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Síntomas de la ansiedad


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Publicado en Salud

La ansiedad es una herramienta útil para la vida en su justa medida. Ayuda a prevenir los peligros y a conseguir las metas. Pero cuando ese estado de alerta tan característico continúa, no desaparece o empeora con el tiempo, la ansiedad se convierte en un trastorno. Entre los principales síntomas de la ansiedad podríamos destacar que el enfermo siente dolor en el pecho, tiene pesadillas y no puede dormir. A veces, incluso experimenta un gran miedo a salir de su casa. En esos casos no tiene por qué tener una causa concreta para que se desarrolle.

Hay muchos tipos de ansiedad:

  • Fobias (miedos).
  • Trastorno de estrés postraumático.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Trastorno de pánico.
  • Trastorno de ansiedad generalizada.

Se trata de casos en los que el sistema de respuesta a la ansiedad se colapsa y funciona mal, de forma desproporcionada haciendo que se deterior el sistema psicosocial y fisiológico, llegando a entorpecer el desarrollo de las actividades diarias.

Síntomas de la ansiedad

Hemos apuntado anteriormente algunos síntomas de ansiedad donde el principal, sin lugar a dudas, es la excesiva preocupación o tensión con causa o sin ella. Estas preocupaciones involucran a familia, dinero, salud, trabajos o interfieren en las relaciones con otras personas.

El enfermo de ansiedad sufre mucho y sabe que esas preocupaciones no las puede controlar. Entonces padece una serie de problemas como: cansancio excesivo, insomnio o sueño que no le repara, inquietud al despertarse, problemas para poder concentrarse e irritabilidad. Junto a estos síntomas de índole mental están otros de carácter físico como: tensión muscular, dolencias de estómago, sudoración excesiva, dificultad para respirar y pulsaciones elevadas.

Por lo tanto, los síntomas de la ansiedad tienen una manifestación emocional y física. El médico debe reconocer dichos síntomas cuando la persona acuda a consulta con los mismo ya que el paciente puede creer que padece algo muy grave e incrementar su estado ansioso aún más por esta preocupación añadida.

Diagnóstico de la ansiedad

Estamos ante un trastorno de difícil diagnóstico. Hay una técnica que puede emplearse para detectar este problema descartando otras enfermedades con síntomas perecidos a los de la ansiedad. El médico considerará para ello una serie de parámetros: los síntomas físicos del paciente, su historial médico y psicológico, si toma productos malos para el sistema nervioso (drogas, cafeína) que pueden desencadenar ansiedad o si sufre alguna enfermedad que también la genere.

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Por otra parte, podrá someter al enfermo a una entrevista para determinar si padece ansiedad y en la que se llegue a una comprensión total del paciente. Dicho análisis recogerá toda la información que pueda llevarle a un buen diagnóstico y organizada en cuatro partes.

  1. Se centra en averiguar por qué se produce la consulta médica.
  2. El médico explora algunos aspectos del paciente: síntomas, lugar, intensidad, cuándo aparecen y cómo evolucionan. Si el enfermo tiene antecedentes personales de haber sufrido otros trastornos como depresión, etc., o si ha sufrido un suceso traumático como una muerte, duelo, agresión… También será importante conocer si tiene familiares con ansiedad u otros problemas mentales y cuáles son sus creencias, personalidad o expectativas de la vida.
  3. Llegados a este punto, el médico resumirá la información y comunicará al paciente el origen del problema, pidiéndole que se implique con el diagnóstico y el tratamiento.
  4. Finalmente el médico le dará unos consejos al paciente para poner en práctica hasta la siguiente consulta.

Con estos pasos se pretende identificar a las personas que pueden sufrir algún tipo de patología mental y someterlas a un estudio profundo.
En conclusión, no existe una única prueba para poder diagnosticar con firmeza el trastorno de ansiedad. Para llegar hasta este punto será bueno que el médico someta al paciente a una entrevista en la que le pregunte sobre sus síntomas, aspectos de su salud física y mental. También podrá realizar análisis físicos y pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades con parecidos síntomas de la ansiedad.

Causas de la ansiedad

No se conoce con exactitud la causa del trastorno de ansiedad. No obstante, se cree que pueda tener un origen genético y que el estrés pueda también contribuir en su aparición.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es una enfermedad común que suele afectar más a las mujeres que a los hombres.

Cualquier persona puede sufrir de ansiedad, aunque no la haya heredado, pues existen muchas situaciones de tensión que desencadenan la ansiedad en las personas. Tal es el caso de los accidentes de tráfico, incendios o atentados. Pero la persona ante estas situaciones puede tener ansiedad cuando el mal, que las desencadenó desaparece, o sufrirla durante meses o años. Se trataría de un trastorno de estrés postraumático.

También hay sustancias que hacen que quienes las consuman padezcan ansiedad. Es el caso de drogas, alcohol o cafeína.

En otras ocasiones hay experiencias vitales, que no son traumáticas, pero suponen cambios significativos de vida como un embarazo, cambios de trabajo que también pueden provocar ansiedad.

