Fases del Alzheimer


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Publicado en Enfermedades

Se estima que el promedio de vida de una persona a la que le ha sido diagnosticada la Enfermedad de Alzheimer es de 10 o 12 años. En este tiempo, conforme la enfermedad avanza los médicos suelen describir tres fases del Alzheimer que servirán para hacer seguimiento y evaluar cuál es el estado del paciente. Estas etapas serían: ligera, moderada y severa.

En cada uno de estos estadios se van produciendo cambios en la memoria y el comportamiento del paciente, además de pérdida de ciertas habilidades como el lenguaje y la comprensión, la coordinación de gestos y movimientos.

Hay que tener en cuenta que, a medida que la enfermedad vaya avanzando y se pasa de una fase a otra, la persona tendrá mayores dificultades para realizar actividades de la vida cotidiana a las que antes se enfrentaba con absoluta normalidad. Es importante que tanto el paciente como su entorno familiar sean conscientes de esto y lo afronten con naturalidad, para evitar en la medida de lo posible que el estado de ánimo del paciente se vea debilitado.

¿Qué origina la Enfermedad de Alzheimer?

Sobre las causas del Alzheimer, enfermedad que en todo el mundo sufren unas 47 millones de personas, se continúa investigando concienzudamente, sin que aún se conozcan con exactitud los factores de riesgo ni las soluciones o garantías de prevención -aunque pueden adoptarse ciertas medidas como el ejercicio o una dieta adecuada-.

Conforme la enfermedad avanza, se pueden distinguir diferentes fases de Alzheimer.

Se pueden distinguir diferentes fases de Alzheimer, conforme la enfermedad avanza.

Los múltiples estudios realizados señalan la presencia de determinados genes que pueden crear anomalías cromosomáticas, como una de los desencadenantes. Asimismo, se hace referencia a dos posibles causas:

  • La presencia en distintas partes del cerebro de una conjunción anormal de proteínas dentro de las neuronas (llamados ovillos neurofibriliares), que provoca la pérdida de neuronas y de neurotransmisores en la zona prefrontal.
  • La formación de placas neuríticas en el cerebro, también asociada a la degeneración y la muerte neuronal.

Estas serían, según los científicos, las razones por las que las personas con Alzheimer pierden las funciones vinculadas a la memoria.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

Además de conocer las distintas fases del Alzheimer, también resulta de utilidad para hacerse una idea de la evolución que puede ir tomando la enfermedad y de los síntomas de la misma en cuanto a pérdida de capacidades cognitivas y de autonomía.

Lo habitual es que en las etapas avanzadas la dependencia de los pacientes vaya en aumento, puesto que el Alzheimer no es una enfermedad para la que en estos momentos exista cura, y tampoco hay posibilidades de que sus primeros síntomas experimenten una regresión.

La Enfermedad de Alzheimer suele avanzar por distintas fases, en las que el deterioro de la memoria y el resto de capacidades cognitivas se va agravando.

Así, el tratamiento simplemente ayuda a retrasar su desarrollo, para intentar evitar que el paciente llegue a una situación de dependencia total. En este sentido se recomiendan determinados ejercicios para los enfermos.

Fases del Alzheimer

Delimitar estas fases del Alzheimer servirá al especialista para definir el nivel de afectación de la enfermedad en el paciente. De esto dependerá, entre otras cosas, la medicación que se prescriba. En este sentido, la mayoría de los médicos hablan de tres etapas más o menos diferenciadas.

Fase ligera

En un primer momento, el enfermo comenzará por olvidar los recuerdos más próximos. Puede no recordar que tenía una cita o que ha recibido una llamada, la conversación que ha mantenido con un familiar, el nombre de amigos o parientes… Tal vez se le pase pagar una factura, etc. En cuanto a su comportamiento, es probable que reaccione con rabia si siente que está perdiendo el control sobre su entorno o sus habilidades, y que experimente cambios de humor de forma brusca.

En los inicios del Alzheimer, la persona tiende a perder la memoria más reciente.

En los inicios del Alzheimer, la persona tiende a perder la memoria más reciente.

