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Ansiedad: síntomas y tratamiento. Depresión y estrés.

Ansiedad: síntomas y tratamiento. Depresión y estrés.

La ansiedad o preocupación sobre los distintos aspectos de nuestra vida es una característica o emoción normal en el ser humano al igual que otras como la alegría, tristeza, rabia , etc y que le sirven para interactuar en sociedad. Es una sensación similar al miedo pero que a diferencia de éste tiene una causa interna y no externa y ambas tienen como función reaccionar ante situaciones de riesgo o peligro. La ansiedad como enfermedad o patología se define por los psicólogos de Madrid como una exagerada reacción emocional ante los distintos problemas que se presentan a diario y que se convierte en una fuente constante de sufrimiento. Su denominación médica es el TAG o trastorno por ansiedad generalizada.

Este trastorno es unos de los problemas psiquiátricos y psicológicos más comunes entre la población, con mayor incidencia en las mujeres y en el sector de la sociedad con menor nivel económico. La edad de inicio suele situarse en la barrera de los treinta años cuando la vida familiar y laboral presenta un alto índice de situaciones que puedan ser motivo de posible preocupación.

Los pacientes de esta enfermedad se convierten en sufridores permanentes, siempre encuentran una causa de preocupación y si se soluciona, aparece otra u otras: la situación económica, laboral, los hijos, la familia, la salud... siempre hay uno o varios motivos que justifican la ansiedad que se padece.

Los síntomas observados por los psicólogos varían desde un estado de nerviosismo, intranquilidad o inseguridad permanente hasta situaciones de pánico (más frecuente en mujeres) que suelen ir acompañadas de cefaleas, dolores de espalda o cuello, insomnio, taquicardias o cansancio crónico. A estos enfermos les resulta muy difícil relajarse, no son capaces de tomar decisiones, se asustan sin motivo, generan pensamientos muy negativos y tienen una importante falta de concentración. Otra de las manifestaciones físicas más frecuentes de la ansiedad es la aparición de tics nerviosos, sudoración excesiva, tartamudeo, dolor de estómago, mareos y nauseas. Si la enfermedad no es grave todos estos síntomas no impiden desarrollar una vida normal pero en episodios de gravedad pueden llegar a incapacitar a una persona.

Uno de los mayores problemas derivados de esta enfermedad es el riesgo de una posible dependencia del enfermo de sustancias de distinta índole (alcohol, drogas o ansiolíticos).Cualquier psicólogo de Madrid manifiesta que muchos pacientes acuden al especialista con la enfermedad bastante avanzada e insiste en la necesidad de un diagnóstico temprano. El tratamiento de esta patología dependerá de cada enfermo y se basa en dos líneas fundamentales:

  1. Farmacológica: a base de ansiolíticos y antidepresivos que reducen los síntomas muy rápidamente pero que no bastan por si sólo para el posterior control de la enfermedad (hay miles de personas que llevan años tomándolos y siguen con la enfermedad). Deben reducirse progresivamente, quedando prohibida la automedicación y acompañarse de un tratamiento psicólogico basado las técnicas cognitivas y conductuales.
  2. Técnicas cognitivas y conductuales: son técnicas guiadas por un psicólogo que incluyen desde la información básica del trastorno concreto, medidas para mejorar la autoestima, la autoobservación y posterior autocorrección de su conducta y emociones, eliminación de pensamientos negativos, técnicas de relajación, de correcta respiración, la mejora de las habilidades sociales y personales ante situaciones de conflicto.

Psicología infantil: Oligofrenias

Psicología infantil: Oligofrenias

Los cuadros infantiles que se presentan ante los psicólogos de Madrid son diferentes a los de los adultos, no sólo clínicamente, sino también en cuanto a los conceptos. Son distintos en cuanto que el niño es un individuo en evolución, dando un carácter en formación y con carácter transitorio frente los trastornos. En el niño, el estudio tiene menos expresividad en la entrevista que en el adulto. Se necesita mucho de la colaboración de los padres. Los grandes grupos de trastornos que se estudian son los siguientes:

  • Deficiencias intelectuales o instrumentales.
  • Encefalopatías diversas, que dan trastornos de base orgánicos.
  • Trastornos funcionales y psicosomáticos. Este grupo en el adulto no existe. Es frecuente el niño que viene con enuresis, insomnio, vómitos, etc... Detrás de los síntomas hay problemas psicológicos.
  • Neurosis y reacciones. Se dan fobias y trastornos, que por lo general, nunca llegan a ser una neurosis. Los niños pueden tener inicios de ideas obsesivas, pero es muy raro, por no decir imposible, que se desencadene una neurosis.
  • Psicosis. No existen psicosis semejantes a las del adulto. Cuando la gravedad del proceso es muy importante, algunos especialistas lo denominan psicosis, pero esto es bastante complicado de entender.

Por su importancia, deben destacarse las oligofrenias. El psicólogo en Madrid las estudia desde tres puntos de vista diferentes:

  1. Pedagógico: Retraso escolar, fracaso.
  2. Psicométrico: En los test correspondientes de inteligencia de valores inferiores a la normalidad.
  3. Sociales: Individuos incapaces de desarrollarse, adaptarse de una forma normal desde la infancia y que, llegando al borde de su evolución, tampoco pueden independizarse.

