Riesgos de la liposucción


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Riesgos de la liposucción y complicaciones menores

Como en todo procedimiento quirúrgico o como en cualquier otro tipo de intervención, existen ciertos riesgos de la liposucción. Para evitarlos y -en caso de que no se puedan eliminar totalmente-, reducirlos, es muy importante que el paciente esté perfectamente informado y que comprenda los riesgos asociados a una liposucción. La decisión de practicarse una intervención de este tipo deberá tomarse una vez que la persona haya sido adecuadamente informada y sepa exactamente qué es una liposucción, ya que esta decisión debe basarse en el análisis de una información veraz y en una correcta evaluación de los beneficios, de lo resultados, los tipos y de los eventuales riesgos de la operación.

La liposucción es una intervención quirúrgica que puede realizarse con anestesia local y sedación salvo en los casos en los que la zona a tratar sea muy grande, en los que se aplicará anestesia general. La aplicación de la anestesia es uno de los riesgos de la liposucción pero se reduce prácticamente a cero si se acude a un buen centro clínico y se cuenta con un anestesista experimentado que antes de la operación realizará todas las pruebas necesarias para evitar una reacción alérgica o de cualquier otro tipo ante la aplicación de la anestesia. Con las precauciones oportunas, este riesgo prácticamente desaparece.

La liposucción siempre debe realizarse en un quirófano y consiste, en términos generales, en la aspiración de la grasa sobrante -grasa que no volverá a acumularse-, a través de una cánula muy fina que se conecta a una máquina de vacío o a una jeringa especial (hay que distinguir entre liposucción y otras intervenciones relacionadas con ésta como la lipoescultura , la abdominoplastia o la lipoinyección). En cada zona a tratarabdomen, caderas, cuello, glúteos, piernas, además de otras zonas menos demandadas, o por todo el cuerpo -, se realizan una o varias incisiones para extraer la grasa. Este proceso puede provocar la aparición de moratones que desaparecen sin ningún problema en unos cuantos días.

La liposucción es una intervención quirúrgica muy segura y con un alto porcentaje de éxito. No obstante, como en cualquier otro tipo de operación, los riesgos de la liposucción existen, por lo que es muy importante saber cuáles son y cómo prevenirlos.

Por tanto, existen algunos efectos secundarios de esta intervención que no pueden denominarse propiamente como riesgos de la liposucción como son los moratones, los pequeños sangrados o en cambio de sensibilidad en la zona y que desaparecen a los pocos días, ya que se trata de un postoperatorio muy rápido y con muy pocas complicaciones y molestias. Si estos efectos son de mayor intensidad sí pueden considerarse como riesgos junto los que vamos a describir a continuación, que son muy poco frecuentes. La inmensa mayoría de los pacientes nunca llegan a sufrir estos riesgos pero siempre deben comentarse con el cirujano antes de la intervención.

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Aunque es una operación muy segura, los riesgos de la liposucción existen, y es preciso conocerlos y prevenirlos.

En términos generales, podemos decir que la liposucción es una intervención quirúrgica muy segura y que tiene un muy bajo nivel de riesgos y complicaciones. No obstante, es preciso saber éstas se pueden dar eventualmente y en muy contadas ocasiones. Algunas de las complicaciones menores serían:

