Cirugía traumatológica en Madrid

Tratamientos de primer nivel al mejor precio

  • Cirugía traumatológica: noticias relacionadas

    ¿Qué tipo de anestesia se utiliza durante el tratamiento quirúrgico?

    Con la evidente finalidad de impedir que el paciente experimente cualquier tipo de dolor, en una intervención de artroscopia de rodilla pueden utilizarse cuatro clases diferentes de anestesia:

    1. Anestesia raquídea: También denominada anestesia regional, se utiliza a través de una inyección en la columna vertebral del paciente, que permanecerá consciente durante el tiempo en el que se practica la intervención, pero que tendrá insensibilizadas las piernas y no experimentará ninguna clase de dolor de cintura para abajo.
    2. Bloqueo del nervio femoral: Constituye una variedad de la anestesia raquídea, pues se inyecta en la zona de la ingle, alrededor del nervio. En este caso el paciente sí se encontrará dormido mientras se realiza la operación, por lo que se precisa un menor empleo de anestesia general para inhibir el dolor.
    3. Anestesia local: En este caso, los fármacos anestésicos se aplican en la rodilla directamente para así insensibilizarla. Además, aunque el paciente no se encuentre dormido, se le puede administrar alguna clase de relajante que le calme la ansiedad.
    4. Anestesia general: Mediante esta clase de anestesia, el paciente permanece completamente dormido para evitar que sienta dolor alguno.

    ¿Qué ejercicios son más recomendables para la cadera?

    Los pacientes que se han sometido a una artroscopia de cadera temen volver a lesionarse y es por este motivo por el que deciden aminorar sustancialmente su actividad física. No obstante, esto no resulta aconsejable, ya que puede acarrear consecuencias tales como el aumento significativo de peso, que se traduciría a su vez en un exceso de presión sobre la cadera, piernas, rodillas y tobillos.

    Para evitar llegar a esta situación, le proponemos una serie de actividades que usted podrá realizar sin ningún problema desde el mismo día que recibe el alta médica con el objeto de recuperar la fuerza de la rodilla.

    Entre la primera y segunda semana debe hacer las siguientes actividades:

    • Estando de pie, puede alzar la pierna lo máximo posible, formando un ángulo de entre 45 y 90 grados.
    • Separe la pierna del lado en el que se le practicó la cirugía y procure alcanzar un ángulo de entre 60  y 30 grados.
    • Gire los pies hacia dentro y hacia afuera.
    • No alce las piernas, no las flexione ni las gire.

    Entre la tercera y cuarta semana intente realizar los mismos ejercicios. Eso sí, si utilizara muletas, procure emplear solo una.

    ¿En qué consiste la artroscopia de hombro?

    Es uno de los tipos de intervención quirúrgica más empleados en el tratamiento de las lesiones de hombro. Su procedimiento consiste en realizar, en vez de un corte de grandes dimensiones, minúsculas incisiones a través de las que pueda penetrar el artroscopio -un telescopio con cámara- y ofrezca una nítida visión de toda la articulación. En los demás orificios diminutos se introducirán el resto de utensilios de cirugía para poder proceder a la reparación.

    La artroscopia de hombro suele realizarse de manera ambulatoria y emplea anestesia general. El dolor postoperatorio y la inflamación son bastante reducidos, ya que ni los músculos ni los tendones se ven seccionados. Es por ello que la recuperación también resulta bastante rápida.

    Este tipo de intervención está aconsejada cuando se presenten las siguientes lesiones:

    • Fracturas de la región del hombro
    • Depósitos de calcio
    • Hombro congelado - o articulación del hombro rígida-
    • Desgarros del cartílago labral
    • Lesiones del tendón del bíceps
    • Dislocaciones de hombro e inestabilidad, ligamentos dañados o desgarrados
    • Fragmentos de cartílago o hueso sueltos

    Dependiendo del caso concreto del paciente, la artroscopia de hombro se realizará de uno u otro modo: técnica de la escápula que cruje, de la articulación AC, etc.

    ¿Qué ejercicios se recomiendan tras una artroscopia de rodilla?

    Una vez transcurrido el necesario período de recuperación del paciente, este deberá efectuar ejercicios con regularidad para que su rodilla alcance la movilidad y la fuerza deseadas.

    De este modo, el médico le aconsejará que dedique, dos o tres veces diarias, unos 25 minutos a realizar ejercicios. Además, también es posible que le recomiende un plan de caminatas moderado, el cual irá aumentando poco a poco hasta lograr andar unos cuantos kilómetros.

