Operación para quitar hemorroides (extirpación) en Sevilla

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Operación para quitar hemorroides (extirpación) en Sevilla
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La cirugía de extirpación de hemorroides (comúmente conocidas como "almorranas"), consiste en la eliminación de las venas hemorroidales varicosas e inflamadas que salen del ano. Esta dolencia causa molestias, dolor e incluso sangrado. Normalmente se realiza bajo anestesia local y su duración suele ser de entre 30 y 60 minutos. Hay que seguir las indicaciones del cirujano para tener un postoperatorio sin complicaciones.

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No incluye

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Operación para quitar hemorroides (extirpación) en Sevilla: más información

Operar de hemorroides en Sevilla

En este artículo, antes de tratar en sí la operación de hemorroides en Sevilla, vamos a estudiar las causas de las hemorroides, sus síntomas y la forma en que la alimentación incide en las mismas.

Hablar de las hemorroides genera cierta vergüenza e incomodidad en algunas personas que la padecen, sin embargo, se trata de una patología muy común. 

Hablamos de hemorroides cuando se inflaman o surgen problemas que impiden el funcionamiento normal de las venas y arterias que se sitúan en la región anal. Por tanto, las hemorroides son pequeñas venas que se inflan en la zona rectal. Las mismas pueden generar picazón e incluso llegar a ser muy dolorosas, llegando a ocasionar, en ocasiones, hemorragias rectales

Las hemorroides suponen una dilatación o inflamación de las venas ubicadas en la zona baja del recto o en el ano, caracterizándose por generar muchas molestias y dolor. 

Diversos estudios estadísticos estiman que algo más del 50 % de las personas mayores de 30 años padecen de hemorroides engrosadas, las cuales les genera molestias. La enfermedad hemorroidal afecta a personas jóvenes, adultas y ancianos, mostrando también mucha incidencia en mujeres embarazadas

¿Qué son las Hemorroides?

Es conveniente comenzar aclarando que todas las personas tienen hemorroides en el sentido fisiológico y anatómico, si bien, un poco más de la mitad de las mismas desarrollan la enfermedad hemorroidal -y en no todos los casos se hace preciso operar de hemorroides-, la cual consiste en la inflamación de éstas, generándose molestias y un mal funcionamiento, ocasionado dilatación. Las hemorroides son plexos, cojinetes o almohadillas de tejido submucoso donde están contenidas las venas y arterias del conducto anal. Se requerirá atención médica cuando el flujo de sangre, en dicha zona, de los vasos sanguíneos, se interrumpe o se acumula. Nos referimos, por tanto, a la enfermedad hemorroidal cuando hay dilataciones e inflamaciones varicosas de las venas hemorroidales.

Las hemorroides son una importante estructura del canal anal. Las hemorroides son engrosamientos en forma de nudos de los cuerpos cavernosos del recto, que se encuentran en la parte superior del esfínter del ano. Comparten funciones con los esfínteres del ano, cerrando la salida externa del intestino. Las hemorroides ayudan al esfínter a permanecer cerrado, formando una especie de válvula que asimila los cambios de presión. Fortalecen la mucosa en tres “nudos” que se encuentran en la entrada de los vasos a los cuerpos cavernosos. Se distribuyen en la zona anal a manera de tres cojinetes, localizados en la pared lateral izquierda, pared lateral derecha y en posición media posterior.

Las hemorroides inflamadas son unas venas alargadas e hinchadas que crecen internamente y externamente (hemorroides externas), alrededor del ano. Las hemorroides externas, por regla general, suelen ser las más dolorosas. Las hemorroides internas no tienden a ser tan dolorosas como las anteriores, si bien se trata de una cuestión que dependerá del tamaño de la hinchazón. 

Las hemorroides internas pueden causar sangrado sin dolor durante los movimientos intestinales. Un individuo puede padecer de ambas inflamaciones de hemorroides, tanto internas, como externas. Los síntomas de las hemorroides incluyen un dolor palpitante y, en ocasiones, un bulto de textura suave afuera del ano.

Son muchos los factores que provocan el desarrollo de las inflamaciones de las hemorroides, tales como el esfuerzo para evacuar el intestino, el embarazo, el estreñimiento crónico, la diarrea o el envejecimiento, permanecer mucho tiempo sentado, como consecuencia de levantar objetos muy pesados, la obesidad, la falta de higiene, el hipotiroidismo o por llevar una vida sedentaria.