Son niños con retrasos de psicomotricidad, trastornos de personalidad, trastornos del lenguaje, etc...Los tres criterios anteriores no son ni incompatibles ni excluyentes. Las oligofrenias son deficiencias de causa orgánica, hereditaria, etc. Aunque existen distintas clasificaciones, vamos a basarnos únicamente en las que atienden al cociente intelectual. Tradicionalmente, los psicólogos de Madrid distinguieron entre:

  • Idiocia: menor de 20.
  • Imbecilidad: hasta 49.
  • Debilidad mental: de 49 en adelante.

Según el criterio de la OMS, los individuos con un coeficiente intelectual entre 1 y 0,7 no son oligofrénicos, pero tampoco son normales. Son niños de aprendizaje lento, con gran dificultad para el estudio. El retraso mental profundo correspondería a un coeficiente intelectual inferior a 0,2. Son personas tan profundamente deficientes en mentalidad, que son incapaces de protegerse a sí mismas contra peligros ordinarios. Necesitan ser cuidados para todo (aseo, comida...). Los valores que oscilan entre 0,2 y 0,34 corresponden al retraso metal severo. Desarrollan un lenguaje muy rudimentario. Prácticamente no es posible el aprendizaje. Entre 0,35 y 0,49 se habla de retraso mental moderado. Con alguna ayuda, pueden aprender a vestirse, pero son incapaces de gobernarse a sí mismos o a sus intereses. Tras un periodo intensivo de adiestramiento, controlan sus esfínteres y aprenden a alimentarse por sí mismos. El lenguaje es pobre y abstracto, aunque los grados más altos de este grupo son capaces de aprender a leer algunas palabras e incluso iniciarse en la escritura. Sin embargo, necesitan de una ayuda constante y supervisión. El nivel superior de las oligofrenias corresponde a valores entre 0,5 y 0,7: retraso mental leve. La educación especial puede serles muy útil, hasta el punto de poder adquirir los conceptos escolares de enseñanza primaria. Aprenden a realizar trabajos manuales y con ayuda están ciertamente capacitados para un empleo sencillo.

Aunque hay más causas de oligofrenia, las más importantes son las hereditarias. Los psicólogos de Madrid las clasifican en:

  1. Infecciones:
    • Prenatal: rubeola, toxoplasmosis, sífilis, etc...
    • Postnatal: meningoencefalopatías
  2. Intoxicaciones:
    • Prenatal: diabetes naterna.
    • Postnatal: Rh, Kernicterus.
  3. Alteraciones endocrinas:
    • Cretinismo.
  4. Alteraciones metabólicas:
    • Errores innatos en el metabolismo de los aminoácidos.
    • Errores innatos en el metabolismo de los lípidos.
    • Errores innatos en el metabolismo de los hidratos de carbono.
  5. Cromosopatías:
    • Síndrome de Down.
  6. Facomatosis o neuroectodermosis:
    • Neurofibromatosis (individuos que tienen en la piel manchas café con leche, dañado el acústico, neurofibromas).
    • Angiomatosis cerebrotrigeminal.
    • Esclerosis tuberosa.
  7. Anomalías craneoencefálicas:
    • Hidrocefalia, macrocefalia, etc...

Las oligofrenias deben distinguirse del síndrome de lesión cerebral mínina que Freud llamó síndrome de parálisis infantil. También se conoce como lesión cerebral mínima de Little, y otros nombres. El concepto inicialmente es claro: un conjunto de síntomas debidos a lesiones centrales, principalmente obstétricas. Posteriormente los psicólogos le llegaron a designar síndrome de disfunción cerebral. Como causas se consideran las influencias genéticas y, sobre todo perinatales; periodo de mielinización, preparto y de los seis meses hasta el año post-parto. Influyen virus, accidentes obstétricos, lesiones orgánicas diversas. Deben de producir lesiones mínimas. Se debe hacer un estudio retrospectivo. Se manifiesta habitualmente al comienzo de la escolarización, cuando llaman la atención los trastornos de la conducta y las dificultades de aprendizaje, aunque ya había síntomas que habían pasado desapercibidos.

Los psicólogos de Madrid los describen como niños inteligentes, con trastornos de la escritura, dificultades de la atención, del aprendizaje, trastornos perceptivos, de ejecución, emocionales, de conducta. Fallos sensoriomotrices, hipercinéticos o hipocinéticos, y con una afectividad extraña. Suelen encontrarse deformidades en la constitución: la cara puede ser asimétrica, anomalías en la implantación de las orejas, pelos y sobre todo dientes, paladar con tendencia exagerada a la concavidad; las deformidades de los dedos son las más significativas. La mano en general es tosca, la palma es poco flexible y los dedos parten de ella como palos o bastones, sin la independencia que le es propia. No se mueven aisladamente, cada uno depende de sus compañeros para llevar a cabo cualquier función. Los dedos presentan ligeras deformidades. Una muy importante es el dedo en "bayoneta", que no logra extender completamente la articulación metacarpofalángica y entre la primera y segunda falanges, sobresaliendo así por el plano dorsal de los demás. El cuarto dedo suele ser el más afectado, el cual, por otra parte, acostumbra a ser más corto que el segundo con la mano recta.

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