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Enfermedades de transmisión sexual: inflamación de la vagina

Enfermedades de transmisión sexual: inflamación de la vagina

Uno de los principales problemas ginecológicos y que, por tanto, se repiten con frecuencia en la zona vaginal son las inflamaciones de la vagina. Es motivo de consulta recurrente para los ginecólogos en Málaga y que les afecta a un alto porcentaje de las pacientes que reciben. Sus causas pueden ser muy diversas y se van a analizar algunas de las causas más frecuentes de dicha inflamación.

Algunas de las causas puede tener origen en una transmisión sexual y entre esta vía de contagio destacan las colpitis específicas que se dan en la mujer sexualmente madura y que son fundamentalmente tres:

  • Tricomoniasis vaginal (Protozoo)
  • Moniliasis vaginal (Hongo)
  • Gardnerrella Vaginalis (Bacteria)

La gonococia no afecta a la vagina de la mujer madura ya que el gonococo tiene un desarrollo planimétrico, en superficie, y no profundiza. Sólo se observa vaginitis gonocócica en las niñas y en las ancianas, cuando el epitelio vaginal tiene menor grosor y donde los mecanismos de autodepuración fallan.

TRICOMONIASIS VAGINAL: Más molesta que las restantes. Esta enfermedad es debida a un protozoo: Trichomonas vaginalis; de forma piriforme y tetra flagelado. En uno de los extremos, el parásito presenta sus 4 filamentos y en el extremo opuesto existe una formación denominada exostilo. El núcleo se encuentra desplazado a un lado. Poseen una membrana ondulante. El tamaño es variable, pero en general miden entre 8-30 micras (entre el tamaño de un leucocito y el de una célula vaginal).El movimiento es característico por medio de sus flagelos. Este movimiento no es constante, sino que avanza en forma de latigazos, por golpes. Es muy sensible a la temperatura y a la desecación, por lo que su estudio microscópico debe de realizarse junto a la mesa de exploraciones, ya que durante el traslado al laboratorio se deseca. Tienen mayor tolerancia al PH vaginal y son patógenos facultativos de la vagina. Hay tres tipos de trichomonas descritos en la especie humana: trichomonas vaginalis (es el que nos ocupa), trichomonas oralis o bucalis (ciertos autores le achacan la piorrea) y trichomonas intestinalis. Se discute si son variedades de una misma especie, pero parece ser que son tres especies patogénicamente distintas: no se puede provocar tricomoniasis vaginalis con el trichomonas oralis. Pueden observarse en la orina de la mujer algunos parientes de este protozoo, pero no son tetra fagelados. Normalmente la enfermedad se transmite por vía venérea.

En la mujer, el tricomonas vaginalis vive, además de en la vagina, en los conductos excretores de las glándulas de Skene y de Bartholino, en el cuello uterino, en la uretra e incluso en la vejiga y recto, pudiendo producir, además de vaginitis, uretritis. Se ha comprobado que el 58% de los compañeros sexuales de las mujeres que padecen tricomoniasis también la padecen. El 15% de la población masculina parece ser portadora de tricomononas y el 40% de las uretritis masculinas están producidas por el tricomonas. El que transmite la enfermedad es el varón, en el que el trocomonas produce uretritis. En la mujer origina uretritis y vaginitis. Los síntomas dependerán de que la enfermedad curse de forma aguda crónica. En la fase aguda aparecen los siguientes síntomas descritos por los ginecólogos de Málaga:

  • Prurito intenso, sobre todo en las partes altas de la vulva
  • Micción con escozor y quemazón.
  • Dispareunta o coitalgia.
  • Leucorrea abundante, con flujo verde-amarillento, sero purulento, maloliente, con burbujas de espuma muy típicas pero no constantes, incluso puede contener sangre.

En la exploración con el espéculo se observa la vagina enrojecida hiperrémica, que afecta también a la portio uterina. Cuando la fase aguda pasa, decrece el enrojecimiento vaginal el cuello aparece con un punteado equimótico que son los vértices de las asas vasculares dilatadas. Esto le da al cuello un aspecto de frambuesa. Es frecuente que aparezca una vulvitis secundaria. A menudo las manifestaciones clínicas se agravan después de la regla. Incluso se han encontrado, a veces, tricomonas en la cavidad uterina. El paso a la fase crónica se produce por no tratarse o por tratarse incorrectamente. En la fase crónica disminuyen o desaparecen los síntomas, pero pueden exacerbarse en brotes agudos. Esta fase crónica asintomática se le llama fase de tolerancia.

El diagnóstico de sospecha vendrá dado por la clínica y la exploración. Para cerciorarse en el diagnóstico, el ginecólogo debe recurrir al examen del flujo en fresco: con un asa de platino se toma una gota de flujo y se mezcla con otra gota de suero fisiológico a 37 grados C. Con una lente media, sobre un fondo poco oscuro y con el diafragma bajo, se podrá ver moverse el protozoo (movimiento característico en oleadas). Pero esta técnica a veces da lugar a confusión, siendo mejor la observación con la técnica de gota pendiente. Con el examen en fresco se obtendrá el diagnóstico en una gran proporción de casos de tricomoniasis, pero en otras ocasiones será necesario recurrir a la tinción o al cultivo.

