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Alimentación del recién nacido

Alimentación del recién nacido

Lactancia mixta: Los pediatras de Toledo hablan de lactancia mixta cuando el lactante recibe junto a la leche de la madre la de otro mamífero o alguna fórmula para lactantes. Es una combinación de las lactancias natural y artificial. Indicaciones:

  • Hipogalactia: que consiste en la falta o gran disminución en la producción de leche materna. Los pediatras de Toledo advierten que muchas veces se debe a una falsa percepción de la madre o a una mala práctica al darle de mamar al bebé.
  • Razones sociales: trabajo de la mujer fuera de la casa.
  • Afecciones del lactante: vómitos por insuficiencia del hiato o diátesis neuropática.
  • Fase de destete.

Métodos:

  • Coincidente: en cada toma al niño se le da el pecho y un poco de biberón. Se utiliza cuando interesa que la lactancia materna se prolongue al máxima, ya que los estímulos para esta son más frecuentes al serlo las succiones. Es el método de elección.
  • Alternante: En una toma el lactante recibe el pecho, en la siguiente el biberón y así sucesivamente. Se usará si se quiere reducir la lactancia materna.
  • Intercalado: Primero se da el pecho, luego el suplemento y después vuelve a darse el pecho en la misma toma.
  • Esporádico: Consiste en administrar el biberón a las horas en las que por trabajo u obligaciones maternas no es posible dar de mamar.

Alimentación complementaria del bebé: Comprende todos aquellos alimentos que no sean la leche y que hay que suministrar al niño durante su primer año de vida. No deben introducirse hasta pasados los primeros 3 o 4 meses, si el niño está tomando leche materna puede retrasarse pero a partir del sexto mes es obligatoria. Según los pediatras de Toledo Existen unos alimentos fundamentales:

Fruta: Se utilizan las jugosas: manzana, pera, limón, plátanos... no deben emplearse las secas: avellanas, nueces... ni las oleosas: aceitunas. Las frutas jugosas son ricas en agua, sales, hidratos de carbono y vitamina A, C y B. Son pobres en proteínas y lípidos, llevan celulosa, que no se absorbe, favoreciendo la formación del bolo fecal en los lactantes estreñidos. Los zumos no llevan células y pueden introducirse muy pronto en la alimentación del niño, al mes o mes y medio. Ya a los 15 o 20 días de vida puede darse zumo de naranja si hay estreñimiento; es el zumo de preferencia junto al de tomate y al de limón. A partir del mes tercero las frutas se administran como puré o papillas, por ejemplo de plátanos. También se suelen usar las compotas, pero éstas se dan ya al lactante mayor de 10 meses.

Cereales: Las harinas de diversos cereales constituyen la base de las llamadas papillas dulces. Se emplean: el trigo, la cebada y el maíz, cuando el hábito intestinal es normal, la avena que actúa como laxante y el arroz que es astringente. Las harinas son ricas en almidón, cuya hidrólisis libera dextrinomaltosa, maltosa y glucosa, de fácil absorción e importante fuente de energía. Por el contrario son pobres en vitamina, grasas y proteínas. El gluten no debe administrarse precozmente porque favorece la aparición de celiaquía e incluso el niño puede comportarse como celiaco aunque no lo sea, por ello, antes del quinto mes deben emplearse cereales que no lo contengan como arroz, maíz, y soja. Es conveniente que las harinas se utilicen tostadas y a ser posible malteadas. Con frecuencia se utilizan las harinas del comercio que además de estas ventajas presentan las de contener suplementos minerales y vitamínicos y la de ser precocidas. Los pediatras de Toledo aconsejan informarse de si están ya lacteadas para, en caso contrario, añadirles leche, a ser posible la misma que está tomando en el biberón.

Legumbres, verduras y hortalizas: Aportan fundamentalmente minerales y vitaminas. Son ricas en celulosa y pobres en almidón, siendo aún menor su contenido en grasas y proteínas. Se administran como caldo de verduras, que puede emplearse para diluir la leche o como puré de verduras al que se le añaden mantequilla, aceites vegetales y carne (proteínas).

Carne y pescados: Son importantes por constituir la principal fuente de proteínas de elevado valor biológico. La carne puede ser de ternera, cordero, aves, pero no de cerdo. También puede darse hígado o sesos. El pescado, de variedad blanca, deben tomarlo después del octavo mes porque su poder alergénica es mayor.

Huevos: La yema del huevo es rica en grasas, proteínas y vitaminas liposolubles. La clara no es conveniente para la alimentación del lactante por ser muy alergénica. Tomará solo la yema, que no debe darse cruda sino cocida, y el huevo entero no se le da hasta que tenga por lo menos 9 meses.

Orden cronológico en la introducción de alimentos al bebé

Según aconsejan los pediatras de Toledo, todos los alimentos anteriores se administran sucesivamente y con el siguiente orden cronológico:

  • 1º-2º mes: zumo de naranja (o tomate).
  • 3º-4º mes: cereales (sin gluten).
  • 4º-5º mes: puré de fruta (sustituyen una toma).
  • 5º-6º mes: puré de carne y verduras.
  • 6º-7º mes: postre lácteo (yogurth o queso blando).
  • 7º-8º mes: yema de huevo, que se añade en el puré de carne o verduras, alternando con el hígado (aporta vitamina B sub12).
  • 8º-9º mes: se introduce el pescado, de variedad blanca, y sustituyendo 2 veces en semana a la carne del puré. Pueden utilizarse pescados congelados.
  • 9º-10º mes: legumbres.
  • 10º-11 mes: Fritos y semisólidos, como jamón york y jamón serrano (muy triturados).
  • 12º mes: huevos enteros.

Alimentación después del primer año

A partir de los 12 meses deben introducirse alimentos nuevos, adaptando progresivamente el régimen a los hábitos alimentarios del adulto. Cada alimento nuevo debe introducirse de forma progresiva y en cantidades pequeñas. Atención preferente recibirá el equilibrio de la dieta, que se adaptará a cada caso en particular. Aún están proscritos algunos alimentos: chocolate y derivados, embutidos, pescados azules, salsas y mariscos. A partir de los dos años, sigue incrementándose la tolerancia a los alimentos, pero también las diferencias individuales de requerimiento, por ello es inadecuado el establecimiento de patrones alimenticios uniformes. Lo que si es necesario es que el régimen sea equilibrado con un 15% de proteínas, 40% a 45% de hidratos de carbono y no más del 35% de grasas.

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