En todos estos casos se desarrollarán unos síntomas típicos de que el paciente padece de ansiedad.

Prevenir la ansiedad

Como hemos podido comprobar a lo largo de este escrito, la ansiedad se produce normalmente ante cualquier situación amenazante o difícil. De hecho, hay estudios que señalan que 1 de cada 10 personas sufre algún episodio de ansiedad en algún momento de su vida. Esto no es malo, pues sirve para alertar sobre posibles peligros, aunque se convierte en un problema cuando estos episodios son habituales, intensos y producen sin motivo aparente todos los días, impidiendo al enfermo realizar sus actividades cotidianas.

La prevención de la ansiedad pasará por adoptar un estilo de vida sano y no tomar sustancias como drogas u otras como cafeína o teína. Realizar ejercicio físico de forma regular, sobre todo, al aire libre o practicar ejercicios de relajación con los que se puedan evitar los sentimientos ansiosos. Estas técnicas sirven además para evitar la aparición de crisis ansiosas. Dichas técnicas se pueden aprender de profesionales o mediante la lectura de libros de autoayuda o material audiovisual con contenido sobre métodos de relajación.

Tratamientos contra la ansiedad

Cuando el médico ya ha diagnosticado que el paciente padece los típicos síntomas de la ansiedad establecerá un tratamiento para ayudar a combatirla y que se sienta mejor en su vida diaria.



Normalmente, establecerá un tratamiento compuesto de medicinas y psicoterapia para que los resultados sean más completos y mejores.

Hay muchos tipos de psicoterapia que resultan de gran utilidad para tratar el trastorno de ansiedad. Una de las que funciona muy bien es la terapia cognitiva conductista. Esta terapia puede ayudar a comprender la relación entre pensamientos, comportamientos y síntomas. El paciente deberá ir a algunas consultas para que pueda hacer efecto. El médico, durante estas consultas, enseñará al paciente a controlar los puntos de vista erróneos o factores estresantes de su vida, así como a afrontar el comportamiento de otras personas o hechos de la vida. El saber cuáles son los pensamientos negativos y aprender a reemplazarlos ayudará a que el paciente deje de sentir pánico y se sienta con el control de la situación.

En resumen, con esta terapia manejará el estrés, aprenderá a relajarse cuando aparezcan los primeros síntomas y evitará trasformar problemas menores en otros terribles.

Otro recurso para el tratamiento de la ansiedad es el uso de ciertas medicinas. Normalmente son las mismas empleadas contra la depresión. Estos fármacos evitan la aparición de síntomas o los hacen menos graves. El paciente debe tomar dichos medicamentos todos los días y no suspenderlo si el médico no lo recomienda. Entre estas medicinas, pueden encontrarse las denominadas sedantes o hipnóticas, que se toman bajo prescripción médica. El profesional de la salud recetará una cantidad determinada de estos fármacos y no se deberán tomar todos los días. Los podrá dejar sólo para cuando los síntomas de la ansiedad se conviertan en muy graves, severos o cuando el paciente tenga que enfrentarse ante una situación difícil que le pueda afectar.

Los médicos desaconsejan el uso de sedantes con otras sustancias como el alcohol, ya que puede ser muy negativo para la salud.

Si le recetan un sedante, no beba alcohol mientras toma la medicina.

Además de hacer terapia y tomar medicinas, el enfermo puede mejorar teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No tomando alcohol ni drogas ilícitas.
  • Realizando ejercicios de forma regular
  • Tomando una dieta rica en nutrientes, proteínas y vitaminas
  • Durmiendo suficientes horas al día
  • Formando parte de un grupo de apoyo contra el estrés. Esto puede servir para que el enfermo no se sienta solo y a compartir su problema con otras personas que están pasando por lo mismo. Estos grupos de apoyo se deberán seguir junto con los otros componentes del tratamiento como la psicoterapia y las medicinas, pues son una ayuda adicional pero no excluyente de las otras.

La ansiedad puede estar relacionada con actitudes muy críticas y destructiva del paciente por lo que todos estos elementos ayudarán al enfermo a comprender y resolver los conflictos psicológicos internos que le producen este trastorno.

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¿Se puede curar el trastorno de ansiedad?

En muchos casos, sí. Pero dependerá del paciente y de la gravedad del trastorno. A veces, esta dolencia se puede convertir en crónica y difícil de tratar. No obstante, casi siempre las personas que tienen voluntad en curarse y mejorar con ayuda del tratamiento antes expuesto consiguen mejorar, e incluso, llegar a curarse.

El trastorno de ansiedad se puede complicar si lleva asociado otro como el depresivo o se produce junto a una adicción a las drogas.

En conclusión, la persona que experimente alguno de los síntomas de la ansiedad anteriormente expuestos, deberá acudir cuanto antes a su médico para que le diagnostique si padece o no este trastorno y pueda poner en marcha un tratamiento encaminado a su curación.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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