Una vez realizado el tratamiento, el ginecólogo debe hacer otro frotis para cerciorarse de la curación. Los criterios o requisitos de curación son:

  • No tener exagerada acidofilia
  • No tener una exagerada cariopicnosis
  • No tener un pH demasiado bajo
  • Las células no deben tener vacuelas, ni halos, ni cuerpos de inclusión.

La mayoría de las veces no será necesario recurrir al cultivo.

En toda tricomoniasis tiene que ser tratada tanto la mujer como su compañero sexual, pues si no se trata al contacto, éste sería el portador y las recaídas serán frecuentes. Durante el tratamiento los ginecólogos de Málaga tienen en cuenta:

  • Tratar también al marido o consorte
  • Suspender las relaciones sexuales
  • No tomar alcohol
  • Si la mujer está embarazada de menos de 12 semanas el ginecólogo realizará un tratamiento local, pero está proscrito el tratamiento por vía oral.

Si vuelve a aparecer la tricomoniasis (recidiva), se pensará en una reinfección porque solo hayamos tratado localmente la vagina y los tricomonas hayan quedado acantonados en la uretra, vejiga, etc. o porque el compañero no haya sido tratado.

MICOSIS VAGINALES: Las micosis vaginales son la presencia de hongos en la vagina. Como los hongos que la colonizan son las del género Monilia o Cándida, por lo que también se puede hablar de Moniliasis o Candidiasis, extendiéndose a todas las micosis. Las especies de hongos más frecuentes encontradas por los ginecólogos de Málaga en estas infecciones son la cándida albicans y la cándida krusei. La presencia de estos hongos no origina siempre necesariamente una inflamación, pudiendo ser su hallazgo un hecho casual, asintomático: encontramos micelios, hifas o esporas, pero sin síntomas. Pero lo más frecuente es lo contrario, es decir, que haya síntomas y no se encuentre nada, teniendo entonces que hacer una investigación exhaustiva. Son frecuentes las epidemias veraniegas en playas, piscinas, etc. Los ginecólogos de Málaga se encuentran habitualmente con estas situaciones. El hongo no se deseca con el calor. Como factores que favorecen esta micosis tenemos:

  • Uso de antibióticos y de antiinflamatorios (sobre todo corticoides).
  • Toma de anovulatorios durante mucho tiempo.
  • Tratamientos inmunodepresores prolongados.
  • Enfermedades consuntivas que disminuyen las defensas.
  • La diabetes.
  • El embarazo (aumenta el glucógeno en la vagina, produciéndose una mayor acidez, que suprime otros organismos).
  • Enfermedades crónicas y mala higiene.

Síntomas principales: Son parecidos a los de la tricomoniasis. Los ginecólogos de Málaga describen los siguientes síntomas y signos:

  • Prurito intenso en vulva y vagina.
  • Escozor miccional.
  • Dispareunia.
  • Molestias o irritación en el glande del compañero, tras el coito.
  • Leucorrea típica, aunque no es constante. Se trata de un flujo espeso, blanquecino, como leche cuajada (requesón), adherido a las paredes de la vagina, en forma de placas. Estas al desprenderse presentan una zona roja sangrante.
  • Enrojecimiento de la vagina (al explorarse es doloroso).

La Ginecología en la Antigüedad

La Ginecología en la Antigüedad

La evolución de la ginecología y la obstetricia ha sido enorme en los últimos decenios con la incorporación de la ecografía ginecológica y otras pruebas diagnósticas de última generación. Si a día de hoy podemos difícilmente imaginar cómo eran las cosas hace un siglo, pensar cómo se las arreglarían en la época prehistórica o en la Antigüedad es tarea casi imposible.

En la época prehistórica, la mujer embarazada daba a luz en la soledad. Se alejaba de su grupo o comunidad y, apartada e intentado producir el menor ruido posible para no atraer a depredadores y fieras, adoptaba por instinto una posición en cuclillas, ya que así le era más fácil dar a luz. Separaba al bebé de la placenta y cortaba el cordón umbilical con una piedra afilada.

La primera constancia que tenemos sobre la existencia de la ginecología se remontan aproximadamente al año 1.800 a.C., con los papiros encontrados en el poblado egipcio de Kahun. Estos papiros recogen una tradición de conocimientos médicos sobre ginecología y obstetricia que pueden remontarse, al menos, a 3.000 años a.C. Estos documentos recogen tratamientos para enfermedades del útero, ovarios o la vagina, formas de diagnosticar el embarazo e incluso fórmulas contraceptivas, como un preparado con miel, carbonato sódico y heces de cocodrilo u otra receta anticonceptiva intravaginal con resina de acacia, leche agria y espigas de acacia. Lo más curioso es que investigaciones actuales han demostrado que estos elementos que derivan de la acacia sí que tienen cierta eficacia como espermicidas, ya que inmovilizan los espermatozoides y los privan de la movilidad necesaria. En la Antigua Grecia ya encontramos la distinción entre las obstetras o comadronas y las ginecólogas. Las obstetras se encargaban de atender los partos, mientras que las ginecólogas tenías como objeto de cuidado las enfermedades propias de la mujer.

Afortunadamente para nosotros, las cosas han cambiado radicalmente desde aquél entonces y nuestros ginecólogos en Málaga están al tanto de los últimas investigaciones y estudios en Ginecología y Obstetricia y están equipados con la más avanzada tecnología para el cuidado de la salud de la mujer y de su bebé. BonoMédico pone a su disposición al mejor Ginecólogo en Málaga que le ayudará en todo lo que necesite por sólo 39 € la consulta.

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