BonomédicoBlogVaricesVarices esofágicas

Varices esofágicas


Comentar
Publicado en Varices

Son muchas las clases de varices que hay. La mayoría de las venas que, a causa de una dilatación, provocan esta patología se encuentran localizadas en las piernas, los tobillos o los pies. No obstante, existe otro tipo de varices conocidas como las que pueden salir en el esófago, que son especialmente peligrosas por la zona del cuerpo en la que se localizan -la parte inferior del esófago- y por el riesgo de que lleguen a romperse, pudiendo causar incluso la muerte de la persona. Pero ¿qué son exactamente las varices esofágicas y por qué surgen?

Qué son las varices esofágicas

A nivel general, las varices en el esófago son vasos sanguíneos inflamados que están situados en las paredes de la parte inferior de este conducto que une la garganta con el estómago. Son venas anormalmente dilatadas, debido a una enfermedad del hígado, por las que fluye la sangre que en situaciones normales debería pasar a través del hígado. Uno de los principales problemas de que surjan este tipo de varices es el riesgo de que se inflamen de tal forma que lleguen a romperse, hecho que puede llegar a pasar en el momento en el que la presión ejercida en el interior de la vena varicosa sea más intensa que la resistencia de la pared.

Una vez cedidas las paredes de los vasos sanguíneos se produce una hemorragia que suele ser bastante abundante lo que supone un grave problema ya que la probabilidad de que el paciente muera como consecuencia de dicha hemorragia es de un 20%. Pero la rotura de las paredes de las venas no se produce en todos los casos, siendo más probable este hecho en pacientes con un nivel de desarrollo de enfermedad hepática más elevado.

Las varices del esófago crecen y se desarrollan conforme pasa el tiempo. Si bien cerca de la mitad de los pacientes con cirrosis evidencian venas varicosas cuando se les diagnostica esta patología, un 5% de las personas que en los inicios no tenían varices las desarrollarán a los largo del primer año. Asimismo, conforme más pequeñas, más probabilidad de que aumenten su tamaño conforme pasa el tiempo, con unas probabilidades de crecimiento de cerca del 10% por año.

Las varices en el esófago crecen y se desarrollan con el paso de los años.

Las varices en el esófago crecen y se desarrollan con el paso de los años.

Síntomas de las varices esofágicas

De forma general, lo más probable es que las personas que padecen enfermedad hepática crónica y varices esofágicas no suelan presentar síntoma alguno. Aunque en el caso de que se produjese alguna hemorragia el único síntoma podría ser la aparición de vetas oscuras o negras en las heces (denominadas melenas). En el caso de que este sangrado sea abundante sí que se pueden apreciar más factores, entre ellos:

  • Heces alquitranosas o con sangre
  • Mareos
  • Palidez
  • Síntomas comunes a los de la enfermedad hepática crónica
  • Vómitos o vómitos con sangre
  • En casos graves, la personas afectada puede padecer algún shock

Además de esto, cuando el problema con las venas dilatadas se extiende también a otras partes del cuerpo, también hay recomendaciones que sirven para detectar la aparición de varices en las piernas, así como cosas que se pueden tener en cuenta para prevenir que surjan o para curarlas con remedios caseros

Diagnóstico de varices esofágicas

Ante la sospecha de que el paciente pudiese estar sufriendo de varices esofágicas, en consulta el especialista le realizará primero un examen físico con la intención de determinar heces negras o con sangre mediante un examen rectal, presión arterial baja, frecuencia cardíaca rápida o signos de cirrosis.

¿Sabes que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta? Sin cuotas mensuales, sólo pagas si vas al médico. Consulta aquí como funciona.

Para determinar la existencia de algún tipo de sangrado, ya sea abundante o no, el especialista dispondrá la realización de determinadas pruebas. Entre ellas:

  • Esofagogastroduodenoscopoia. A través de la introducción de una cámara unida a una sonda flexible, el especialista podrá analizar las vías digestivas altas. Este tipo de pruebas está recomendada para pacientes que diagnosticados recientemente de cirrosis leve o moderada. Mediante la aplicación de este método se consigue captar las varices esofágicas existentes y su tratamiento antes de que empiecen a sangrar.
  • Sonda nasogástrica. En la búsqueda de síntomas de sangrado, el médico introduce una sonda a través de la nariz.
  • Pruebas de imagen. Se utilizan tanto la resonancia magnética como la tomografía computarizada para el diagnóstico de este tipo de varices. Permiten el examen del hígado y la circulación en la vena portal.
  • Cápsula endoscópica. El paciente deberá ingerir una cápsula del tamaño de una vitamina que contiene una cámara que facilitará diferentes imágenes a su paso por el esófago.

Asimismo, uno de los métodos más empleados para detectar varices esofágicas es la endoscopia, una técnica que analiza tanto la presencia de venas varicosas como el tamaño y grosor de sus paredes. También es recomendable practicar una endoscopia en el momento en el que se diagnostica al paciente de cirrosis hepática.

