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Residencias de ancianos en Sevilla

Las residencias de ancianos en Sevilla actualmente son centros asistenciales de alojamiento y convivencia con la función sustitutoria del hogar familiar donde se le ofrece al usuario una atención y una valoración integral en todos los aspectos. Es importante destacar que en estas residencias las personas mayores poseen un grado importante de autonomía personal. Las residencias están formadas por pequeñas unidades de alojamiento y convivencia distribuidos en edificios (con habitaciones o apartamentos individuales adaptados), pisos compartidos o zonas de casas normales.

Las residencias de ancianos en Sevilla deben contar con un ambiente abierto, alegre, dinámico y optimista donde el anciano se encuentre cómodo y se sienta que está casi como en casa. Deben ser lugares donde se pueda divertir y se sienta satisfecho con su nueva vida. La residencia de ancianos no es un hospital ni tampoco un hotel, es un lugar que tiene que ser un nuevo hogar para las personas mayores. La diferencia entre una residencia para ancianos y una casa radica en que en estos lugares cuentan con un recursos asistenciales brindados por profesionales que ofrecen servicios integrados de atención tanto a ancianos discapacitados como a personas mayores sin ningún tipo de discapacidad, ya sea porque su pareja ha fallecido o sus hijos viven lejos y no quieren permanecer solos en sus hogares. De acuerdo a la misión y visión que persiguen, las residencias de ancianos en Sevilla ofrecen atención dirigida a personas mayores que tienen autonomía, que se valen por sí mismos llamados centros para válidos o para aquellas personas adultas de la tercera edad que necesitan ayudan para realizar diversas actividades básicas de su vida por padecer alguna discapacidad (residencias para asistidos).

Los nietos alegran la vida a los abuelos

Los nietos alegran la vida a los abuelos

Según la especialidad del centro asistencial pueden ofrecer unos u otros servicios; sin embargo deben contar con las siguientes condiciones mínimas: un sistema democrático de participación de los usuarios, establecer un programa anual de actividades, servicio telefónico y de internet para comunicarse con los familiares, atención médica por medios propios o ajenos.

¿Cómo debe ser el ingreso?

Lo primero que debe hacer cualquier interesado es informarse tanto él como sus familiares acudiendo a una visita en el centro. Es importante conocer las normas de funcionamiento interno de cada uno ya que para un posible ingreso se deberá cumplir con los requisitos establecidos. Por lo general las personas que ya sobrepasen la edad de 60 o 65 años pueden ingresar en una residencia de ancianos aunque no tengan ninguna enfermedad como una úlcera por presión -o si la tienen-, deben conocer el importe de la mensualidad, no haber sido expulsado de otra residencia y pueden ser independientes (residencia de válidos) o dependientes (residencias asistidas).

¿Cuánto cuestan las residencias?

Las residencias de ancianos privadas fijan los precios de acuerdo a los servicios que ofrecen. Independientemente de si es privada o pública la residencia, los precios dependerán de varios factores:

  • Titularidad del centro asistencial (público o privado).
  • Las características y necesidades que tiene el residente (válido o asistido).
  • La calidad de la habitación.
  • Servicios ofrecidos al residente.
  • Ubicación e instalaciones del centro.

Clasificación:

Las residencias para ancianos en Sevilla se pueden dividir en diversas clasificaciones según diferentes criterios como:

  • El tamaño del centro asistencial.
  • Influencia social.
  • Tipo de residentes.
  • Calidad y cantidad asistencial.
  • Grado de especialización asistencial.
  • Coste de la mensualidad.
 