Es importante señalar que en esta primera etapa del Alzheimer, las personas tienden a aislarse socialmente, a salir menos y a evitar relacionarse con la gente, incluso si son amistades de siempre. La explicación a esto es que el enfermo es consciente de lo que le pasa, de sus fallos de memoria y de sus dificultades para prestar atención y seguir una conversación, por lo que evita encontrarse en situaciones desagradables.

La comprensión y el lenguaje todavía no se verán muy afectados en esta fase, continuará razonando y comunicándose bien, pero empezarán a notarse ligeros síntomas del Alzheimer, como por ejemplo:

  • Problemas para encontrar las palabras que necesita para expresar una idea.
  • Dificultad en la construcción de frases cortas.
  • Incoherencias.

Las actividades diarias y las tareas del hogar podrá hacerlas con normalidad, incluso podrá seguir desempeñando su trabajo sin muchos problemas. Tampoco encontrará dificultades para conducir, asearse, vestirse o arreglarse solo, ya que la coordinación y los movimientos aún no se habrán visto alterados.

Fase moderada

El Alzheimer empieza a afectar de forma progresiva a la memoria. El paciente olvida aquello que ha hecho recientemente (lo que acaba de comer, quién le ha visitado o lo que le acaban de decir). Por ejemplo, es frecuente que se queje de que sus amigos o familiares lo descuidan, porque no es capaz de recordar hace cuánto habló con ellos. Le cuesta asimilar cambios o sucesos repentinos, como una muerte.

Una de las características de las primeras fases del Alzheimer es que el paciente se aisla socialmente, es decir, evita relacionarse con otras personas.

En cambio, recuerda con asombrosa lucidez acontecimientos que pasaron hace décadas, aunque no alcance a ubicarlos en el tiempo. Es habitual que pregunte a algún familiar si recuerda a algún conocido de su juventud, que falleció hace años.

Cambios en la personalidad

Asimismo, en esta fase del Alzheimer la enfermedad empieza a hacer mella en la personalidad de la persona. Así, por ejemplo, se dan reacciones agresivas y desproporcionadas, puede enfadarse si se le insiste para que se duche, se enfurece si no encuentra algo, se vuelve temeroso y aparecen miedos por cualquier ruido o movimiento habitual en la casa (una puerta, una luz, etc.).



En fases del Alzheimer más avanzadas, la personalidad del enfermo también se altera.

En fases del Alzheimer más avanzadas, la personalidad del enfermo también se altera.

También es habitual que se queje de estar cansado y que no realice ninguna actividad si no se le estimula. Sin embargo, es capaz de pasarse horas caminando de un lado a otro, sin motivo, y de levantarse en medio de la noche con la firme intención de salir a algún lado.

Habilidades

Aquí ya sus habilidades para comunicarse sí se ven más deterioradas, ya que su vocabulario es más pobre y sus reflejos para responder a preguntas son más lentos. Es normal que no acabe las frases o que repita siempre las mismas palabras. Sus movimientos también se ven afectados:

  • Se abrocha mal los botones.
  • No coge bien los cubiertos.
  • Pierde el equilibrio con facilidad; hay que tener especial cuidado con las caídas.

Pérdida de autonomía

Puede que necesite ayuda para caminar o realizar tareas cotidianas porque no recuerde cómo se hacen o porque esté confundido, lo que le llevará a una pérdida progresiva de autonomía que en ocasiones acabará frustrándole.

En algunas ocasiones, la persona con Alzheimer puede necesitar ayuda para realizar tareas cotidianas como, por ejemplo, poner los cubiertos en la mesa o elegir la ropa que va a usar.

Con frecuencia no sabe qué ropa debe ponerse (sin distinguir entre invierno o verano, por ejemplo), no sabe qué hay que poner en la mesa para las comidas, no distingue el procedimiento habitual para el aseo, lo que le puede llevar a mojarse sin quitarse la ropa, a ponérsela cuando aún está mojado, o a salirse de la ducha sin haberse enjabonado.

