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Circulación sanguínea en el aparato reproductor femenino

Circulación sanguínea en el aparato reproductor femenino

Uno de los aspectos fundamentales del aparato reproductor femenino es su correcto riego mediante la afluencia de la sangre necesaria a través de sus diversas arterias y venas. Los ginecólogos de Toledo le prestan especial atención a un adecuado funcionamiento de la irrigación sanguínea para evitar o prevenir toda clase de patologías o problemas. Una descripción de las distintas arterias y venas puede ayudar a profundizar en el conocimiento del cuerpo de la paciente y a adoptar medidas preventivas ante cualquier incidencia que pudiera tener su origen en estas arterias. A continuación se describen algunas de estos vasos y arterias.

Los vasos para la irrigación de los genitales internos siguen, en la mayor parte de su trayecto, un curso extraperitoneal. Proceden de la arteria hipogástrica, a excepción de la arteria ovárica que emerge directamente de la aorta abdominal. La arteria hipogástrica es la rama interna de la iliaca primitiva y nace de ésta cerca de la articulación lumbo sacra para dirigirse a la pelvis, donde se relaciona con distintos músculos y donde emite dos ramas: anterior y posterior. De la rama anterior proceden las siguientes arterias: la glútea inferior, la pudenda interna, la obturatriz, la uterina, la vagina, las vesicales superior y media y la hemorroidal. media. La rama posterior origina la arteria glútea superior, la sacra lateral y la iliolumbar.

La arteria uterina nace del tronco anterior de la arteria hipogástrica. En estado normal (fuera del embarazo) tiene una longitud de 20cm y un calibre de 2-3 mm, y su curso, especialmente durante su ascenso hacia el fondo uterino, es muy tortuoso. Discurre hacia abajo a lo largo de la pared pélvica lateral, y a continuación se acoda y se dirige hacia dentro y adelante para recorrer la base del ligamento ancho. Una vez ha penetrado en el ligamento ancho se acoda bruscamente (cayado uterino) , emite la arteria cervico vaginal y cruza por delante al uréter, a unos 2 cm del cuello uterino, y a 10 o 12 mm por encima del fondo de saco vaginal; por esto es fácil lesionar el uréter cuando se practica el pinzamiento y sección o ligadura de la arteria uterina en el curso de una histerectomía. Una vez la arteria uterina ha llegado al cérvix, y después del entrecruzamiento con el uréter, asciende paralelamente al borde lateral del útero.

La arteria vaginal procede de la rama anterior de la arteria hipogástrica y sigue un trayecto descendente y oblicuo hacia dentro. El uréter, al penetrar con la vejiga, la cruza y se sitúa por delante. Esta arteria irriga la vagina y vejiga.

La arteria ovárica constituye en la mujer la homóloga de la arteria espermática interna del varón. Procede la aorta abdominal y nace a nivel de vértebra LII.

Arterias del aparato reproductor femenino.

Arterias del aparato reproductor femenino.

Arterias del aparato reproductor femenino.

Las venas son tributarias de la arteria hipogástrica y su trayecto es el propio de las arterias y arteriolas correspondientes. Merece especial consideración el plexo venoso uterino: las venas que siguen el curso de las ramas colaterales uterinas toman una disposición arciforme, rodean el cuerpo uterino y forman entre los fascículos musculares pequeños lagos o senos venosos cuyo vaciamiento rige y regula la contractilidad del músculo uterino. En los ligamentos anchos la red venosa es abundante. La vena ovárica del lado derecho desemboca en la vena cava inferior, mientras que la del lado izquierdo lo efectúa en la vena renal.

VASCULARIZACIÓN LINFÁTICA: Los vasos linfáticos de los órganos pelvianos terminan generalmente en los ganglios hipogástricos e iliacos. Los ginecólogos de Toledo describen 4 grupos de formaciones ganglionares a considerar:

  1. Ganglios inguinales:
    • Superficiales
    • Profundos (junto a los vasos femorales)
  2. Ganglios iliacos:
    • Internos
    • Externos

A los ganglios inguinales superficiales llega la linfa de piernas, labios vulvares, clítoris y zona interna del ano. Estos a su vez drenan en los profundos, a los que también puede llegar directamente a la linfa de la pierna (ingle). Los ganglios superficiales inguinales también pueden drenar en los iliacos externos. En éstos los ginecólogos de Toledo diferencian 3 cadenas: Externa, media, interna (en esta última drenan los inguinales profundos). Los iliacos externos e internos se comunican entre sí. A los iliacos internos drena la linfa procedente del cuerpo y cuello uterinos, y de la parte media y alta de la vagina. La parte inferior de la vagina drena a las glándulas inguinales y femorales.

