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Residencias de ancianos en Cantabria

Cuando se habla de residencias de ancianos en Santander con frecuencia se hace referencia a residencias de válidos, residencias de asistidos y residencias mixtas. No obstante, esa terminología es más propia de un lenguaje teórico más que de la propia realidad.

El incremento de personas de la tercera edad en España ha provocado mayor demanda asistencial, mientras que cada vez se reduce más el número de residentes válidos.

En la actualidad son pocas las residencias de solo válidos o solo de asistidos, pues la demanda de los ancianos ha hecho que las residencias se conviertan en mixtas.

La residencia de ancianos en términos generales es un lugar de alojamiento donde las personas de la tercera edad reciben asistencia integral y pueden dar servicio a los ancianos desde que llegan hasta que fallecen o hasta que deciden, por ellos mismos o sus familiares, volver a sus casas. Es importante saber que las residencias en Santander no son hoteles ni hospitales, sino un nuevo hogar para los ancianos.

Todas las residencias de ancianos tienen perfectamente delimitadas sus líneas de actuación ante cualquier circunstancia que pudiese surgir a lo largo de la estancia, y es por ello que establecen una serie de protocolos de ingreso, de adaptación, de estimulación en planta, de psicogeriatría, de casos de conductas agresivas, etc.

El centro residencial para personas de la tercera edad es un establecimiento en el que las personas mayores de 60 a 65 años son acogidas en régimen de alojamiento y manutención y donde además reciben todos los cuidados asistenciales no hospitalarios que precisen.

En el mismo contexto, cuando se habla de centros residenciales también se les denomina residencias de mayores, residencias de ancianos o residencias de la tercera edad e incluso algunos les llaman residencias geriátricas.

Al hacer un poco de historia sobre los centros residenciales podemos darnos cuenta de que no son algo de la actualidad puesto que existen desde hace muchos años pero con el tiempo no solo han cambiado de nombre sino que también se han especializado. En el siglo XIX ya existían instituciones especializadas en la acogida de los ancianos. Mientras que en el siglo XX ya se mencionaban los famosos asilos, organizaciones reconocidas socialmente que funcionaron en las tres primeras partes del siglo anterior.

Diferencia entre los antiguos asilos y una residencia de ancianos

Los servicios y prestaciones que ofrecían los asilos en el siglo XX eran tan básicos que se limitaban a dar cobijo, alimento e higiene a los que llegaban a vivir ahí pues esto eran los únicos servicios que permitían las circunstancias socioeconómicas de esa época. Mientras que en una residencia de ancianos no sólo se brindan esos tres servicios básicos de los antiguos asilos, también se brindan servicios integrales a los residentes según las necesidades de cada mayor, para lo que se realiza una valoración geriátrica integral, además de contar con equipo de profesionales especializados en geriatría.

A partir de los años setenta fue que se dio un cambio relevante que llevó del concepto asilo al de residencia, asociado con los servicios asistenciales que prestaban. Sin embargo, ese cambio va más allá de una simple terminología e implica también la clase de servicios que se ofrecen y al modo de organizarlos. En las residencias de ancianos de Santander estos servicios se organizan y dirigen a dos tipos de residentes, el mayor válido y el mayor asistido en el centro.

¿Qué es un mayor válido?

Los mayores válidos son aquellas personas que aunque tienen más de 60, 70, 80, 90 años todavía son capaces de valerse por sí mismos y que no necesitan cuidados de ningún tipo por ser totalmente autónomos en las actividades de la vida diaria. En el caso de necesitar alguna ayuda por algún profesional de la residencia serán mínimas.

Servicios que ofrecen las residencias de ancianos en Santander al mayor válido

Para los mayores válidos, las residencias ofertan servicios muy parecidos a los de un hotel:

  • Alojamiento.
  • Manutención con dietas para las personas que tienen comidas especiales por alguna enfermedad.
  • Área de lavandería
  • Limpieza de la habitación y áreas verdes.
  • Dinámicas socioculturales: este servicio es fundamental para el bienestar de los mayores ya que permite que los residentes convivan con las demás personas, se entretengan con juegos de mesa, periódicos, charlas, bibliotecas, excursiones a balnearios, salidas culturales y viajes, conversen con otras personas fomentando la comunicación, actuaciones de grupo, etc. En definitiva fomentan la relación con los demás residentes logrando una vida más activa con los beneficios que ello conlleva.
  • Gimnasio para que sus integrantes hagan ejercicio siempre que un médico certifique que la persona está apta para realizar dicha actividad.
  • Peluquería.
  • Servicio religioso para las personas que desean asistir.

