Ejercicios para el Alzheimer


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Publicado en Enfermedades

Realizar ejercicios para el Alzheimer, y sobre todo, practicar actividades intelectuales (como jugar al ajedrez, la lectura, hacer crucigramas o sudokus…) contribuye a mantener activa la mente y a ejercitar el cerebro, de forma que este se fortalece frente a la incidencia del Alzheimer.

La Enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa que conduce al deterioro cognitivo y a una serie de trastornos de la conducta. Fue en 1906 cuando esta enfermedad fue identificada por primera vez por el psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer. Desde entonces se ha caracterizado por una pérdida de memoria y de otras capacidades mentales que se van agudizando a medida que la dolencia avanza.

El último Informe Mundial sobre el Alzheimer estima que la incidencia de la enfermedad se multiplicará por dos cada 20 años. En la actualidad hay en el mundo cerca de 47 millones de personas con Alzheimer y se calcula que para 2030 los casos se habrán cuadruplicado.

Sus causas aún no han sido determinadas con claridad, tratándose de una demencia que, por el momento es irreversible e incurable y cuya incidencia es más frecuente en las personas mayores de 65 años. Y aunque no se conocen medidas definitivas para prevenir el Alzheimer, sí parece probado que algunos hábitos ayudan a retrasar la aparición de la enfermedad y que sus síntomas se manifiesten con menor gravedad. Así, por ejemplo, el ejercicio físico, algunas actividades intelectuales o una dieta saludable, podrían ser de mucha utilidad.

Actividades físicas para luchar contra el Alzheimer

Son muchos los especialistas médicos que afirman la importancia de realizar actividades físicas y ejercicio para prevenir el Alzheimer. Cabe decir que hay algunos indicios científicos de que, por ejemplo, pasear de forma rutinaria ayuda a proteger al cerebro de la enfermedad.

Los especialistas estiman que la incidencia del Alzheimer se multiplicará por dos en los próximos 20 años.

Los especialistas estiman que la incidencia del Alzheimer se multiplicará por dos en los próximos 20 años.

En esta línea, un estudio de la estadounidense Mayo Clinic afirma que una actividad física, de al menos 30 minutos varias veces a la semana, disminuye el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Ejercicios para el Alzheimer, ¿cuáles se aconsejan?

Los especialistas recomiendan determinados ejercicios para el Alzheimer, tanto para prevenir la aparición de la enfermedad como para suavizar su progresión. En concreto, lo aconsejable es realizar algunas actividades que no requieran un esfuerzo excesivo, pero que sirvan para evitar el sedentarismo, como caminar todos los días o practicar ejercicios de estimulación muscular:

Tal y como se ha referido en párrafos anteriores, dar un paseo diario es una buena forma de mantener la forma física para una persona mayor. Esta es, además, una actividad que puede hacerse en grupo, lo que también permite al enfermo cultivar sus relaciones sociales. La progresiva forma de evolucionar de la enfermedad hace que los pacientes conserven sus funciones motrices hasta que están en una fase avanzada, por lo que el ejercicio físico les ayudará a cuidar esa capacidad de movimiento.

Además del tratamiento farmacológico, los especialistas recomiendan realizar algún tipo de ejercicio para el Alzheimer.

Un especialista ayudará al enfermo a diseñar un buen programa de ejercicios físicos, adaptado a la persona. Se tendrá en cuenta la utilidad que ofrece, por ejemplo, el ejercicio aeróbico basado en actividades que requieren una menor intensidad, pero llevadas a cabo durante más tiempo. Se trataría de andar, correr -en la medida de lo posible-, nadar o montar en bicicleta. La meta de este ejercicio no es tanto incrementar la fuerza como la resistencia. Así, por un lado, se deberá valorar el tipo de actividades deportivas aconsejables y, por otro, la frecuencia y duración con las que se realizarán.

¿Cómo elaborar un plan de ejercicios?

A la hora de establecer un programa de ejercicios el Alzheimer (sea precoz o hereditario) hay que tener en cuenta varias cuestiones, entre ellas las siguientes:

  • El grado de deterioro cognitivo.
  • La forma física de la persona, teniendo en cuenta su edad y lo habituado que estuviera a realizar deporte antes de tener Alzheimer.
  • El momento del día en el que se ejercitarán.
  • Las actividades físicas que realizará como parte de sus tareas diarias.
  • Tener en cuenta sus dificultades para mantener la atención y la concentración.
  • Animar al enfermo a mantener su rutina de ejercicios y evitar que pueda frustrarse si en algún momento alguna actividad le resulta complicada.
Para elaborar un plan de ejercicios para el Alzheimer, tiene que haber un diagnóstico previo.

