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Residencias de ancianos en Navarra

En la actualidad cada vez son más las personas longevas lo que ha provocado un importante incremento de la población mayor en los países desarrollados. En España ha aumentado significativamente el porcentaje de personas que superan los 60 años ya que del total de la población española más de siete millones son personas mayores de 65 años, lo que representa un porcentaje superior al 16%. Las comunidades con más población anciana son Andalucía, Cataluña y Madrid. A esto hay que añadirle el fenómeno demográfico denominado “envejecimiento del envejecimiento”, lo que significa que el incremento de personas mayores con más de 80 años se ha duplicado en los últimos 20 años que ya representan un 20% de la población mayor de 65 años.

Este importante aumento del número de personas mayores ha conllevado un incremento del número de centros asistenciales o residencias de ancianos donde pueden ser atendidos cubriendo adecuadamente todas las necesidades que aparecen con la edad. En ellos reciben una atención y valoración integral que les ayuda a mejorar su calidad de vida.

El perfil de los usuarios de las residencias de ancianos en Pamplona son tanto aquellas personas que no pueden cuidarse por sí mismas o dependientes que necesitan acudir a una residencia asistida o bien aquellas personas que tienen total autonomía o válidos que pueden residir en cualquier tipo de centro.

Al contrario que los centros de día, tienen implantados diversos protocolos de funcionamiento que rigen la vida de la residencia como son la valoración del uso de sujeciones físicas, de hospitalización, de casos de defunción, etc.

Las personas con cierto grado de dependencia pueden necesitar ayuda para realizar sus actividades diarias y sanitarias relacionadas con la manifestación y avance de distintas enfermedades. Estas personas constituyen un grupo muy heterogéneo y con diferentes tipos de necesidades que abarcan a los que tienen niveles de dependencia con mínimas necesidades sanitarias hasta los que tienen importantes necesidades como los pacientes con deterioro psiquiátrico, conductuales y problemas cognitivos -que tienen que estar bajo un plan de prevención de salidas involuntarias- como puede ser el caso de quienes hayan sufrido algún ictus, padezcan algún tipo de demencia senil o alzhéimer, los que necesitan rehabilitación en alguna parte de su cuerpo y los que tienen una movilidad total o parcialmente reducida debida, por ejemplo, a alguna artrosis -de cadera, de columna, etc-.

Cuidados en las residencias de ancianos de Pamplona

El modelo asistencial en las residencias de ancianos debe ser dinámico y flexible, con una atención integral que proporcione un servicio que responda a todas las necesidades biopsico-sociales de sus residentes.

En el caso de aquellas personas que tienen una autonomía reducida en el centro se trabajará de manera individualizada para que el residente logre un mayor grado de autonomía en su vejez. Dentro de las numerosas prestaciones de servicio que deben ofrecer las residencias de ancianos para ofrecer una buena calidad de vida con dignidad a sus residentes destacan las siguientes:

  • Todas las personas mayores, y sobre todo las más dependientes, deben contar con una atención integral que cubra todas sus necesidades.
  • La calidad de vida debe prevalecer por encima de la cantidad de vida.
  • Ayudar a fortalecer la autonomía individual de cada paciente.
  • Calidez en el trato y respeto a su intimidad.
  • Control del dolor y si es posible evitarlo.
  • Prevenir el sufrimiento innecesario.
  • Fortalecer la voluntad y decisión individual.
  • El trato humano y personalizado y la buena comunicación debe prevalecer por encima de la tecnología.

Para que las residencias de ancianos puedan ofrecer esa atención integral de calidad se deben cumplir los siguientes valores:

  • Trabajar con equipos multidisciplinarios.
  • Mantener la autonomía.
  • Personalizar la atención.
  • Proteger la dignidad del anciano.
  • Tolerancia en la atención.
  • Concepto integral de la persona mayor.

La misión de toda residencia de ancianos en Pamplona es ofrecer una atención completa que de manera integral cumpla con las necesidades de cuidados psicológicos, funcionales, culturales, sanitarios, espirituales y sociales de los ancianos. Es fundamental que el modelo que exista en la residencia de ancianos esté basado en el respeto del proyecto individual de la persona, específicamente manteniendo la calidad de vida del anciano, en ese sentido, es necesario que prevalezca la voluntad de los residentes y de sus familiares.