¿Qué es un mayor asistido?

Se les llama mayores asistidos o personas con discapacidad a aquellas que necesitan la asistencia de un profesional para llevar a cabo todas o algunas de las actividades de la vida diaria, por ejemplo, aseo personal, levantarse, caminar, comer, acostarse, recordar beber sus medicinas, autogobierno, etc.

Cuando hablamos de autogobierno nos referimos a las personas, que aunque se encuentren físicamente bien (sin dificultades de audición o sin padecer artrosis de cadera o de columna, por citar algunos ejemplos), padecen alguna patología grave del sistema nervioso central que le hace comportarse de manera inadecuada (alzhéimer, demencia senil en cualquiera de sus grados, ictus cerebral, etc.). A estas personas su patología les afecta tanto en la convivencia con otras personas como también en su propia seguridad, por lo que, por ejemplo, se debe contar con un protocolo de prevención de salidas involuntarias. También existen limitaciones severas en su autogobierno en aquellas personas afectadas por algún tipo de demencia, lo que les incapacita para ser considerados válidos. En este punto, es importante destacar que una gran cantidad de mayores internados en la actualidad en residencias de asistidos padecen algún tipo de demencia.

Servicios que ofrecen las residencias de ancianos de Santander al mayor asistido.

Por las limitaciones físicas o psicológicas descritas a este tipo de residentes se les ofrecen además de los servicios para los válidos otros más centrados en los cuidados del mayor.

Es fundamental que la residencia cuente con un servicio de enfermería, que estará integrado por un equipo de auxiliares de enfermería especializado en geriatría, coordinados por un especialista, de forma que garanticen los cuidados integrales diarios que necesiten los residentes según su grado de dependencia como acostarle, levantarle, higiene personal, hacerle cambios postulares, curas, aplicarle tratamientos, pedidos de medicamentos, preparación de la medicación, darle de comer, etc.

Los familiares del residente pueden estar tranquilos respecto a la cualificación de los profesionales del centro ante el tratamiento de posibles complicaciones de salud que puedan aparecer, pues cuentan con una serie de protocolos para ello: de alteraciones de nutrición, de actuación ante úlceras por presión -y también de prevención de las mismas-, de rehabilitación-fisioterapia, etc.

También dentro del equipo asistencial de profesionales es importante la presencia de uno o varios médicos en la residencia para que esté al servicio de los residentes. Hay que destacar que las residencias de ancianos de Santander son centros de servicios asistenciales y sanitarios especializados, pero ello no debe sustituir en ningún caso a la atención sanitaria pública o privada de cada residente (citas médicas, pruebas de laboratorio, intervenciones quirúrgicas, recetas, ingresos hospitalarios, etc.) y que debe ser prestada desde los servicios correspondientes, es decir, centros de salud y hospitales.

También las residencias al mayor asistido deben contar con otra oferta de servicios adicionales como el de fisioterapia, atención psicológica y el de terapia ocupacional, que proporcionará una asistencia más completa e integral a las personas que viven en la residencia.

De igual forma la residencia de mayor asistido debe contar con los siguientes recursos técnicos:

  • Camas articuladas con colchones antiescaras.
  • Grúas de movilización.
  • Aparatos de rehabilitación y fisioterapia.
  • Sillas de ruedas
  • Andaderas para adultos mayores.
  • Equipo de oxigenoterapia.
  • Elementos de sujeción para residentes que se caen del sillón.

Por otra parte, por las características de los residentes, muchos de ellos con limitaciones de movilidad o impedidos, un requisito imprescindible en las residencias de ancianos de Santander es la ausencia de barreras arquitectónicas que limiten la movilidad y accesibilidad de los mayores en el centro asistencial. De igual forma, las puertas y pasillos tienen que ser lo suficientemente anchos para la movilización de los residentes. Además la residencia debe contar con cuartos de baño amplios y sin ningún tipo de obstáculo ni bañeras. Algo que si deben de tener son rampas o ascensores como alternativas a las escaleras así como pasamanos en todos los pasillos.

