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Residencias de ancianos en Vizcaya

Residencias de ancianos en Bilbao, Vizcaya

Las personas mayores pueden optar a partir de los 55 años a una plaza en alguna residencia de ancianos en Bilbao, Vizcaya para ser independientes al tiempo que reciben los cuidados que necesitan contando con el apoyo de servicios e instalaciones especialmente diseñadas para atender sus necesidades. Estas necesidades se determinan a través de una valoración geriátrica integralHay muchas residencias de ancianos en Vizcaya (y Bilbao en particular) que ofrecen habitaciones que incluyen los principales servicios y cuidados para que los residentes mayores vivan sin preocupaciones en esa etapa de su vida.

Al contrario que los centros de día, tienen implantados diversos protocolos de funcionamiento que rigen la vida de la residencia como son la valoración del uso de sujeciones físicas, de hospitalización, de casos de defunción, etc.

Sin embargo, hay que preguntarse ¿qué es ser viejo? Y es que la respuesta, suena fácil, pero no lo es. El envejecimiento no responde a una definición tan sencilla en términos biológicos y tampoco desde el aspecto psicológico y del social, menos.

Todos en algún momento de nuestras vidas llegaremos a ser viejos si es que todavía no lo somos. Pero, a veces, las personas no aceptan esta realidad que casi siempre se reconoce cuando se experimenta o se ve.

Hay varios problemas cuando se pretende determinar la definición de los aspectos del envejecimiento a través de parámetros que, a veces, no resultan convincentes, pues la vejez se ha abordado desde diferentes perspectivas como el paso del tiempo, el deterioro físico derivado de padecer, por ejemplo, artrosis -sea de cadera, de columna, etc-, la pérdida de capacidad funcional (como puede ser la derivada de un ictus) o como una etapa más del ciclo de la vida. Ninguna definición por separado explica de manera definitiva y por completo esa etapa a la que llamamos vejez.

Anciana caminando con dificultad

Anciana caminando con dificultad

Desde hace años, la definición de vejez se aborda como un fenómeno fisiológico y psicosocial natural, y en algunos casos, hasta deseable. Los aspectos relacionados con los mayores se han visto limitados durante mucho tiempo y no han sido valorados e interpretados desde el ámbito de la geriatría que se define como la rama de la medicina encargada del estudio terapéutico, clínico y preventivo de la salud y las enfermedades de los ancianos. La atención a los mayores en las residencias de ancianos de Bilbao engloba todos estos aspectos.

Desde finales del siglo pasado, los aspectos sociales de la vejez han tomado mayor relevancia, tanto en la definición del proceso como en la aceptación y abordaje de las circunstancias y problemas que se derivan del mismo. De este mayor estudio ha resurgido la gerontología o geriatría como una ciencia multidisciplinar que tiene como finalidad tratar de acercase y explicar la vejez, a través de la unión de diferentes especialidades que participan en la determinación de un fenómeno que afecta a aspectos biológicos, psicológicos y sociales de las personas.

Sin embargo, en muchos casos se han realizado unos análisis excesivamente diversos al desarrollarse mediante enfoques diferentes y en ocasiones hasta contrarios. Y es que cuando se trata de definir el envejecimiento desde las distintas disciplinas que han pretendido un acercamiento, lo primero que se reconoce es la parcialidad de las diferentes formas de identificación y de su análisis.

Hasta ahora los enfermeros, biólogos, antropólogos, médicos, psicólogos y los sociólogos sólo han podido analizar una de las facetas del envejecimiento, sin abordar o conocer lo que hacen los otros especialistas al respecto, por lo que a menudo ignoran una parte muy significativa de la dimensión global del fenómeno.

Durante mucho tiempo los profesionales vincularon el envejecimiento de forma casi exclusiva a las situaciones de enfermedad y dependencia y, sin embargo, la mayoría de las personas mayores ni están enfermas ni están limitadas tal y como se puede comprobar en muchas residencias de ancianos de Bilbao y el resto de Vizcaya.

El envejecimiento, desde la perspectiva del ciclo vital, no tiene por qué definirse como un proceso patológico que resulte como un impedimento para realizar los roles sociales productivos y que necesariamente deba asociarse con la enfermedad. Al contrario, constituye una etapa vital como fue la niñez, la madurez o la adolescencia, con las enfermedades características y también con sus propias oportunidades.