Las hemorroides internas se producen en la parte inferior del recto y la mayoría de las veces no son dolorosas, aunque sangren. Las hemorroides externas son las más incómodas, ya que la piel que las cubre se irrita. Es probable que la enfermedad de hemorroides provoque la formación de un coágulo de sangre dentro de la hemorroide externa, lo que provoca dolor repentino y severo. El coágulo generalmente desaparece pero deja un exceso de piel que puede causar picazón o irritarse.

El embarazo es un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad hemorroidal, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo. Igualmente, se pueden generar durante la segunda etapa del parto, mientras la mujer se esfuerza en empujar. 

Debemos recordar que algunos tratamientos naturales son incompatibles con el periodo de gestación.

En fases avanzadas de la enfermedad, las hemorroides sobresalen por el canal anal, debido al incremento de la presión cuando se está defecando. En estos casos, las hemorroides descubiertas pueden quedar atrapadas en el ano, lo que produce muchísimo dolor. En un nivel aún más avanzado, la hemorroide se expone y se muestra de forma permanente al exterior y solo se pueden reintroducir a su ubicación interna ejerciendo presión con la ayuda del dedo. En algunos casos, no resulta posible reubicarla.

Existen productos farmacológicos que alivian las molestias generadas por la enfermedad hemorroidal pero no las curan. Del mismo modo, existen alternativas naturales que ayudan a aliviar el ardor y la picazón. Sin embargo, la única solución definitiva es la operación de hemorroides en Sevilla.

La enfermedad de las hemorroides inflamadas produce molestias como picazón, ardor y sangrado de la región anal.

Causas de las Hemorroides

Son numerosas las causas de la enfermedad hemorroidal. La enfermedad hemorroidal y su respectivo y múltiple cuadro clínico surgen como resultado de un incremento en la presión del ano, generando una dilatación de los tejidos en los cuerpos cavernosos anales, así como en las venas situadas en el área anal. Las hemorroides son muy comunes y el incremento de la presión en el ano puede obedecer al embarazo o al parto, debido al estreñimiento, al sobreesfuerzo. La presión provoca que las almohadillas se dilaten, sangren mientras se defeca y, en algunos casos, que las venas se expongan fuera del ano. Igualmente, puede obedecer a una debilidad congénita del tejido conectivo, al sobrepeso y al sedentarismo.

A continuación mencionaremos y explicaremos las causas más frecuentes de la enfermedad hemorroidal:

  • Factores hereditarios: Contar con familiares que hayan padecido esta enfermedad nos expone a una mayor posibilidad de una inflamación de las venas hemorroides. Entre nuestra herencia genética podemos recibir una debilidad congénita del tejido conectivo. 
  • Estreñimiento: La materia fecal muy dura puede herir las venas pequeñas del área anal. Igualmente, la diarrea puede dañar zona anal, la cual es muy sensible a  los movimientos intestinales a través de fuertes presiones. 
  • Sedentarismo y posturas inadecuadas: Permanecer durante periodos prolongados de tiempo en una sola postura, ya sea de pie o sentado, genera más trabajo a las venas anales, aumentando su presión y entorpeciendo el flujo correcto de la sangre. Lo anterior puede provocar la dilatación de las venas anales y el almacenamiento de sangre, dificultando el retorno venoso. Todas las personas cuyo trabajo implique permanecer en una sola postura son propensas a padecer la enfermedad de hemorroides.
  • Embarazo: Hay un incremento inevitable de la presión que ejerce el útero que va aumentando de tamaño sobre las venas hemorroidales, provocando la elevación de la presión venosa en el interior de las venas hemorroidales, media e inferior, las cuales deben drenar su sangre a las venas iliacas internas. Igual situación se produce durante el parto debido al esfuerzo. Las hormonas del embarazo (Progesterona) también hacen que las paredes de las venas se aflojen, hinchándose con más facilidad. Esta hormona genera estreñimiento al hacer más lento el movimiento en el conducto intestinal. El embarazo es la causa más común de hemorroides en las mujeres jóvenes. Después del embarazo, las hemorroides enfermas suelen desaparecer.
  • Sobrepeso: El exceso de peso afecta el funcionamiento de todo nuestro organismo. La grasa abdominal produce presión en las venas ilíacas y hemorroidales.
  • Ciertas enfermedades, como la cirrosis hepática.
  • Otras causas: Hipertensión portal, es decir, aumento de presión venosa a nivel del sistema circulatorio, abuso de laxantes, factores nutricionales, etc.

