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El síndrome premenstrual: síntomas y riesgos


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Publicado en Ginecología, Salud sexual

El conjunto de síntomas que sufren todas las mujeres, unas dos semanas antes de la menstruación y que, normalmente desaparecen pasados dos o tres días del inicio del sangrado, es lo que se conoce como el síndrome premenstrual (SPM). Durante décadas, no solo se ha restado importancia a este hecho fisiológico, sino que, además, se ha tratado como un proceso cargado de tópicos que, en muchas ocasiones, se convierten en argumento de discriminación sexual.

Pero más allá de ser una leyenda urbana o una exageración femenina (“Cosas de mujeres”, se dice), el síndrome premenstrual es un problema hormonal, real, que según avalan cientos de especialistas, puede causar desestebilidad o incapacitación temporal en algunas mujeres. Se han llegado a describir casi 240 síntomas del síndrome premenstrual y, aunque está claro que no todos afectan a todas las mujeres por igual, sí que se puede decir que se trata de una proceso con un cuadro complejo.

Los síntomas suelen ser de corta duración y en la mayoría de los casos, no suelen revertir grandes problemas, más allá de los problemas físicos, pero para muchas mujeres el síndrome premenstrual implica una mayor gravedad que puede llegar a dificultar la realización de actividades cotidianas.

Los motivos por los cuales unas mujeres sufren más y peores síntomas premenstruales aún no se ha conseguido determinar, pero la mayoría de los especialistas subrayan que son las hormonas las responsables, ya que estas juegan un papel clave en el ciclo menstrual, proceso fisiológico que se desencadena inevitablemente cada mes. Así, el síndrome premenstrual está íntimamente relacionado con una serie de factores, tanto biológicos, como externos, de modo que tango la genética como el ambiente social afectan a la mujer.

Síntomas del síndrome premenstrual

Según los especialistas, el síndrome premenstrual afecta a casi todas las mujeres en edad fértil, por lo que se cataloga como una condición común en el género femenino. Pero ¿cuáles son sus síntomas más habituales?

Se puede diferenciar entre los síntomas físicos y los psicológicos. No obstante, antes de avanzar en la presentación de los efectos del SPM, conviene insistir en que para poder considerar como tal al síndrome premenstrual, estos deben presentar cierto grado de intensidad y surgir a partir de la ovulación y desaparecer con la regla; asimismo, se deben dar en la mayoría de ciclos menstruales de la mujer, al menos a lo largo de un año.

Síntomas físicos del SPM

Entre los primeros, los más comunes son el dolor generalizado en prácticamente todo el cuerpo (abdominal, lumbar, de espalda, de piernas, de vagina …), acné, aumento de peso, hinchazón del abdomen, mayor volumen y sensibilidad en los pechos, alteración del ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea), dolores de cabeza, fatiga, debilidad, náuseas, vértigos, mareos… y así hasta un largo etcétera.

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Además, también es importante subrayar que el síndrome premenstrual puede alterar considerablemente otras dolencias crónicas de las mujeres, sirviendo de factor desencadenante de las mismas, como puede ser la migraña, el asma, el insomnio o la epilepsia.

Síntomas psicológicos

Entre los síntomas psicológicos más habituales que pueden afectar a las mujeres, especialmente en los días que van de la ovulación hasta la hemorragia menstrual, se pueden destacar la irritabilidad, depresión, ansiedad, estrés, inestabilidad o labilidad emocional.

Asimismo, también es frecuente que haya apatía, mayor predisposición a los conflictos, dificultades para concentrarse, comportamiento impulsivo, confusión, baja autoestima, tendencia a perder la memoria u olvidar cosas, movimientos lentos y perezosos. 



Conclusión: Síntomas premenstruales más comunes

En resumen, junto con el dolor menstrual, se pueden señalar los siguientes como los seis síntomas más habituales del síndrome premenstrual:

  1. Senos inflamados o doloridos: Hay mujeres a las que los pechos les crecen debido a los cambios hormonales por los que atraviesa antes de tener la regla. Algunas tienen mucha sensibilidad en la zona, hasta el punto de sentir dolor al roce; en otros casos, también son frecuentes los picores en el pecho o pezones.
  2. Acné: Esta es una de las pesadillas de las adolescentes. Al parecer las glándulas sebáceas incrementan su nivel durante la menstruación, por lo que es común que las espinillas aparezcan, no solo en el rostro, sino también en las piernas, brazos, espalda o el pecho.
  3. Hinchazón del abdomen o aumento de peso: Además de la inflamación abdominal, el aumento de peso también parece ser una constante en el síndrome premenstrual.
  4. Dolor de cabeza: Se dan episodios en los que es común que se presenten fuertes dolores de cabeza, así como en las articulaciones. A eso se suma un mayor cansancio y fatiga.
  5. Sensación de apetito: El hambre aumenta y no solo eso, sino que, además se suele tener preferencia por alimentos dulces o ácidos, dependiendo de cada persona.
  6. Cambios de humor: Los episodios alegría, enfado, tristeza e incluso de depresión, se van alternando a lo largo de todo el proceso.

