necesiten de vez en cuando ayuda para hacer algunas cosas, como usar la lavadora, el microondas o un teléfono móvil.
  • El paciente experimenta cambios bruscos de humor, se pone brusco, airado o arisco, sin que haya sucedido nada o sin que, aparentemente, haya motivo para su comportamiento.
  • No le resulta fácil manejar objetos muy familiares, como los cubiertos, el mando de la televisión o el peine. Es posible que reconozca esos utensilios, pero no recuerda cómo utilizarlos.
  • Asimismo, tienen dificultades para tomar decisiones acertadas o con buen juicio; o que no se aclaren a manejar su dinero, o para realizar trámites en el banco. También es muy habitual que pierdan capacidad para percibir visualmente los objetos, esto es, que no sean capaces de distinguir un objeto o de medir distancias o juzgar contrastes de colores.

¿Qué puede hacer la familia?

Hay que subrayar que los síntomas anteriores no se dan al mismo tiempo en la persona, sino que se van produciendo de manera progresiva y que también es posible que no se lleguen a manifestar todos. Del mismo modo, se debe dejar claro que una pérdida de memoria no quiere decir taxativamente que la persona esté empezando a desarrollar los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, puesto que olvidar determinadas cosas también es algo común al proceso normal de envejecimiento.

Prestar atención a las pérdidas de memoria

No obstante, sí que es aconsejable prestar atención a estas señales, especialmente a las pérdidas de memoria continuadas y que persisten a los días, así como el estado de desorientación o las alteraciones en la personalidad y la desmotivación para realizar actividades. Estas cosas son alertas que no deben dejarse pasar como si fuesen situaciones banales.

La desorientación es otro de los primeros síntomas del Alzheimer.

La desorientación es otro de los primeros síntomas del Alzheimer.

Si la persona que está experimentando estos primeros síntomas del Alzheimer no es capaz de darse cuenta o le quita importancia a lo que le sucede, sin ser capaz de tomar la decisión de acudir a un médico, los familiares y personas cercanas que se percaten de la situación pueden apoyarle.

Dar apoyo emocional

Resultará de gran ayuda en la fase de prediagnóstico que animen al enfermo a buscar asesoramiento médico para evitar que el Alzheimer siga avanzando sin que se ponga ningún tratamiento que retrase sus síntomas.

Es imprescindible para una persona que acaba de saber que padece Alzheimer, que su familia y seres queridos le presten apoyo emocional durante el diagnóstico, y cuando tenga cambios de humor, se encuentre deprimida o ansiosa.

Preguntar por hechos pasados

Puede ser de utilidad recordar o preguntarle por hechos pasados, para que ejerciten la memoria, además de dejarles participar en las tareas del  hogar (hacer la compra, la comida o poner la mesa). Es importante que la familia se dé cuenta de que tiene que asumir el papel de cuidador, una función que en esta primera etapa les llevará a tener que proporcionar ayuda al paciente para que pueda seguir con su vida cotidiana, con la mayor independencia y autonomía posibles.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes
  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico

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