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  • Sangrado: Es uno de los riesgos de la liposucción que se da en muy raras ocasiones. Es poco usual que se presente un episodio de sangrado durante o de forma posterior a una cirugía de lipoescultura o liposucción. Si se produce, puede requerir tratamiento para extraer la sangre acumulada. Será importante que el paciente no ingiera aspirinas, antiinflamatorios o medicamentos similares que afecten a la coagulación de la sangre desde 10 días antes de la intervención, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado.
  • Infecciones: Es un efecto que se produce en muy raras ocasiones ya que la desinfección o esterilización de los materiales empleados, así como de los quirófanos, reducen al mínimo este riesgo. No obstante, en caso de aparecer, será necesario un tratamiento adicional, incluyendo antibióticos o cirugía.
  • Cambios en la sensibilidad de la piel: Es posible que el paciente presente una reducción temporal de la sensibilidad de la piel después de una liposucción. Esta situación es temporal, puesto que disminuye paulatinamente y la piel irá recuperando su sensibilidad. Es muy poco frecuente pero se han dado casos de pérdida parcial de la sensibilidad en la piel con carácter permanente. La insensibilidad total y permanente en el tiempo es extremadamente infrecuente.
  • Hematomas: Actualmente el número y tamaño de los hematomas es bastante más reducido que los que aparecían en las primeras liposucciones. Son más frecuentes en las liposucciones que tratan zonas grandes realizadas con cánulas de mayor tamaño y que posteriormente necesitan fajas o vendas de compresión para reducir los posibles hematomas. Desaparecen por si solos con el paso del tiempo. Los hematomas se producen por el sangrado interno, en un espacio cerrado debajo de la piel. Su duración depende del tamaño de cada hematoma y de la circulación de cada persona. Son incómodos y pueden producir alguna molestia pero no suelen ser motivo de preocupación para los especialistas, por lo que no se puede consideran como uno de los riesgos de la liposucción más importante. Existe una modalidad concreta como son los hematomas genitales que aparecen en la zona de los genitales tras una liposucción de abdomen. Una vez terminada puede ocurrir que parte del suero o líquido utilizado se tiña de sangre y baje por efecto de la gravedad hasta la zona genital. No tienen importancia médica y desaparecen en muy pocos días.
  • Los hematomas son uno de los riesgos de la liposucción cuya frecuencia ha disminuido considerablemente respecto a las primeras intervenciones.

  • Drenajes: Las zonas en las que se han introducido las cánulas se dejan un poco abiertas para permitir el drenaje de los líquidos o soluciones analgésicas utilizadas en la intervención. Este drenado de líquidos reducirá la inflamación de la zona. En los casos en los que el cirujano considera necesario cerrar estas incisiones con puntos, la retención de líquidos es mayor y se produce una mayor inflamación. En algunos casos aparece la llamada paniculitis o inflamación motivada por un drenaje incompleto de la anestesia empleada que forma pequeños bultitos o serosas y provoca enrojecimiento de la zona inflamada. Desaparece en pocas semanas.
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    La aparición de hematomas en la piel es uno de los posibles riesgos de la liposucción.

  • Problemas del contorno de la piel: Es posible que se den irregularidades y depresiones en el contorno de la piel tras la intervención, tales como arrugas palpables y visibles que puedan requerir una intervención adicional. Es un tratamiento que elimina un volumen importante de grasa de una zona específica por lo que esa zona queda vacía y la piel debe adaptarse al nuevo volumen de la zona. Cada paciente es distinto a los demás y la aparición de estas irregularidades dependerá de la piel y tejidos de cada uno y de su capacidad de adaptación al nuevo volumen tras la intervención. Cuanta más elástica sea la piel del paciente, mejor resultado podrá obtener pero hay que tener en cuenta que siempre se tardará un tiempo en esa adaptación. Este problema se ha reducido mucho en los últimos años debido a la utilización de micro cánulas.
  • Hinchazón de la piel: La inflamación de la piel se presenta normalmente tras la liposucción, si bien desaparecerá con el paso de los días y la piel irá recuperando su aspecto.
  • Cicatrización: Generalmente no se producen problemas de cicatrización ya que las cánulas que se utilizan son muy pequeñas (2mm) por lo que prácticamente no dejan cicatrices en la zona. Sin embargo en algunas personas pueden generarse cicatrices anormales tanto en la piel como en los tejidos profundos. Las cicatrices pueden ser poco estéticas o de color diferente al de la piel circundante. Si sucede este caso, pueden necesitarse tratamientos adicionales incluyendo cirugía para tratar la cicatrización anormal. El paciente debe informar al cirujano si tiene propensión a formar queloides (defecto de cicatrización) en las cicatrices ya que puede ser un motivo que desaconseje esta intervención.
  • Asimetrías: Es posible que el resultado no tenga un aspecto simétrico en todo el cuerpo. Hay varios factores, tales como el tono de la piel, los huesos y los músculos de cada paciente que pueden contribuir a una asimetría normal en los rasgos corporales. Normalmente estas asimetrías ya existen antes de la intervención.
  • Pérdida de piel: Es extremadamente rara. Estos casos se pueden corregir con nueva cirugía.
  • Seromas o los acumulación de fluido: Muy poco frecuentes. Se producen por la fuga de líquidos o sueros utilizados en la intervención en zonas debajo de la piel en las áreas donde se ha realizado liposucción. Se pueden eliminar con tratamientos específicos o con cirugía.