Cómo seleccionar la mejor residencia de ancianos

Para muchas personas, sus padres, los suegros o el abuelo o la abuela se convierten en un problema porque no se saben cómo manejar los problemas que la vejez lleva incorporados y piensan en las residencias de ancianos de Sevilla como una buena solución, donde sus familiares pueden tener todos los cuidados necesarios de forma integral y que además no pierdan su autonomía. A la hora de seleccionar una residencia de ancianos, hay muchos factores que influyen en la decisión, debido a que depende de la familia, del usuario y del centro asistencial, pero se pueden señalar estos puntos básicos más relevantes a la hora de la elección:

  1. Verificar el tipo de profesionales con experiencia (médicos, enfermería, psicólogo, psiquiatra, etc.) con los que cuenta la residencia y el horario durante el que están a disposición de los residentes. Es importante saber qué médico atiende en el centro, el equipo médico completo y si el residente recibirá los servicios médicos las 24 horas del día y los siete días de la semana.
  2. Atención directa con el profesional especializado de acuerdo a las necesidades a tratar. El contacto de dicho profesional deber ser accesible e inmediato para poder solucionar todos los problemas e incidencias con la mayor celeridad posible, debiendo existir una buena comunicación.
  3. En caso de que el familiar necesite una atención personalizada por cualquier enfermedad mental (como alguna clase de demencia senil o alzhéimer) o física es primordial que la residencia cuente con los profesionales adecuados, con titulación y experiencia necesaria para atender el mayor número de enfermedades o dolencias posibles (derivadas de, por ejemplo, padecer artrosis de cadera, de columna, etc).
  4. Amplios horarios de visitas en los que no se cierre al mediodía. Por la complejidad de la vida actual y las limitaciones de los horarios laborales hay personas que solo pueden visitar a sus familiares a la hora de almuerzo o en las cenas, y por eso es necesario que la residencia no tenga límites en los horarios de comida para que puedan hacer visitas a sus familiares. Este es un aspecto muy importante para la calidad de vida de los residentes y de sus familiares que ayudará mucho a una mayor adaptación a la nueva situación familiar.
  5. Libertad a la hora de salir al exterior con el usuario para poder ir a comer a su casa, centros comerciales o eventos familiares, pues la persona no está presa, simplemente en la residencia está recibiendo los cuidados básicos para la comodidad de su vida. Hay ancianos que son independientes para hacer sus cosas básicas y fácilmente pueden salir a dar un paseo al exterior cuando lo deseen. Esa libertad de horarios permitirá una fácil adaptación a la nueva residencia ya que gozará de la misma libertad que tenía en casa complementada con un amplio abanico de servicios personales y sanitarios. Sin embargo, para casos determinados debe existir un protocolo de prevención de salidas involuntarias.
  6. Respuesta instantánea ante cualquier duda que pueda producir inseguridad en la atención a su familiar mientras éste se encuentra en la residencia. Hoy en día, la tecnología es de gran ayuda, es por ello que la residencia proporcione un teléfono de contacto, un correo electrónico para estar comunicados directamente con los familiares y así aclarar cualquier duda que surja o informar sobre cualquier inconveniente que ha sufrido el residente. Muchas veces es el mejor canal para comunicar tanto las posibles incidencias como las actividades que se llevan a cabo en la residencia y que pueden ser de interés para los familiares.
  7. Información y gestión de ayudas (pensión no contributiva, dependencia, minusvalía) sirviendo de ayuda en la entrega de documentos para la administración pertinente. El centro es quien mejor deberá conocer la gestión de ayudas y subvenciones públicas para el cuidado de ancianos. Será la residencia la que debe de informar sobre los pasos a seguir y cuándo hay que entregar los documentos. Esta tarea administrativa puede ser muy complicada para las personas que no están familiarizadas con el papeleo administrativo.
  8. Posibilidad de que un residente tenga cuidador/a propio/a. En el caso de que el propio centro cuente con este servicio, deberá ser seleccionado por la institución.
  9. Las residencias de ancianos en Sevilla se hacen cargo de la gestión de las recetas/medicación de los residentes así como de los controles y cuidados que necesite.
  10. El centro asistencial deberá dar la opción de que, en caso de emergencia, tengan cubierta la asistencia en hospital con profesionales especializados y auxiliares del propio centro, es decir con personal que el residente conoce.
  11. La comodidad, lo primordial. ¿Qué significa para un anciano la comodidad? En pocas palabras son aspectos que no se nos pasan por la cabeza a los treinta o cuarenta años: las pastillas y el oxígeno a su hora, la comida sin azúcar o sin sal, el medicamento apropiado cuando tenga náuseas o diarrea, la sonda gástrica bien puesta. Son personas que necesitan que alguien les ayude en la ducha o incluso bañarlos completamente cuando no pueden por ellos solos, que les cambie el suero, que se les acompañe al inodoro a hacer sus necesidades básicas, que se les recuerde que deben comer cuando pierden el apetito o cuando la memoria les falla. A todo lo anterior, se le llama comodidad para una persona de mayor edad.
  12. Es necesario brindar cuidados básicos integrales al anciano para evitar que un mal catarro o cualquier otra enfermedad se le complique y le provoque otro tipo de enfermedades más graves o crónicas (como podría ser un ictus). Es frecuente en las personas mayores que una simple gripe se puede convertir en algo complicado.
 