No puede desplazarse en transporte público sin ir acompañado, puesto que olvida los trayectos. Esto quiere decir que el enfermo, en esta fase del Alzheimer, debe estar vigilado las 24 horas del día, sin perderlo de vista. Es importante incidir en esto último, ya que, debido a la Enfermedad de Alzheimer, el paciente puede hacer sin darse cuenta cualquier cosa que sea peligrosa:

  • Herirse.
  • Salir de casa sin avisar.
  • Dejarse abierta la llave del gas o encendido el fuego de la cocina.

Fase severa

La fase severa es el momento en el que la Enfermedad de Alzheimer está más avanzada, cuando el paciente ya no reconoce a sus familiares, ni a los más directos como su cónyuge o hijos.

La última fase del Alzheimer es la más grave, cuando el enfermo no reconoce a sus familiares.

La última fase del Alzheimer es la más grave, cuando el enfermo no reconoce a sus familiares.

Sin embargo, a pesar de esto, hay algo que las personas que se encargan de su cuidado deben tener siempre en mente, y es que aunque no recuerde quiénes son, el enfermo sí percibe el cariño que recibe, se da cuenta de que le cuidan y le ayudan. Esto es así porque, aunque haya olvidado recuerdos recientes y pasados, aún conserva la memoria emocional.

También suele ser habitual que, frente a una circunstancia cualquiera, no reaccione con coherencia, y que no comprenda lo que se le explica. Además, el lenguaje también sufre un serio empeoramiento, de forma que solo usa correctamente algunas palabras, la mayoría las balbucea y repite cosas sin sentido.

Dificultades para moverse

Tampoco es capaz de controlar sus gestos, lo que hace que no pueda levantarse ni caminar solo, situación que le llevará a permanecer largo tiempo en la cama, con el riesgo de padecer afecciones respiratorias y de que vayan apareciendo llagas en el cuerpo.

En la última etapa de la Enfermedad de Alzheimer, el paciente puede tener dificultades para caminar solo o para controlar sus movimientos.

Todas las actividades rutinarias que en las anteriores fases del Alzheimer podía realizar con mayor o menor dificultad, aunque siempre con ayuda, ya no se llevarán a cabo; incluso la alimentación se complicará, pues al no controlar bien los músculos, al paciente le será muy difícil tragar. Aparece también en esta etapa la incontinencia urinaria.

Fase terminal

Junto a los tres estadios anteriores, muchos especialistas sitúan la fase terminal. En el Alzheimer, la muerte del enfermo se produce generalmente a raíz de una enfermedad asociada (cáncer, un accidente cardíaco o vascular cerebral…), o como consecuencia de estar durante periodos prolongados acostado en la cama y afectado por infecciones respiratorias, urinarias o producidas por las llagas. No obstante, las emociones perduran hasta los últimos momentos de la vida del paciente.

¿Qué hacer en cada etapa?

Por último, hay que tener en cuenta que no todos los pacientes pasan por todas las fases del Alzheimer ni con la misma rapidez o lentitud. Sin embargo, sí se puede afirmar que en la evolución de la enfermedad (sea precoz, hereditaria, etc.), cuando los síntomas se acentúan, no siempre es fácil de tratar en el domicilio por parte de la familia. También es preciso insistir en que no es lo mismo sufrir demencia senil y Alzheimer.

Los cuidadores de estos pacientes tienen que saber cómo actuar en cada fase del Alzheimer.

Los cuidadores de estos pacientes tienen que saber cómo actuar en cada fase del Alzheimer.

Dicho esto, hay una serie de consejos para los familiares cuidadores de las personas con Alzheimer que pueden servir de ayuda, especialmente en los primeros momentos en que la enfermedad se manifiesta. En general, se prefiere que el paciente esté el mayor tiempo posible en casa, con los suyos. Pero no es de extrañar que llegue el día en que los familiares consideren la posibilidad de trasladar al paciente a una residencia, donde reciba una atención especializada.

Si se opta por esto, es muy importante elegir bien, informarse acerca de los servicios que ofrecen los diferentes centros y conocer de primera mano tanto sus instalaciones como a sus especialistas. No es una decisión fácil de tomar, pero a veces, en determinadas etapas, no queda otra alternativa.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes
  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico

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