    Será el terapeuta el encargado de controlar dicho plan de ejercicios y comprobar la evolución del paciente. En este sentido, existe la posibilidad de que este paciente piense que su progresión es excesivamente lenta o que incluso retrocede. Esto se debe a la inflamación o el dolor que puede experimentar la rodilla al realizar algún movimiento concreto. Con el objeto de evitar esta situación, aminorará el nivel de intensidad de la misma o incluso cesará en su realización hasta que se recupere. Descanse su rodilla, aplique hielo y, mediante un vendaje elástico, sujétela bien y elévela.

    Si usted se encontrase interesado en conocer algunos detalles más de esta intervención quirúrgica, le instamos a consultar a un cirujano ortopédico.

    La artroscopia de cadera

    Los pacientes mayores que sufren caídas -traducidas en fracturas- o aquellos cuyas articulaciones se encuentran más desgastadas son propensos a sufrir lesiones de cadera.

    Según sea el estado físico de la persona y la clase de lesión que se vaya a tratar, resulta necesaria una evolución médica previa a través de la que se identifique el grado del daño y si la intervención quirúrgica es precisa.

    Por lo tanto, existen dos cuestiones primordiales que determinan la realización de la artroscopia:

    1. Si existe una fractura previa y quedan restos de huesos que hay que remover, pues son los causantes del dolor que el paciente experimenta.
    2. Si el cartílago fijado en el extremo del hueso ilíaco se encuentra dañado, lo cual también es motivo de molestias y dolor.

    Por lo tanto, en aquellos pacientes que sufren una lesión de cadera, el dolor es el común denominador.

    El tratamiento médico suele iniciarse con la ingesta de medicamentos que procuren aliviar las molestias. Sin embargo, en la práctica totalidad de los casos, estos pierden su efecto paulatinamente y llegará un momento en el que se haga inevitable optar por la intervención quirúrgica para revertir esta situación.

    Preoperatorio de una artroscopia de hombro

    La artroscopia de hombro es aquella intervención quirúrgica que utiliza una minúscula cámara -artroscopio-, que se introduce a través de una pequeña incisión y mediante la que se examina el interior de la articulación. Si se detectara algún tipo de lesión, se procederá a la reparación de tejidos.

    Previamente a someterse a una artroscopia de hombro, el paciente deberá exponerle al cirujano qué medicamentos, hierbas o suplementos vitamínicos está tomando sin receta y durante los 15 días anteriores a la cirugía:

    • La ingesta de fármacos que dificulten la coagulación sanguínea puede ser aplazada.
    • El paciente debe informarse de los medicamentos que puede ingerir hasta el mismo día de la intervención.
    • Acudir al médico y que este le autorice a someterse a la operación si el paciente presenta diabetes, cardiopatía u otras patologías.
    • El paciente le comunicará a su cirujano si ha estado ingiriendo alcohol en exceso.
    • Cesar el consumo de tabaco en el caso de que el paciente sea fumador, ya que se dificulta sustancialmente la cicatrización de las heridas y la consolidación ósea.

    El médico deberá ser informado de si el paciente tiene algún resfriado, herpes, fiebre, gripe, etc.

    La artritis de rodilla

    Se trata de una patología degenerativa que provoca el desgaste del cartílago encargado de amortiguar los huesos de la rodilla -a modo de almohadilla- y evitando la fricción entre los mismos, permitiendo la flexibilidad y enderezamiento de la articulación.

    Al ser una enfermedad degenerativa, suele empezar con un moderado dolor al doblar la rodilla y puede finalizar con la total desaparición del cartílago, por lo que se produce un continuo roce entre los huesos que conlleva a la aparición de espolones, otras estructuras óseas -y asimismo dolorosas-.

    Las principales causas de esta artritis son:

    • Pese a que también aparece en personas más jóvenes, la edad está considerada un factor primordial en esta aparición.
    • Factores genéticos. Usted puede presentar artritis de rodilla si en su familia existen antecedentes.
    • El sobrepeso y la obesidad, ya que se ejerce un exceso de peso sobre el apoyo corporal que supone la rodilla.
    • Fracturas, esguinces o distensiones a una edad temprana.

    Para detectarla, serán necesarias unas pruebas físicas y, probablemente, una radiografía mediante la que se determinará el estado en el que se encuentra el cartílago. Resulta muy aconsejable un temprano diagnóstico y la adecuada elección de un tratamiento que calme los dolores.