Síntomas de las Hemorroides

El cuadro clínico, sintomatológico, de las molestias causadas por la enfermedad hemorroidal son fáciles de identificar: ardor en la zona anal, picazón, humedad anal constante, dolor, sangrado al defecar y sensación de alguna protuberancia por el recto. En algunos casos severos, incluso puede llegar a generar mal olor, incontinencia gaseosa, y en los casos más extremos, puede presentarse incontinencia total. 

Los síntomas desarrollados por los pacientes aquejados de enfermedad hemorroidal suelen ser los siguientes:

  • Prurito Anal: Picazón, sensación de comezón en la zona anal, deseo imperioso de rascarse. 
  • Ardor en el ano.
  • Exudado: Como resultado de la inflamación de los tejidos estos supuran líquidos que suelen manchar la ropa íntima. 
  • Incontinencia ocasional de heces.
  • Sensación permanente de cuerpo extraño en el canal anal.
  • Rectorragia: Es el sangrado por el ano provocado por las hemorroides inflamadas. El sangrado en si puede responder a diversas causas distintas a la enfermedad hemorroidal tales como fisuras, rectitis o situaciones más graves como es el caso de los pólipos o tumores del recto y colon. Por lo anterior, en caso de sangrado, siempre se debe consultar con un especialista para descartar otros cuadros clínicos.
  • Dolor en el ano: Se produce o acentúa generalmente mientras se está sentado o cuando se está defecando.
  • Protuberancia en el ano: Las hemorroides externas, que generen venas inflamadas y dilatadas,  se exponen al exterior, en la zona anal, siendo palpables con facilidad.
  • Anemia: Causada por la pérdida gradual de sangre.
  • Melenas rectales: Son evacuaciones que se caracterizan por ser de material negro y fétido, debido a la degradación bacteriana de la hemoglobina de la sangre, estancada en el conducto intestinal. 

Posibles complicaciones de las Hemorroides

Por norma general, la enfermedad hemorroidal es controlada a través de diversos tratamientos médicos y medidas que detienen su desarrollo, menguando sus molestos síntomas. Sin embargo, algunos cuadros particulares requieren de una intervención médica más invasiva como es el caso de la intervención quirúrgica.

Estos son algunas de las complicaciones que se pueden dar: 

  • Coágulos: La sangre en la hemorroide puede formar coágulos, pudiendo provocar  que el tejido circundante muera, siendo necesario extirpar las hemorroides y los coágulos.
  • Anemia ferropénica o ferro priva: Es la pérdida de hierro y la consecuente disminución de glóbulos rojos producto de la pérdida gradual, permanente y prolongada de sangre. Puede producir vértigo, mareos y desmayos. 
  • Infecciones: Las hemorroides agrandadas son vulnerables de lesionarse y producir eccemas que son afecciones en la piel con exudado de líquido y heridas llamadas fisuras anales. Esta área se presta a ser atacada por infecciones bacterianas que deben ser tratadas de inmediato y con rigor. Las hemorroides inflamadas pueden producir sangrados arteriales que representan un riesgo mayor para las personas que padecen hipertensión arterial.

Tipos de Hemorroides

Los tipos de hemorroides se clasifican según su ubicación y desarrollo. Según su situación:

  • Hemorroides Internas: si las venas afectadas por la inflamación se ubican en la zona baja del recto, por encima del ano, y están cubiertas por mucosa.
  • Hemorroides Externas: cuando están situadas debajo de la unión del ano con el recto.
  • Hemorroides Mixtas: si afectan a los dos tipos de venas.