Son muchos los criterios a tomar en cuenta para elegir el mejor centro asistencial para ancianos en Sevilla, pero esperamos haber contribuido en la toma de decisiones.

Todos los centros y residencias de ancianos seleccionados por BonoMédico garantizan a sus residentes un servicio de la mayor calidad al mejor precio. Seguridad y tranquilidad garantizadas tanto para el residentes como para sus familiares. Se esfuerzan a diario en mejorar numerosos aspectos de su funcionamiento. 

Las residencias seleccionadas cumplen y en muchos casos exceden con las normativa vigente en las siguientes materias: 

SIN BARRERAS ARQUITECTONICAS: Adaptación de las barreras arquitectónicas a las limitaciones físicas de sus residentes, con amplios espacios en pasillos, escaleras, ascensores, baños y habitaciones. Con esta adaptación se garantiza la máxima accesibilidad.

CONFORT CLIMÁTICO: Climatización de todas las habitaciones y zonas comunes.

SEGURIDAD: Máxima seguridad con sujeciones físicas y elementos de protección en baños y camas, pasamanos en pasillos y ascensores, timbres de aviso y llamada, suelos antideslizantes en baños y pasillos.

SEÑALIZACIÓN: Adecuada señalización en todo el centro con carteles y avisos en todas las zonas comunes que ayuden a la correcta orientación de los residentes que lo necesiten.

AUTONOMÍA: Promoción y mantenimiento de la total autonomía física de los residentes.

ATENCIÓN SANITARIA: Control y seguimiento de las necesidades médicas y sanitarias de los residentes.

ATENCIÓN EMOCIONAL: Control y seguimiento de las necesidades afectivas de los residentes.

TERAPIA OCUPACIONAL: Desarrollo de programas de desarrollo personal y estimulación con especial dedicación a programas de terapia ocupacional.

SERVICIOS BÁSICOS: Servicios básicos del centro:

  • Alojamiento en habitación individual o doble

  • Asistencia personalizada en las tareas de aseo, higiene y cuidado personal

  • Dietas personalizadas adaptadas a las necesidades de cada residente 

  • Servicio de limpieza y lavandería

SERVICIOS MÉDICOS: Servicios médicos y sanitarios del centro 

  • Valoración médica integral y personalizada 

  • Servicio continuado de enfermería 

  • Servicio de atención médica

  • Servicio de farmacología

  • Seguimiento de los tratamientos farmacológicos de los residentes 

  • Servicios de fisioterapia y rehabilitación con salas de rehabilitación y gimnasio

ATENCIÓN INTEGRAL: Atención integral a los residentes 

  • Servicios religiosos 

  • Ayuda en la tramitación de documentación y obtención de ayudas 

  • Programas de ayuda psicológica 

  • Programas individualizados de estimulación cognitiva, lenguaje y memoria 

  • Programas de terapia ocupacional 

  • Numerosas actividades de ocio 

  • Servicio de peluquería 

  • Servicio de podología 

  • Cafetería (no disponible en todos los centros)

  • Excursiones programadas y adaptadas a las necesidades de los residentes

  • Actividades en periodo navideño (villancicos, belenes, comidas especiales)

 

Principios básicos que rigen la actividad de las residencias de ancianos seleccionadas por Bonomédico:

  • Se esfuerzan cada día en mejorar la satisfacción de sus residentes y sus familiares.

