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Síntomas y tratamiento de las varices


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Publicado en Varices

Una buena parte de la población padece, en mayor o menor grado los síntomas de las varices. Son algo antiestéticas por la frecuencia en la que aparecen en algunas de las zonas más visibles de nuestro cuerpo. De ahí la importancia de su prevención e incluso, una vez aparecidas, de su eliminación de la piel. También conocidas como insuficiencia venosa periférica, las varices son dilataciones de los conductos venosos que, por una u otra razón, no consiguen retornar la sangre de forma correcta al corazón, por lo que como consecuencia se produce una acumulación de la sangre en las venas, que acaban dilatándose.

Las padecen en torno a un 15% de la población, siendo las mujeres las que más llegan a padecer este tipo de alteraciones en el conducto venoso, aunque las causas de las varices pueden ser muy diversas. Un porcentaje que aumenta dependiendo el rango de edad.

Existe variedad en los tipos de varices. Al ser más visibles y frecuentes, obviamente, se hace más referencia a las que aparecen en las piernas, pero también pueden aparecer en diferentes zonas del cuerpo como el esófago o los testículos

Los síntomas de las varices pueden ser muy variados

Los síntomas de las varices pueden ser muy variados

  • Grado 1 o varículas. Uno de los principales síntomas de las varices producidas en esta etapa es la aparición de finas venas de color violáceo, por lo que, de primeras, estéticamente ya suponen un problema. Inicialmente sus síntomas son calambres esporádicos y sentir la zona dormida en posiciones habituales como, por ejemplo, estando de pie. La sensación de pesadez también acompaña a estos síntomas tempranos. Visualmente también pueden aparecer las denominadas arañas vasculares, es decir, varices que tornan a una forma estrellada. En este primer grado de desarrollo, muchos de estos síntomas de las varices pueden ser mitigados con remedios caseros.
  • Grado 2. La hinchazón y el dolor acompañan al simple problema estético en este segundo nivel. Además, las venas se hacen cada vez más visibles. A veces, y dependiendo de la edad de la persona que las padece, otro de los síntomas es la aparición de sangrado en las venas (varicorragias). Detectar las varices en este momento es fácil a simple vista.
  • Grado 3. Una vez llegados a este nivel, se recomienda llevar a cabo algún tratamiento para las varices que las reduzca, ya que el dolor, hinchazón, edemas y cambios en la coloración de la piel se multiplican.
  • Grado 4. En este grado se pueden llegar a presentar úlceras de difícil tratamiento y fácil infección, ya que las heridas que se producen se reflejan en el exterior. Como consecuencias posibles del no tratamiento de esta enfermedad se deriva el embolismo pulmonar o posible paro respiratorio para la persona que las padece.

La posición erguida, una de las principales causas de las varices

La Ley de la Gravedad es uno de los añadidos que juega en nuestra contra a la hora de prevenir la aparición de varices. Por regla general, la mayor parte de las horas las pasamos en una posición erguida, lo que supone un doble esfuerzo para el fácil retorno de la sangre desde las piernas al corazón.

Estos vasos sanguíneos cumplen una misión esencial, ya que son los únicos encargados de regar todos los tejidos y aportar los suficientes nutrientes y el oxígeno necesario para su correcto funcionamiento. Esta misión se facilita a través de válvulas, que no dejan que la sangre que haya pasado retroceda, y la fuerza de contracción que realizan los músculos de las piernas. Se determina así una única dirección para el flujo sanguíneo.

En el momento en el que algo falla y alguno de estos actores no puede impedir la acumulación de sangre, se produce un cuadro de varices. Se alargan las venas, aumenta su presión y se dilatan. Si la gravedad del cuadro aumenta, puede hasta alterar la pared del vaso sanguíneo, llegando a salir al exterior y alterando los tejidos de la zona afectada.

Al tratarse de causas cotidianas, aumenta la dificultad a la hora del diagnóstico de las varices. Una vida completamente sedentaria no ayuda. Tampoco la falta de ejercicios día a día. Otros factores como usar ropa ajustada, tener patrones de dieta desordenada, usar anticonceptivos orales, cambios repentinos de peso o el propio proceso evolutivo de la edad facilitan la aparición de varices.

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Una de las causas principales de las varices es el debilitamiento, de carácter hereditario, de las paredes de los vasos sanguíneos. No llevar el zapato adecuado -en especial calzado de tacón-, acompañado de estar muchas horas de pie, facilita su aparición. 