Para elaborar un plan de ejercicios para el Alzheimer, tiene que haber un diagnóstico previo.

En todo este proceso de ejercicios para enfermos de Alzheimer, la autoestima de estos se verá incrementada junto con su sensación de autosuficiencia. El efecto gratificante en los aspectos psicológicos del paciente contribuirá a que se sienta más seguro y que perciba que las cosas en su entorno siguen bajo control.

Los beneficios del ejercicio contra el Alzheimer

Por todo lo expuesto se puede concluir que comenzar a con una rutina de ejercicio moderado, llegados a la mediana edad, puede contribuir a retrasar la manifestación de los primeros síntomas del Alzheimer y, con ello, a disminuir sus efectos y a mejorar las condiciones cerebrales de quienes ya padecen la enfermedad.

En definitiva, con respecto a los beneficios del ejercicio contra el Alzheimer y en favor del paciente, se pueden hacer las siguientes afirmaciones:

  • No solo mejorará la circulación, sino también la función respiratoria y la cardíaca.
  • Mejorarán el estado físico, la fuerza, la movilidad, la coordinación y el equilibrio. Esto suponde claras ventajas a la hora de prevenir accidentes.
  • El deporte tiene efectos positivos ante un bajo estado de ánimo, actuando ante la depresión y la ansiedad.
  • Funciona también como un efectivo regulador del sueño y del apetito.

Por otro lado, algunos estudios también han incidido en los beneficios que el ejercicio físico tiene para las funciones cognitivas de las personas mayores en general, y de los enfermos de Alzheimer en particular, y subrayan que quienes tienen un Alzheimer incipiente tienen mayores posibilidades de preservar su actividad neuronal durante un periodo de tiempo más prolongado si hacen ejercicio con regularidad.

Vasos sanguíneos más saludables

La actividad física parece que contribuye a mantener un buen riego sanguíneo del cerebro. Si las arterias del cerebro están envejecidas, estas son mucho más proclives a estrecharse y cerrarse, algo que condiciona el avance del Alzheimer. En cambio, unos vasos sanguíneos más saludables permiten preservar una óptima salud cognitiva.

Entre los beneficios del ejercicio para el Alzheimer, están los de facilitar el riego sanguíneo del cerebro, lo que evita que la enfermedad se desarrolle.

Además, el ejercicio mantiene el sistema circulatorio en forma. Esto previene de otros factores de riesgo del Alzheimer como son la existencia de hipertensión o diabetes.

Mayor volumen cerebral

El ejercicio también protege la materia gris del cerebro, donde se encuentra entre otras funciones, la memoria. Su volumen normalmente disminuye con la edad, pero la actividad física contribuye a su conservación.



La actividad física ayuda a cuidar la materia gris del cerebro.

La actividad física ayuda a cuidar la materia gris del cerebro.

Además, la materia gris contrarresta la paulatina reducción de conexiones neuronales que se produce con la edad, manteniendo un mayor grado de conexión cerebral.

Mejor grado de conexión neuronal

Del mismo modo, se ha constatado que con el ejercicio físico y una mejor circulación sanguínea, se activan en el cerebro las enzimas que descomponen la proteína beta amiloide, por lo que se previene contra la formación de las placas neuríticas y los ovillos neurofibriliares, responsables del proceso degenerativo que conduce al Alzheimer.

Actividades mentales para prevenir el Alzheimer

Aunque hay que ser consciente de que no hay nada que garantice que la enfermedad no se desarrollará y que, una vez aparece, sus síntomas son irreversibles, sí hay una serie de ejercicios y hábitos que pueden contribuir a modificar su evolución.

En este sentido, una de las cosas que los especialistas suelen recomendar es que las personas mayores se mantengan ocupadas y tengan una vida social activa. Esto es, que se relacionen con otras personas con asiduidad y que realicen actividades que ayuden a mantener el cerebro en forma.

Se recomienda que las personas mayores, con riesgo de Alzheimer, tengan una vida social activa y realice actividades físicas y mentales para cuidar la salud del cerebro.

No hay que olvidar que el cerebro es un músculo al que se puede ejercitar. Así, los enfermos que presentan una óptima forma física tienen una atrofia cerebral menor que el resto.

Además de esto, numerosos programas de prevención aconsejan realizar tareas de estimulación cognitiva y de aprendizaje, para cuidar la memoria y las habilidades relacionadas con el lenguaje.