  • Planifican a corto y medio plazo la atención prestada a cada residente revisándola a medida que vaya envejeciendo o a medida que se vaya produciendo su deterioro físico o mental.

  • Todos los profesionales de las residencias de ancianos intentan ofrecer la máxima calidad en los servicios que presta cada uno: dirección, personal de administración y recepción, vigilancia nocturna, el personal sanitario, los cuidadores, personal de cocina, personal de limpieza, etc.

  • Tienen implantados diversos protocolos de funcionamiento que rigen la vida de la residencia como son el protocolo de acogida, de atención a enfermos, de salidas del centro, de excursiones a balnearios, de viajes, etc.

  • Aumentar los servicios prestados al residente: intentan añadir servicios en la medida de sus posibilidades como ampliar horarios de visitas, aumentar las excursiones, etc.

  • Valoración y respeto de la individualidad de cada residente con detalles como la personalización de la decoración de las habitaciones, adaptación del menú, libertad de horarios de entrada y salida para los residentes válidos,etc.

  • Formación continua de todos los empleados siempre orientada a un mejor servicio y atención de los residentes.

ENCUESTAS DE SATISFACCIÓN A LOS RESIDENTES: Se presta especial atención a los aspectos que suelen ser los mejor valorados en las encuestas de satisfacción de residentes como los siguientes:

  • Horario de entrada y salida de residentes sin limitaciones

  • Que el centro permita optar entre habitación individual o doble.

  • Libertad para recibir visitas de los familiares en la habitación.

  • Autorización a los residentes para personalizar su habitación con objetos personales como cuadros, fotos, espejos.

  • Posibilidad de elegir el menú de las comidas.

  • Un amplio catálogo de actividades: excursiones, pintura, ejercicio físico, taller de baile.

  • Libertad para salir de la residencia con carácter temporal para visitar a la familia o realizar un viaje.

Protocolo de acogida y adaptación en las residencias de ancianos

La acogida en el centro de mayores del nuevo residente es un protocolo fundamental para garantizar la máxima satisfacción de esta persona. Pues el hecho de cambiar de lugar de domicilio y separarse de sus familiares, amigos y allegados puede generar gran dolor y sufrimiento si no se canaliza de la manera adecuada. Por ello, los profesionales de estos centros, que conocen de estos temas, se ocuparán de transformar ese dolor inicial en alegría y adaptación al que será el nuevo hogar de estas personas mayores.

La decisión de una persona mayor y de sus familiares a ingresar en uno de estos centros genera emociones encontradas. Por un lado, se sabe de la necesidad de esta decisión y por otro lado la familia siente culpa por no poder ofrecerle a su familiar mayor las atenciones que precisa.

El nuevo residente pasa de estar viviendo solo o arropado por la familia a entrar en un nuevo lugar donde no sabe lo que le espera.

Por todo ello, hay que organizar muy bien su nuevo día a día ayudados por los profesionales del centro y por la familia del nuevo residente. Gracias a esta planificación, se podrá realizar el ingreso de la mejor forma y sus allegados podrán comprobar con serenidad, que es la opción mas idónea, pese a sus sentimientos tristes por tenerlo que dejar allí. Esto pronto desaparecerá porque comprobarán con el tiempo que la persona mayor está muy bien cuidada y que es feliz con sus compañeros y con los profesionales que le atienden.

