El deseo de embellecerse ha acompañado al ser humano desde sus orígenes más remotos. Pintarse el cuerpo de mil maneras, adornarse con los más distintos abalorios o joyas, tatuarse la piel o, por supuesto, el uso de prendas de vestir, son acciones que no nos cuesta identificar con las personas desde la prehistoria.
Sin embargo -y nos equivocamos-, solemos creer que la cirugía estética es algo propio de las últimas décadas, que es un “invento” recentísimo y que sólo se practica en los países occidentales desde los años sesenta o setenta. Y digo que nos equivocamos porque la realidad es que la cirugía estética nació muchísimo antes y es paralela a la práctica de la cirugía general. Así, por ejemplo, existe constancia de que en el Antiguo Egipcio ya se practicaban operaciones quirúrgicas que tenían por finalidad el reparar estéticamente diversas lesiones que podían afear el rostro. El más antiguo de estos documentos es el llamado papiro Edwin Smith, que fue su descubridor. En dicho papiro, datado entre el año 3.000 y el 2.500 antes de Cristo, se detallan, junto a otro tipo de operaciones, la descripción del procedimiento para la reparación de la nariz. Otro ejemplo posterior, del año 1.500 a.C., lo constituye el papiro de Ebers, que trata sobre el trasplante de tejidos.
También hay constancia de que técnicas más depuradas -de hecho, algunas de ellas continúan usándose hoy día con ligerísimas modificaciones-, ya se utilizaban en la India en el siglo VII a.C., aunque se cree que su práctica comenzó mucho antes de esta fecha. Y es que la costumbre de mutilar la nariz -a prisioneros, adúlteros, delincuentes, etc.- generó la necesidad de crear métodos que pudieran arreglar en lo posible tal mutilación. Utilizando piel de la frente, los “cirujanos” de aquel entonces, conseguían injertarla en lo que quedaba de nariz, reconstruyéndola.
Historias aparte, el inicio de la cirugía plástica moderna tiene lugar tras la Primera Guerra Mundial; el gran números de heridos y de malformaciones que aquélla ocasionó impulsaron la búsqueda de nuevas técnicas reparadoras. De aquél entonces hasta hoy, ha pasado prácticamente un siglo durante el cual la cirugía plástica ha avanzado vertiginosamente tanto en la técnica utilizada, como en los motivos por los que a ella se acude y, por supuesto, en los resultados obtenidos, unos resultados impensables tan solo hace unos años.
Las razones por las que hoy día acudimos a la cirugía estética responden al deseo, en un alto porcentaje, de sentirse bien con uno mismo y con nuestro físico, de recuperar y fortalecer nuestra autoestima, y, en definitiva, de que nuestro aspecto exterior se adecue a la imagen que tenemos de nosotros mismos, lo que, sin duda, redundará en un mayor bienestar y felicidad. Para ello, BonoMédico te ofrece los mejores especialistas, expertos en las últimas y más avanzadas técnicas, profesionales de una experiencia y prestigio más que contrastados. Mamoplastia, cirugía abdominal, blefaroplastia, rinoplastia, lifting facial, otoplastia, liposucción, mentoplastia, labioplastia, aumento de pecho, aumento de pómulos, etc. son algunas de las operaciones de cirugía plástica que nuestro cuadro médico pone a tu disposición a unos precios realmente competitivos, con un ahorro, en algunos casos, superiores al 50 %. Sirvan como ejemplo los 3.390 € de un aumento de pecho en Málaga, los 2.625 € de una liposucción (1 ó 2 zonas) en Valencia o los 3.890 € de una rinoplastia en Barcelona.