Los familiares del residente pueden estar tranquilos respecto a la cualificación de los profesionales del centro ante el tratamiento de posibles complicaciones de salud que puedan aparecer, pues cuentan con una serie de protocolos para ello: de alteraciones de nutrición, de actuación ante úlceras por presión -y también de prevención de las mismas-, de rehabilitación-fisioterapia, etc.

De igual forma, para que las residencias de ancianos estén preparadas para prestar un servicio integral ajustado a las demandas de sus residentes, sólo pueden lograrlo por medio del respeto a la intimidad, a la dignidad y al fortalecimiento integral de la persona.

El trabajo en equipo de los profesionales permite una labor coordinada en beneficio de los residentes.

Todos los centros consideran prioritario que su atención al residente deba girar sobre una serie de valores fundamentales: autonomía, individualidad, dignidad, intimidad, desarrollo personal, confort, trabajo en equipo, flexibilidad.

¿Qué es el reglamento interno?

Todas las residencias de ancianos en Pamplona deben contar con un reglamento interno en el que se definan los siguientes aspectos:

  1. El centro deberá contar con un proceso de acogida del nuevo residente, a quien se le debe abrir un expediente individual de acuerdo a la misión, visión, objetivos y valores de la residencia, así como un documento de adaptación personalizado.
  2. Debe existir un documentado donde se defina el proceso de ingreso y acogida dentro de la residencia, de acuerdo al estado físico y psicológico del paciente.
  3. Si la institución no cuenta en ese momento con los recursos y servicios necesarios para atender alguna necesidad especial del usuario, se deberá informar al interesado o a sus familiares para que decidan si deciden ingresar o cambian de centro.
  4. Antes del ingreso, el usuario tendrá una primera entrevista con la dirección para conocer el centro ya que de esa forma se le ayudará a familiarizarse con él.
  5. A la hora del ingreso será recibido por personal profesional encargado de esta función dentro del centro y será informado de sus deberes, derechos, servicios del centro, es decir toda información necesaria que debe conocer acerca del funcionamiento del centro.
  6. Muchos centros cuentan con manuales de acogida con la información sobre los derechos y deberes del residente y que están disponibles para el usuario, su familia o el tutor legal. En este manual o en otro documento se le debe comunicar al residente el proceso para cuidar sus pertenencias.
  7. Desde un inicio se le debe informar al usuario y familia de los servicios propios del centro que están incluidos en la mensualidad y de aquellos que tendrá que abonar el residente por su cuenta cada vez que los reciba ( p.e sesiones de fisioterapia, masajes).

Las residencias de ancianos de Pamplona siempre realizan un proceso de valoración del residente en el momento de su ingreso para detectar y conocer sus necesidades y demandas ya sean expresadas por el propio residente o por sus familiares. Este proceso se realiza respetando la voluntad, las creencias y los deseos del usuario.

Todas las residencias de ancianos tienen perfectamente delimitadas sus líneas de actuación ante cualquier circunstancia que pudiese surgir a lo largo de la estancia, y es por ello que establecen una serie de protocolos de ingreso, de adaptación, de estimulación en planta, de psicogeriatría, de casos de conductas agresivas, etc.

El procedimiento de valoración debe contar con:

  • Un procedimiento documentado de ingreso.
  • Una evaluación médica, evaluación de enfermería y un análisis social basado en las necesidades que requieren una atención rápida o inmediata.
  • El equipo de profesionales debe diagnosticar si el nuevo residente presenta problemas de riesgo para cualquier miembro de la institución y usuarios e incluso para el mismo residente.
  • Emisión de un documento individualizado de atención que contenga información como el diagnóstico y tratamiento médico, posibles cuidados de enfermería, posible tratamiento de rehabilitación y las consideraciones psicosociales.
  • Se deben conocer las creencias religiosas y costumbres de los residentes para que sean atendidas en los cuidados y en la satisfacción de los residentes.
  • Se debe comunicar tanto al usuario como a la familia el documento inicial de ingreso y de valoración para informar de las necesidades detectadas y consensuar la asistencia terapéutica.

Las residencias siempre se encargan de recopilar toda la información sobre los aspectos que al usuario le parecen primordiales en su cuidado y atención. Al usuario siempre se le pregunta sobre su religión, sobre el tratamiento espiritual y religioso que quiere recibir, ya que las residencias siempre apoyan las creencias individuales y facilitan el ejercicio de la fe del residente, siempre que no perjudique a los demás usuarios.