    Principales características de la artroscopia de cadera

    Las lesiones de cadera resultan bastante habituales, especialmente en aquellos pacientes mayores que presentan algunas fracturas derivadas de ciertas caídas o que sufren el desgaste de sus articulaciones por el sobreuso.

    Antes de practicar una intervención de artroscopia de cadera, el cirujano examinará al paciente, determinará la gravedad de su lesión y dictaminará si ésta precisa de cirugía o no. Aquí se consideran dos aspectos fundamentales:

    • Si existe una fractura anterior y los huesos rotos que permanecen el interior de la articulación provocan dolor en el paciente y requieren de su extirpación
    • Si el cartílago adherido al borde del hueso ilíaco necesita reparación, ya que también puede ocasionar distintas molestias

    No obstante, esta intervención quirúrgica puede estimarse oportuna en otras ocasiones con el mismo objetivo de aminorar el dolor en el paciente. Por ejemplo, cuando existe un síndrome de pinzamiento de cadera.

    Para procurar que la situación sea lo menos incómoda posible, existe la posibilidad de que el especialista aconseje en primer lugar un tratamiento con medicamentos. El problema surge cuando el efecto de estos fármacos tiende a desaparecer, momento en el que se hace inevitable decantarse por la práctica de la cirugía.

    Técnicas empleadas en una artroscopia de hombro

    Durante una intervención quirúrgica de artroscopia de hombro, el cirujano puede utilizar diferentes procedimientos según sea la necesidad del paciente:

    • Cirugía para la inestabilidad de hombros

    Es la cirugía practicada si el paciente presenta una rotura de rodete glenoideo en el borde de la articulación del hombro y que se compone de cartílago. Además, en la mayor parte de las ocasiones, los ligamentos adheridos a esa área se reparan.

    • Cirugía para el síndrome de pinzamiento

    En este caso, la intervención tiene como finalidad limpiar el tejido situado en la zona superior de la articulación del hombro, y el cual se encuentra inflamado o dañado. En diversas ocasiones, el cirujano corta un determinado ligamento -el ligamento coracoacromial-. Otras veces, el dolor tiene su origen en la inflamación que provoca el espolón.

    • Reparaciones en el manguito de los rotadores

    Se unen los bordes de los músculos y el tendón se adhiere al hueso mediante suturas. En la mayoría de ocasiones se emplean unos minúsculos remaches -o anclajes con suturas- a través de los cuales se facilita esta fijación del tendón al hueso. Tras la intervención de cirugía, no resulta precisa la retirada de dichos anclajes.

    Casos en los que resulta necesaria la artroscopia de rodilla

    Una artroscopia de rodilla resulta altamente recomendable en el caso de que se presenten una serie de complicaciones en dicha rodilla. Entre estos posibles problemas, resaltaremos los enumerados a continuación:

    • La membrana sinovial que reviste a la articulación está fracturada o simplemente inflamada
    • La rótula se encuentra desalineada, fuera de su posición, y hay que corregir esto
    • El cartílago presenta un determinado defecto que requiere de su reparación
    • El menisco -cartílago que protege el espacio existente entre los diferentes huesos de la rodilla- está roto y se necesita realizar una artroscopia de rodilla bien para extirparlo o bien para repararlo
    • Alguno de los huesos de la rodilla se encuentra fracturado
    • Un ligamento colateral se encuentra dañado o roto
    • Un Ligamento Cruzado Anterior (LCA) o un Ligamento Cruzado Posterior (LCP) también está roto o dañado
    • La existencia en la articulación de la rodilla de pequeños trozos de un cartílago roto
    • La extirpación de cierta inflamación que aparece detrás de la rodilla y que se encuentra repleta de líquido -conocida como quiste de Baker-, la cual en algunos casos puede estar originada por otro tipo de problemas como, por ejemplo, la artritis

    Riesgos derivados de una artroscopia de cadera

    Al igual que el resto de intervenciones quirúrgicas, la artroscopia de cadera lleva asociados diferentes riesgos que el médico deberá notificar al paciente antes de la operación.

    A continuación se enumeran los que se consideran más comunes:

    • Hemorragia en la articulación de la cadera.
    • Formación de un coágulo de sangre en la pierna.
    • Rigidez en la cadera cuando algún nervio se ha visto dañado.
    • Daños en el cartílago o en el ligamento de la cadera.
    • Infección en la articulación.

    Además, existen otros factores de riesgo que están relacionados con la anestesia -por ejemplo, si el paciente presenta alguna alergia a determinados componentes- o con diversas dificultades respiratorias.

