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Síndrome de Adiastolia

Síndrome de Adiastolia

Las causas más características del síndrome de adiastolia en los pacientes de los cardiólogos de Toledo son las siguientes:

  • los derrames pericárdicos y pericarditis constrictivas, o engrosamientos del pericardio a base de tejido conjuntivo fibroso. Tanto el derrame como la coraza fibrosa aprisionan al corazón y le impiden dilatarse durante la diástole.
  • las fibrosis endomiocárdicas, que transforman en rígida e inextensible a la pared del corazón.
  • las taquicardias intensas, queacortan el período diastólico.

En este síndrome al ser insuficiente el relleno diastólico, lo es también el gasto cardiaco. Por otra parte, la sangre se remansa detrás del corazón, que no la puede acoger, estableciéndose una congestión venosa pasiva. Dos fenómenos muy característicos son el pulso paradójico y la distensión inspiratoria de las venas del cuello. El pulso paradójico, por ser sensiblemente más débil durante la inspiración que durante la espiración.

El origen de este fenómeno es que durante la inspiración, al aumentar la presión negativa intratorácica, se dilatan los vasos pulmonares y, como el gasto del ventrículo derecho no puede aumentar como en condiciones normales, se reduce la oferta de sangre al corazón izquierdo y, por tanto, también su gasto. La distensión inspiratoria de las venas del cuello es fácilmente comprensible si se tiene en cuenta que durante la inspiración, también por el aumento de la presión negativa intratorácica, la sangre es aspirada hacia el tórax, pero al no poder penetrar en el corazón se acumula en los segmentos venosos situados inmediatamente por detrás del mismo, entre los que figuran las venas del cuello.

Los síntomas más significativos para los cardiólogos de Toledo son los que derivan de la congestión venosa, es decir, ingurgitación yugular, hepatomegalia, edemas, etc. En la adiastolia, al contrario que en la insuficiencia derecha, es más precoz e intensa la ascitis que los edemas de extremidades inferiores. En la adiastolia es muy característico un detalle para cuya obtención es preciso el cateterismo cardíaco, la curva de presión intraventricular, pues rápidamente alcanza el nivel máximo, ya que el ventrículo se llena inmediatamente después de comenzar la diástole.

Hipotensión Arterial. Se califica de hipotensos a los individuos que mantienen de forma estable valores inferiores a 100 mmHg de sistólica. Como la hipertensión, es un síntoma de diversos procesos, pero, a diferencia de aquella, los cardiólogos de Toledo manifiestan que no tiene repercusiones desfavorables.

Teniendo en cuenta los factores que influyen sobre la presión arterial son dos los mecanismos mediante los cuales se puede establecer una hipotensión como son la disminución del volumen/minuto; y la reducción de las resistencias periféricas. En las hipotensiones más o menos permanentes, actúa, fundamentalmente, el primero de estos mecanismos, como vamos a ver al analizar las causas más frecuentes, que son las siguientes: Endocrinopatías y las afecciones cardiovasculares en las estenosis mural y aórtica y en la adiastolia la tensión es baja por serlo el volumen/minuto, ya que existe un impedimento mecánico para la replección o el vaciado del ventrículo izquierdo; en las insuficiencias miocárdicas disminuye el volumen/minuto por el fracaso del ventrículo izquierdo como órgano impulsor de la sangre. Existen también afecciones diversas entre los pacientes de los cardiólogos de Toledo, como infecciones e intoxicaciones crónicas, caquexia.

En estos casos la hipotensión es de génesis compleja, pues intervienen la hipovolemia, por sudoración profusa, vómitos y diarreas, etcétera, la depresión miocárdica, etc.; e hipotensión esencial ya que es frecuente que los asténicos sean hipotensos, sin que se descubra ningún motivo para ello. Los cardiólogos de Toledo manifiestan que probablemente la hipotensión no repercute desfavofablemente sobre el organismo, pues las molestias, tales como apatía, fatiga precoz, cefalea, etc., que aquejan los pacientes de la forma esencial es dudoso que sean achacables al trastorno tensional. Incluso es posible que la hipotensión sea beneficiosa, por proteger a la pared arterial frente al desarrollo de alteraciones degenerativas.

La hipotensión ortostática es un trastorno de los mecanismos encargados de mantener la presión normal cuando se pasa del decúbito a la posición vertical. Cuando una persona se en pie la sangre en virtud de la acción de la gravedad tiende a acumularse en los vasos de la mitad inferior del cuerpo, y, si no fuera contrarrestado este efecto, disminuiría el retorno al corazón y, por tanto, el volumen/minuto y la presión arterial. El mecanismo encargado de evitar esta caída tensional no es sino la actuación del sistema nervioso en su papel de regulador de la presión arterial. Pues bien, la caída tensional inicial estimula el centro circulatorio donde tienen lugar estas tres respuestas:

  1. aceleración del ritmo cardíaco, lo cual supone un aumento del volumen/minuto;
  2. arterioloconstricción, que tiende a elevar la presión diastólica.
  3. tonificación de la pared venosa, para elevar el aflujo de sangre al corazón.

El fracaso de esta reacción ortostática desencadena la hipotensión ortostática. Los cardiólogos de Toledo ha identificado dos formas de fracaso de la reacción ortostática, la hipotónica y la hipodinámica. En el fracaso hipotónico o hiperdiastólico el fallo reside en el sistema venoso ya que al no responder las venas de la mitad inferior del cuerpo reduciendo su capacidad, se acumula una considerable cantidad de sangre en las mismas y, en consecuencia, aunque el resto de las respuestas sean adecuadas, no se logra evitar la caída de la tensión. Esta respuesta adecuada se traduce en la aceleración del pulso y en la elevación de la presión diastólica

En el trastorno hipodinámico o hipodiastólico falla la regulación nerviosa, concretamente a nivel de la arterioloconstricción. Por ello, aunque generalmente se acelera el pulso, decaen las presiones diastólica y sistólica. El fracaso hipotónico o hiperdiastólico que tiene lugar, por ejemplo, en los individuos portadores de grandes varices en las extremidades inferiores.

El fracaso hipodinámico o hipodiastólico se observa en diversas neuropatías como siringomielia o polineuritis, en las que están afectadas las fibras o los centros que intervienen en el control de la presión arterial y en los pacientes tratados con drogas que bloquean la transmisión nerviosa en este sistema. Pertenece también a este tipo la forma esencial de hipotensión ortostática. La caída de la tensión que tiene lugar al adoptar la posición, erecta, al provocar un déficit de la circulación encefálica, da origen a sensaciones vertiginosas, trastornos de la visión e, incluso, pérdida de conocimiento.

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