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Los Trastornos de la Motilidad Intestinal

Los Trastornos de la Motilidad Intestinal

mas frecuentes entre los pacientes de los digestivos de Zaragoza son el estreñimiento, la diarrea y la estenosis y obstrucción intestinal.

Estreñimiento: se califica de estreñimiento al retraso de la evacuación intestinal; al permanecer más tiempo en el interior del colon las heces están expuestas a que éste les extraiga más cantidad de agua y, por ello, suelen ser escasas, secas y duras. Puesto que la norma es defecar cada 24 horas, se considera estreñimiento a hacerlo con intervalos más largos.

En los estreñimientos agudos y pasajeros el origen suele ser evidente, falta de estímulos para el peristaltismo si se está a dieta, disfunción motora intestinal refleja en los cólicos hepático y nefrítico. En el crónico se diferencian por los digestivos de Zaragoza dos formas según las funciones perturbadas, el cólico o de propulsión, en el que el motivo es la lentitud del tránsito por el colon y el rectal, disquecia, o de evacuación, en el que se retrasa la expulsión de las heces depositadas en el recto:

  1. Cólico o de propulsión: En principio el retraso del tránsito cólico puede obedecer a una lesión orgánica que opone un obstáculo mecánico o a un trastorno funcional:
  2. causas orgánicas: todas las que estrechan la luz, lo mismo las que residen en la pared, como por ejemplo, los tumores intestinales, que las extraintestinales, como tumores de los órganos próximos, bridas, etc.
  3. trastornos funcionales: a su vez, puede tratarse de espasmos, que también reducen la luz, o de insuficiencia motora de la pared cólica: los espasmos serán de origen psíquico, reflejos de afecciones de otras vísceras abdominales, provocados por tóxicos, por ejemplo, plomo y porfirinas, etc.; el megacolon congénito es un caso particular, pues se trata de la ausencia de ganglios intramusculares en un segmento, generalmente distal, del colon, que, por ello, no se dilata al llegar la peristáltica y actúa como una zona estenosada; la insuficiencia motora, unas veces, es por falta de estímulos para el peristaltismo, alimentación pobre en residuos y, otras, consecuencia de trastornos hormonales, como la que caracteriza al hipotiroidismo y al hiperparatiroidismo.

Rectal o de evacuación, disquecia en el que el disturbio del reflejo de la defecación, justificante de este tipo de estreñimiento, puede depender de diversos factores como el trastorno de la captación de los estímulos que es anormal cuando se embota la sensibilidad rectal, por haber reprimido muchas veces el deseo de defecar; esto último por falta de tiempo, por pereza, por no encontrar facilidades, o para evitar molestias, cuando existen lesiones anales o perianales. Por lesiones de las vías o del centro del reflejo: en las afecciones de los nervios de la pelvis y de los que enervan los músculos abdominales y el diafragma, y en las de la médula espinal. Que los músculos electores son insuficientes y, por ello, lo es la fuerza expulsiva, en general, en los ancianos y enfermos muy debilitados y, en particular, en las afecciones del diafragma, y de los músculos de la pared abdominal y del suelo de la pelvis.

La única consecuencia consistente detectada por los digestivos de Zaragoza es la irritación del recto y del canal anal por las heces endurecidas, pues otras muchas molestias, lengua saburral, sensación de distensión abdominal, cefaleas, etc., que han sido achacadas al estreñimiento, parece que son de origen psíquico.

Es de los síntomas menos interesantes a este respecto, pues casi siempre representa un trastorno funcional e intrascendente, aunque puede poner sobre la pista a los los digestivos de Zaragoza para diagnosticar un cáncer de colon, y apoyar el diagnóstico de otros cuadros como la intoxicación por plomo, el hipotiroidismo, etc..

Diarrea: Es el trastorno intestinal caracterizado por la emisión de heces poco consistentes, generalmente con deposiciones frecuentes. No debe ser confundida con las diarreas falsas, que a veces se observan en pacientes estreñidos y que son atribuibles a que los fragmentos duros de las heces retenidas irritan la mucosa y provocan una exudación, que es eliminada junto con las auténticas heces.

La causa inmediata siempre es un tránsito intestinal acelerado, que no da tiempo a que las heces sean concentradas y, de aquí, que sean pastosas o líquidas; puede afectar a los dos segmentos intestinales, delgado y grueso, sólo al grueso o sólo al delgado, pero en este último caso siempre que el colon no pueda compensar el trastorno.

