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Características del lactante sano

Características del lactante sano

Los pediatras de Valencia informan a las madres de que el niño se considera lactante desde que tiene 1 mes hasta el primer año de vida. Durante ese año el bebe sufre una importante transformación física cuyas características principales son definidas a continuación.

Características morfológicas: Crecimiento y desarrollo

Peso: El niño pesa al nacer aproximadamente 3.500 gramos con variaciones según el sexo. Sufre una pérdida fisiológica que puede llegar a ser el 10% del que tenía en el momento de nacer. El aumento se incrementa progresivamente a lo largo del primer año de vida; por término medio se considera que el peso se ha duplicado al sexto mes y se triplica al año de vida. Durante el primer trimestre de vida, el lactante normal va creciendo a un ritmo tal que cada día sufre un aumento de 25 gramos. En el segundo trimestre 21 gramos por día. En el tercer trimestre la ganancia media es de 15 gramos y en el cuarto de 2 gramos al día.

Talla: El recién nacido mide aproximadamente 45 a 50 centímetros. Durante el primer semestre crece unos 2 o 3 centímetros por mes; en el segundo semestre disminuye a la mitad (1 a 1,5 cm). De este modo, al final del primer año de vida ha crecido la mitad de la talla que tuvo al nacer.

Perímetro cefálico: Es el perímetro máximo que se puede medir en la cabeza. Tiene valor importante, desde el punto de vista clínico, ya que la hidrocefalia es una manifestación de muchas enfermedades nerviosas. En el primer semestre aumenta 1,5 cm por mes, disminuyendo su crecimiento a 0,5 cm por mes durante el segundo semestre.

Desarrollo Esquelético: Deben comprobarse los llamados núcleos de osificación: Se sigue un criterio radiológico para ver el grado de maduración del paciente (la edad ósea del niño). Para ello el pediatra valorará los núcleos del cuerpo y de la mano izquierda, pero en el primer periodo de la vida los núcleos del cuerpo son aún muy limitados y se exploran:

  • Epífisis radial inferior.
  • Cabeza de Húmero.
  • Apófisis Coracoides.
  • Ganchoso.
  • Hueso Grande.

Dentición: Es útil para los pediatras de Valencia para valorar el crecimiento. Normalmente el niño nace sin dientes, pero a veces puede hacerlo con dientes supernumerarios, de fácil desprendimiento, por lo que deben extirparse. Los incisivos medios inferiores aparecen a los 6-8 meses, los superiores a los 10 meses. El retraso en la definición se define como la ausencia de dientes al final del primer año de vida; en este caso, se hace una radiografía para comprobar si hay alvéolos dentarios o no (excepcional). La dentición se retrasa en: mongolismo, raquitismo y otras patologías.

La macrocefalia característica del recién nacido se hace cada vez menos evidentes y el aspecto del lactante comienza a parecerse al del niño mayor; así mismo, la piel tiene distinta textura y empieza a adquirir sus características funcionales.

Características anatómicas y fisiológicas

Aparato respiratorio: Las fosas nasales son más estrechas, la faringe tiene proporciones más pequeñas y el sistema linfático está poco desarrollado. El parénquima pulmonar tiene todavía capacidad para regenerarse, este crecimiento queda latente, pudiendo llegar a triplicar el volumen pulmonar. Al pasar los meses las costillas pierden su horizontalidad con lo que la respiración es mucho más efectiva, reduciéndose las respiraciones, aumentando el volumen minuto y el volumen residual (70-100 ml.)

Aparato cardio circulatorio: El eje cardiaco se modifica pareciéndose cada vez más al del adulto. Los tonos pueden oírse y al final del primer año el niño tiene ya un ritmo cardíaco sinusal, con frecuencia cardíaca entre 100 y 110 latidos minuto. En cuanto a la sangre, el volumen sanguíneo en el neonato está aumentando (hiper volémico), pero el lactante tiene una volemia del 7-8% del peso corporal a los 8-9 meses.

Aparato digestivo: Desde el nacimiento el lactante tiene todo su aparato digestivo y su metabolismo adaptado a la leche de mujer. Durante el curso del primer año se produce una maduración progresiva, que le dejará al final de la lactancia con capacidad para hidrolizar, absorber y utilizar casi la totalidad de los alimentos y seguir la alimentación variada del adulto.

  • Boca: la única función de la cavidad oral en el lactante es la succión. La saliva es muy escasa (50-150 ml/día), hasta los 2-3 meses, lo que predispone al padecimiento de infecciones bucales, especialmente la producida por el candidans albicans o muguet, a partir de entonces su secreción empieza a ser abundante, mayor aún en el sexto mes, época en la que el niño no deglute aún saliva (sialorrea fisiológica), que origina el típico "babeo". En el lactante pequeño no existe digestión bucal, pero por otro lado ni la leche de mujer ni la de vaca contienen almidón.
  • Esófago: es funcionalmente insuficiente, favoreciendo los vómitos y regurgitaciones (reflujo gastro esofágico funcional y transitorio), durante el primer trimestre. Con el alimento el niño deglute aire, lo que condiciona la aerofagia fisiológica del lactante.
  • Estómago:
    1. capacidad: el volumen gástrico aumenta progresivamente durante el primer año de vida, en el recién nacido. Con un peso de 3.500 gramos suel alcanzar 35 ml. Alcanzando en un año los 400-500 ml.
    2. motilidad: el desarrollo de la musculatura es insuficiente. Hay dos clases de movimientos observados por los pediatras de Valencia: el perístole o contracción global del estómago que se produce al llegar el alimento y origina la expulsión del aire deglutido (eructo fisiológico) que puede arrastrar contenido gástrico (regurgitación fisiológica del lactante); y los movimientos peristálticos, que tienden a evacuar el estómago, en el lactante son muy débiles y sólo se ponen de manifiesto cuando algún obstáculo se opone al vaciamiento (Estenosis Pilórica).
    3. jugo gástrico: durante la lactancia existe cierta hipoclorhidria con relación al adulto, es fisiológica.
    4. digestión gástrica: en general hay una escasa función gástrica.
  • Intestino del lactante