Según varios autores el envejecimiento es una etapa cronológica de la vida y se define como la suma de todos los cambios que se dan en un organismo con el paso del tiempo. También se define el envejecimiento como un proceso de deterioro biológico con la aparición de daño celular y molecular y cambios en las membranas, citoplasma y/o en el núcleo de las células, que deterioran los órganos y sistemas.

También se define el envejecimiento en primario y secundario siendo el envejecimeinto primario el resultado de procesos biológicos hereditarios que dependen del tiempo y el envejecimiento secundario viene provocado por el declive de las funciones, a causa de las patologías crónicas.

Pero hay que preguntar cuándo puede considerarse vieja a una persona y es que la frontera de la edad entre la madurez y la vejez es evidente, transciende más allá de cumplir determinada edad. En la actualidad, a partir de los 65 años ya se define desde el punto de vista sociodemográfico, el límite entre personas adultas y ancianas. Esta edad se relaciona con la vejez "cronológica" del organismo, que es determinada por el transcurso del tiempo y además es la edad establecida generalmente para jubilarse. Esta situación de jubilación tiene su primer precedente en las medidas sociales desarrolladas por el canciller Bismarck en el siglo XIX.

El "envejecimiento cronológico" es una definición muy incompleta porque al clasificar al individuo que alcanza los 65 años de edad o más como viejo, anciano o “de la tercera edad” se acaba con la supuesta objetividad de la edad biológica. Y es una evidencia que el paso del tiempo tiene un impacto diferente en cada persona.

Hoy por hoy se admite que la genética de cada individuo, las condiciones ambientales, las enfermedades que padecen, el estilo de vida que han llevado, o las condiciones laborales determinan de manera inevitable la forma de envejecer.

Definida o no la vejez, lo cierto es que las personas mayores, si lo necesitan, tienen derecho a vivir en una residencia donde se les presten todas las atenciones que necesiten. Las residencias de ancianos en Vizcaya son centros sociales para las personas mayores donde se les ofrece una atención integral y servicios de carácter personal, social y sanitario en función de las necesidades específicas de cada individuo, brindándole apoyo físico y emocional.

Las residencias son establecimientos que facilitan espacios de convivencia y dan lugar a que se desarrolle las relaciones personales, garantizando sus derechos y el respeto a sus valores individuales. Estos centros tienen como fin garantizar la atención básica para el desarrollo de las actividades de la vida diaria que garanticen el mantenimiento de la autonomía de la persona mayor.

Sin embargo, si el deterioro de sus capacidades llega a ser grave será necesario atender al residente las máximas garantías de respeto, dignidad y cuidado de su salud, fomentando su comunicación con los demás.

Todas las residencias de ancianos tienen perfectamente delimitadas sus líneas de actuación ante cualquier circunstancia que pudiese surgir a lo largo de la estancia, y es por ello que establecen una serie de protocolos de ingreso, de adaptación, de estimulación en planta, de psicogeriatría, de casos de conductas agresivas, etc.

Muchas de las residencias de ancianos de Bilbao y Vizcaya cuentan con una ubicación, un diseño arquitectónico, un equipamiento, los recursos humanos y los programas de intervención que garantizan las condiciones necesarias de seguridad -por ejemplo con la prevención de salidas involuntarias- y comodidad de los residentes. De esa manera contribuyen a desarrollar aún más su autonomía física y el bienestar personal, respetando, ante todo, la intimidad individual para que prevalezcan las relaciones sociales y la labor de los profesionales en cuanto al desarrollo de sus funciones. Muchas de esas residencias se caracterizan por ser establecimientos abiertos con todas las comodidades y con la garantía de contar, en algunos casos, con servicio de estancia diurna y unidades especiales para personas con distintas patologías.

En los últimos años y como consecuencia de los cambios demográficos y sociales se está generando una alta demanda de servicios para atender a los mayores que se encuentran en situación de dependencia o están afectados por enfermedades crónicas (demencia senil en cualquier grado, alzhéimer, etc.) que requieren de cuidados personalizados, lo que obliga a los mayores a establecerse en una residencia se debe casi siempre a la falta de condiciones y de la ayuda necesaria para que puedan permanecer en su vivienda.

Los familiares del residente pueden estar tranquilos respecto a la cualificación de los profesionales del centro ante el tratamiento de posibles complicaciones de salud que puedan aparecer, pues cuentan con una serie de protocolos para ello: de alteraciones de nutrición, de actuación ante úlceras por presión -y también de prevención de las mismas-, de rehabilitación-fisioterapia, etc.

