Digestivos en Madrid

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Colitis Ulcerosa

Colitis Ulcerosa

La Colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal de causa autoinmune. El intestino grueso se ve afectado a consecuencia de una afectación del sistema inmunológico, pudiendo afectarse desde el ano hasta el ciego. No afecta a otras partes del tubo digestivo pero si puede afectar a otras partes del cuerpo, produciendo serias complicaciones. Suele evolucionar en forma de brotes, entre los cuales puede estar asintomático. Los especialistas digestivos en Madrid pueden tratar los síntomas de la enfermedad pero no hay un tratamiento que la cure de forma definitiva.

Respecto a las causas de la colitis ulcerosa señalar que los digestivos no conocen unas causas claras de esta enfermedad, aunque si se habla de diversos factores que pueden intervenir. Parece que hay una relación con factores genéticos pero también se hablan de factores infecciosos, medioambientales (es una enfermedad más frecuente en las ciudades que en el mundo rural), psicológicos (el estrés es un factor desencadenante de episodios de colitis ulcerosa), alérgicos,...

Los síntomas suelen cursar en forma de brotes de forma que hay largos periodos en los cuales no hay ningún tipo de síntomas. La clínica más frecuente de la colitis ulcerosa es: diarrea con sangre, dolor abdominal, tenesmo,... A través de estos síntomas el especialista digestivo puede llegar al disgnóstico de sospecha. Por esto cada especialista digestivo de Madrid recomienda acudir al médico ante cualquiera de estos síntomas.

Para el diagnóstico definitivo es muy útil la colonoscopia gracias a la cual se aprecian las lesiones típicas que aparecen en el intestino en un paciente con colitis ulcerosa. También es útil para el diagnóstico la realización de un enema opaco, que es una prueba en la cual se introduce una sustancia por el ano y se realizan radiografías. El tratamiento de la colitis ulcerosa varía en función de la clínica del paciente, es decir, de la gravedad del cuadro que presente. Se puede usar sulfasalazina, corticoides, ciclosporina,...

La evolución de los pacientes con esta enfermedad ha mejorado en estos últimos años gracias a los avances médicos pero hay que señalar que en algunos casos puede ser necesaria hasta la extirpación quirúrgica del Colón.

Síntomas de Problemas de esófago

Síntomas de Problemas de esófago

El aparato digestivo se compone de una serie continua de órganos tubulares, que se extiende desde la boca hasta el ano. Su misión es digerir los alimentos y absorber los productos de esta digestión; para ello deben transitar por sus diversos segmentos, hasta que son eliminados los residuos.

La pared de estos órganos tubulares está dotada de musculatura para tener capacidad propulsiva y, en ciertas regiones, de glándulas secretoras de los jugos digestivos; en otros segmentos, la mucosa que tapiza el interior está especialmente adaptada a la absorción. Esta pared recibe la inervación necesaria para gobernar su actividad y, lo que es muy importante desde el punto de vista fisiopatológico, para captar estímulos nocivos y, por tanto, dolorosos. Asimismo está suficientemente vascularizada.

Por tanto, los trastornos, orgánicos o funcionales, tratados en consulta de los especialistas en digestivo de Madrid se refieren a las siguientes esferas:

motora: tránsito insuficiente o anulado, acelerado o en sentido contrario al normal secretora: mala digestión la absorción: mala absorción dolor en diversas zonas trastornos circulatorios: isquemia y hemorragias.

Si se tiene en cuenta que es el aparato digestivo el que proporciona al organismo los materiales que precisa, sus trastornos tienen una notable repercusión general en todo el organismo.

El hígado contribuye a la digestión mediante la secreción biliar, pero, además, tiene a su cargo una serie de misiones fundamentales metabólicas, de síntesis, antitóxica, entre otras. Tiene una situación estratégica para llevar a cabo algunas de estas últimas, pues le atraviesa la sangre de la porta, procedente del tracto gastroentérico, con lo que está en condiciones de actuar sobre las sustancias recién absorbidas.

Al ser variadas sus funciones, lo son también sus patologías destacando un síntoma, la ictericia, derivado de la perturbación de la función biliogénica, y un síndrome, el de hipertensión portal, resultado de interceptar la circulación de este territorio. Por otra parte, al ser un órgano con funciones múltiples y bien definidas, permite buenas exploraciones por los especialistas en digestivo de Madrid.

El páncreas proporciona otra de las secreciones necesarias para la digestión y su insuficiencia, a este respecto, se traduce en un trastorno de esta función. Por lo demás, aparte de ser también una glándula de secreción interna sus lesiones tienen también una semiología propia. El peritoneo, como todas las serosas, es una estructura muy sensible y dotada de una gran capacidad reactiva.

Por ello, destacan entre las manifestaciones de sus patología el dolor y las que derivan de la presencia de líquido en su cavidad.