  • Intestino delgado: su longitud en el lactante es de 5 m. La capa muscular está poco desarrollada.
    1. motilidad: al pasar el quimo gástrico al intestino se producen los movimientos peristálticos que en el lactante se suceden con mayor frecuencia que en el adulto, lo que explica que el tránsito intestinal sea más rápido (14 horas, en el adulto 24 horas) y el número de deposiciones más frecuente.
    2. digestión: la capacidad digestiva de las proteínas es buena desde el nacimiento en los lactantes normales, durante los primeros meses de vida la dieta carece de almidón y la producción de este enzima es muy escasa y lipasa, que desdobla las grasas neutras en ácidos grasos y glicerina, productos finales de su digestión. Por la acción de los jugos intestinales el quimo gástrico se convierte en quimo intestinal, apto para la absorción.
    3. absorción: la digestión y absorción de proteínas está bien desarrollada en el lactante e incluso en el prematuro. La digestión y absorción de los hidratos de carbono no está disminuida en el lactante excepto la lactosa que no se absorbe por completa; la no absorbida contribuye a la formación de ácido láctico que constituye una barrera química y bacteriológica contra la infección. En los niños menores de 1 año, la absorción se considera normal si llega a ser de un 80% de la grasa ingerida.
  • Intestino grueso: los pediatras de Valencia hablan de reflejo gastro-cólico para designar la motilidad aumentada del colon, despertada por la toma de alimento y que puede originar la eliminación de una pequeña cantidad de heces; en el lactante es un hecho para fisiológico.
  • Defecación: en la lactancia natural, las heces tienen un color amarillo oro, son de consistencia blanda comparada a la pomada y despiden un olor aromático no desagradable. Según los pediatras de Valencia, en la lactancia artificial las heces son de color más pálido de consistencia más dura y olor más fétido. El número de deposiciones es en la natural el primer mes de 3-4 diarias de 2-3 en los siguientes meses y posteriormente disminuye hasta 1-2 veces. En la artificial este número es algo menor.

Diarreas infantiles: síntomas y tratamiento

Diarreas infantiles: síntomas y tratamiento

La diarrea se produce por la inflamación de los intestinos, normalmente en el estómago, lo que provoca dos síntomas principales: aumento de la frecuencia de las deposiciones o la falta de consistencia de las mismas. Es uno de los principales motivos de consulta a un pediatra en Valencia ya que los síntomas son muy evidentes y suelen aparecer de manera repentina manifestándose también en vómitos, falta de apetito, dolor en el abdomen y fiebre.

Los episodios de diarrea suelen durar entre 4 y 5 días durante los cuales debe ingerirse una gran cantidad de líquidos para reponer la pérdida de agua que provoca esta enfermedad. Las diarreas se presentan en tres grados diferenciados: aguda, si dura menos de 15 días, prolongada, si supera los 15 días y crónica si supera los 28 días. La de carácter crónico suelen ir asociadas a intolerancias alimentarias (a la proteína de vaca o a la lactosa) o enfermedades como colon irritable o colitis ulcerosa. Su origen tiene dos causas principales: origen vírico, causante de más del 70 por ciento de los casos, y los procesos bacterianos (salmonelosis) y parásitos.

Los casos más frecuentes ante los pediatras de Valencia son las diarreas agudas de carácter infeccioso producidas por virus (rotavirus). En estas diarreas se produce una gran pérdida de agua y electrolitos provocando una debilidad general en el organismo. El contagio es tan frecuente en las guarderías que casi el 80% de los niños de 3 años presenta anticuerpo contra este virus.

  • Síntomas de las diarreas causadas por virus: heces muy líquidas, más frecuentes de los habitual, casi sin olor, suelen ir acompañadas de vómitos y pequeños episodios de fiebre. Incide con más frecuencia en los niños menores de dos años.
  • Síntomas de las diarreas causadas por bacterias: fiebre alta superior a 39º, presencia de sangre en las heces, vómitos menos frecuentes y heces más consistentes.

La mejor prevención para los recién nacidos es la lactancia materna que no debe suspenderse en ningún momento aunque el pequeño presente los síntomas de esta enfermedad ya que ayuda a reforzar las defensas así como a una mejor hidratación del niño, sin perjuicio del tratamiento que indique el pediatra.

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(Los centros y/o especialistas que aparecen a continuación no trabajan con Bonomédico. Se muestran solo a título informativo.)

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