Y según su desarrollo:

  1. Grado I: La hemorroide afectada se localiza en el tejido submucoso sobre la línea dentada. Puede defecar sangre roja viva. Es la más común. Marca el inicio de las molestias. Se trata de la primera etapa de la enfermedad hemorroidal. Las venas manifiestan ligeramente agrandadas, si bien aún se conservan pequeñas y no visibles desde fuera. Pueden desaparecer espontáneamente o sin tratamiento especializado. Se identifica a través de una rectoscopia, que es la introducción de una cámara minúscula por el ano. 
  2. Grado II: Se trata de la segunda etapa de la enfermedad. Las venas hemorroides inflamadas sobresalen al defecar, si bien se reintroducen espontáneamente al interior del ano.  En este nivel de desarrollo los nudos son mayores y aparecen claramente al aumentar la presión en el ano. 
  3. Grado III: Las venas dilatadas salen al defecar y en algunos casos de forma espontánea y en otras ocasiones con la ayuda de los dedos del paciente debe reintroducirse a su sitio.
  4. Grado IV: Las venas inflamadas de las hemorroides son irreductibles y están siempre prolapsadas, es decir, que permanecen fuera del ano y no pueden ser reintroducidas de forma manual. Hay serias dificultades para limpiar correctamente  el área después de defecar. Si se forma un coágulo de sangre en una hemorroide externa, puede ser muy doloroso (hemorroide externa trombosada). Generalmente solo se solucionan a través de la operación de hemorroides en Sevilla.

Diagnóstico antes de operar las hemorroides en Sevilla

El diagnóstico de las hemorroides se puede realizar por parte del especialista con una simple inspección y palpación del ano, lectura de historial clínico y registro de los síntomas o molestias expuestas por el paciente. Como síntomas más comunes de las hemorroides hemos señalado el sangrado y el dolor anal, sin embargo estas dolencias pueden generarse en otras patologías, algunas de las cuales son especialmente peligrosas. Las hemorroides inflamadas no tienen que ser tratadas si no producen molestias o si aparecen de forma ocasional.

Para confirmar el diagnóstico se puede realizar una visualización con una cámara minúscula en la zona del ano (proctoscopia) y del recto (rectoscopia), así como una colonoscopia. El recto es parte del intestino grueso, el último tramo del colon descendente. El ano es el orificio que contiene el esfínter por donde se expulsan la materia fecal.

  • Endoscopia: La endoscopia consiste en la introducción de un tubo óptico para ver el interior del recto, la sigma o todo el colon (rectoscopia, sigmoidoscopia o colonoscopia). Su utilización permite ver y filmar el interior de las cavidades corporales y realizar algunos procedimientos sin necesidad de recurrir a la cirugía. Existen diferentes tipos de endoscopia, y la anoscopia es uno de ellos.
  • Rectoscopia: A través de una cámara minúscula se puede observar el recto y el ano, visualizándose el estado interno de los mismos. Se puede ver el origen del sangrado, el estado de las venas y se puede tomar una biopsia con el objeto de asegurar el diagnóstico.
  • La colonoscopia es un estudio instrumental, mediante una preparación de purga y lavados previos, que permite, bajo anestesia y lubricante y distensión moderada no dolorosa, con aire, ver todo el aparato digestivo inferior.

Estos exámenes mínimamente invasivos están diseñados para facilitar el proceso de diagnosis y permiten identificar el origen del sangrado, tomar fotografías, reconocer tumoraciones y ulceraciones, diagnosticar formaciones diverticulares, observar su estado patológico y un reconocimiento rápido de las tumoraciones benignas (divertículos) y malignas (cánceres).

Actualmente, se disponen de analgésicos excelentes para el manejo de las molestias pre-examen y post-operatorias. El paciente debe ser atendido por un cirujano colorectal, quien tiene los conocimientos más actualizados respecto a dichas enfermedades.

Tratamiento de las Hemorroides

El tratamiento es principalmente paliativo y tiene por objeto detener el desarrollo de la enfermedad, así como disminuir sus molestos síntomas. El éxito al operar de hemorroides en Sevilla dependerá de la gravedad y del avance de las afectaciones y tiende a estar estrechamente vinculado con medidas preventivas, como cambios en nuestro estilo de vida, cobrando mucha relevancia el cuidado e higiene por parte del paciente, así como llevar una alimentación adecuada. Los casos graves requerirán de una intervención quirúrgica.

Los síntomas de las hemorroides suelen ser leves y de poca peligrosidad, pudiendo ser tratados con una amplia variedad de cremas de uso tópico y supositorios, que siempre deben de aplicarse bajo el criterio del especialista. Se prescriben esencialmente para reducir la inflamación (corticoides), aliviar el dolor (lidocaína) y minimizar el picor. 