Para que tanto el nuevo residente como sus familiares se sientan mejor, se realizarán propuestas de participación conjunta, para que así estos se sientan parte de la nueva situación del mayor en el centro y conozcan de la atención que recibe el residente. A lo largo del protocolo de recepción, se le realizarán a la familia una serie de preguntas para saber con exactitud qué responsabilidades tiene la misma en lo referente a la atención del residente.

Los responsables del centro explicarán a los allegados y familiares del nuevo residente las siguientes cuestiones:

  • El tipo de atención que recibirá este mayor. En este sentido, dicha atención será individual y personal pues la residencia será desde ahora el nuevo hogar de esta persona, por ello, el trato entre el mayor y el personal del centro será casi familiar con respeto, cariño y cordialidad.
  • Lo que el centro espera de la familia, que sera una implicación en todo lo relacionado con el nuevo residente. Por lo que se tendrá a la familia en cuenta para todo, informándole de las atenciones que reciba, las decisiones que se tomen, horarios de visitas y espacios habilitados para ello, etc.
  • La independencia que debe tener cada residente. Pues el centro considera que esto es importante para que la persona nueva se sienta bien por lo que se respetarán sus espacios privados. Tampoco se impedirá que el nuevo residente salga al exterior cuando quiera.

Con todo ello, los principales objetivos de este protocolo de acogida y adaptación en las residencias de ancianos serían:

  1. Hacer todo lo que esté en sus manos para la óptima adaptación del nuevo residente al centro.
  2. Establecer los límites de autonomía del mayor teniendo en cuenta siempre el criterio de este.
  3. Incluir a la familia como parte importante en la atención e integración.

El resto de profesionales de la residencia también guiarán sus pasos en la dirección de ofrecer la máxima calidad posible y en satisfacer las necesidades de los ancianos, sobre todo, en los primeros días de estos en el centro.

De forma más detallada, cada una de las tareas de cada sector personal son:

  • Equipo sanitario y de rutina diaria.
  • Recopilar datos médicos para ayudar al residente a que se oriente, no esté solo, etc.
  • Trabajador social, animador sociocultural, terapeuta ocupacional y educador social. Ellos analizarán la participación en actividades y recopilarán información importante sobre la intervención terapéutica y sociocultural.
  • Conserjería, personal de limpieza y cocina.

Si conocen a algún residente nueve, deberán presentarse y decirle de forma concisa y detallada qué labores realiza en la residencia por si alguna vez necesitara de sus servicios.

Cuando la persona nueva ingresa en el centro precisa de toda la información posible para poder orientarse y adaptarse ya que ha sufrido muchos cambios y en muy poco tiempo: presentaciones, compañeros, profesionales, etc. Por esto todas estas nuevas cuestiones se harán con la calma que requiera el nuevo residente, pues de otro modo se le podría desorientar más. De forma paulatina, irá conociendo conceptos, teniendo más confianza y pidiendo más información cuando asuma toda la primera parte de la que se le ofrezca.

Pasada esta primera fase de la acogida, será bueno hacer un balance de la adaptación del residente para verificar su estado de ánimo actual. Por eso son necesarios estos protocolos de acogida al usuario y a la familia para conseguir un buen estado de adaptación y de ánimo de todos los implicados en este difícil proceso.

 

Programa de estimulación en planta en las residencias de ancianos

Estimulación verbal

Es un tipo de estimulación que se realiza por parte de todo el equipo de la residencia. Conozcamos sus normas generales:

Hablar al nuevo residente de una forma tranquila, vocalizando y con un tono de voz suave y utilizando frases sencillas y directas. De esta forma, se conseguirá un  mayor acercamiento al anciano y se huirá de las discusiones con él. Se dirigirán a él por su nombre y el personal le facilitará el suyo también. La actitud sera de respeto y firmeza en caso necesario.

Orientación espacial

La planta en la que está el nuevo residente, dónde se localiza, pueblo, provincia y país, etc., será bueno que lo sepa.

