¿Qué es la fibromialgia?


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Publicado en Fibromialgia

Definición de fibromialgia

Bajo este concepto de la fibromialgia se define el conjunto de síntomas que provocan dolor en ambos lados del cuerpo, tanto por encima como por debajo de la cintura. Igualmente, existen puntos ubicados a lo largo del cuerpo que se muestran especialmente sensibles y dolorosos ante una pequeña presión. Estos se encuentran situados en:

  • La parte trasera de la cabeza.
  • Los codos.
  • Los hombros.
  • Las rodillas.
  • Las articulaciones de la cadera.
  • El área que rodea el cuello.

Síntomas de la fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta al 3% de la población en general, incidiendo más en el género femenino y en los intervalos de edad comprendidos entre los 35 y 60 años. Además, existe cierta vinculación con el factor hereditario a la hora de padecer esta enfermedad. Sus síntomas son:

Cierto es que se trata de una enfermedad que nos ofrece el acompañamiento del dolor de por vida, pero no ocasiona ni daño muscular ni articular. Asimismo, puede manifestarse sola o asociada a otras patologías como la artritis o enfermedades afines tales como la osteoartritis, artritis reumatoide o lupus. El tiempo pasa y los primeros síntomas de la fibromialgia pueden variar su intensidad -tanto para endurecerla como para facilitarla- pero su cuadro general no suele empeorar.

La fibromialgia: un problema real

Más allá de lo que se pueda pensar, y al denominarse asimismo “dolor invisible“, la fibromialgia es un problema real, con síntomas reales y no simplemente imaginarios. En este sentido, diversos estudios científicos han demostrado la veracidad de este síndrome que provoca graves malestares en la persona que lo padece.

Si bien uno de sus síntomas incide en la falta de concentración o memoria, este deterioro cognitivo puede frenarse, tratarse y mejorarse mediante la aplicación de un correcto entrenamiento cerebral. De esta forma, el paciente puede llegar a recuperar la agilidad mental, ganar en capacidad de concentración o mejorar la memoria.

Este síndrome manifestado mediante un estado crónico de dolor ha sido diagnosticado de forma tradicional a través de la aplicación de pequeñas presiones en ciertas partes del cuerpo que conforman los denominados puntos sensibles. En conjunto, alrededor de nuestro cuerpo se diferencian entre 11 y 18 puntos de dolor ligados a la fibromialgia. Hoy en día, existen nuevas teorías aplicadas al diagnóstico que incluyen la manifestación de otros síntomas frecuentes como pueden ser, por ejemplo, las alteraciones cognitivas.

¿Cuáles son su posibles causas?

Este tipo de enfermedades suelen iniciarse tras un determinado proceso que actúa como desencadenante de la patología y que puede tener diferentes orígenes:

  • Infecciones víricas o bacterianas.
  • Traumatismos.
  • Accidente automovilístico.
  • Separación matrimonial o divorcio.
  • Conflicto familiar.
  • Conflicto laboral.

Se trata de una enfermedad que precisa de un diagnóstico estrictamente clínico y por exclusión de otras patologías con las que comparte síntomas. Es sufrida por entre el 3 y el 4% de la población española, lo que comprende entre unas 1.200.000 y 1.600.000 personas. Si bien su tratamiento no es resolutivo, sí que es paliativo. Además, estamos ante un trastorno cuyas causas, aún en la actualidad, se desconocen, aunque ciertas teorías señalan la disminución de sustancias como la serotonina, encargada de regular la sensación de dolor.

¿Cómo puede diagnosticarse la fibromialgia?

Esta falta de regulación del dolor es capaz de originar trastornos en la percepción, transmisión y modulación del estímulo doloroso, reduciendo los niveles de percepción del dolor. Si añadimos otros factores agravantes como pueden ser el estrés, el cansancio y las alteraciones del sueño, incidimos en una alteración de la sensación del dolor. En este sentido, las investigaciones científicas aún no han logrado encontrar alteración orgánica objetiva alguna que explique la base científica de esta patología.

Diversas investigaciones científicas señalan niveles anormales de químicos diversos en la sangre o en el fluido cerebroespinal como una de las posibles causas de la fibromialgia. Estas sustancias son las responsables de la transmisión y amplificación de las señales de dolor desde y hacia el cerebro. Lo mismo ocurre con el sistema nervioso central, que se encuentra incapacitado para inhibir el dolor en personas con esta patología.

Por otro lado, los informes realizados en torno a la imagen cerebral de personas afectadas de fibromialgia evidencian que estos pacientes reciben pequeñas cantidades de presión o de calor, por lo que llegan a experimentar una mayor sensación de dolor que las personas sanas. Es decir, y a modo de ejemplo, se visualizaría como si el control del volumen estuviera situado muy alto en el procesamiento del dolor.