Las varices esofágicas son venas con una dilatación anormal a causa de una enfermedad del hígado

Las varices esofágicas son venas con una dilatación anormal a causa de una enfermedad del hígado.

En este sentido, si bien cabe la posibilidad de que no existan evidencias de varices en ese momento se recomienda repetir la prueba a los dos años; en el que caso de que existiesen varices pero de un tamaño pequeño, se repetirá la prueba al cabo del año. Sin embargo, si las venas varicosas encontradas son demasiado grandes el paciente deberá someterse a otro tipo de tratamiento de forma inmediata.

Tratamiento de las venas esofágicas

Al igual que cuando hablamos del tratamiento de las varices en las piernas se dice que su primer objetivo es la extracción de las venas dilatadas a través de diversas técnicas para eliminar varices; en el caso del tratamiento de las venas esofágicas, la finalidad principal es detener lo antes posible el sangrado agudo, ya que de no controlarse puede derivar en la muerte del paciente. A la hora de tratar este tipo de sangrado, el especialista podrá optar por diferentes técnicas destinadas a detener esta fluidez de sangre:

  • Inyección de un medicamento coagulante directamente sobre las varices o colocación de una banda de caucho alrededor de los vasos sanguíneos sangrantes mediante endoscopio.
  • Empleo de un fármaco que constriña estos vasos sanguíneos (vasoconstricción).
  • Introducción de una sonda a través de la nariz y hasta el estómago e inflarla con aire para presionar las venas sangrantes

Si el especialista ha conseguido detener el sangrado de forma satisfactoria, se pasará a una siguiente fase de tratamiento mediante la prescripción de determinados fármacos o procedimientos médicos que logren prevenir hemorragias futuras. Por ejemplo:

  • Medicamentos denominados betabloqueadores que reducen el riesgo de sangrado
  • Colocación de venda de caucho alrededor de las venas sangrantes
  • Derivación portosistémica intrahepática transyugular. Este tipo de procedimiento logra crear nuevas conexiones entre dos venas del hígado con la finalidad de disminuir la presión de los vasos sanguíneos e impedir que se repitan los episodios de sangrado
  • Cirugía de emergencia. Aplicada en raras ocasiones es la alternativa ante el fallo de otros tratamientos. Por ejemplo, la derivación portocava o la extirpación quirúrgica del esófago. Procedimientos que aumentan los riesgos al tratarse de cirugía abierta

Los paciente cuya enfermedad hepática haya derivado en varices sangrantes requerirán de forma general un mayor tratamiento para esta patología que puede llegar a incluir un trasplante de hígado.

Lo más probable es que el sangrado retorne, ya que las varices en el esófago sangrantes suponen un grado grave de desarrollo de la enfermedad hepática. Una de las opciones está en colocar una derivación lo que podría desembocar en una disminución del riesgo sanguíneo al cerebro, cambios en el estado mental o encefalopatía. Los riesgos de la aplicación de este tipo de técnicas conlleva las siguientes complicaciones:

  • Encefalopatía
  • Estenosis esofágica
  • Shock hipovolémico
  • Infecciones (neumonía, peritonitis)
  • Retorno de hemorragia tras el tratamiento

Causas y factores de riesgo

Una de las causas más comunes de la aparición de venas esofágicas es la cirrosis, ya que este tipo de patologías reduce el flujo de sangre que fluye por el hígado por lo que aumenta el riego en las venas del esófago. Como consecuencia las venas se ensanchan hasta llegar a romperse dando lugar a un sangrado intenso.

El objetivo del tratamiento de las varices esofágicas es detener lo antes posible el sangrado de las venas

El objetivo del tratamiento de las varices esofágicas es detener lo antes posible el sangrado de las venas.

Cualquier tipo de enfermedad hepática crónica podría derivar la aparición de varices esofágicas. otras causa que pueden provocar varices esofágicas son:

Si tienes algún problema de salud, recuerda que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta. Consulta aquí como funciona.

  • Cicatrización hepática grave
  • Coágulos de sangre
  • Infección parasitaria

Por su parte, los factores de riesgo responden a los siguientes problemas:



  • Presión alta de la vena portal
  • Varices grandes
  • Aparición de marcas rojas en las varices que indican un alto riesgo de sangrado
  • Cirrosis grave o insuficiencia hepática. Cuanto mayor sea el nivel de desarrollo de esta enfermedad del hígado, mayores serán las probabilidades de que las varices sangren
  • Consumo excesivo y continuado de alcohol. Si la persona que padece cirrosis encuentra la causa de esta patología en su consumo de alcohol aumentará el riesgo de hemorragia o sangrado cuanta mayores sean sus ingestas de este líquido
 
  • Artículo escrito por:
  • Doctor Luis Mérida Rodrigo

  • Especialista en Medicina Interna, enfermedad tromboembólica y riego vascular. Ecografía clínica. Valoración daño corporal.
  • Miembro del Comité científico de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna.
  • Hospital Costa del Sol. Hospital Quirón Málaga. Hospital Alta Resolución Benalmádena. Hospitén.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *