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Residencias de ancianos en Toledo

Residencias de ancianos en Toledo

El crecimiento que ha venido presentando la población de mayor edad en España ha dado pie a que este segmento constituya un porcentaje considerable dentro de la pirámide poblacional. Esta variante estructural incide directamente en diferentes campos como la familia o la política social, sanitaria o económica, lo cual les da a los adultos mayores un protagonismo que durante años no tuvieron. Este crecimiento se debe a diferentes elementos tales como:

Imagen de una silla de ruedas

Imagen de una silla de ruedas

  • El incremento de la esperanza de vida, que determina que la gente viva más años.
  • La disminución de nacimientos, lo que hace que se incremente el porcentaje de personas de edades avanzadas dentro de la pirámide poblacional.

Como consecuencia del incremento de la esperanza de vida en residencias de ancianos en Toledo, surgen nuevas necesidades propias de la vejez, teniendo en cuenta que las mismas cambian de acuerdo a la edad de la persona, es decir, las necesidades y carencias de una persona recién jubilada no son las mismas de las de una persona pensionada octogenaria.

Es importante considerar dos grandes segmentos de necesidades durante la vejez en residencias de ancianos en Toledo:

  • Las que tienen que ver directamente con el uso del tiempo libre (viajes de vacaciones, excursiones a balnearios, etc.), característico de los recién jubilados.
  • Y las necesidades que empiezan a presentarse a medida que la persona mayor empieza a perder su capacidad de cuidarse solo, necesitando apoyo de otras personas, dadas las limitaciones de su edad y la necesidad, también, de su seguridad, como con la prevención de salidas involuntarias. Estas necesidades deben ser determinadas a partir de una valoración geriátrica integral.

Podría decirse que el límite entre unas necesidades y otras está entre los setenta y cinco y los ochenta años, que es cuando el anciano empieza a perder la su autonomía. La respuesta ante estas necesidades es cada vez más amplia. Hasta hace década y media, las únicas opciones para las personas adultas mayores eran las residencias, los hogares de pensionados y la ayuda al propio domicilio.

Sin embargo, los cambios que se han producido presentan un panorama más complejo para este segmento de la población, razón por la cual cada vez hay más personas que piensan que envejecer en casa, siempre y cuando tenga una calidad de vida alta, es la mejor opción.

Las opciones a la problemática que se presentan en la vejez se pueden clasificar de la siguiente manera:

  1. Medios para el empleo del tiempo libre:
    • Centros de día de mayores.
    • Programas de viajes.
    • Aulas de mayores.
    • Universidad de mayores o aulas de la experiencia.
    • Instituciones educativas de adultos.
    • Agenda de actividades culturales y de convivencia propias para mayores de edad.
    • Programa de balnearios.
    • Actividades culturales y de convivencia para todos los ciudadanos.
  2. Medios de asistencia en el hogar:
    • Servicio de ayuda a domicilio.
    • Servicio de alimentación a domicilio.
    • Servicio de lavandería a domicilio.
    • Teleasistencia a domicilio.
    • Programa de alojamientos alternativos con estudiantes.
    • Voluntariado social.
    • Programa de eliminación de barreras arquitectónicas.
    • Grupos de ayuda mutua y asociaciones de grupos de afectados.
  3. Opciones intermedias:
    • Unidades de estancias diurnas.
    • Estancias temporales en residencias.
    • Viviendas tuteladas.
  4. Recursos institucionales:
    • Residencias de válidos.
    • Residencias asistidas.
    • Hospital de día.

El tiempo disponible después de la jubilación.