Cuidados para los residentes asistidos

En las residencias de mayores asistidos no sólo reciben a personas de la tercera edad con limitaciones de movilidad, también reciben con especial dedicación a las personas mayores con demencias. En estos casos es necesario garantizar la seguridad de los residentes afectados por las demencias, sobre todo aquellos que padecen degenerativas. Estos mayores, aunque a veces es posible que estén muy bien físicamente (caminan perfectamente, etc.) pueden presentar importantes problemas mentales que los lleven a poner en riesgo su propia vida o la de los demás residentes, como por ejemplo, salir a la calle y no saber volver, tomar alimentos en mal estado, incluso beber detergentes, lejías, encender fuego sin ser conscientes del peligro que cualquiera de estas acciones significa para ellos y para los demás.

Las residencias de ancianos en Santander tienen muy presentes todos estos riesgos de modo que garantizan al asistido toda la seguridad y protección que necesite. La residencia debe ofrecer un adecuado sistema de registro de datos, de forma que haya registro de la situación diaria de cada residente desde su ingreso, así como de su evolución durante todo el tiempo que está en el centro. Algunos de esos instrumentos son la historia clínica, la historia psicosocial y la historia administrativa.

Al contrario que los centros de día, tienen implantados diversos protocolos de funcionamiento que rigen la vida de la residencia como son la valoración del uso de sujeciones físicas, de hospitalización, de casos de defunción, etc.

Estas son las opciones en la residencias de ancianos de Santander: unas para pacientes asistidos y otras para mayores válidos, aunque como mencionamos en un principio hoy en día se cuenta con residencias de mayores mixtas.

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Alimentar a pacientes con demencia senil

Las personas con demencia senil pueden presentar dificultades con la memoria, el lenguaje y la comunicación, así como con la alimentación, muchos de los problemas que se relacionan con la comida se originan por la tendencia a prescindir de las comidas, esto es porque han perdido los sentidos del gusto y del olfato o por olvido, también algunas personas de la tercera edad presentan problemas al tragar los alimentos.

Además de perder el interés por la comida y el agua, a muchos adultos mayores se les dificulta usar los cubiertos por lo que tienen incapacidad de llevarse la comida a la boca. Para que siempre se alimenten sanamente es necesario que un ser querido les prepare y sirva la comida, también pueden salir a dar un paseo diario o motivarle a ejercitarse para que se abra el apetito, no se les debe servir los alimentos muy calientes o muy fríos, porque no se los pueden comer, es necesario que se reduzcan todas las distracciones alrededor de las comidas como la televisión, se deben preparar comidas fáciles de comer pero que tengan un alto valor nutricional como el aguacate que ofrece grasa vegetal de calidad.

Pacientes con demencia senil

Las personas que padecen de demencia senil pueden tener dificultades con la comunicación y el lenguaje, la memoria, la higiene y la alimentación personal. Según los médicos los problemas en relación a la comida se originan por su tendencia a prescindir de las comidas, creada por el olvido o por una pérdida de los sentidos del olfato y del gusto, así como por una dificultad en la deglución o en la capacidad para tragar los alimentos.

Este tipo de pacientes, no solamente pierden su interés por la comida y por tomar agua, también tienen dificultades en controlar los utensilios por lo que muchas veces tienen la capacidad para acercar los alimentos a la boca, por eso sus familiares o cuidadores deben estar pendientes a la hora de la comida y acompañarlos para que no se sienta solo y además para evaluar la condición en la que está comiendo y ayudarles de ser necesario, por ejemplo cortarle la comida en trocitos, enfriarle la comida, acercarle el plato, preguntarle si necesita más sal o pimienta, así también se asegura de que se coma toda las porciones, que no la desperdicie y se conocen sus gustos o preferencias alimenticias.

Efectos beneficiosos de la actividad física en las personas de la tercera edad

Existen muchos estudios e investigaciones que demuestran de manera contundente que, en comparación con las personas de la tercera edad menos activas, los adultos mayores físicamente activas tienen menos tasas de mortalidad por todas las causas de hipertensión, diabetes tipo 2, cardiopatía coronaria, accidentes cerebrovasculares, depresión, cáncer de colon y de mama, así como un mejor funcionamiento del sistema muscular y cardiorrespiratorio, también tienen mejor masa y composición corporal.