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Los mayores y los masajes

La terapia de masajes aporta multitud de beneficios a las personas mayores y ayuda a que se encuentren mejor tanto físicamente como emocionalmente. A través del contacto y de las caricias, los ancianos logran entrar en un estado de relajación profundo, así como se sienten cuidados y mimados.

Los más mayores, en ocasiones, se sienten más débiles y necesitan más atención, por ello estas técnicas logran que se sientan más animados. Además, este tipo de terapias logran mejoran la postura de los adultos, pues consiguen reducir la tensión muscular y, además, estimula el sistema circulatorio.

Por otro lado, los masajes ayudan a que los ancianos puedan dormir de forma más profunda. De igual modo, se reducen los niveles de estrés y ansiedad, los cuales pueden condicionar, en gran medida, la calidad de vida.

Este tipo de técnica se utiliza para tratar a mayores con enfermedades tales como, por ejemplo, la artritis, ya que se llegan a consolar los síntomas de algunas dolencias físicas. Asimismo, se utiliza para otras patologías como la demencia senil, pues consiguen que los enfermos aprendan a comunicarse de otra forma distinta.

Anginas de pecho en el mayor

La angina de pecho le suele ocurrir a las personas mayores que presentan lesiones cardiacas, sin embargo también existen otras manifestaciones, aún peores, tales como, por ejemplo, el infarto de miocardio o la muerte súbita.

El infarto de miocardio provoca la muerte irreversible de células del corazón y en cuanto a la muerte súbita, es la peor consecuencia de los problemas de riego sanguíneo del corazón. En ese sentido,  la angina de pecho se ocasiona cuando hay una falta de riego sanguíneo en el corazón, conocida como isquemia, pero puede ser tratada y no suponer el fin de la vida.

Esta enfermedad suele provocar un dolor o presión en el pecho pero, a veces, no provoca ningún tipo de molestia y resulta complicado poder diagnosticarla.

Según la Sociedad Española de Cardiología hay tres tipos de anginas de pecho. Por un lado, se encuentra la angina de esfuerzo, que se produce cuando se realiza ejercicio físico o algún esfuerzo. Asimismo,  también está la angina de reposo, la cual se ocasiona cuando la persona está en un estado de relajación. Y en tercer lugar, se sitúa la angina mixta, en el la cual se producen de forma simultánea las dos anteriores.

El trastorno de las piernas inquietas

El trastorno de las piernas inquietas o también conocido como SPI consiste en un trastorno neurológico que provoca que las extremidades inferiores se muevan sin control, así como que se tenga en esa zona un hormigueo, picor, pinchazo o, incluso, dolor de forma prolongada cuando la persona se encuentran en estado relajado.

Durante el días, estos enfermos tienen dificultad para permanecer sentados y no pueden realizar actividades tales como, por ejemplo, conducir. Tienen limitadas sus vidas y esta situación les puede originar sentimientos negativos de tristeza, estrés e, incluso, depresión.

Por la noche, todo empeora y es que no pueden conciliar el sueño y duermen una media de cinco horas diarias. Todo esto da lugar a que la persona esté en un estado de cansancio continuo, lo cual le lleva a tener multitud de alteraciones en el estado de ánimo y no pueden llevar una vida diaria cotidiana normal.

Los médicos especializados en este síndrome son los encargados de diagnosticar el trastorno y establecer el mejor tratamiento para cada caso. Sin embargo, se aconseja evitar consumir sustancias excitantes como, por ejemplo, café, tabaco, té, chocolate u otros. Además, se debe establecer una correcta rutina del sueño. Y se recomienda practicar algún tipo de deporte y realizar determinados estiramientos de forma diaria.

Beneficios de la comida a domicilio

La comida a domicilio presenta múltiples beneficios que ayudan a que las personas mayores tenga una mayor calidad de vida. En primer lugar, encargar este servicio aporta comodidad al anciano, ya que no tiene que pensar qué comer cada día ni tampoco ir al supermercado y volver hasta la casa cargado con las bolsas.

Por otro lado, al no tener que cocinar se previene los posibles lentes domésticos tales como, por ejemplo, cortes con el cuchillo, resbalones cuando algo de líquido para sacar al suelo, golpes, quemaduras, entre otros.