El empleo del tiempo libre durante la jubilación en residencias de ancianos en Toledo es hoy en día uno de los factores que más atención requiere por parte de la Administración Publica e instituciones privadas. Esto se debe a diferentes elementos. Por un lado, actualmente las personas jubiladas tienen buenas condiciones físicas (aunque aminoradas en el caso de padecer, por ejemplo, artrosis -de cadera, de columna, etc.) y de salud, lo que les permite mantener un importante nivel de actividad. Hace un siglo, la esperanza de vida no iba más allá de los cincuenta años. Hace 50 años llegar a la etapa de jubilación constituía casi un reto, y hace tres décadas, la mayoría de los ciudadanos se jubilaban con mucho desgaste físico, ocasionado por las severas condiciones laborales que experimentaron a lo largo de su vida.

Los familiares del residente pueden estar tranquilos respecto a la cualificación de los profesionales del centro ante el tratamiento de posibles complicaciones de salud que puedan aparecer, pues cuentan con una serie de protocolos para ello: de alteraciones de nutrición, de actuación ante úlceras por presión -y también de prevención de las mismas-, de rehabilitación-fisioterapia, etc.

Asimismo, el incremento de la esperanza de vida, contribuye a que el número de jubilados aumenten, significativamente, en cantidades absolutas y relativas en relación a la población total, pero formando parte de este segmento poblacional durante mucho tiempo.

En nuestros días la jubilación se entiende de forma distinta. Hasta hace poco, la concepción que se tenía de esta fase de la vida estaba vinculada al ocio, es decir, cuando se alcanzaba la edad de jubilación, el jubilado pensaba que ya había cumplido con todas sus obligaciones en el campo laboral, por lo que no deseaban tener mucha actividad, entre otros motivos porque su cuerpo no podía soportarla. Si llegaban a desempeñar alguna actividad, estaba vinculada al trabajo que hicieron durante su vida.

En la última década la situación ha variado, ya que los propios jubilados ven en la vejez una fase de la vida tan larga e importante como para planificar qué hacer con ella. Pero no solo son conscientes de la necesidad de mantenerse activos para vivir de forma más sana, sino que han aprendido a hacer cosas que antes no habían hecho.

Por otro lado, los pensionistas disponen de mucho tiempo libre, lo que hace que se cree la necesidad de contar con medios que les permitan emplear las horas del día con que disponen. Los hogares del pensionista son una buena opción en residencias de ancianos en Toledo ya que pueden encontrar maneras interesantes de seguir el curso de la vejez, usando el tiempo libre en actividades que les interesen.

Todas las residencias de ancianos tienen perfectamente delimitadas sus líneas de actuación ante cualquier circunstancia que pudiese surgir a lo largo de la estancia, y es por ello que establecen una serie de protocolos de ingreso, de adaptación, de estimulación en planta, de psicogeriatría, de casos de conductas agresivas, etc.

Vejez en casa. El apoyo a los familiares.

Parece haber un acuerdo generalizado sobre la opción de envejecer en casa, inclusive cuando las personas comienzan a perder la capacidad de cuidar de sí mismos y necesitan ser cuidados por otras personas. Es el caso de aquellos ancianos que, por ejemplo, hayan sufrido un ictus cerebral. O padezcan demencia senil o alzhéimer. Esta opción de envejecer en casa viene motivado por dos razones.

La primera de ellas es de orden económico; la asistencia a una persona mayor o enferma es más baratos si la realiza la familia que si lo realiza algún centro especializado, como las residencias.

La otra razón tiene que ver con el bienestar, ya que una persona que no necesita que sus cuidados estén a cargo de especialistas o profesionales se siente mejor acogida en su casa, rodeada de sus familiares, que en cualquier centro, sin importarle lo bueno que pueda llegar a ser el centro o los cuidados que pueda recibir e incluso las alternativas desde el punto de vista del ocio que dichos centros les ofrece.

Claro está, que esta opción requiere que se facilite a la familia los apoyos que necesiten y que les facilite la tarea de cuidar al anciano; es decir, que la hagan más llevadera para la persona encargada y más segura para el propio anciano.

En los últimos años, se han establecido recursos sociales que han favorecido la estancia en el domicilio del anciano, con cierto grado de dependencia o con necesidades determinadas, retrasando la posible institucionalización. A modo de ejemplo podemos hacer referencia a la teleasistencia, la cual ha aumentado su popularidad entre la población mayor, siendo aprovechada no solo por la administración central, sino también por la autonómica y local. Tal ha sido la demanda de dicho servicio, que se ha incrementado el numero de empresas que prestan dicho servicio.

La teleasistencia en residencias de ancianos en Toledo es un servicio de atención al domicilio del anciano, que le brinda la seguridad de ser atendido sin interrupciones, en caso de que se presente alguna necesidad urgente. La persona usuaria, cuenta con un transmisor portátil, que puede ser una pulsera o un medallón, que está conectado a la red telefónica y al ser activado se conecta de forma directa e inmediata con la central, la cual cuenta con personal durante las 24 horas del día, haciendo posible que la persona a cargo pueda comunicarse con el anciano que abra la comunicación e identificar el problema. Desde la central, de forma inmediata se puede dar aviso a los centros de cuidado de la salud más próximos en caso de ser necesario o contactar a los familiares del anciano. Entre los objetivos de la teleasistencia también están la detección de robos, incendios y otras situaciones anormales que impliquen riesgo para el anciano. Este mecanismo, es además, una forma de atenuar la soledad de muchos ancianos, ya que muchos de ellos encuentran, entre los operadores de este servicio, interlocutores con los que conversar diariamente, así como la posibilidad de mantener contacto con otras personas y lograr ser escuchados.

Hoy en día, existen dos tipos de centros de atención y asistencia a los mayores:

  • Los centros que brindan atención y cuidados sanitarios, como hospitales o centros de salud. Ofrecen sus servicios no solo a los mayores, sino a cualquier segmento poblacional y dependen directamente de la red pública de salud.
  • Así como los centros del día y los centros residenciales. Estos centros, que no son sanitarios, responden a necesidades sociales de los ancianos tales como la soledad, la necesidad de convivencia, la comunicación, empleo del tiempo libre, cuidados básicos. Estas instituciones dependen directamente de la Consejería de Asuntos Sociales que, mediante diferentes decretos y órdenes, regula los requisitos mínimos estructurales y funcionales que todos estos centros de servicios sociales están obligados a cumplir.

A diferencia de los centros de día, las residencias de ancianos tienen implantados diversos protocolos de funcionamiento que rigen la vida del centro como son la valoración del uso de sujeciones físicas, de hospitalización, de casos de defunción, etc.

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El estrés en los adultos mayores

El primer paso para manejar el estrés es reconocer la presencia del estrés en la vida de la persona de la tercera edad. Todas las personas experimentan el estrés de diferente manera. Es posible que se enoje o padezca de dolores de cabeza o malestar estomacal. Es importante que se identifiquen las situaciones que producen estrés, esas situaciones pueden ser el trabajo, el dinero, la familia, problemas de salud o las relaciones sociales. Una vez que se identifiquen las situaciones que producen estrés pueden decidir la manera con las cuales tratar el estrés.

Se tiene que evitar aliviar el estrés con maneras poco saludables, esos comportamientos son poco saludables y pueden incluir: fumar cigarrillos, dormir poco o demasiado, comer en exceso o beber alcohol y consumir drogas.

Esos comportamientos pueden ayudar a que la persona de la tercera edad se sienta mejor en un primer momento, pero pueden hacer más daño, de lo que realmente ayuda. En lugar de hacer esas cosas, lo que se aconseja es que busca técnicas de relajación que le permita liberar el estrés, hablar con un familiar o hacer ejercicio regularmente para tener más fuerza y mejorar el ánimo.

