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Tipos clínicos de ictericia

Tipos clínicos de ictericia

Se sigue utilizando por los digestivos de Huelva una clasificación de las ictericias que sólo reconoce la existencia de 3 tipos, que son los siguientes:

  1. Ictericia hemolítica o prehepática: Es denominada de esta forma por ser su causa más frecuente la hemolisis patológica, que, por tanto,reside antes del hígado.
  2. Ictericia hepática o hepatocelular: Intervienen en su génesis los mecanismos fisiopatológicos como la incapacidad de los hepatocitos para captar, conjugar y eliminar la bilirrubina y, además, el escape de bilirrubina conjugada a la sangre a través de rupturas de los pequeños conductos biliares intrahepáticos, ocasionadas por la distorsión de la arquitectura hepática. Corresponde a la ictericia de las hepatopatías difusas.
  3. Ictericia posthepática u obstructiva: lo que significa que la "obstrucción" puede ser también intrahepática y que el calificativo de posthepática es un tanto incorrecto.

Síntomas de las ictericias

Ante un paciente ictérico los digestivos de Huelva se preguntan a cuál de estos 3 tipos pertenece la ictericia, base de partida para ulteriores indagaciones, que conducirán a identificar la causa. Para ello existen una serie de datos referentes al disturbio del metabolismo de la bilirrubina y de otros detalles que concurren en el paciente:

  1. Datos referibles al disturbio del metabolismo de la bilirrubina: Interesa tener en cuenta los siguientes:
    • tipo de bilirrubina incrementada en el suero: se tratará de la indirecta o no conjugada, cuando el trastorno reside antes del retículo endoplasmático del hepatocito, o de la directa o conjugada, si el trastorno está situado detrás del mismo;
    • presencia o ausencia de bilirrubina en la orina: cuando la bilirrubina retenida es la directa, pasa a la orina —coluria—, pues al estar conjugada es soluble en agua y atraviesa el filtro renal; cuando se trata de la indirecta no hay coluria;
    • color de las heces y cantidad de urobilinógeno en las mismas: cuando el motivo de la ictericia es un aumento de la producción de bilirrubina las heces son muy coloreadas y contienen mucho urobilinógeno, ya que en este caso la .cantidad de bilirrubina que llega al intestino es supranormal; por el contrario, en el resto de los casos, en los que, por uno u otro motivo, la eliminación de bilirrubina al intestino es infranormal, las heces son pálidas y pobres en urobilinógeno;
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    urobilinógeno urinario: Interesa también a los digestivos de Huelva , pues tiende a aumentar cuando lo hace la cantidad del mismo producida y reabsorbida en el intestino —ictericias hemolíticas—, o cuando está reducida la capacidad del hígado para aceptarle —ictericias hepatocelulares—; por el contrario tiende a disminuir cuando es infranormal la cantidad de bilirrubina que llega al intestino, es decir, fundamentalmente, en las ictericias obstructivas.

    Con estos elementos de juicio se caracteriza cada una de las formas clínicas de ictericia como sigue:

  1. Ictericia hemolítica o prehepática a bilirrubina del suero aumenta a base de la indirecta —no conjugada—; no hay coluria; heces pleiocrómicas; urobilinógeno urinario aumentado, pues aumenta su absorción enintestino; y puesto que la causa más frecuente es una hemolisis supranormal, están aumentados los reticulocitos y también son positivos otros índices de exaltación de la eritrocateresis.
  2. Ictericia hepática o hepatocelular
    • aumenta la bilirrubina a base de la directa y la indirecta;orina colúrica; heces normales o hipocólicas;urobilinógeno urinario generalmente aumentado, pues los hepatocitos dañados no son capaces de captar el absorbido en el intestino; y como expresión del daño hepático, son positivas las pruebas funcionales de citolisis hepática, de reacción del mesénquima y de función hepatocelular.
  3. Ictericia obstructiva o posthepática:
    • aumenta preferentemente la bilirrubina directa;
    • orina colúrica;
    • heces hipocólicas o acólicas;
    • urobilinógeno urinario disminuido, por estarlo la absorción intestinal; y
    • son positivas las pruebas que exploran la permeabilidad de las vías biliares.
    • El principal problema que plantean las ictericias obstructivas es establecer si son intrahepáticas o extrahepáticas.

Hepatomegalia: La hepatomegalia, o aumento del tamaño del hígado, es uno de los signos fundamentales de la patología hepática que atienden en consulta los digestivos de Huelva. Puede ser a base de sangre o bilis, tejido conjuntivo y nodulos de regeneración, o expresar la existencia de una inflamación o tumoración, de una infiltración por células extrañas o del depósito de ciertas sustancias.

Teniendo en cuenta ésto, las causas de hepatomegalia pueden ser agrupadas como sigue:

  1. Hepatopatías circunscritas: absceso, tumor, quiste hidatídico.
  2. Hepatopatías difusas:
    • hígado de estasis de la insuficiencia cardiaca;
    • obstrucción de las vías biliares y estasis biliar;
    • hepatitis —víricas, bacterianas, parasitarias, etc.—;
    • ciertas formas de cirrosis (aumento de tamaño por fibrosis y nodulos de regeneración);
    • infiltración por células extrañas, por ejemplo, cuando se establecen focos hematopoyéticos en ciertas hemopatías, por células leucémicas,etc.; y
    • depósito de ciertas sustancias: hígado graso, glicogenosis, amiloidosis, etc..

La hepatomegalia es apreciada mediante la palpación y percusión, el estudio radiológico y la gammagrafía:

  1. Mediante la palpación y percusión por los digestivos de Huelva se demuestra que el borde inferior del hígado sobresale del reborde costal y se hace una valoración cuantitativa indicando el número de traveses de dedo que rebasa el límite normal —que es precisamente el reborde costal—. Al palpar el hígado interesa también prestar atención a estos tres detalles:
    • sensibilidad: es dolorosa, o al menos molesta, la palpación del hígado de estasis y del de los pacientes de hepatitis y absceso hepático;
    • consistencia: es blanda cuando la causa es la estasis sanguínea o biliar, en las hepatitis agudas, en el hígado graso, etc., y dura en las hepatitis crónicas, cirrosis y, sobre todo, en las tumoraciones; y
    • regularidad de la superficie: ésta es irregular, pues se palpan nodulos, en ciertas formas de cirrosis y, sobre todo, en los tumores.
  2. En las radiografías del tórax los digestivos de Huelva pueden apreciar cómo el hígado agrandado desplaza al diafragma derecho hacia arriba, y en las de estómago e intestino —con contraste— los posibles desplazamientos de estas visceras.
  3. La gammagrafía es un procedimiento de exploración que consiste en administrar un isótopo, que se deposita en las células hepáticas y grabar los impulsos emitidos por el mismo. De esta forma se obtiene una imagen que da idea de la forma y del tamaño de la viscera. Además, es muy útil para demostrar la presencia de lesiones circunscritas, pues al no existir en ellas células que capten el isótopo, aparecen como zonas mudas, es decir, no impresionadas.

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