Orientación temporal

Cuando el residente se despierte y se levante, el personal le dirá el día de la semana en la que se encuentra, así como el mes y año. Si quiere también el tiempo que hace, la hora que es y si es por la mañana, tarde o noche.

Noticias de actualidad

Se le informará y hablara de las principales novedades que han ocurrido en el mundo para que esté al tanto de todo.

Alimentación

Se le ofrecerán indicaciones fáciles y comprensibles y se le informará de qué comida se sirve y como se utilizan los distintos cubiertos e instrumentos, si fuera necesario.

Constantes vitales

Todo esto se refiere a los niveles de tensión arterial, temperatura corporal, pulso, cambios de peso o de nivel de azúcar en sangre.

Estimulación afectiva

La estimulación afectiva es una de las más importantes. La persona mayor debe notar que le cuidan con agrado. Para ello, el contacto físico puede ayudar, que le abracen le estrechen la mano o le toquen la frente pueden hacerle feliz y sentir esa cercanía como de familia.

La ayuda del resto de compañeros de habitación, de mesa y de planta también será necesaria, así como sentirse que le escuchan y prestan atención.

Estimulación audiovisual

El nuevo residente podrá leer diarios y revistas, escuchar música agradable, utilizar anuncios y dibujos que le ayuden a orientarse, ver la televisión e incluso repasar álbumes de fotografías antiguas.

Estímulo en las necesidades básicas

El personal del centro se encargará de que el nuevo residente tenga sus necesidades básicas bien atendidas. Así este podrá elegir la ropa que prefiera de su vestuario, será atendido si sufre de incontinencia para lo que se le animará a que comunique al personal cuándo desea ir al baño. En lo que se refiere a alimentación si tiene problemas para mover la barbilla se informará al personal para que le ayuden a que siga masticando, se le acerque a sus manos cubiertos o se le dé líquidos suficiente.

La higiene de esta persona se cuidará con sesiones de peluquería, podologia y demás. También se le cambiará de postura y se emplearán colchones y cojines de aire y agua para evitar escaras.

El personal del centro estará atento para evitar las posibles caídas y promover la autonomía del anciano.

Otras estimulaciones

Además de todo lo expuesto se facilitará su relación con los otros compañeros del centro, se estará pendiente a que asista a la totalidad de actividades previstas, se controlará su medicación, se fomentará las visitas de sus familiares, se les hará compañía y se hablará con ellos y se comprobará si tienen alguna alteración o anomalía física y emocional.

Prevención de salidas involuntarias en las residencias para mayores

Valoración en el momento del ingreso en las residencias para mayores

Es importante saber si el residente ha ingresado en la residencia de mayores de forma voluntaria y conocer si sus condiciones físicas le permiten que pueda caminar solo y salir del centro sin necesitar ayuda ninguna.

Si se demuestra que todo está bien, se pone en funcionamiento un protocolo de prevención de salidas involuntarias de las residencias para mayores que son necesarias en todo centro para garantizar el cuidado y atención del residente.

La dirección del centro informará de dicho protocolo a todo el personal del mismo para que lo conozcan y estén atentos.

Protocolo activo para la prevención de salidas involuntarias

La duración será de dos semanas.

El protocolo establecerá supervisar durante todo el tiempo al residente delegando de un trabajador a otro esta responsabilidad. Así la auxiliar que lo levante lo dejará bajo supervisión de la pinche de cocina y esta a su ven dejará dicha tarea a la DUE. Ésta a su vez a otro trabajador (fisioterapeuta, psicóloga, educadora social, peluquera, etc., ) después pasará a la supervisión de la auxiliar de salón de mañana, auxiliar de salón de tarde, terapeuta ocupacional y auxiliares de la tarde. Más tarde se encargarán de esta vigilancia los auxiliares de noche de forma más exhaustiva. En algunos momentos deberá poner a cualquier otro miembro del equipo (trabajadora social, recepcionistas, directora, etc.). Para que de este modo nunca existan momentos en los que el residente no esté vigilado.