A medida que se agraven, los síntomas de las varices irán aumentando

A medida que se agraven, los síntomas de las varices irán aumentando

Identificando los síntomas de las varices

Según lo explicado a lo largo del texto, las varices pueden llegar a suponer un serio problema, más allá del agravante estético, dependiendo del grado en la que esta se encuentre. Los síntomas de las varices pueden ser muy diversos, aunque todos se agravan dependiendo de la edad de la persona que las padece -y suelen ser más pronunciados cuando las varices se están comenzando a formar-.

Uno de los síntomas más evidentes es la coloración del vaso sanguíneo. Pueden aparecer, de forma general, en diferentes zonas de los muslos, detrás de las rodillas o alrededor de la cara interna de las piernas. Nos referimos a manchas parduscas o violáceas que aparecen por el escape de las venas afectadas de glóbulos rojos y que desencadenan en inflamaciones, zonas endurecidas o eczematosas.

A última hora del día, y si se ha pasado bastante tiempo de pie e inmóvil, puede aparecer cierta pesadez y cansancio en las piernas debido a la acumulación de sangre en los vasos sanguíneos de esta zona. Se recomienda levantar las piernas, andar un poco o realizar algún ejercicio que reactive la circulación en esta zona.

En la zona del tobillo y pantorrilla también puede aparecer cierto dolor que va a variar según la persona o su edad. Aparecen calambres nocturnos y se incrementa el hormigueo, la sensación de tener una parte del cuerpo dormida cuando permanecemos bastante tiempo en la misma postura. También en esta misma zona y en el dorso del pie se puede tener sensación de calor o picor.

Si el líquido extravasado empieza a acumularse en la zona de pies y tobillos, se puede llegar a producir una hinchazón o edema. Para reducir este síntoma es recomendable el reposo y levantar las piernas, aunque con el paso del tiempo puede llegar a ascender, volverse más persistente e incluso hacerse permanente.

Pesadez, cansancio o calambres son algunos de los síntomas de las varices

Pesadez, cansancio o calambres son algunos de los síntomas de las varices

Para adaptarse al espacio disponible, los vasos sanguíneos deteriorados tienden a dilatarse y alargarse dibujando curvas y dando lugar a varices retorcidas.

La zona de los tobillos es una de las más castigadas y a tener en cuenta a la hora de descubrir precoces síntomas de varices. La aparición de úlceras es una de las causas más delicadas debido a su alta facilidad de infección. Son bastante dolorosas y su curación es más problemática, ya que se pueden llegar a lesionar con un simple rascado en la zona afectada.

Caminar con frecuencia es vital. Al andar movemos la musculatura, realizando una especie de masaje en la zona inferior del cuerpo. La consecuencia es que se reactiva la circulación y se mejora el flujo sanguíneo.

A su vez, también existen complicaciones. Las más comunes, la dermatitis, la flebitis o sangrados. En la zona del tobillo se suelen producir erupciones rojizas o picores como consecuencia de la dermatitis. Otra de sus graves complicaciones es el resultado de la mala circulación que favorece la lenta curación de las venas varicosas y pudiendo dar lugar a úlceras crónicas.

Tratamiento de varices: curar o paliar

En la mayoría de los casos, las personas que padecen varices no sufren una enfermedad grave más allá del propio proceso de degeneración del vaso sanguíneo, que incide en un problema antiestético y en las molestias señaladas anteriormente. La mejor de las noticias es que se pueden llegar a eliminar las varices y curarse definitivamente. Eso en el mejor de los casos, a otros niveles su posible tratamiento llegará a aliviar síntomas de las varices y evitar o retrasar la progresión de esta enfermedad.



A nivel estético es sencillo su tratamiento. Se pueden tratar las denominadas varículas o arañas vasculares. Además, es aconsejable aplicar tratamiento en el caso de que las varices ya hayan pasado varios niveles y estén algo más desarrolladas. Es decir, aquellas que han producido alteraciones en la piel o grasa subcutánea o aquellas que supongan más complicaciones (llegar a nivel 4, úlceras, hemorragias, tromboflebitis, etc.).

Existe una gran diversidad de técnicas aplicables a la recuperación de esta enfermedad. Hay técnicas adecuadas para cada caso que serán recomendadas siempre por personal cualificado que le informará de las posibles ventajas e inconvenientes. En cada caso es muy importante la recomendación experta que señalará las contraindicaciones o complicaciones del tratamiento en cuestión y su recuperación posterior.