De igual modo,  las empresas especializadas en comida domicilio para la tercera edad cuentan con el servicio de nutricionistas, los cuales elaboran planes específicos para personas que padecen determinadas enfermedades como diabetes o hipertensión arterial, así como de otras problemáticas como lo puede ser el sobrepeso o alguna alergia alimentaria.

En ese aspecto, este servicio proporciona al mayor más autonomía y control, pues los trabajadores de las empresas se aseguran de que lo que comen los mayores es adecuado para ellos y comprueban el estado del mayor cada día que le llevan la comida a casa.

Aparcar el coche para siempre

Con el paso de los años, hay determinadas capacidades físicas y mentales que se reducen de forma notable y que ocasionan que tengamos que dejar de hacer algunas actividades diarias tales como, por ejemplo, conducir. Es muy importante saber cuando ha llegado el momento de aparcar el coche para siempre, ya que supone un riesgo para la propia persona, así como para los demás conductores, pasajeros y peatones.

Hay una serie de indicadores que nos pueden ayudar a determinar si ya no somos aptos para la conducción. En ese sentido, si nuestros seres queridos o el propio médico nos aconseja que dejemos esta actividad, si notamos que nos desorientamos con facilidad, si tenemos continuos despistes o, si incluso,  comenzamos a sufrir golpes o roces frecuentes, es buena hora para dejar de conducir.

Por otro lado, hay algunas enfermedades que también suponen todo un peligro en la carretera. De igual modo, existen medicamentos que pueden provocar multitud de efectos secundarios negativos, los cuales son contraproducentes para coger el coche.

Para poder continuar disfrutando de la carretera hay que estar muy seguros de que contamos con una agudeza visual correcta, así como se cuenta con unos buenos reflejos para poder realizar las maniobras de manera rápida y adecuada.

Leer a partir de los 65

La lectura es una actividad intelectual muy beneficiosa para las personas sin importar su edad. Sin embargo, en la tercera edad se convierte en un gran aliado en multitud de aspectos a destacar. Entre ellos, es un buen antídoto contra la soledad, hay muchos ancianos que se encuentran solos o que pasan un gran número de horas sin nadie.

Asimismo, la lectura ayuda a combatir sentimientos negativos como la ansiedad, el estrés o el nerviosismo, ya que se libera dopamina y serotonina y producen una gran sensación de bienestar.

Con el paso de los años se tiene mayor tiempo libre y es muy importante saber ocupar las horas con cosas que nos gusten y nos entretengan. En ese sentido, la lectura no es solo una buena forma de pasar las horas, sino que, además, se estimula muchas partes del cerebro.

Además, se logra desarrollar la creatividad e imaginación de la persona, la cual construye nuevos mundos en su cabeza a través de las historias que guardan en su interior los libros.

Por otro lado, la lectura potencia ciertas capacidades como la concentración, la observación y la atención. Un buen libro puede provocar una gran adicción en la persona, pero se recomienda leer por la mañana con una buena luminosidad, para evitar daños en la visión de la persona.

Cuidadores de personas mayores

Noticia número 6

Muchas personas mayores necesitan de un cuidador para poder realizar tareas diarias tales como vestirse, comer o salir a dar un paseo. El papel de los cuidadores es, en algunos casos, fundamental para la supervivencia de ancianos que se encuentran solos, impedidos o con alguna dificultad física o mental.

Los cuidadores no saben realmente a que se enfrentan hasta que no empiezan a desarrollar su trabajo con la persona mayor, por ello es fundamental que se encuentren formadas y preparadas para llevar a cabo su función en las mejores condiciones posibles.

Ser cuidador implica asumir la responsabilidad completa del cuidado del mayor, así como ayudarle en todo lo que pueda llegar a necesitar. Con este trabajo se suele perder la autonomía personal, pues se tienen que compaginar el cuidado del anciano con el propio entorno personal y social.

Cuando la persona mayor fallece, el cuidador experimenta una verdadera pérdida, pues ha compartido mucho tiempo con el anciano. Ante esta situación, se tiene que pasar por el proceso de duelo, que dependerá de cada persona y de la estrechez de la relación entre ellos.

La autoestima en la tercera edad

Noticia número 7

Hay que estar muy atentos a las personas más mayores e intentar que se encuentran en un buen estado emocional. Muchos ancianos se sienten decaídos, sin ilusión y con la autoestima baja.