Tratamientos no quirúrgicos ni invasivos:

  • Las cremas corticosteroides: Las cremas con corticoides tienen una acción antiinflamatoria y anti pruriginosa (disminuyen el picor), pero no deben emplearse como medida de prevención ni de forma ininterrumpida, porque pueden producir atrofia en la piel y crear dependencia. Existen cremas que son elaborados con base en extractos de plantas que favorecen la circulación, como el Castaño de Indias.
  • Las cremas que contienen antisépticos, vasoconstrictores o anestésicos locales como la lidocaína tampoco deben utilizarse por periodos prolongados de tiempo. 
  • Higiene cuidadosa: Hay que evitar papel higiénico de uso común y perfumado. Hay que utilizar productos adecuados y especializados que no resequen la piel y tengan propiedades humectantes. El secado debe de ser suave y frotar suavemente para evitar fricciones que generen heridas. Si las hemorroides están fuera y no pueden introducirse, es aconsejable que no rocen la ropa interior, colocando una gasa empapada con una pomada protectora. Se recomienda el uso de toallitas higiénicas, elaboradas con extractos de plantas venotónicas (que favorecen la circulación venosa), como el Castaño de Indias y el Hamamelis, y el uso de plantas protectoras y cicatrizantes como el Aloe Vera. Los  antisépticos (antimicrobianos) y suavizantes contribuyen a disminuir la irritación, aliviar el dolor y el picor y prevenir posibles infecciones. Se recomienda también utilizar ropa de algodón. 
  • Los baños de asiento, en agua tibia, durante 10 a 15 minutos, pueden ayudar a aliviar las molestias del paciente. Es recomendable aplicar baños calientes en la zona dos o tres veces al día. Esta secuencia frío -calor es una forma de aliviar temporalmente el dolor por hemorroides externas-.

Si los síntomas de las hemorroides inflamadas se han desarrollado excesivamente y presentan indicios de gravedad, la aplicación de cremas será insuficiente.

Tratamientos quirúrgicos:

El tratamiento quirúrgico, la operación de hemorroides en Sevilla, es una opción a la que se recurre cuando la enfermedad se encuentra en su fase dos, tres o cuatro y no han respondido con éxito a tratamientos no quirúrgicos de prevención. En este tipo de intervenciones se requerirá el uso de anestesia general o local.

Existen varios tipos de procedimientos médicos para el tratamiento de las hemorroides. Entre otros, comentar los siguientes: 

  • Escleroterapia: Se utiliza en el supuesto de venas de hemorroides de menor tamaño. Su intervención es mínima, por lo que la convierte en una intervención de tipo ambulatorio, dado que no requiere una previa hospitalización. Se inyecta una sustancia química que produce la degeneración del tejido hemorroidal, esto es su cicatrización y desaparición. Las hemorroides grado I y II pueden ser eliminadas mediante escleroterapia, evitando así el prolapso del tejido y disminuyendo los malestares provocados. 
  • Ligadura con bandas elásticas o Banding: Consiste en interrumpir el riego sanguíneo a las venas afectadas, que se secan y posteriormente se desprenden. Es una técnica indicada en hemorroides internas de mediano tamaño. Se coloca una banda de goma alrededor de la base de las hemorroides, que corta la circulación y la hemorroide sufre necrosis. 
  • Hemorroidectomía: Es la extirpación quirúrgica de las hemorroides y por lo tanto requiere anestesia regional (epidural o raquídea). Está recomendada cuando las hemorroides afectadas se exteriorizan a través del ano o son grandes hemorroides externas. El tratamiento quirúrgico se realiza por escisión de toda la mucosa que rodea a las hemorroides, produciendo un resultado excelente a largo plazo. La hemorroidectomía con láser facilita el procedimiento, al requerir anestesia local o zonal. El paciente suele normalizar su vida en un par de días. Está considerada como el método más eficaz para tratar las hemorroides internas, aunque, como toda cirugía, conlleva riesgos e inconvenientes. 
  • Fotocoagulación con rayos infrarrojos  y Fotocoagulación con láser: Mediante la aplicación de calor con láser o luz infrarroja sobre las venas dilatadas y afectadas, estas se queman, mueren, encogen y desaparecen. La electrocoagulación también interrumpe el suministro de sangre a la hemorroide. 
  • Procedimiento para prolapso y hemorroides (PPH): A través de grapas, se reposiciona el tejido mucoso y se disminuye el flujo sanguíneo a las hemorroides. 
  • Anopexia mucosa circular (AMC): Utiliza una grapadora circular para impedir el flujo de sangre y reducir el prolapso mucoso anal.
  • Crioterapia: Se aplica nitrógeno líquido para congelar la hemorroide y destruirla. El inconveniente es que suele generar la inflamación del ano y la cicatrización es más lenta.

Las almorranas que aparecen tras el parto no suelen intervenirse con la operación de hemorroides en Sevilla hasta que transcurra algún tiempo, con el objeto de confirmar si las mismas persisten o desaparecen.

Las venas que han sido afectadas y sobresalen al exterior deben de ser eliminadas a través de la cirugía.

En general, la evolución postoperatoria de las hemorroides suele ser positiva y satisfactoria si la elección del tratamiento es el adecuado y es aplicado en la etapa inicial de la enfermedad. 

Prevención de las Hemorroides

Es muy complicado prevenir la enfermedad hemorroidal en todos los casos, ya que existen algunos factores como la debilidad en los tejidos que lo dificulta. No obstante, existen una serie de precauciones que se pueden tomar en el día a día con el objeto de prevenir su aparición y evitar o retrasar el momento de tener que operar las hemorroides. Entre otros comentar los siguientes:

  • Alimentación: Un régimen alimenticio rico en fibra, presente principalmente en verduras y frutas, facilitara la absorción de líquidos y la digestión, evitando el estreñimiento. Ingerir entre un litro y medio y dos litros de agua al día para evitar el estreñimiento. La ingestión de alcohol y café perjudica la circulación sanguínea, dificulta la digestión e irrita el estómago y los intestinos. Disminuir el consumo de ciertos alimentos y sustancias irritantes como el chile, las especias, la mostaza, el vinagre, el ajo, la cebolla, las grasas o la sal.
  • Ejercicio: Activa la circulación y ayuda a mejorar el tránsito intestinal, reduciendo la posibilidad de padecer hemorroides. No se recomienda desde el punto de vista de las hemorroides algunas actividades como el ciclismo o la equitación o aquellas que conlleven cargar un exceso de peso. Evitar el sedentarismo y permanecer en una sola postura durante periodos prolongados de tiempo. Si la actividad laboral expone a la persona en esta situación, se recomienda realizar pausas breves para estirarse.
  • Defecar: Hay que evitar esfuerzos al defecar y utilizar un papel higiénico suave, toallitas húmedas o baños con agua tibia, para limpiar el ano. 
  • Sobrepeso: El exceso de peso perjudica la circulación y somete a más presión a nuestro sistema venoso. 
  • Ropa: No se debe utilizar ropa muy ajustada, debido a que esta interrumpe el flujo sanguíneo.
  • Dormir sobre el lado izquierdo: Esta posición evita el aumento de la presión sobre la aorta y, en consecuencia, mejora la irrigación sanguínea en la zona.

Algunos remedios naturales para aliviar las hemorroides

Los remedios caseros habitualmente recomendados son los siguientes:

  • Baño de asiento: A un baño de asiento con agua caliente agregue unas cucharaditas de sales de Epsom. El agua caliente impulsa la sangre al área afectada y reduce la inflamación de las venas. 
  • Una bolsita de té: Las venas hinchadas externas pueden tratarse con  una bolsita de té húmeda y tibia en la parte afectada. El té contiene taninos, unos compuestos con propiedades anestésicas. Para aliviar la picazón, se puede usar una bolsita de té verde. 
  • Bálsamo casero: Fría varios tallos de berenjena. Cuando esté tibia, moje una gasa en la grasita resultante y aplíquelo en la zona afectada.
  • Tomate: El tomate frío aplicado en la hemorroide afectada puede ayudar a reducir la inflamación.
  • Consuelda o caléndula: La consuelda y la caléndula pueden tener efectos beneficiosos para las hemorroides. Busque en tiendas naturistas algún bálsamo que las contenga. 
  • Gel de sábila: Aplique el gel de una penca de sábila (primero se debe lavar bien el gel de la sábila para quitarle el yodo) sobre las hemorroides después de usar el baño.
  • Aceite de linaza: Facilita la evacuación, evitando el estreñimiento y el sobresfuerzo a la hora de defecar.

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