¿Cómo mantener el cerebro en forma?

Leer y escribir, así como los juegos de destreza mental, ayudan a prevenir el Alzheimer.

Leer y escribir, así como los juegos de destreza mental, ayudan a prevenir el Alzheimer.

Así, algunas de las actividades y ejercicios recomendados para la Enfermedad de Alzheimer son las siguientes:

  • Leer.
  • Escribir.
  • Los juegos que impliquen destreza mental de lógica, de memoria u operaciones matemáticas.
  • Pasatiempos como los crucigramas, sopas de letras o sudokus.
  • Aprender otros idiomas.

Además, no solo son ejercicios beneficiosos para aliviar los síntomas del Alzheimer, sino que también se trata de actividades de entretenimiento en las que pueden participar en casa los hijos y nietos de las personas mayores en riesgo de padecer esta dolencia. Así, la familia y entorno más cercano se implica y ayudan a que la persona se mantenga activa. El objetivo último de esto es que los pacientes de Alzheimer preserven su autonomía e independencia el máximo tiempo posible.

Avances en la investigación sobre Alzheimer

El Alzheimer es probablemente uno de los principales retos a los que se enfrentan las sociedades modernas del siglo XXI. Pese a la aceptada idoneidad de ciertos ejercicios para el Alzheimer, la enfermedad es todavía un misterio en muchos aspectos para los científicos, que continúan avanzando para intentar comprender sus causas e identificar todos los factores de riesgo.

Por el momento no hay ninguna cura para el Alzheimer ni tampoco un tratamiento que sirva para hacer reversibles sus primeros síntomas. Las distintas hipótesis acerca del origen de esta enfermedad se centran en dos causas fundamentales que ocasionan la pérdida de neuronas:

  • La presencia en el cerebro de unos ovillos neurofibriliares, esto es, una conjunción anormal de proteínas.
  • La presencia de placas neuríticas o seniles, es decir, depósitos extracelulares de la proteína beta amiloide en la sustancia gris del cerebro

¿Qué es la beta amiloide?

En el caso concreto de la beta amiloide, se trata de una proteína que cuando está aislada no supone ningún problema, pero que al agruparse consigo misma se transforma en un blanco potencial. Comprender cómo actúa esta es clave para acercarse al origen del Alzheimer.

El deporte tiene efectos positivos sobre la actividad neuronal.

El deporte tiene efectos positivos sobre la actividad neuronal.

Por ello, científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) investigaron durante años el comportamiento de esta proteína, observando que las agrupaciones de beta amiloide más peligrosas para el cerebro humano son las que tienen un tamaño intermedio (entre 20 y 200 unidades de beta amiloide juntas). Son estas las estructuras más nocivas, las que provocan una mortalidad neuronal más elevada y las precursoras de las denominadas fibras beta amiloide (que reúnen hasta 3.000 unidades de la proteína).

Esta investigación, cuyas conclusiones fueron publicadas en 2014 en la revista científica ACS Chemical Biology, se llevó a cabo con neuronas de ratón tratadas en cultivo con agregados de la proteína en distintos niveles de acumulación. Los resultados determinaron que el 60% de las neuronas, la máxima mortalidad registrada, se destruían con los agregados intermedios de la beta amiloide; mientras que las acumulaciones pequeñas y las fibras beta amiloide apenas presentaban toxicidad.

Daño irreversible

El cerebro afectado por el Alzheimer (es necesario distinguir entre demencia senil y Alzheimer) no se reparará del deterioro sufrido, lo que quiere decir que la persona no recupera sus capacidades neuronales. Pese a esto, los tratamientos que los médicos especialistas prescriben en estos casos ayudarán a frenar la evolución de la enfermedad y amortiguar su desarrollo.

El objetivo es alargar las distintas fases por las que normalmente pasa una persona que padece Alzheimer, para retrasar así el proceso e impedir que la persona llegue a un estado de dependencia absoluta. Lo primordial ante todo, es mantener la independencia y la autonomía del enfermo el máximo tiempo posible para que este conserve tanto su calidad de vida como su bienestar. En este sentido, se ha comprobado que un buen método de protección frente al avance de esta demencia es cuidar la forma física con ejercicios para el Alzheimer o seguir una dieta adecuada.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Ruiz Solanes
  • Licenciado en 1989 en Medicina y Cirugía por Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 6.024 del Colegio de Médicos de Málaga
  • Director Médico Grupo BonoMedico

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