En cualquier caso, es de vital importancia empezar por un tratamiento que debería estar aplicado en la rutina de nuestra vida. Aumentar la calidad de vida a través de hábitos saludables y corrección de determinados factores es un gran paso para paliar la formación de varices. Es obvio que, una vez afectado el vaso sanguíneo, este no va a llegar a curarse mediante estos hábitos pero se pueden mejorar los síntomas de las varices y evitar complicaciones.

Elevar las piernas puede mejorar algunos de los síntomas de las varices

Elevar las piernas puede mejorar algunos de los síntomas de las varices

Un buen inicio puede ser una correcta higiene y, posteriormente, una intensa hidratación de la piel de las piernas. La alimentación saludable y la regular práctica de ejercicio también pueden ayudar a controlar el sobrepeso. Es importante poner en práctica determinados ejercicios que propicien el desarrollo de la musculatura de las piernas ya que, de esta forma, se consigue favorecer el retorno venoso.

La cirugía y los avances en la medicina suponen otro de nuestros aliados a la hora de acabar con las varices. En la actualidad existen varias técnicas con este fin, siempre recomendadas por un especialista en la materia. Lo que va a determinar, en otra perspectiva, la operación de las varices es el tamaño de la misma. A corto plazo, los expertos recomiendan la operación de varices para evitar riesgos como las varicoflebitis (con posibilidad de derivar en embolia pulmonar) o la varicorragia.

El método tradicional o stipping es uno de ellos. Dicho tratamiento plantea algunos problemas, ya que necesita anestesia general y supone una recuperación más larga, además de la aparición de hematomas o dolores.

Consiste en la eliminación de las venas afectadas, seccionando los extremos y extirpando por tracción. Se recomienda la posterior hospitalización de uno a tres días para prever alguna hemorragia o alteración y un reposo de diez. Con el tiempo pueden volver a aparecer afectando a otras venas.

Una de las técnicas de reciente incorporación es la microcirugía. Como ventajas podemos señalar la rápida recuperación al no necesitar hospitalización posterior debido al suministro de anestesia local. Además, estéticamente hablando, las incisiones son mínimas, ya que solo se eliminan los trayectos del vaso sanguíneo afectados.

La escleroterapia consiste en la irritación de las paredes interiores del vaso sanguíneo para que este se vacíe por sí mismo. Aunque el avance de la ciencia aplicado a esta técnica reduce significativamente la posibilidad de que la vena pueda volver a abrirse, hay que tener en cuenta que si la esclerosis no es total, la sangre puede volver a fluir. 

Este tipo de terapias se realizan a través de sustancias químicas, líquidos, espumas, crioesclerosis o esclerosis física.

Cabe destacar la opción de la fotoesclerosis o láser como tratamiento para las varices. Las células defectuosas se destruyen a través de la aplicación de calor sin que este hecho afecte a los tejidos próximos. En este caso, el calentamiento de los glóbulos rojos y su posterior transmisión al endotelio conllevan a que este se esclerose. Existen diferentes formas a la hora de aplicar el láser:

Existen tratamientos de las varices adaptados a cada caso

Existen tratamientos de las varices adaptados a cada caso

  • Láser superficial

Contraindicado en personas de piel oscura o en tratamiento con anticoagulantes, esta técnica se produce desde fuera y a través de la piel. Principalmente, es la solución para paliar las varículas, pequeñas venas superficiales o arañas vasculares.

  • Endoláser o láser interno

Una delgada fibra óptica es la encargada de cerrar la vena afectada, aunque no es recomendable para casos de varices de nivel cuatro. 

  • Terapia fotodinámica

Nace de la combinación del láser externo con la esclerosis química a través de la aplicación de una sustancia que aumenta la eficacia del primero. El resultado es el tratamiento hasta de varices de nivel cuatro sin producir daños en la piel.

También de bastante aplicación, aunque no sea útil en el tratamiento de venas muy tortuosas, la radiofrecuencia supone otra alternativa para reparar estos vasos sanguíneos problemáticos. Un catéter con dos polos transmite la energía térmica resultante de ondas de radio a la pared del endotelio, concluyendo con el cierre de la vena.

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  • Artículo escrito por:
  • Doctor Luis Mérida Rodrigo

  • Especialista en Medicina Interna, enfermedad tromboembólica y riego vascular. Ecografía clínica. Valoración daño corporal.
  • Miembro del Comité científico de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna.
  • Hospital Costa del Sol. Hospital Quirón Málaga. Hospital Alta Resolución Benalmádena. Hospitén.

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