    A pesar de que el procedimiento no resulta excesivamente complicado, sí es cierto que precisa de cierta experiencia por parte del equipo médico. Así, los especialistas realizarán diversos exámenes previos que servirán para comprobar si el paciente se considera apto para la cirugía.

    En este sentido, las personas más jóvenes pueden someterse a una intervención de este tipo sin ningún problema. En cambio, en el caso de las personas mayores, será el médico quien evalúe y dictamine la conveniencia de practicar la cirugía o no. Para ello, realizará una serie de análisis previos. Esto se debe a que debe extremarse la precaución respecto a las personas mayores, impidiendo que sufran caídas y daños en la cadera, pues se presentarían muchas más dificultades.

    De todos modos, usted deberá acudir a su médico si tiene cualquier tipo duda acerca de este procedimiento de cirugía.

    Características de una artroscopia de hombro

    Una artroscopia de hombro consiste en aquella intervención quirúrgica en la que se utiliza una cámara diminuta –conocida como artroscopio- que servirá de ayuda para analizar o reconstruir tejidos de dicha articulación. Dicha cámara se inserta tras haber practicado una pequeña incisión en la piel.

    Es en el hombro donde se encuentran una serie de tendones y músculos encargados de cubrir la articulación, sostener el brazo en la enartrosis y también permitir que el hombro consiga moverse hacia una u otra dirección.

    Se trata de una intervención que precisa de anestesia de tipo general, es decir, el paciente no se encontrará consciente -y, por lo tanto, no sentirá dolor- durante la misma. Aunque no resulta demasiado habitual, también es posible utilizar anestesia local con sedación, con lo que el paciente permanecerá dormido y tampoco sufrirá dolor alguno.

    El cirujano realizará una pequeña incisión en la piel a través de la que introducirá el artroscopio con vistas a proceder al examen del hombro. Ese artroscopio se encuentra conectado a un monitor de vídeo.

    A continuación, se examinan tanto los tejidos de las articulaciones del hombro como la zona situada en la parte superior de dichas articulaciones -ligamentos, cartílago, tendones y huesos-. Finalmente, se corrigen los daños en el tejido.

    Con el objetivo de reconstruir los posibles desgarros que existan en los tendones, los músculos o los cartílagos, el cirujano efectúa de una a tres incisiones –más pequeñas todavía- mediante las que introduce otra clase de instrumentos.

    ¿Cuáles son las principales lesiones de rodilla?

    Las rodillas se consideran el soporte del cuerpo, motivo de sobra por el que suponen una parte esencial del mismo, pues permiten la realización de actividades diarias como andar, correr, agacharse, etc.

    Debido a lo anteriormente comentado, una lesión de rodilla puede llegar a incapacitar al paciente, con las consiguientes complicaciones vitales que el mismo puede experimentar.

    Asimismo, dichas lesiones pueden extenderse a distintas áreas de la rodilla: huesos, cartílagos, músculos, ligamentos y tendones. Al producirse un fallo en alguna de estas zonas, se suceden esas situaciones en las que el paciente sufre molestias, incluso dolor, en el momento de andar, por ejemplo.

    Aunque suelan afectar a personas mayores especialmente, las complicaciones de rodillas son susceptibles de presentarse a cualquier edad. Sus causas poseen orígenes muy diversos: accidentes, traumatismos, caídas, ciertos deportes, torceduras, esguinces, etc.

    A la hora de realizar un diagnóstico mediante el que se verifique que el paciente en efecto presenta una determinada lesión en las rodillas, será necesario que el médico realice un examen físico con la finalidad de localizar el dolor y comprobar si se ha producido alguna inflamación. Además de dicho examen, también se ayudará de los antecedentes clínicos del paciente.

    Con la finalidad básica de obtener un diagnóstico más que evidente de la situación, se efectuarán una serie de pruebas como las radiografías, las densitometrías y resonancias magnéticas. Mediante ellas, se consigue concretar la zona exacta en la que se encuentra la lesión, así como determinar de qué tipo es y qué alcance tiene.

    Centros relacionados: traumatólogos en Madrid

    (Los centros y/o especialistas que aparecen a continuación no trabajan con Bonomédico. Se muestran solo a título informativo.)

    NombreDirecciónTeléfono
    Primera página Página anterior Página siguiente Última página

    Especialistas relacionados: traumatólogos en Madrid

    (Los centros y/o especialistas que aparecen a continuación no trabajan con Bonomédico. Se muestran solo a título informativo.)

    NombreDirecciónTeléfono
    Primera página Página anterior Página siguiente Última página