¿Existe alguna curación posible?

Aunque se trata de una enfermedad persistente en el tiempo, no conforma peligro para la vida de la persona que la padece. Si bien en estos momentos no existe tratamiento que la cure o elimine, sí que se ha avanzado bastante en torno a la mejora de sus síntomas.

En este sentido, se recomienda aprender a identificar los factores que inciden tanto en la mejora como en el empeoramiento del estado de salud general del paciente. Saber evitar este tipo de factores que solo producen malestar y adaptarse al curso de la enfermedad pueden ser dos buenos puntos de partida a la hora de paliar el cuadro de síntomas que ofrece la fibromialgia.

Tratamiento de la fibromialgia

En torno al tratamiento de la fibromialgia, en la actualidad los avances científicos se centran en aliviar los síntomas y en la adaptación del enfermo, ya que esta patología no tiene cura. En este sentido, el tratamiento terapéutico alude a los antiinflamatorios y analgésicos, reguladores del sueño y terapias conductuales-cognitivas. Uno de los objetivos a la hora de aliviar los síntomas de la fibromialgia -sea fibromialgia primaria, fibromialgia severa, etc.- es aprender a controlar el dolor, ya que así mejorará la calidad de vida del paciente.

El tratamiento a aplicar va a variar de una persona a otra y según el nivel de desarrollo de la enfermedad en sí, es decir, el plan de tratamiento a poner en marcha será personalizado por el médico especialista para cada caso. Si empezamos por introducir pequeños cambios en el estilo de vida del paciente, empezaremos a notar las mejoras.

Por ejemplo, reducir el nivel de estrés o mejorar la calidad de sueño. Pequeños avances que beneficiarán la calidad de vida de la persona afectada de fibromialgia. Entre las opciones para establecer un correcto tratamiento para aliviar los síntomas de la fibromialgia encontramos las siguientes:

  • Medicamentos para disminuir el dolor y mejora del sueño.
  • Programas de ejercicio y actividades centradas en mejorar la salud en general.
  • Técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad.
  • Programas educativos que ayuden a entender y controlar la sintomatología de la fibromialgia y a remover factores del estilo de vida que podrían causar los disturbios del sueño.

¿Qué medicamentos pueden emplearse?

En relación a los medicamentos, tres han sido aprobados por la Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos para tratar el dolor asociado a esta patología. Dos de ellos son inhibidores de la reabsorción de norepinefrina y serotonina e incrementan los niveles químicos de los neurotransmisores involucrados en la transmisión del dolor; mientras que el tercero se centra en reducir las concentraciones de otros neurotransmisores que incrementan la transmisión del dolor.

Otros tipos de fármacos empleados en el tratamiento de la fibromialgia, cuyo consumo no está específicamente diseñado para tal efecto, son:

  • Medicamentos tricíclicos como la amitriptilina para aliviar el dolor y mejorar el sueño.
  • Ciclobenzaprina, igualmente efectiva que la anterior.
  • Inhibidores selectivos de la reabsorción de la serotonina como la fluoxetina, paroxetina y sertralina.

Este conjunto de medicamentos están clasificados como fármacos antidepresivos, aunque valen también para tratar a pacientes de fibromialgia con o sin depresión. Por otro lado, moderadas dosis de fármacos antiinflamatorios no esteroides como el naproxeno o ibuprofeno servirían, asimismo, para restar la sensación de dolor.



Cómo aliviar los síntomas de la fibromialgia

Para complementar la medicación se recomienda también poner en práctica una serie de hábitos que aumenten la calidad de vida de la persona que sufre de fibromialgia. Por ejemplo, mejorar los hábitos de sueño. Es importante tener una buena calidad de sueño y para ello se aconseja:

  • Establecer un horario para acostarse y levantarse.
  • Mantener la habitación fresca, oscura y en silencio.
  • Evitar consumir cafeína y chocolate antes de acostarse.

Asimismo, la práctica de algún deporte le ofrecerá el control y manejo de la fibromialgia. Demostrada científicamente está la aparición de sensación de bienestar en aquellos pacientes de fibromialgia que realizan ejercicios aeróbicos.

Ya que el dolor es una característica común de la fibromialgia, el paciente puede mostrarse algo reacio a realizar ejercicio. En este sentido, existen diversos tipos de movimientos como, por ejemplo, el estiramiento y relajación que podemos obtener mediante la práctica de yoga. Los ejercicios de fortalecimiento también pueden ser realizados por personas con esta patología, aunque se recomienda practicarlos una vez se ha finalizado con éxito un programa de ejercicios aeróbicos.

  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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