Estas dos semanas servirán para valorar si se requiere el mantenimiento del protocolo por más tiempo o se termina ahí. Esto se establecerá por parte del equipo técnico que estudiará si hay peligro de que el residente salga de forma involuntaria del centro o ya no.

 

Si desea saber más:

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Derechos para las personas que han llegado a la tercera edad

Los gobiernos ponen en marcha mejores y más desarrollados sistemas de asistencia para las personas de la tercera edad, para que tengan seguridad social o atención médica gratuita o a precios muy asequibles, también se desarrollan programas culturales que son apropiados para esas edad, se crean leyes de dependencia para cuidar de los adultos mayores, entre muchos más, pero todavía se está lejos de cumplir con todos los derechos de las personas de la tercera edad así como se debe.

Así los derechos de participación, protección e imagen de las personas de la tercera edad deben ser una prioridad para los gobiernos porque de esa manera previenen la vulnerabilidad a la que esas personas se ven sometidas y que no se tiene que confundir con proyectar una imagen de las personas de la tercera edad como personas que tienen pocas posibilidades en un futuro. Las personas de la tercera edad tienen derecho a que no sean discriminadas por su edad, ni que se les considere como improductivas en la sociedad y mucho menos en sus familias, porque son personas con mucho conocimiento y sabiduría que deben ser plenamente valoradas.

Las personas de la tercera edad responden de forma distinta a situaciones de estrés

Un mejor control del estrés se relaciona con el envejecimiento activo y con estrategias emocionales para poder manejarlo. En algunos casos se dice que la edad avanzada es un momento de la vida en la que el cuerpo deja de controlar y tratar es estrés. En otros casos se dice que el estrés de manera prolongada y crónica acelera el envejecimiento.

El estrés es una respuesta  del cuerpo ante un estímulo específico. Tiene una respuesta física porque ante un agente externo o interno que genera estrés se produce una segregación de hormonas que hacen que el cuerpo tenga cambios de diferente índole. Por otra parte el envejecimiento es una pérdida progresiva de la capacidad de enfrentarse al estrés, por eso es que se crea una percepción de que las personas de las tercera edad son frágiles y vulnerables.

Lo que se recomienda es que si un adulto mayor se encuentra bajo estrés debe buscar técnicas para liberarlo y relajarlo, porque se esa manera previene los efectos negativos del estrés, enfermedades y se brinda la oportunidad de conservar su autonomía, independencia, autoestima y su calidad de vida.

Cómo funciona la comunicación con las personas de la tercera edad

Ya sea que está visitando a su padre o madre o que se desempeñará como un trabajador social los problemas de salud relacionados con la edad pueden representar una barrera para mantener una comunicación efectiva. En muchas ocasiones las enfermedades crónicas como las demencias o la pérdida auditiva, así como los efectos de los fármacos que toma pueden provocar complicaciones en las conversaciones y en la comprensión. En los periodos de lucidez disminuida, las interacciones pueden convertirse en algo verdaderamente frustrante e inútil. No obstante, existen técnicas que se pueden usar para facilitar la interacción con las personas de la tercera edad y así crear un ambiente satisfactorio en la comunicación. 

Se debe tener en cuenta los problemas de salud que padecen las personas de la tercera edad, porque esos problemas pueden generar en muchas ocasiones las dificultades para hablar y entender. Es preciso asegurarse de considerar la salud de la persona mayor antes de que se inicie la conversación. Existen muchos factores que pueden generar complicaciones durante la comunicación, y es de recordar que la edad cronológica no siempre es un indicador de la salud de una persona.