El esófago comienza en la faringe, a nivel de la 6.a vértebra cervical y termina en el estómago, a la altura de la 10.a dorsal. Su longitud es de unos 25 cm. Está situado en el mediastino posterior, salvo los últimos centímetros, que son intraabdominales. Su mucosa es un epitelio plano estratificado, dotado de glándulas mucosas, y la capa muscular está constituida por músculo estriado en el tercio superior, es mixta en el medio y lisa en el inferior. En cuanto a la vascularización, el segmento inferior desagua su sangre venosa en ramas de la porta y de la cava superior, poniendo en relación ambos sistemas. Recibe inervación aferente y eferente del parasimpático. Los dos extremos del esófago son esfínteres estudiados por especialistas en digestivo de Madrid: el esfínter esofágico superior está integrado por el músculo cricofaríngeo y las fibras musculares circulares de la extremidad superior.

El esfínter esofágico inferior o, mejor, la función esfinteriana de la extremidad inferior del esófago, o cardias, es más complicada, ya que está asegurada por los siguientes elementos:

  • El vestíbulo, región situada por debajo de la inserción de la membrana frenoesofágica, cuya parte superior actúa como auténtico esfínter esofágico inferior;
  • La pinza diafragmática, que durante la inspiración ejerce compresión sobre el esófago;
  • el ángulo agudo que forman la conjunción de la pared izquierda del esófago y el fornix del estómago; de esta forma queda constituida una especie de válvula que, al desplazarse hacia la derecha y arriba, ocluye la desembocadura del esófago;

    comprimiendo al esófago intraabdominal. La función del esófago es conducir los alimentos y líquidos al estómago, es decir, la deglución, que pasa por tres fases, bucal, faríngea y esofágica, la primera voluntaria y las dos últimas involuntarias y reflejas:

Fase bucal: durante ella el bolo alimenticio, convenientemente lubrificado por la saliva, es impulsado, por la elevación de la lengua, hacia la faringe.

Fase faríngea: al llegar a la faringe se pone en marcha un reflejo, en virtud del cual se ocluyen sus comunicaciones con nariz y laringe y, al contraerse la musculatura faríngea y relajarse el esfínter esofágico superior, el bolo alimenticio pasan al esófago. El centro de este reflejo está situado en el bulbo.

Fase esofágica: si el material deglutido es líquido y la posición erecta el tránsito por el esófago depende de la gravedad. En otro caso, sólidos en cualquier posición o líquidos en decúbito, la progresión es obra de las contracciones peristálticas esofágicas. Cuando las ondas alcanzan la extremidad inferior, se relaja el esfínter esofágico inferior y de este modo el material transportado tiene acceso al estómago.

Se ha demostrado que la gastrina, una hormona que interviene en el control de la función gástrica, actúa sobre el esfínter esofágico inferior, promoviendo su cierre.

Los síntomas de las patologías principales del esófago observados en los pacientes de los especialistas en digestivo de Madrid son la disfagia, la regurgitación, el dolor y la pirosis. La disfagia es una sensación de detención de la ingesta en su camino desde la boca al estómago, que expresa un trastorno de la deglución. Son diversas las causas que perturban la fase bucofaríngea y las que afectan a la fase esofágica de la deglución:

Perturban la fase bucofaríngea las lesiones que despiertan dolor o reducen el espacio de las cavidades bucal y faríngea y, lo mismo, las que interfieren el reflejo que la rige, por interesar a las vías aferente o eferente, al centro o a los músculos efectores. Las más frecuentes son las siguientes:

lesiones dolorosas como estomatitis, amigdalitis y faringitis; lesiones ocupantes de espacio como los tumores, auténticos o inflamatorios, de la pared de estas cavidades o de las estructuras próximas; y las afecciones que interceptan el reflejo de la deglución como las afecciones del bulbo, polineuritis o miastenia. Las causas perturbadoras de la fase esofágica observadas por especialistas en digestivo de Madrid pueden ser orgánicas o funcionales:

  • Orgánicas, en las que las lesiones pueden ser estenosantes de la luz o anuladoras de la capacidad contráctil de la pared. Las causas de estenosis u obstrucción, a su vez, pueden ser intraluminares, parietales o extraparietales: Intraluminares como cuerpos extraños; Parietales donde las más importantes son el cáncer y las estenosis cicatriciales, consecutivas a inflamaciones. También pertenecen a este grupo las esofagitis y la úlcera esofágica, aunque fundamentalmente actúan provocando espasmos, y dos raros cuadros, el síndrome de Plummer-Vinson y el anillo esofágico inferior.

    En el primero, además de estar atrófica e inflamada la mucosa de la región superior del esófago, se desarrollan unas membranas que, a modo de diafragma, obturan la luz del esófago y en él se asocian a la disfagia glositis, con atrofia de las papilas y anemia hipocrómica por déficit de hierro. El anillo esofágico inferior es una formación de este tipo, constituida por tejido conjuntivo y muscular, que estrecha la luz del esófago cerca de su extremidad inferior. Extraparietales como tumores del mediastino y otras formaciones que comprimen al esófago desde fuera; así actúan también los divertículos esofágicos, cuando están repletos anulan la capacidad contráctil de la pared esofágica las lesiones de sus fibras musculares que tienen lugar en la dermatomiositis, afectación de las fibras musculares estriadas de la región superior, y en la esclerodermia, lesión de las fibras lisas de la mitad inferior.