Recomendaciones para comunicarse con una persona de la tercera edad

Para comunicarse con una persona de la tercera edad es necesario que se ajuste el volumen de voz apropiadamente, pero también se debe reconocer que existe una diferencia entre articular y hablar alto. Es importante que se aprenda a adaptar la voz a las necesidades individuales. Se tiene que evaluar el ambiente y como se relaciona con las habilidades auditivas de la persona. No se debe gritar simplemente porque el oyente sea una persona mayor, se debe tratar con respeto articulando y hablando con un volumen confortable y que sea apropiado para las dos personas que están hablando.

Es necesario que se usen preguntas y oraciones claras para mantener la efectividad de la comunicación, no dude en repetir las oraciones o las preguntas si nota que no ha habido una comprensión. Las preguntas y las oraciones complicadas pueden confundir a las personas de la tercera edad que padecen de memoria a corto plazo o de una pérdida de audición.  De esa manera las oraciones claras y precisas ayudan a una fácil comprensión.

Lo recomendable es usar preguntas directas, reducir el ruido y evitar la confusión de ideas y preguntas mezcladas.

Perfil característico del cuidador

La mayoría de los cuidadores son mujeres, de entre las mujeres cuidadoras, un 43 % son hijas, un 22 % son esposas y un 7'5% son nueras de la persona cuidada, en su mayoría están casados, la edad media de los cuidadores es de 52 años, en la mayoría de los casos no existe una ocupación laboral remunerada del cuidador, gran parte de los cuidadores no reciben ayuda de otras personas, una parte muy sustancial de cuidadores comparten el domicilio con la persona cuidada, la mayoría de los cuidadores prestan ayuda diaria a su familiar mayor, casi siempre brindan un cuidado permanente, la sustitución del cuidador principal por otros miembros de la familia es moderadamente baja, una parte de ellos comparte la labor del cuidado con otros roles familiares como cuidar de sus hijos

La experiencia de cada cuidador es diferente, porque son muchas los factores que hacen que esta experiencia cambie de cuidador a cuidador. Las razones del porqué se cuida, la causa y el grado de la dependencia del familiar de edad avanzada, la ayuda que brindan otros miembros de la familia, las exigencias que se marquen los cuidadores, son algunos de esos aspectos.

Trabajo en la tercera edad

Es bastante común encontrarse con personas de la tercera edad haciendo algún tipo de actividad laboral, aunque para muchos esa es la edad de descanso, el trabajo les brinda muchos beneficios no solamente económicos.

Muchas de las personas de la tercera realizan actividad laboral para solventar sus gastos y colaborar con los de sus hijos que son con quienes viven frecuentemente, pero eso también le permite mantenerse activa, y sentir feliz de continuar siendo útil, lo que se recomienda es que busquen actividades que sean acordes a sus edad, porque en muchas ocasiones por mantener o incrementar los ingresos económicos, ponen en riesgo sus salud y eso no es favorable en la tercera edad.

Muchas personas que se jubilan caen en depresión porque no saben cómo van actuar después, o en que van a emplear su tiempo libre. Al tener un trabajo ellos ejercitan la capacidades análisis y memoria, conservan las relaciones sociales con su entorno y no se limitan a una simple estadía en sus casas, de esa manera las personas de la tercera edad se sienten útiles para ellos mismos y la sociedad siempre y cuando estén acordes a sus capacidades y habilidades.

Cómo afecta la desmotivación en la tercera edad

La tercera edad es una etapa realmente difícil para la autoestima. Todo se debe porque las personas van observando cómo sus seres queridos van muriendo o pierden ese contacto social con sus conocidos, por su misma incapacidad para mantener el ritmo de vida anterior o porque sus propios familiares los hacen de lado y comienzan a experimentar ese sentimiento de aislamiento y soledad. Además de ello, las personas van viendo como sus capacidades físicas y mentales van disminuyendo.

Algunos de las personas de la tercera edad llegan al extremo de sentirse parte de un mueble de la casa de sus hijos.