El tabaquismo, el alcoholismo y la pérdida de apetito en la tercera edad

Se ha descubierto que el 20% de los hombre mayores de 65 años son fumadores activos, y esa es una proporción que se considera irá aumentando con los años. El tabaco puedo generar desnutrición fundamentalmente porque reduce el apetito, pero también incrementa las necesidades de determinados nutrientes como la vitamina C, porque se ha encontrado que las personas que son fumadoras necesitan esa vitamina hasta 60 veces más que las personas que no fuman.

También el alcoholismo se ha encontrado que es un factor bastante recurrente en la vida de los adultos mayores, el consumo de alcohol en las personas mayores de 65 años es del 45%. Las personas  de la tercera edad son más sensibles al alcohol porque lo metabolizan de una manera más lenta, por el mayor uso de medicamentos que tienen y que además afectan grandemente a la salud al interactuar en combinación con el alcohol y eso en muchas ocasiones les genera el padecimiento de otras enfermedades crónicas.

También el abuso crónico del alcohol puede generar un deterioro cognitivo y empeora las enfermedades que son frecuentes en las personas de la tercera edad.

Toma de analgésicos en las personas mayores

Una de las causas más habituales por la que las personas mayores acuden al médico es por el dolor que sienten. En la mayoría de ocasiones, este dolor se presenta en las articulaciones y hay veces que la disminución de kilos y practicar alguna actividad física pueden calmarlo. En caso de que no se logre este propósito, cabe la posibilidad de recurrir a la ingesta de analgésicos.

Existen distintas clases de analgésicos. Los más utilizados suelen ser los AINES -antiinflamatorios no esteroideos-, que abarcan la aspirina, el ibuprofeno o el paracetamol. No obstante, también poseen determinados efectos secundarios como úlceras gastroduodenales que causen hemorragias digestivas. Consulte siempre al doctor, que le indicará cuál de ellos le resultará más conveniente según su caso concreto.

En ocasiones, recetar analgésicos lleva aparejado prescribir protectores estomacales para de este modo impedir que surjan los efectos secundarios mencionados.

Cambios sexuales en los varones mayores

Conforme transcurren los años, la disminución en los índices de la testorena producida en el hombre origina diversas consecuencias. La modificación fisiológica más evidente en el caso de ellos viene determinada por la erección, que con la senectud pierde rigidez. También aumenta el período refractario, que es el lapso temporal que transcurre entre una erección y otra tras haber alcanzado el orgasmo.

El cambio en el orgasmo no es tan notorio, pero sí es cierto que desciende el volumen de esperma que se eyacula. Tanto este como los síntomas antes comentados no han de afectar a la actividad sexual del varón, aunque los hay que sienten esta evolución como una pérdida de virilidad que, en determinados casos, puede llegar a ser estresante. Por extensión, puede además perjudicar a la pareja, especialmente cuando hay problemas de comunicación.

En una reducida proporción de la población masculina, llegar a los 60 años de edad provoca:

  • Fatiga.
  • Disminución del apetito sexual.
  • Pérdida de potencia.
  • Irritabilidad.
  • Problemas de concentración.

Detección de un mareo en los ancianos

Según los facultativos, el mareo puede encuadrarse dentro de uno de estos conceptos principales:

  • Vértigo, sensación de giro o de movimiento.
  • Falta de estabilidad, de equilibrio o de problemas para conservar este.
  • Presíncope o prelipotimia, es decir, sensación de que va a alcanzarse un grado de inconsciencia.
  • Otra serie de sensaciones difusas: falta de seguridad, flotación, aturdimiento, etc.

Por norma general, el reconocimiento físico aporta los aspectos esenciales de su detección. Durante dicho examen, el especialista comprobará la tensión arterial y el pulso, al tiempo que llevará a cabo:

  • Una auscultación del corazón.
  • Un test de piel y mucosas con la finalidad de determinar su coloración.
  • Un examen de la capacidad de visión.
  • Una exploración de oídos.
  • Un análisis neurológico.

Una vez disponga de los resultados, lo más habitual es que también requiera la práctica de un electrocardiograma tras el análisis de sangre.

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