También presentan más salud funcional, mejor riesgo de caídas, funciones cognitivas, se encuentran mejor conservadas, tienen menos riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves y tienen un perfil de biomarcadores más favorables para la prevención de enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y tienen mucha mejora en la salud ósea.

Además de esos beneficios, el simple hecho de realizar una actividad física permite que mentalmente las personas de la tercera se sientan más animadas, tienen un mejor humor, sienten ganas de relacionarse con otras personas, les da más apetito, y conservan sus ganas de seguir viviendo y disfrutando, ya que con la ayuda de los ejercicios físicos su cuerpo se siente mejor y les permite estar mejor mentalmente.

Acumulación de actividad física en la tercera edad

La acumulación de actividad física hace referencia a la meta de totalizar 150 minutos de actividad con una base de por lo  menos 10 minutos cada uno a lo largo de la semana, así se puede realizar 30 minutos de actividad de intensidad moderada cinco veces a la semana. Existen muchas recomendaciones que son válidas para todos los adultos mayores, independientemente de la raza, origen, sexo, nivel de ingresos, y otras características más.

Las recomiendas siempre son contemplando las discapacidades de los adultos mayores, siempre que se adapten a cada persona pero en función de su capacidad de ejercicio, así como de las limitaciones y de los riesgos que presenta para su salud.

Las personas de la tercera edad que son inactivas o que tienen enfermedades limitantes ven mejoras en su salud en alguna medida si pasan de la categoría de sin actividad a una de cierto nivel de actividad. Las personas de la tercera edad que no siguen las recomendaciones para realizar actividades físicas deben intentar incrementar la duración, la frecuencia y por último la intensidad como una meta para cumplirlas, así podrá ejercitarse de la manera adecuada cuidando la salud.

La independencia de las personas de la tercera edad

Lo primero que se debe hacer para conservar la independencia de una persona de la tercera edad es examinar su casa para averiguar si cumple con las necesidades y las actividades cotidianas de manera confiable. Se deben revisar si los tapetes que están en el suelo se resbalan o pueden representar un riesgo al caminar. Se tienen que eliminar los cordones de aparatos eléctricos con los que se pueda tropear al dar el paso, también los cordones por debajo de alfombras que pudieran causar un incendio. También, se deben quitar los objetos que obstaculicen las escaleras o los pasillos, asimismo las escaleras deben tener barandales en ambos lados, para que sean más seguros. El cuarto de lavado debe ubicarse en un lugar de fácil acceso, sin escaleras, también tiene que haber buena luz dentro y fuera de la casa. Es importante que se verifique los interruptores, las perillas, los tiradores, sean fáciles de maniobrar, que la temperatura del agua caliente está programada por encima de 120 ⁰F y verificar si las fechas de expiración de los alimentos que se guardan el refrigerador y la alacena son adecuadas para evitar una intoxicación.

Factores que afectan la independencia de las personas de la tercera edad

Al llegar la tercera edad, se presentan muchos factores y condiciones que pueden afectar la independencia de estas personas. La salud física es un factor que influye en gran medida, si una persona padece de alergias, problemas cutáneos, deficiencias visuales, dificultades auditivas, incontinencias, pérdida o aumento de peso, dificultad para mantener el equilibrio, incontinencia, problemas dentales, lesiones o fracturas, enfermedades crónicas u hospitalizaciones recientes. Todas esas circunstancias médicas físicas pueden afectar la independencia si se presentan, pero también afecta la condición psiquiátrica, el Alzheimer o algún tipo de demencia y síntomas inusuales, como cambios de ánimo, dificultad para permanecer alerta, pérdida de la memoria, confusión, aislamiento, desorientación, falta de comunicación, tristeza, apatía, entre otros más.

Asimismo, la vida cotidiana puede afectar también, por eso se tiene que observar a la persona de la tercera edad en un día normal, se tiene que identificar señales de debilidad, si presenta falta de movilidad, si usa ropa limpia o buena higiene personal, como lavarse los dientes, peinarse, afeitarse, si tiene una dieta especial y si necesita usar aparatos de asistencia. Para movilizarse o para poder desempeñar sus labores cotidianas y fundamentales.

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