Con el paso de los años, las capacidades físicas y mentales van disminuyendo poco a poco y los mayores pueden sufrir de depresión. Para evitarlo, es muy importante hacer que se sientan útiles y productivos, que tengan responsabilidades diarias que les motiven. Es muy beneficioso que los mayores, por ejemplo, estén al cuidado de los más pequeños de la casa o pasen tiempo juntos.

Además, deben de conocer a nuevas personas y poder establecer vínculos estrechos que les ayuden a aumentar su autoestima. En ese sentido, tras cultivar unas buenas relaciones sociales, los ancianos pueden llevar a cabo actividades muy beneficiosas tales como dar un paseo, mantener una conversación o jugar.

Por otro lado, se debe siempre escuchar sus opiniones, se tienen que sentir respetados y oídos. Ellos pueden y deben decidir qué hacer con sus vidas, a excepción de aquellas personas mayores que no puedan hacerlo por razones de salud mental u otras que no aseguren su protección y bienestar.

Voluntarios en residencias de ancianos

Noticia número 8

En las residencias de ancianos los más mayores encuentran una gran compañía en los otros residentes, así como en el propio personal del centro. Pero, en ocasiones, las personas no establecen vínculos fuertes con nadie y se encuentran necesitados de afecto y cariño.

Por ello, son tan importantes los voluntarios que acuden a las residencias para acompañar a los más mayores. Juntos pasean por las instalaciones, conversan sobre los temas de la vida, comparten experiencias, bromean, ríen, juegan, etcétera.

Las personas voluntarias ofrecen su tiempo libre al servicio de los demás de forma desinteresada y consiguen, en la mayoría de las veces, cultivar relaciones personales muy profundas y favorables, tanto para ellos mismos como para los demás. Se convierten en un gran apoyo y en el antídoto perfecto para combatir la soledad del mayor.

Asimismo, las personas de la tercera edad que viven solas en sus casas son aún más vulnerables ante esta situación, ya que pueden tener sentimientos de abandono, rechazo o aislamiento por parte de la sociedad. En ese sentido, los voluntarios consiguen con su compañía proporcionar un mayor sentido a la vida de todas estos ancianos. Las personas que se dan a los demás de esta forma favorecen al buen desarrollo de la comunidad.

Beneficios de la reminiscencia en la tercera edad

Noticia número 9

La terapia de la reminiscencia tiene muchos beneficios para las personas más mayores y, en especial, para aquellas que tienen enfermedades de demencia tales como, por ejemplo, Alzhéimer.

Esta técnica ayuda a que las personas recuerden experiencias positivas de su vida y conlleva a que afloren todo tipo de sentimientos positivos. Además, estimula las capacidades cognitivas del mayor, las cuales se ven afectadas negativamente con el paso del tiempo y se deterioran de forma progresiva, sino se impide.

En ese mismo sentido, la reminiscencia consigue que el anciano mantenga su propia identidad, tenga mayor autoestima y logre el auto-reconocimiento personal. De igual modo, el terapeuta consigue a través del diálogo que el paciente recupere, en la medida posible, la memoria.

Por sus múltiples beneficios tanto físicos como emocionales, así como el desarrollo de aspectos tales como la comunicación, entretenimiento y socialización de los más mayores, las residencias geriátricas están incorporando esta novedosa técnica a sus servicios.

Las sesiones suelen dividirse en dos fases. En la primera, el terapeuta entrega a la persona una imagen o un relato breve sobre algo de su pasado. Tras ello, el paciente comienza a hablar sobre todo lo que le evoca o rememora ese recuerdo en concreto.

Ancianos que pierden la fuerza física

Noticia número 10

Los ancianos suelen perder bastante fuerza física a causa del paso de los años y necesitan llevar algún tipo de ayuda, ya sea un bastón, un andador o,  incluso, una silla de ruedas. Además de ver afectada su capacidad motora también pierden capacidad visual y auditiva, lo cual les coloca en una situación de riesgo ante cualquier tipo de actividad diaria que se les pueda presentar.

Tareas normales como bañarse o ducharse solos, llevar o trasladar un objeto de una habitación a otra de la propia casa o hacer posturas como, por ejemplo, agacharse o esquivar un objeto del suelo pueden convertirse en todo un reto. Las personas más mayores, en algunos casos, se pueden encontrar bastante incapacitadas e impedidos a la hora de hacer todo este tipo de  acciones.

