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Bronquitis crónica: tipos, síntomas y tratamiento


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Publicado en Enfermedades

Definición de bronquitis

Se trata de un tipo de enfermedad producida porque los conductos bronquiales, esto es, las vías respiratorias que llevan oxígeno a los pulmones, se inflaman. A lo largo de este artículo expondremos los tipos, síntomas y tratamiento de la bronquitis crónica, que es permanente y una de las dos clases de bronquitis junto con la aguda, cuya duración es limitada.

Entre las principales manifestaciones de ambos tipos de bronquitis destacan las siguientes:

  • Tos con mucosidad.
  • Problemas para respirar.
  • Fiebre moderada.
  • Dolor en el pecho.

Bronquitis crónica

Cuando la bronquitis es de tipo crónico, los bronquios inflamados generan una mucosidad muy abundante que dificulta la respiración a la persona y le produce mucha tos. Uno de los motivos por los que se produce esto es por fumar cigarros, respirar aire contaminado, humo o polvo durante mucho tiempo.

Los virus o bacterias pueden atacar a los bronquios irritados con facilidad, provocando que la enfermedad empeore y se alargue. Este es el motivo por el que las personas con bronquitis crónica atraviesan épocas en las que los síntomas son mucho peores.

La bronquitis crónica es una enfermedad que permanece y nunca llega a desaparecer por completo. En el caso de los fumadores, el dejar el tabaco servirá para que mejoren.

Con el tratamiento de la bronquitis crónica, los síntomas pueden disminuir, consiguiendo abrir las vías respiratorias y eliminar la mucosidad.

En casos extremos, el paciente puede precisar de terapia con oxígeno o rehabilitación pulmonar para llevar una mejor calidad de vida.

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Es, pues, una enfermedad crónica grave que, si se detecta a tiempo y se trata de forma conveniente, puede afectar menos al paciente.

Para estar mejor, será conveniente dejar de fumar y evitar el humo de otros fumadores. Los pacientes con bronquitis crónica grave no suelen recuperarse por completo.

Candidatos a sufrir bronquitis crónica

Prácticamente todas las personas pueden ser candidatas para sufrir una bronquitis crónica, pues es una enfermedad muy frecuente que cada año recoge millones de casos a nivel mundial.

A pesar de ello, hay sectores de la población más sensibles que pueden sufrirla más que otros grupos de edad, tales como ancianos, bebés o niños pequeños.

La edad en la que es más habitual encontrar pacientes con bronquitis crónica son los 45 años y la mayor parte de estas personas son fumadores. Por sexo, las mujeres son más proclives a sufrir bronquitis crónicas que los hombres.

El fumar a diario o las enfermedades pulmonares incrementan el riesgo de sufrir bronquitis. El contacto con el polvo, gases químicos o vapores que se dan en ciertas profesiones incrementan la posibilidad de sufrir dicha enfermedad. Los mineros, personal que fabrica tejidos, manipula cereales o producen animales de cría están más expuestos a padecerla que otros trabajadores.

La contaminación ambiental, las infecciones o alergias empeoran los síntomas de las personas con bronquitis crónica, sobre todo si además fuman.

Síntomas de bronquitis crónica

Los más característicos síntomas de la bronquitis crónica son los siguientes:

  • Molestias en el pecho.
  • Tos.
  • Sonido silbante al respirar.

Esta enfermedad causa una tos con gran cantidad de mucosidad. Es la típica tos que tiene el fumador o fumadora.

Estilo de vida con bronquitis crónica

La bronquitis crónica puede causar mucho malestar diario a quien la padece, que lo único que puede hacer es tomar medidas contra sus síntomas. Entre estas medidas estará el hacer un cambio de vida y visitar frecuentemente al médico para poder sobrellevar mejor la enfermedad.

En lo referente al cambio de vida, el paso crucial será dejar de fumar. Esto no es tarea fácil, pues de todos es sabido que el tabaco causa adicción y, por ello, el paciente necesitará apoyo médico para ir a terapia y dejar de fumar.



Otra cuestión importante será, en la medida de lo posible, evitar irritantes pulmonares como el polvo, los gases, los vapores y la contaminación del aire. De esta forma mantendrá los pulmones sanos.

Evitar las infecciones de virus y de bacterias lavándose a menudo las manos será fundamental para no contraer infecciones de este tipo. La persona con bronquitis deberá mantenerse alejada de otras que tengan gripe o resfriado y, en caso de contagiarse de alguna de estas enfermedades, acudirá de inmediato a su médico.

Comiendo sano y realizando ejercicio la bronquitis también mejora. En lo referente a una alimentación sana se recomendará consumir:

  • Frutas.
  • Verduras.
  • Cereales integrales.
  • Carnes con poca grasa.
  • Pescado.
  • Productos lácteos semidesnatados.