El tránsito acelerado obedece a estímulos que actúan dentro de la luz intestinal, en la pared misma o desde fuera de ella: Estímulos intraluminares en los que unas veces se trata de agentes de procedencia exógena, y otras son el resultado de la mala digestión o mala absorción o derivan de una secreción excesiva de la pared intestinal. En los agentes de procedencia exógena encontramos los alimentos normales si el paciente está sensibilizado o anormales, cuantitativa o cualitativamente, toxinas bacterianas, tóxicos y ciertos medicamentos. Estimulan el peristaltismo mediante un mecanismo alérgico o por irritación mecánica y química de la pared intestinal.

Todas las causas de mala digestión y mala absorción detectada por los digestivos de Zaragoza convierten al contenido intestinal en inadecuado, por su cantidad o por su composición, para los tramos inferiores, cuyo peristaltismo estimulan, fundamentalmente también por acción mecánica y química; en parte operan indirectamente, proporcionando sustratos a la flora intestinal, de fermentación y de putrefacción, que, actuando sobre ellos, libera productos irritantes de la mucosa.

Las secreciones excesivas de la pared gastrointestinal pueden ser fisiológicas o patológicas. Es fisiológica la hiperclorhidria del Síndrome de Zollinger-Ellison, que opera inactivando fermentos y agrediendo a la mucosa, y son patológicos los trasudados y exudados de las inflamaciones, que actúan mecánicamente, químicamente y sirviendo de pasto a la flora para que ésta, a su vez, libere productos irritantes.

Las lesiones de la pared, inflamaciones, ulceraciones, tumores, degeneraciones, además de dar origen a secreciones patológicas, estimulan el peristaltismo directamente. Las causas que actúan desde fuera del intestino lo hacen por vía neural o hemática: por vía neural, mediante el vago, lo hacen las neurosis y muchas afecciones abdominales, de las vías biliares y urinarias, del aparato genital femenino, etc, desencadenantes de reflejos. Sin embargo, actúan por vía humoral intoxicaciones exógenas, por arsénico, mercurio, etc., y endógenas ,por ejemplo, insuficiencia renal, ciertas endocrinopatías, como el hipertiroidismo y la insuficiencia corticosuprarrenal, los tumores carcinoides mediante su secreción, la serotonina, etc.; es difícil para los digestivos de Zaragoza precisar el mecanismo de acción de algunos de estos agentes etiológicos.

Cualquiera que sea el trastorno inicial, es posible que se cierre un "círculo vicioso", pues la aceleración del tránsito interfiere la digestión y la absorción, por no dar tiempo a que se desarrollen normalmente, y, a su vez, la mala digestión y mala absorción, mediante el mecanismo descrito, aceleran el tránsito.

Los dolores cólicos realmente no son consecuencia, sino un síntoma asociado, con la misma base fisiopatológica, es decir, el hiperperistaltismo; el mismo significado tiene la sensación de ardor y ocupación en el recto, experimentada en las diarreas del síndrome disentérico, es decir, en las que reconocen como causa lesiones inflamatorio-ulcerativas del colon terminal. Sí que son auténticas consecuencias la desnutrición, por no ser aprovechados los alimentos, la deshidratación, por la eliminación de grandes cantidades de agua; la hipotasemia, pues las secreciones digestivas inferiores no recuperadas contienen mucho K; la acidosis, porque las secreciones digestivas inferiores son alcalinas; y laazotemia, cuando la deshidratación da lugar a una caída de la Pa suficiente para reducir notablemente la circulación renal.

La diarrea es un dato muy interesante para el diagnóstico, de los digestivos de Zaragoza pero, desde el momento en que son tantas las circunstancias en las que se observa, no por ella misma, sino por las características de las heces. Efectivamente, éstas dan una orientación valiosa para localizar el trastorno y para averiguar la causa, como demuestran los siguiente ejemplos:

la localización del trastorno: las deposiciones de las diarreas del delgado son abundantes y de color amarillo-verdoso, por contener bilis intacta, y las del grueso suelen ser escasas, pues al estar irritado, este segmento terminal no tolera contenidos voluminosos; y ofrece orientación del origen ya que la presencia de alimentos intactos es índice de mala digestión; en la mala absorción las heces son esteatorreicas, es decir, abundantes, esto por ser diarreas del delgado, amarillas y de olor "rancio"; en las lesiones inflamatorio-ulcerativas del colon, además de poco voluminosas, contienen moco, sangre y pus, etc.

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