¿Quién es un paciente ideal para someterse a una otoplastia? Como para cualquier otra intervención, la persona que desee realizarse una otoplastia debe reunir una serie de requisitos: básicamente gozar de buena salud para poder someterse a la operación, la anestesia, etc., y también tener unas expectativas realistas en cuanto a los logros que con la otoplastia se pueden alcanzar y los problemas que puede tratar. Explicarle con toda claridad cuáles son las posibilidades reales de esta intervención, los riesgos y las complicaciones, cómo es el procedimiento, cuál sería el precio, cómo serían el preoperatorio y el postoperatorio y cómo puede ser el resultado que se logre, es labor primordial del especialista que le atienda. Éste, después de examinar sus condiciones físicas y estructurales de su rostro, le aconsejará sobre la mejor opción posible para que todas las facciones luzcan armónicas y mejore la estética del conjunto y responderá a sus preguntas.
Los niños son los principales pacientes de la intervención de otoplastia
Generalmente tenemos la idea -no del todo equivocada-, de que se trata de una cirugía estética principalmente demandada para niños, con edades comprendidas entre los cinco y los catorce años. No obstante lo anterior, la otoplastia también puede, ciertamente, realizarse en personas adultas, si bien hay que ser conscientes de que la capacidad para modelar la oreja es menor que en el caso de los niños, ya que el cartílago se encuentra desarrollado y es menos flexible y moldeable. De todas formas, y como ya hemos afirmado, será su cirujano plástico el que, después de examinarle, valore las posibilidades reales de cambio en su caso en concreto. No suele ser una intervención cubierta por la Seguridad Social.
En cuanto a los niños, y siendo éstos los principales destinatarios de esta intervención, tal y como hemos relatado con anterioridad (aunque históricamente no ha sido así), hay que señalar que el motivo esencial por el que los menores de edad no desean someterse a la otoplastia y rechazan su realización es el miedo a realizarse una intervención quirúrgica. Los cirujanos plásticos suelen aconsejar a los padres que estén muy atentos al comportamiento del niño o del adolescente. La idea es no insistir al menor para que acepte someterse a la otoplastia, sino que se le explique adecuadamente cuál es la mejoría que va a lograr, de modo que lo vea claro y quede convencido, convirtiéndose así en un paciente ideal para la otoplastia. Cuestión distinta es que este hecho de la forma de sus orejas le esté afectando al carácter, a sus relaciones con el resto de niños o adolescentes de su entorno e incluso que pueda llegar a estar afectando a su rendimiento escolar.
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