Además, se deberán evitar:

  • Grasas saturadas.
  • Grasas trans.
  • Colesterol.
  • Sodio.
  • Azúcar.

No obstante, será el médico el que mejor le aconseje en este sentido para poder llevar la alimentación que más le convenga en su caso.

Bronquitis aguda

La bronquitis aguda tiene su origen en infecciones o sustancias irritantes que afectan a los pulmones. Los virus del resfriado o la gripe suelen ser los que más originan este tipo de enfermedad.

Al ser virus que se contagian por el aire cuando alguien tose, también se pueden transmitir mediante el contacto físico -un ejemplo sería dar la mano sucia-.

En otras ocasiones la bronquitis la producen unas bacterias.

La duración de este tipo de bronquitis es de 10 días, aunque la tos puede durar varias semanas incluso no habiendo ya infección.

Los factores de riesgo que pueden influir en sufrir bronquitis aguda son:

  • Respirar humo de tabaco -propio o ajeno-.
  • Exponerse al polvo, gases y vapores.
  • La contaminación del aire.
  • El intentar no exponerse a estos aspectos ayudará a disminuir la posibilidad de sufrir bronquitis aguda.

La bronquitis aguda suele mejorar en pocos días, aunque siempre será bueno que el paciente que se sienta mal vaya al médico para que le confirme qué tipo de bronquitis tiene, el tratamiento a seguir y para que le vea cuando haya mejoría.

Síntomas de bronquitis aguda

Es frecuente que, tras sufrir un resfriado o gripe a causa de una infección, el paciente presente bronquitis aguda. Entre los síntomas del resfriado o gripe están:

  • Dolor de garganta.
  • Cansancio.
  • Fiebre.
  • Dolor articular.
  • Congestión.
  • Vómito.
  • Diarrea.

La bronquitis aguda se caracteriza, sobre todo, por una tos persistente que puede durar hasta 20 días. Esta tos puede ir acompañada de mucosidad incolora o mucosidad amarillenta o verdosa. Este último tipo es el que se tiene cuando existe una infección bacteriana. Aunque la infección haya desaparecido, la tos seca puede durar días o semanas. Existen otros síntomas como silbidos al respirar, fiebre leve o dolor en el pecho que están asociados a esta bronquitis.

Si la enfermedad empeora, la persona puede sentir que le falta el aliento al realizar cualquier actividad física.

Diagnosticar la bronquitis

Normalmente el médico, para poder diagnosticar cualquier enfermedad, debe analizar sus síntomas. Puede que le pregunte al paciente qué tipo de tos ha tenido o tiene, durante cuánto tiempo y con qué tipo de mucosidad cuando tose. Además, podrá preguntar sobre su historial médico, si tuvo recientemente un resfriado o gripe, si fuma o pasa tiempo con fumadores y si ha estado respirando aire con polvo, gases o vapores contaminados.

El médico auscultará al paciente con un estetoscopio en busca de sonidos atípicos como silbidos al respirar o cualquier otro que salga de los pulmones. Por otra parte, examinará la mucosidad para ver si es de origen bacteriano y analizará la concentración de oxígeno en sangre mediante un sensor que se pone en un dedo de la mano o pie. Para terminar, puede mandar que se realice una radiografía de tórax, unas pruebas de función pulmonar o unos análisis de sangre.

Resfriado común o bronquitis

Los niños son el sector de la población más proclive a padecer bronquitis. Pero muchas veces los padres no son capaces de diagnosticar la bronquitis y distinguir esta del resfriado común, pues aunque cada enfermedad tiene sus características propias, también tienen puntos comunes que pueden hacer dudar a los progenitores de que el resfriado sea realmente bronquitis.

El saber distinguir estas afecciones ayuda a actuar con rapidez y poner un tratamiento adecuado que corte de raíz todos los síntomas y evite que el pequeño empeore. En el resfriado, la nariz es la parte más afectada, provocando congestión y secreción nasal. Por lo general, estos síntomas duran de tres a cinco días acompañados de tos, dolor de garganta y estornudos.

Por su parte, la bronquitis se inicia como un resfriado común, con fiebre, tos seca y congestión y luego se desarrolla con mucosidades espesas, blanquecinas, amarillentas o verdosas. Otro síntoma que la acompaña es una sensación de presión en el pecho con ronquera y sonidos al respirar.

En un estadio más grave aparecen:

  • Neumonía con fiebre alta.
  • Dolor de espalda.
  • Tos con secreción.
  • Dolores musculares.