En ocasiones, la casa puede convertirse en un lugar lleno de obstáculos para las personas de la tercera edad. Por eso, es importante acondicionar las casas con el fin de evitar que puedan darse lugar accidentes que puedan conllevar lesiones para la salud. En ese sentido, se puede pensar en poner barandillas en los pasillos y en las escaleras o colocar un asiento abatible en la ducha, entre otras opciones.

Adaptar el baño para la tercera edad

Noticia número 11

Las casas deben estar adaptadas a las necesidades de las personas que habitan en ellas. Por eso, cuando hay personas de la tercera edad viviendo se tiene que tener muy presente que pueden tener caídas con mayor facilidad si las habitaciones  presentan algún tipo de dificultad u obstáculo.

Los cuartos de baño son los principales lugares donde se producen los accidentes domésticos de las personas más mayores. En ese sentido, es importante adecuar el lugar con una serie de detalles a tener en cuenta.

En primer lugar,  la puerta del cuarto de baño debe abrir hacia fuera o ser de sistema corredera para hacer que la persona pueda acceder al interior sin ningún tipo de dificultad.

A continuación, los elementos del cuarto de baño tales como, por ejemplo, el inodoro, deben estar distribuidos de forma que la persona no encuentre ningún tipo de impedimento o problema para utilizarlos. Además los accesorios deben situarse a una altura no superior a los 120 centímetros.

En cuanto a la bañera, debe de  sustituirse por un plato de ducha que se encuentre a ras de suelo o que sea de obra.  De igual modo, se recomienda colocar barras para que la persona pueda sujetarse y se sienta mas segura.

Prevención de caídas en la tercera edad

En la tercera edad la prevención de caídas es muy importante, ya que pueden desencadenar lesiones graves que disminuyan la calidad de vida y el bienestar social de la persona. Algunas de las recomendaciones que se hacen son:

  1. Levantarse de la cama o del sillón con cuidado y muy despacio.
  2. Evitar el uso de alfombras o tapetes que puedan ser causantes de un tropiezo.
  3. Iluminar de forma adecuada las habitaciones de la casa.
  4. Utilizar pasamanos en el cuarto de baño.
  5. Usar zapatos de tacón bajo y evitar ir descalzo o en calcetines.
  6. Tener el suelo seco y sin irregularidades.
  7. No llevar prendas de vestir demasiado largas o incomodas.
  8. Quitar las cosas con las que se pueda tropezar y mantener la casa ordenada.
  9. Colocar barandillas a ambos lados de las escaleras.
  10. Usar bastón o andador, en el caso de ser necesario.

Asimismo, se recomienda llevar consigo un teléfono inalámbrico que evite tener que ir rápido para cogerlo cuando llaman, además de que esté a mano para poder realizar cualquier llamada en caso de emergencia.

Por otro lado, cuando se sale de la casa también hay que extremar la precaución. Se debe utilizar un calzado que sujete bien y tenga suela de goma, caminar por las zonas verdes cuando la acera resbale y echar sal en aquellas zonas que estén con hielo o nieve. 

Plan de actividades para mayores

Hay un sinfín de actividades que practicar cuando se llega a la tercera edad y es que en las residencias de ancianos se ofrece un amplio abanico de posibilidades con el fin de desarrollar aspectos tales como la creatividad o la autoestima. Otras actividades a destacar son:

  • Huerto ecológico. El uso de la horticultura aporta multitud de beneficios tanto en las capacidades físicas, cognitivas como sociales de la persona. Además, ayuda a la interacción con otros residentes.
  • Pintura o escultura. A través del aspecto artístico los mayores desarrollan la imaginación y crean experiencias.  Con ello cogen más confianza y estimulan sus propios sentidos.
  • Redacción de cuentos. Otra de las actividades que fomenta la socialización y activa la capacidad mental es la de la escritura. A través de ella idean y crean historias con las que dejar llevar la imaginación.
  • Fotografía. Se trata de una forma muy entretenida de pasar el tiempo, con la cual se aumenta el ingenio y se aumenta la motivación por el entorno. Asimismo, con la creación de un álbum fotográfico se amplifica la memoria.
  • Manualidades o laborterapia. Desarrollar cualquier actividad como la carpintería o la jardinería, según las capacidades de cada una de las personas, fomenta la participación de los residentes en la comunidad y consigue un envejecimiento más activo.