Para aquellas personas de la tercera edad que requieran de una atención integral algunas residencias de ancianos de Bilbao y Vizcaya han formado a su personal con los más altos estándares de calidad para acompañar y atender adecuadamente al residente durante todo el tiempo que decida o lo necesite.

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Los derechos de las personas de la tercera edad

Aunque las personas de la tercera edad es el sector de la población que más crece a nivel mundial, debido al incremento de la expectativa de vida, a pesar de eso no se ha hecho un reconocimiento justo de valor de estas personas y todavía existen muchos prejuicios en relación a ello. Se ha descubierto que el derecho que menos se respeta es el derecho a domicilio. Ser un adulto mayor no significa que tiene la capacidad para elegir donde vivirá, en muchas ocasiones, los familiares por hacer un bien, deciden mudar a los adultos mayores a casas más grandes, o quieren cambiar los muebles, cuando ese lugar y esos muebles son un tesoro para esa persona. El hecho de vivir en una residencia para ancianos es algo que la persona debe decidir, así como el tiempo que permanecerá ahí, los servicios que desea y las actividades en las que participará.

También  el derecho a una sexualidad plena es uno de los derechos que han perdido, mientras la persona desee y pueda hacerlo, está en plena libertad de gozar de dicho derecho y las demás personas deben respetarlo y no interferir.

Alimentación en fases tardías de la demencia senil

En las fases tardías de la demencia, la persona puede tener problemas para tragar o masticar, por eso se recomienda que se hable con el médico sobre una dieta apropiada, en algún momento puede ser que la persona necesita de una dieta que consista solo en líquido o en alimentos blandos para evitar ahogamiento.

Es preciso que se reduzcan las distracciones del área donde se toman los alimentos, también se debe tener la precaución de no darle alimentos que estén muy calientes o muy fríos, tampoco muy sofisticados o elaborados, porque las personas de la tercera edad en general se incomodan y prefieren no comer. Si la persona tiene problemas con el uso de utensilios como cucharas, tenedor y cuchillo, es preferible que se preparen alimentos fáciles de comer con la mano, lo importante es probar con una variedad de alimentos, porque las personas que presentan demencia senil tienen una disminución en los sentidos del olfato y del gusto y eso afecta en el apetito. Asimismo, se debe tener cuidado con los alimentos y bebidas que deben ser excluidas de la alimentación de las personas con demencia senil como las bebidas estimulantes.

Recomendaciones para la actividad física en el adulto mayor

Las personas de la tercera edad que tienen una movilidad reducida pueden realizar algún tipo de actividad física para que mejoren su equilibrio y así prevenir caídas, estas actividades las pueden hacer por lo menos tres días a la semana. También pueden hacer actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana. Aun cuando las personas de la tercera edad no puedan hacer actividad física recomendada debido a su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado.

Existen muchos ejercicios físicos que son recomendados para los adultos mayores sanos de que tienen más de 65 años, pero también hay otros que son para las personas de esas edades y que padecen alguna enfermedad no transmisible crónica. Las personas que tienen problemas específicos de salud, como diabetes o enfermedades cardiovasculares, pueden tener que tomar más precauciones y consultar al médico antes de que intenten alcanzar los niveles recomendados de actividad física para los adultos mayores. Las personas de la tercera edad pueden acumular el total de 150 minutos semanales de diferentes maneras para que se ejerciten sanamente.

Aumentar el apetito en las personas mayores de 65 años

Al llegar a los 65 años muchas personas van perdiendo el apetito, pero lo recomendable es revisar que tipo de medicamentos está ingiriendo, porque muchas veces, como las personas mayores toman muchos tipos de fármacos para controlar enfermedades como diabetes o hipertensión. Los antiinflamatorios, la digoxina, los antidepresivos, los anticonvulsivos y los medicamentos psicotrópicos son algunos de los medicamentos que pueden hacer que el apetito disminuya. También se tiene que hablar con el médico para que se él quien informe si alguno de los fármacos que se están ingiriendo son los que disminuyen el apetito y si es así, solicitarle si puede cambiárselos.

También es importante que la persona de la tercera edad haga ejercicio, porque al ejercitarse se incrementa la fuerza muscular y la movilidad en los adultos mayores. El ejercicio también puede contribuir a incrementar el apetito pero eso depende de cada persona. Es importante comprender que cada cuerpo es diferente y que cada quien percibirá una sensación diferente sobre el apetito. Por eso no se debe desesperar y seguir intentando hasta que el adulto mayor adquiera nuevamente su apetito normal y se alimente regularmente de manera sana.