Otros síntomas que también son comunes son la fatiga, tensión, nerviosismo, dificultad para concentrarse, baja autoestima, miedos, complejos, sentimientos de culpa, problemas para dormir, perdida de apetito sexual, entre otros.

Riesgos y tratamiento del síndrome premenstrual

En cuanto a los riesgos del síndrome premenstrual, el principal de ellos es que el proceso pueda interferir en la vida social y laboral de la mujer, perjudicando, por ejemplo, su relación de pareja o su progreso en el trabajo. Aunque hay que decir que esto rara vez supone un problema grave, pues si la mujer acepta los síntomas y los reconoce como parte de un proceso hormonal normal, conseguirá controlarlos.

Tratamiento

Como tal no hay un tratamiento que esté encaminado a hacer desaparecer los síntomas premenstruales. Para las molestias físicas, se suele aconsejar tomar algún analgésico o antiinflamatorio, como Ibuprofeno o Paracetamol.

Aparte de esto, lo que sí existen son ciertas recomendaciones que pueden ayudar a las mujeres a controlar el SPM, para que esto no afecte en su vida (especialmente en lo que tiene que ver con los aspectos emocionales y psicológicos):

  • Llevar un registro de las emociones que se van experimentando, así como de las molestias que tienen. De esa forma, se puede facilitar el diagnóstico y la solución.
  • Dado que la retención de líquidos también se convierte en un problema, se aconseja beber abundante agua, en lugar de otras bebidas azucaradas, como los refrescos o el café.
  • Evitar pasar largos periodos sin caminar.
  • Llevar una dieta equilibrada, que incluya seis comidas al día, evitando comer alimentos dulces o con demasiada sal. 
  • Tomar suplementos alimenticios, solo si un especialista los prescribe.
  • Durante los días que se tenga el síndrome premenstrual, se recomienda hacer algún ejercicio, caminar, mantenerse distraída y activa.
  • Es conveniente aprender a manejar el estrés, ya sea en el trabajo o en los estudios.

La mayoría de las mujeres que reciben un tratamiento con analgésicos y que siguen las recomendaciones anteriores, consiguen un alivio considerable de los síntomas. 

También los anticonceptivos orales pueden ayudar a disminuir los síntomas del síndrome premenstrual o, en otros casos, a aumentarlos. En las mujeres que presentan mayores episodios de ansiedad ligados a la menstruación, se les puede recetar algunos ansiolíticos, aunque lo ideal es que aprendan a controlar el estrés con una terapia conductual o cambiando ciertos hábitos de vida.

Los diuréticos pueden servir para reducir la retención de líquidos, ayudando a prevenir la hinchazón del abdomen, aumento de pecho o sensibilidad en las mamas. Por su parte, algunos fármacos como la bromocriptina, el tamoxifeno o el damazol, pueden ser de utilidad para aliviar el dolor en los pechos.

En cuanto a los antidepresivos, algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden ayudar. Pero, en todo caso, lo recomendable es utilizar cualquier terapia alternativa que evite el riesgo de dependencia de antidepresivos en estas situaciones.

Diagnóstico

No existen pruebas médicas concretas para diagnosticar el síndrome premenstrual, pero sí se pueden señalar algunos exámenes o chequeos que ayudarían a descartar otras enfermedades con similares cuadros clínicos. Así, lo primero que hará el especialista será recabar todo el historial médico de la paciente, para conocer sus antecedentes personales y familiares; es muy importante, por ejemplo, desechar la posibilidad de que los síntomas se deban a alguna enfermedad en el útero, como el cáncer cervical, trastornos en los ovarios, como los quistes, o a alguna patología de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano o VPH. También para descartar, en el caso del dolor en las mamas, que este pueda deberse a una mastitis.

Se llevará a cabo un reconocimiento físico, que incluya un examen pélvico y, cuando se considere necesario, también se puede realizar una evaluación psiquiátrica (sobre todo si los síntomas psicológicos son severos).

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Complicaciones

Por último, si en algún momento la mujer siente que no puede controlar los síntomas del síndrome premenstrual, sobre todo aquellos de índole emocional, debe consultar con un especialista para evitar que este proceso derive en un problema más grave, como puede ser la depresión.

Lo recomendable es visitar con regularidad al ginecólogo, para someterse a exámenes periódicos, especialmente si la mujer está en edad fértil, si se está planteando tener hijos o si padece alguna enfermedad de trasmisión sexual, lo cual puede complicar el problema. Pero, además, también hay una serie de alteraciones en la menstruación que pueden complicar el ciclo y acrecentar los síntomas premenstruales.

Así, por ejemplo, la minorragia (que consiste en la menstruación excesiva en cantidad o duración) o la metrorragia (una hemorragia uterina irregular, desligada de la ovulación, sin periodicidad ni norma en cuanto a la duración o el tiempo), son dos alteraciones que pueden ahondar en los síntomas del síndrome premenstrual. Sucede sobre todo con los físicos, pues puede ser que la regla en mujeres con alguna de estas patologías se presente con un dolor más grave y durante más tiempo, lo que viene a repercutir sobre el resto de los efectos del SPM.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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