En ese contexto no debe extrañarnos que la autoestima se vea afectada considerablemente y que muchos de ellos sufran fuertes depresiones. Para mejorar la autoestima de las personas de la tercera edad es importante:

Ayudarle a mantenerse activo: Esto incluye tanto el aspecto físico como el mental. Actividades tan sencillas como dar un paseo por el parque, mantener una conversación con la persona y que observe que es escuchada o jugar juegos de mesa puede prevenir que sea afecta la autoestima.

El taichí, una práctica milenaria pero curativa

Noticia número 5

El taichí se ha practicado por muchos de años como un arte marcial, en la actualidad es practicado como un ejercicio físico y mental que brinda muchos beneficios a la salud. Por ejemplo funciona para tratar la artritis, puesto que permite que las personas de la tercera edad que padecen de artritis superen el dolor que esa enfermedad les produce. Lo que sucede es que el flujo energético ayuda a mejorar los dolores del sistema músculo-esquelético.

Igualmente mejora la condición de las articulaciones y se incrementa la flexibilidad que se ve fuertemente perjudicada por la artritis. El taichí se usa como suplemento de los tratamientos medicinales para el dolor en artritis, y tiene mucho éxito. Cuando ya han pasado doce semanas de estar practicando frecuentemente taichí se obtienen muchas mejorías en los pacientes.

También, ayuda a prevenir caídas en los adultos mayores, más en aquellos que padecen osteoporosis, porque las caídas son un problema frecuente que genera depresión debido a la incapacidad y debilitamiento que sienten. 16 Semanas practicando taichí, son suficientes para reducir hasta en 70% el riesgo de caída. Esto es porque alcanzan un nivel de salud física y emocional completo.

Hay amplios beneficios en la meditación

El que una persona de la tercera edad practique la meditación le trae múltiples beneficios a su salud, no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional.

Está comprobado que la meditación aumenta la longevidad, de hecho un estudio sugiere que existen pruebas de las personas de la tercera edad que practican la meditación mejoran en su salud y por tanto tienen más longevidad. Para comprobar eso, los científicos estudiaron por mucho tiempo a un buen número de personas mayores, y encontraron una disminución significativa en las tasas de mortalidad entre las personas que meditan.

Otra manera en que la meditación puede mejorar la longevidad es a través de la prevención del envejecimiento celular.

Por otro lado, la meditación también ayuda a reducir la sensación de soledad, sobre todo en los adultos mayores que experimentan este tipo de sentimientos. Y es que, la meditación ha encontrado que la atención plena y la meditación contribuyen a reducir la soledad, es decir  “a promover la conectividad”. Las personas que participan en grupos de meditación reportan significativamente niveles de soledad bajos. Dado que la soledad se debe a que no se sienten ocupados, a sentirse tristes.

Correr en la tercera edad

Hacer ejercicios físicos en la tercera edad es uno de los principios fundamentales de una persona de la tercera edad que quiere llevar una vida feliz, sana y activa. Y es que no existen dudas que correrllevamúltiples beneficios para el cuerpo y para la mente.Correr y caminar son dos ejercidos físicos muy practicados porque son fáciles y cómodos.Aunque ambos son muy beneficiosos para la salud, cada uno tiene muchas ventajas diferentes, por eso, dependede lo que se desea obtener, así es el ejercicio que practica.

Las personas indicadas para hacer este tipo de ejercicio  son las que ya tienen un estilo de vida activo, que tienen de una musculatura tonificada y un peso corporal adecuado, no sufren de afecciones cardíacas y disfrutan corriendo. También es importante eliminar la técnica del patrón motor cuando se corre para evitar lesiones con la práctica.No se recomienda en personas que tienen sobrepeso, que tienen una lesión en rodillas, tobillos, caderas y columna, musculatura poco tonificada o si padece de algún problema cardíaco.Lo mejor es consultar con un médico especialista en el área de ejercicio cómo iniciar la práctica de este bonito deporte.

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