Vasos sanguíneos del útero y sus apéndices, vista posterior.

Vasos sanguíneos del útero y sus apéndices, vista posterior.

Vasos sanguíneos del útero y sus apéndices, vista posterior.

NERVIOS: La inervación del aparato genital femenino está formada por nervios vegetativos (simpáticos y parasimpáticos) y por nervios somáticos.

Inervación vegetativa: El estudio de la inervación pelviana comienza en la región del plexo solar. Es importante para los ginecólogos de Toledo conocer las relaciones anatómicas de este plexo nervioso, pues existe una intervención ginecológica, cuya finalidad consiste en la sedación de los dolores pelvianos tenaces y rebeldes, que se basa esencialmente en la sección del nervio pre sacro. Este se halla por detrás del peritoneo a nivel de las LIV y LV rodeado de un tejido celular de tipo areolar. Constituye el principal núcleo de inervación destinado a la vejiga, recto, útero y parte de la trompa.

Entre los dos plexos hipogástricos puede formarse el plexo hipogástrico medio, que queda por delante del promontorio. Su hallazgo es inconstante y a veces resulta difícil de localizar en la consulta del ginecólogo de Toledo o cualquier sitio. Podemos distinguir: el plexo rectal, el utero-vaginal (que inerva el útero, la vagina, los órganos eréctiles vestibulares y parte de la trompa) y, finalmente, el vesical. En el útero las terminaciones nerviosas llegan hasta la capa mucosa.

Mejor prevenir las patologías del suelo pélvico.

Mejor prevenir las patologías del suelo pélvico.

En éste, como en la mayoría de los casos en cuanto a la salud concierne, los ginecólogos en Toledo aseguran que la prevención es un factor determinante para evitar, retrasar o mitigar algunas de las patologías que pueden afectar al suelo pélvico, tanto de las mujeres como, en menor medida, de los hombres.

El suelo pélvico está formado por una serie de ligamentos y músculos que se encuentran en el abdomen y cuya función principal es la de cerrar la cavidad abdominal, sosteniendo así los diferentes órganos que allí se encuentran y asegurándoles una posición correcta para su adecuado funcionamiento. Estos órganos pélvicos serían la vejiga, uretra, útero, vagina y recto.

Aunque el organismo de la mujer tiene recursos suficientes para restablecer el suelo pélvico tras el embarazo y parto, no está de más tener en cuenta la prevención y tonificación de la zona, con lo que se lograría una recuperación más efectiva y rápida. Según el doctor Escribano, ginecólogo del Hospital Universitario de Alcalá de Henares, a Europa Press, estos problemas afectan sensiblemente a la calidad de vida de las personas que los padecen y que, por ello, prevenirlos es el mejor arma a nuestra disposición. Asistir a las clases de preparación para el parto, realizar los ejercicios de Kegel y controlar el peso durante el embarazo ayudarán a esta prevención de forma importante. No obstante, los ginecólogos señalan que hay factores que pueden dañar al suelo pélvico que no dependen de esta prevención y que no pueden evitarse, como los embarazos de gemelos, la utilización de instrumental durante el parto para sacar al bebé o el elevado peso del mismo al nacer. En estos casos, se deberán extremar los cuidados durante las semanas siguientes al parto.

Los ejercicios de Kegel son una serie de ejercicios que consisten en la contracción de una serie de músculos de la zona del perineo. Para saber cuáles son estos músculos, una manera fácil de identificarlos es intentar detener la micción: los músculos implicados en esa acción son los que hay que contraer para realizar estos ejercicios de Kegel.

Sin embargo, si estas patologías han aparecido ya, son varios los especialistas médicos que pueden tratarlas: urólogos, ginecólogos, fisioterapeutas o cirujanos serían los indicados para establecer un tratamiento correcto.

Fuente: infosalus.com

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(Los centros y/o especialistas que aparecen a continuación no trabajan con Bonomédico. Se muestran solo a título informativo.)

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