Tendinitis del pie


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Publicado en Traumatología

La tendinitis del pie se corresponde con la inflamación de los pequeños tendones que se ubican en el dorso de él. Dicha hinchazón genera una molestia que, aunque no llega a incapacitar al paciente, sí que suele ser bastante incómoda. Otra de las partes que se suele inflamar son los tendones del talón, una afección que también se conoce como tendinitis aquílea. Y es que los pies suelen ser una zona en la que se concentran mayor cantidad de tendinitis, ya que es en este área tan pequeña donde se produce una concentración de tendones superior.

Tendinitis de los extensores

En la parte trasera de los dedos del pie discurren un grupo de tendones procedentes de varios músculos como, por ejemplo, el extensor largo del primer dedo, extensor largo de los dedos, extensor corto del primer dedo y extensor común de los dedos. Por muy pequeños que sean estos tendones su función es indispensable ya que favorecen concretos movimientos en una carrera como es el momento de la propulsión.

Así, la tendinitis del pie origina un dolor que suele potenciarse como el inicio de la carrera. Y si bien, como hemos citado con anterioridad, este dolor es muy intenso, una tendinitis de estas características sin tratamiento puede llegar a eternizarse.

Los síntomas que surgen en este tipo de tendinitis son bastante importantes de identificar para establecer si se trata o no de una inflamación de los tendones. Lo habitual es que uno de los primeros síntomas sea la aparición de un dolor difuso que se localiza en un área en concreto. La molestia entonces aparece en el momento en el que el tendón se contrae, es decir, en cuanto empieza el movimiento.

Causas de la tendinitis de extensores

La sobrecarga que se produce durante el entrenamiento físico puede ser una de las causas del origen de la inflamación, incluso el incremento brusco derivan en esta afección. Es por ello por lo que se recomienda cierto pre-calentamiento o estiramiento antes de comenzar la actividad física, para que el área de los pies comiencen a activarse de forma gradual. Además, si realizamos la carrera cuesta arriba o cuesta abajo también incidiremos en la tensión de los tendones del pie.

Sin embargo, una de las principales causas que derivan en la tendinitis del pie está directamente relacionada con el calzado que suela usar el paciente. Ya sean unas zapatillas muy ajustadas, con un número más pequeño o con unos cordones muy apretados. El incremento de presión en la zona de los pies aumentará, asimismo, la irritación.

Tratamiento de la tendinitis de extensores

Uno de los primeros pasos a aplicar es el método conocido como RIE, es decir, reposo, hielo y elevación. Y es que en el momento en el que cesa la actividad del pie estamos contribuyendo a su curación, lo mismo ocurre con la aplicación de hielo y mantener los pies en alto, que reducen la inflamación poco a poco.

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En este sentido, es importante buscar un reposo lo más relativo posible, además de consultar con el especialista la toma de determinados antiinflamatorios y usar vendajes musculares para facilitar la protección del área inflamada. Según diversos estudios, en el 90% de los casos el paciente consigue reducir su afección con la aplicación de estos consejos. En caso contrario, se recomendarán las infiltraciones.

Modificación del calzado habitual

En el caso de que se demuestre que el origen de tendinitis del pie esté en la acción del calzado se recomienda la aplicación de una serie de ajustes:



  • Comprobar el número de los zapatos y que éste se adecue al del paciente. Puede ser que sean demasiado pequeñas o estrechas. Para acertar con el número se aconseja medirse por sí mismo. Será tan sencillo como medir el pie desde la parte de atrás del talón hasta el dedo más largo. Una vez establecida la medida lo correcto es optar por un calzado 0,5 centímetros más grandes que el pie.
  • En el caso de que el pie del paciente tenga mucho puente será de forma natural más propenso a sufrir tendinitis. Ante este tipo de complicaciones se recomienda modificar la forma de atar los cordones saltando el ojal que está justo encima del área en la que se produce el dolor. Así, se logra mantener más suelto el empeine y no perjudicar los tendones de los extensores de los dedos.
  • Otra alternativa puede ser optar por calzado con cordones elásticos como, por ejemplo, las de triatlón.