¿Cómo preparar la casa para un adulto mayor?

Se debe reconocer que la persona de la tercera edad es dependiente de alguien cuando no puede hacer actividades como alimentarse, bañarse o vestirse. Es por eso que se debe de tomar la decisión de que vivan con algún familiar o con alguien que se responsabilice de ellos y de sus cuidados. Es importante recordar que la habitación debe estar en un lugar que sea de fácil acceso para estas personas, y que además se encuentre cerca de algún otro cuarto en el que habite alguien más de la casa. Por otra parte, la cama tiene que estar a un nivel en el que se pueda sentarse con las piernas en ángulo recto.

En relación al baño, sea prefiere que sea propio y que esté al ras del suelo para que no tenga que levantar las piernas. Se puede acondicionar una silla plástica para que tenga más seguridad y se eviten caídas. En la habitación también se puede colocar un timbre para llamar se presenta la necesidad. No se tiene que olvidar colocar pasamanos e iluminar correctamente toda la casa y que los interruptores estén al alcance para que los pueda utilizar.

Hable con su madre o padre

La etapa de la tercera edad es difícil de sobre llevar, pues las personas van comprendiendo que, tarde o temprano, su autonomía se perderá, pero mientras eso llega deben seguir con ánimos viviendo su vida y realizando por sí mismos sus actividades.

Para hacer más llevadero esta etapa y para que tengan una mejor calidad de vida, los familiares son una parte fundamental en este proceso. Entre las primeras cosas para cuidar a su progenitor es hablar sobre su situación. En la mayoría de los casos,  los padres optan por vivir independientemente en su casa sin importar los problemas que llegan con la edad, como de la salud. Conversar sobre sus capacidades para realizar sus actividades cotidianas, sobre su salud y de las finanzas puede llegar a ser un tanto incómodo para padres e hijos; pero es fundamental abordar estos temas antes de que se presenten dificultades o sucedan crisis. Existen formas de romper el hielo, para comenzar a hablar de estos temas de una forma un poco más amena y no tan formal.

Entre una de las cosas es emplear un tono informal que evite que se sienta como amenaza la autonomía de sus padres.

 

Actividad física en adulto mayor

En la actualidad es bastante frecuente que se motive a las personas de la tercera edad a realizar actividad física frecuentemente, no solamente a las personas que se encuentren sanas a esa edad, sino también aquellas que padecen de enfermedades no transmisibles crónicas. Las personas que tienen problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, que pueden tener más precauciones y consultar al doctor antes de intentar alcanzar los niveles recomendados de actividad física para los adultos mayores. 

Las personas mayores de 65 años pueden acumular el total de 150 minutos a la semana de diferentes formas. El concepto de acumulación significa que se totalice 150 minutos de actividad de base de intervalos de por lo menos 10 minutos cada uno a lo largo de la semana, así se puede hacer actividad de intensidad moderada cinco veces a la semana.

Así las personas de esas edades que tienen movilidad reducida pueden hacer actividad física para mejorar el equilibrio y prevenir las caídas. Cuando las personas de la tercera edad no pueden hacer la actividad física por el estado de salud, se pueden mantener activos en la medida en que se lo permita su salud actual.

Determine el nivel de independencia de su progenitor

En algunas clínicas se brinda el servicio de evaluación geriátrica en la que un equipo médico estudia todos los aspectos de la vida de la persona de la tercera edad, como la condición de la salud en general, la seguridad que presenta, la condición económica, la forma de reaccionar ante diferentes escenarios y cualquier interés personal. Este tipo de evaluaciones profesionales se hacen desde tres horas y pueden tardar hasta  varios días en completar. Entonces, según sean los  resultados que se obtienen, los médicos, la persona de la tercera edad y su familia dialogan sobre el nivel de independencia que se puede esperar que mantenga el adulto mayor de manera razonable y segura desde ese momento y por todo el progreso del envejecimiento. También se brinda asistencia práctica, que incluye ciertas referencias a servicios locales y posibles opciones de residencias para ancianos.

Así mismo, en muchas ocasiones no es necesario ir donde un médico para determinar el grado de independencia que tiene la persona de la tercera edad, puesto que se puede hacer por medio de una propia evaluación entrevistando al adulto mayor y analizando los factores que evaluaría un equipo médico.

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