  • Funcionales cuando los especialistas en digestivo de Madrid detectan los espasmos y la acalasia. Los espasmos esofágicos, difusos o circunscritos, pueden ser origen desconocido o reflejo de lesiones del mismo esófago o extrañas a él; y la acalasia es lo que realmente significa esta denominación, es decir, una falta de relajación del esfínter esofágico interior, a la que se asocia una disfunción de la musculatura lisa de la mitad inferior del esófago,por ser insuficiente la inervación parasimpática.

Existen una serie de características de la disfagia, por ser significativas para el diagnóstico. Se refieren a los siguientes extremos:

Localización ya que generalmente la sensación disfágica corresponde a la proyección de la lesión sobre el esternón; sin embargo, eventualmente puede ser referida al hueco supraesternal, cuando la lesión asienta en la extremidad inferior del esófago; Comienzo que suele ser lento y progresivo en las de causa orgánica, y brusco en las de origen funcional;

Desarrollo en el tiempo y que cuando la causa es orgánica, la molestia suele ser permanente y de intensidad creciente, en tanto que en las funcionales surge y desaparece sin regla fija; Relación con el tipo de ingesta ya que la disfagia orgánica es de sólidos, aunque a la larga, cuando la estenosis se transforma en obstrucción, se manifiesta también con los líquidos, mientras que en la funcional suele surgir la sensación extraña tanto al ingerir sólidos como líquidos.

Cuando la causa, además de interferir el tránsito esofágico, es capaz de originar dolor, la disfagia es dolorosa. Los especialistas en digestivo de Madrid observan dos tipos de consecuencias principales en la disfagia: la retención de los alimentos y líquidos por encima del obstáculo facilita su introducción en las vías aéreas, origen de inflamaciones pulmonares, neumonías por aspiración y, por otra parte, ante la imposibilidad de que progresen para ser sometidos a los procesos de digestión y absorción, el paciente se desnutre y deshidrata.

Regurgitación: Es la expulsión por la boca del contenido esofágico retenido por encima del asiento de cualquiera de las causas capaces de perturbar el tránsito esofágico y que según los especialistas en digestivo de Barcelona también puede proceder de divertículos esofágicos. Tiene lugar en virtud de las contracciones de la pared esofágica o, sencillamente, por la acción de la gravedad,y en este caso la regurgitación se manifiesta preferentemente durante el decúbito nocturno.

El material expulsado es el ingerido, alimentos y líquidos, mezclado con abundante moco, producto de la secreción de las glándulas mucosas, estimuladas por la retención; a veces, son reconocibles los alimentos ingeridos días antes, que, por estar en vías de descomposición, tienen un olor fétido. Se diferencia del vómito porque se desarrolla sin náuseas y sin que contribuya a la expulsión la contracción de la musculatura abdominal, y porque el material regurgitado no está digerido y no contiene ácido clorhídrico ni bilis.

Dolor Esofágico: La pared del esófago está dotada de quimiorreceptores y termorreceptores en la mucosa, y de mecanorreceptores en la musculatura, y es por ello que cursan con dolor las afecciones que suponen inflamación o ulceración de la mucosa, esofagitis, úlcera péptida, o aumento de la tensión intramural, por espasmo o distensión, como la que producen los alimentos y líquidos estancados por encima de una zona estenosada.

El dolor esofágico se localiza a la altura de la lesión, y puede irradiar hacia la espalda, los brazos, el cuello y el maxilar inferior, es decir, el dolor esofágico es semejante al cardíaco de la insuficiencia coronaria, lo cual es atribuible a que las vías implicadas son en parte las mismas. Entre las circunstancias que influyen sobre él destaca la ingestión de alimentos y líquidos, sobre todo si están muy fríos o muy calientes, son ácidos o contienen alcohol, que le exacerba.

Pirosis: Es una sensación de ardor que, desde el apéndice xifoides, asciende por detrás del esternón, hasta el cuello, e, incluso, hasta la faringe. Su causa más frecuente es el reflujo gastroesofágico, por incompetencia de los mecanismos que aseguran el cierre de la extremidad inferior del esófago; a su vez, la causa más frecuente de este trastorno es la "hernia del hiato", en la que el polo superior del estómago se introduce en el tórax a través del hiato diafragmático, con lo cual se disloca la extremidad inferior del esófago y los mecanismos de cierre pierden su eficacia.

Si discute si la sensación extraña es consecuencia de la irritación de la mucosa por el contenido gástrico refluido, lo que sí es seguro es que no es preciso que contenga ácido clorhídrico, o de la motilidad anormal del esófago terminal, pues existen argumentos a favor de ambas interpretaciones. La relación con el reflujo parece segura, pues actúan como circunstancias desencadenantes las que, como la inclinación del tronco hacia adelante, por ejemplo para abrocharse el cordón de los zapatos, o el decúbito, le favorecen.

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