Como son enfermedades difíciles de distinguir, lo mejor es que cuando aparezcan los primeros síntomas, se vea que duran más de lo habitual y el niño se sienta muy mal y empeore, hay que ir a su pediatra para que le prescriba los medicamentos adecuados a su caso. De esta forma se podrá evitar que lo que tenga vaya a más.

Visitar al especialista

Las personas que sufren bronquitis deben visitar de forma regular a su médico para que les controle el tratamiento y les indique cómo van. El paciente podrá plantear durante la consulta todas sus dudas como por ejemplo si considera el médico conveniente que se ponga la vacuna de la gripe o neumonía cada año.

El médico, por su parte, puede considerar que es conveniente que el paciente se someta a una rehabilitación pulmonar. Esto es un amplio programa que existe para mejorar el bienestar de pacientes con problemas permanentes -crónicos- de respiración.

La forma en la que el paciente respira también influirá, por lo que el médico puede aconsejarle que respire frunciendo los labios para disminuir la rapidez con la que suele hacerlo, ya que en el caso de personas con bronquitis crónica es muy alta. Si respira más lentamente, el aire que entra y sale de los pulmones mantendrá las vías respiratorias despejadas durante más tiempo, facilitando la entrada y salida de más cantidad de aire de los pulmones. Así la persona podrá realizar mejor cualquier actividad física.

Esta clase de respiración consiste en respirar profundamente por la nariz y dejar salir el aire lentamente por la boca, con los labios fruncidos como si estuviera soplando algo. Así se duplica o triplica el tiempo de exhalación sobre el de inhalación. Algunos pacientes cuentan hasta dos al inhalar y seis al exhalar.

Tratamiento de la bronquitis

El tratamiento de la bronquitis crónica y de la bronquitis aguda irá encaminado a aliviar los síntomas para que el paciente respire sin dificultad.

Para la bronquitis aguda el médico puede aconsejar que el paciente:

  • Descanse mucho.
  • Beba gran cantidad de líquidos.
  • Tome aspirinas u otras medicinas para bajar la fiebre -si la tuviera-.

La bronquitis aguda no suele necesitar antibióticos para curarse, ya que estos no actúan contra el virus que causa la enfermedad. Pero si el origen de la bronquitis aguda es bacteriano, puede que el médico los recete en ese caso.

Un humidificador de vapor puede disminuir la mucosidad y aliviar los silbidos y el flujo limitado de aire. Si la bronquitis causa una especie de silbidos, puede que el médico estime oportuno que la persona utilice un inhalador con medicina para despejar las vías respiratorias. De esta forma se llega directamente a los pulmones. En el caso de que la tos persista, el médico recetará este tipo de fármaco para aliviar y disminuir este molesto síntoma.

Los pacientes con bronquitis crónica y diagnosticados además con enfermedad pulmonar obstructiva crónica también pueden necesitar medicinas para mejorar sus vías respiratorias y eliminar los mocos. Entre estas medicinas están los broncodilatadores -inhalables- y los esteroides -inhalables o en pastillas-.

Además de todo lo expuesto, en el caso de la bronquitis crónica el médico puede recetar también terapia con oxígeno para ayudar a respirar mejor y proporcionar al cuerpo el oxígeno que necesita.

El mejor método para tratar tanto la bronquitis aguda como la crónica es eliminar lo que causa la irritación o daño pulmonar, como puede ser el tabaco. También intentar no exponerse a polvo, gases o aire contaminado ayudará a minimizar los síntomas de esta enfermedad.

Prevenir la bronquitis

Ninguno de los dos tipos de bronquitis pueden prevenirse, aunque sí pueden tomarse medidas para que el riesgo de padecerlas sea menor. Para empezar, se dejará el tabaco y se intentará evitar exponerse al humo de otros fumadores, así como al polvo, gases o vapores y contaminación del aire. En este sentido, el paciente se puede cubrir la boca y nariz con mascarilla cuando pinte o tenga que estar cerca de otras sustancias que produzcan gases intensos. De este modo, protegerá sus pulmones.

El lavarse las manos con asiduidad disminuye la exposición a todo tipo de microbios.

Por otra parte, puede que el médico recomiende que se ponga la vacuna de la gripe cada año y la de la neumonía.

Prevenir la bronquitis en niños

Para prevenir la bronquitis entre los más pequeños, que son los que más la sufren, se recomienda mantenerlos abrigados, no exponerlos a bajas temperaturas ni de día ni de noche, así como protegerles la cabeza, manos y pies. Por otra parte, consumir abundantes líquidos como agua o zumos naturales mantendrá el cuerpo en un buen estado de humedad y propiciará que las fosas nasales no se resequen. Además, el consumo de vitaminas A y C es muy importante para evitar tanto la bronquitis como el catarro común. Dichas vitaminas se pueden encontrar en la mandarina, naranja o zanahoria -entre otros-.