Tendinitis aquílea

En este caso, el tendón que se une con la parte posterior de la pierna al talón es el que sufre la inflamación y, como consecuencia, provoca el dolor que se suele identificar en la parte inferior del pie. También conocido como tendón de Aquiles estamos ante el elemento responsable de empujar el pie hacia abajo. Aunque no seamos conscientes requerimos del uso del tendón de Aquiles para caminar, correr o saltar.

Además, el tendón de aquiles es el responsable de conectar los dos grandes músculos de la pantorrilla. Sin ellos, el ser humano no tendría la capacidad de empujar el pie hacia los lados, delante o atrás ni podría detenerse de pie sobre los dedos. En muy pocas ocasiones sentimos molestias en el talón como consecuencia de una lesión, más bien lo habitual es que este dolor provenga de un abuso excesivo del pie.

Por otro lado, la tendinitis aquílea suele originarse como consecuencia de una sobrecarga del pie en personas jóvenes o que disponen de mayor movimiento. También es bastante común en caminadores, corredores u otros deportistas. La inflamación del tendón de aquiles ocurre como consecuencia de los siguientes factores:

  • Aumento repentino en la cantidad o intensidad de una actividad física.
  • Tensión de los músculos de la pantorrilla por no haberlos estirado previamente.
  • Correr sobre superficies muy duras.
  • Correr con mucha frecuencia.
  • Saltar con mucha frecuencia.
  • Uso de un zapato que no ofrezca un soporte adecuado.
  • Modificación de la postura del pie hacia dentro o hacia afuera.

Por otro lado, existen otras patologías que también pueden potenciar la aparición de tendinitis aquílea. Por ejemplo, es el caso de la artritis, una enfermedad que surge con una mayor frecuencia en pacientes de mediana edad o adultos mayores. Como consecuencia de la convivencia de ambas patologías se puede llegar a formar un espolón óseo en la parte posterior del talón. Además, el pie plano suele generar una mayor presión sobre este tendón en concreto.

Síntomas de la tendinitis aquílea

El síntoma más común es el dolor en la zona del talón sobre todo al empezar a caminar o correr. También se puede sentir cierta rigidez justo las primeras horas de la mañana. Al pasar un dedo sobre el tendón dañado puede reproducir dolor y sentir la zona caliente. Sin embargo a la hora de diagnosticar esta afección el profesional le realizará al paciente un completo examen físico en la búsqueda de sensibilidad y molestias a lo largo del tendón. En el caso de que la tendinitis requiera la realización de una cirugía para su tratamiento o si se sospecha desgarro, el experto puede recomendar la realización de una resonancia magnética.

Por el contrario, lo más habitual es que este tipo de tendinitis del pie no requiera la aplicación de un tratamiento quirúrgico, aunque la total desaparición de dolor puede conllevar el paso de hasta tres meses.

Para comenzar con el tratamiento una de las premisas es el reposo relativo. Y es que incluir modificaciones en la realización de actividades rutinarias puede facilitar la reducción de los síntomas. Para ello se recomienda seguir ciertas pautas:

  • Reducción o eliminación de cualquier actividad física que origine molestias o dolor.
  • En el caso de mantener la actividad intente caminar o correr sobre superficies más lisas.
  • Altere las actividades y elija aquellas otras que ejerzan una menor presión en el tendón de aquiles tales como montar en bicicleta o nadar.
  • Realice los ejercicios de estiramiento recomendados por su fisioterapeuta.

El calzado también influye en el proceso de curación de la tendinitis aquílea. En este sentido, el especialista puede llegar a recomendarle al paciente el uso de un dispositivo ortopédico, bota o férula para mantener el talón y tendón paralizados; introducir en los zapatos cuñas que levanten los talones; usar calzado que disponga de almohadillas en el alrededor de la zona del talón. Por otro lado, la medicación antiinflamatoria también paliará síntomas y disminuirá la hinchazón.

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Por último, para tratar este tipo de tendinitis del pie, la terapia extracorpórea por ondas de choque puede ser una de las opciones para aquellas personas que no quieran pasar por quirófano y que no hayan reaccionado de forma positiva al resto de los tratamientos aplicados. En concreto, este tipo de tratamientos alternativos aplica ondas sonoras en bajas dosis.

  • Artículo escrito por:
  • Doctor Francisco Javier Galán Marín

  • El Dr. Francisco Javier Galán Marín es Cirujano Capilar.   Especialidad en Medicina Familiar y Comunitaria.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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