Tener la casa ventilada para que el aire se renueve favorecerá que los virus no se contagien a las demás personas. El mantener una buena higiene, lavándose las manos con agua y jabón a diario, evitará el contagio. Otra medida que se puede tomar es apartar los objetos personales del paciente -cubiertos, toallas y pañuelos desechables- de los demás para evitar el contagio. Además, los padres deben dejar a los pequeños en casa para que no se lo contagien a sus compañeros de clase.

Bronquitis y contagio

En el apartado anterior en el que señalábamos algunas medidas para prevenir y evitar el contagio de la bronquitis nos referíamos a bronquitis aguda, que es la contagiosa puesto que es causada por infecciones virales y bacterianas.

En cambio, la bronquitis crónica no es contagiosa.

Si la persona está contagiada de bronquitis aguda, evolucionará según su estado de salud, de su sistema inmune y del tratamiento al que haya sido sometido. Por esta razón, no todo el mundo que se contagia acaba desarrollando una bronquitis aguda.

La bronquitis se vuelve más contagiosa durante los primeros días de su aparición. Puesto que la infección por virus es la responsable de la casi totalidad de la bronquitis aguda, la prescripción de antibióticos para curarla no siempre es adecuada ni necesaria. Esto significa que solo se aplica en el 5 o 10 por ciento de pacientes afectados por este tipo de bronquitis y si es producida por bacterias y no virus.

Los pacientes que hayan sufrido bronquitis viral aguda se recuperan al cabo de unos días, aunque la tos seca les pueda durar una semana más o menos. Normalmente, los enfermos de bronquitis aguda serán tratados con antibióticos solo si los síntomas se mantienen durante 10 o 14 días. Se puede saber si la bronquitis aguda es de origen bacteriano si la tos que se tiene va acompañada de flema amarilla. Por otra parte, una persona que sufre bronquitis crónica puede también llegar a padecer un ataque de bronquitis aguda. En ese caso, el médico le recetará a la persona antibióticos para tratar la enfermedad. Aunque los síntomas disminuyen una vez que se ha tomado los antibióticos, el peligro de contagio continúa activo durante algunos días.

La bronquitis bacteriana es contagiosa incluso después de tomar antibióticos -como hemos podido comprobar anteriormente- y el paciente infectado puede transmitir los microbios patógenos a los demás en el caso de que siga tosiendo o manifieste síntomas. Por ello, se les aconsejan a estos pacientes las mismas medidas preventivas durante y después del tratamiento de bronquitis. El médico les indicará lo que deben hacer. Por lo general, se recomendará que se queden en casa y descansen hasta que los síntomas desaparezcan por completo. Así la enfermedad se difundirá menos.

Como hemos señalado antes con la prevención de bronquitis en los niños, los adultos también llevarán unas medidas parecidas como:

  • La persona afectada tendrá sus objetos personales -pañuelos, toallas, utensilios de cocina- apartados para no contagiar al resto de la familia.
  • Al toser se cubrirá la boca con un pañuelo.
  • Utilizarán toalla individual en su aseo personal.

Por su parte, la bronquitis crónica, como hemos visto a lo largo de estas líneas, no se puede curar pero sí se puede tratar para mejorar sus síntomas y prevenir complicaciones. Para ello, lo primero que deberá hacer el paciente es dejar de fumar para que no empeore su estado de salud ni la enfermedad. Además, deberá evitar respirar cualquier sustancia irritante para los pulmones -como pintura, barniz, etc.-.

El hecho de utilizar medicamentos para inhalar que dilaten -ensanchen- las vías respiratorias y reduzcan la inflamación también podrá contribuir a disminuir los síntomas de la bronquitis crónica como la tos o los sonidos parecidos a silbidos.

En casos específicos el médico podrá prescribir antibióticos para esta infección.

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En algunos casos se pueden utilizar medicamentos de tipo corticosteroides -durante los peores períodos de sibilancias de la enfermedad- en personas con bronquitis graves que no respondan a otros tratamientos.

Los programas que cuenten con ejercicios físicos, ejercicios respiratorios o de educación al paciente pueden formar parte del plan general del tratamiento. Puede que en casos graves de bronquitis crónica la persona necesite oxígeno e incluso llegue a precisar un trasplante de pulmón en los casos muy graves.

Dicho todo esto, y para terminar, señalar que la bronquitis crónica es una enfermedad muy grave que no desaparece nunca y que incrementa el riesgo de producir una infección pulmonar al paciente. Por esta razón, la persona que padezca esta enfermedad deberá recibir, si su médico lo estima conveniente, una vacuna contra la gripe todos los años. También deberá ponerse una vacuna antineumocócica cada 5 o 6 años para protegerse contra la neumonía.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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