  • Resultados no deseados o expectativas poco realistas: Este puede ser uno de los problemas o riesgos de la liposucción que mejor pueden evitarse con una adecuada información por el cirujano. El descontento del paciente con el resultado conseguido se considera una complicación importante por lo que es fundamental que tenga unas expectativas realistas de lo que se puede conseguir y de lo que no se podrá conseguir. Si el cirujano se lo explica correctamente antes de la intervención, este riesgo desaparece completamente y el paciente debe ser totalmente sincero con respecto a sus expectativas. Nunca debe pretender alcanzar la perfección.
  • Manchas o Eritemas: el eritema es una mancha de carácter permanente que tiene su origen en la decoloración de la piel. Este tipo de manchas suele ser de color rosáceo al estar motivadas por la decoloración de la piel que se produce cuando se raspa o se daña el interior de la piel en una liposucción poco profunda. Ese raspado puede provocar daños en la red vascular de esa zona, dañando pequeños capilares que terminan provocando las manchas. Es un problema de difícil solución y que no suele mejorar con el tiempo.
  • Necrosis en la piel: la necrosis es la muerte de las células de la piel de la zona donde se ha realizado la liposucción y es un riesgo extremadamente infrecuente. Viene provocada por un posible exceso en la liposucción o una mala práctica que puede causar un daño irreparable en las pequeñas venas que nutren la piel. Esta muerte celular también puede producirse por lesiones térmicas (quemaduras o congelación), infecciones o lesiones en los vasos capilares. En la técnica de liposucción asistida ultra sónica son más frecuentes los casos de necrosis celular ya que la energía ultra sónica puede quemar la piel o los vasos sanguíneos.
  • Pigmentación excesiva de las incisiones: en algunos casos durante la liposucción se pueden producir pequeñas lesiones en la piel dañando sus células y como consecuencia se puede producir una especie de fuga o extensión de la melina que contienen esas células. Esta fuga de la melanina puede provocar una reacción en la piel al tratar de eliminarla que tiene como resultado un exceso de pigmentación de esa zona dañada. En las personas de piel clara este problema se soluciona solo en unos pocos meses pero las de piel oscura pueden tardar bastante más tiempo. 
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    Muchos de los riesgos de la liposucción pueden evitarse eligiendo un buen cirujano.

  • Liposucción excesiva: Este es uno de los riesgos de la liposucción que puede evitarse eligiendo un buen cirujano con amplia experiencia en esta operación. Si se extrae demasiada grasa en una gran liposucción, puede resultar incluso peligroso. Y si se extrae de una forma irregular o desigual puede tener unos resultados estéticos no deseados como la aparición de surcos o irregularidades. Todo exceso es desaconsejable. La liposucción debe extraer la grasa adecuada en cada momento y que en muchos casos se trata de cantidades pequeñas pero que no pueden ser eliminadas por la paciente y están en zonas muy visibles.
  • Liposucción escasa o de poco volumen: Este es el principal motivo de queja de los pacientes que se someten a una liposucción ya que muchos piensan que al salir del quirófano ya no tendrán nada de grasa en la zona tratada. Un buen cirujano siempre debe ser prudente ya que si extrae una cantidad de grasa menor de la esperada siempre puede realizar otra intervención pero si extrae más de loa recomendada puede provocar efectos no deseados y algunos con caractyer irreversible.
  • Síncope vasovagal: este síncope es un simple desmayo tras la operación y es una reacción automática o refleja del cuerpo que afecta al cerebro y al corazón. El desmayo se produce ante la falta de riego sanguíneo del cerebro por lo que se pierde el conocimiento durante unos minutos. Es una reacción que puede producirse tras cualquier intervención quirúrgica, no sólo en la liposucción y suele tener su origen en cuadros de ansiedad, dolor intenso, tensión nerviosa o nervios excesivos ante visiones no deseadas (p.e. ante la visión de la sangre). Es una reacción muy frecuente y carece de riesgo alguno salvo cuando el paciente está de pie y puede golpearse con objeto al caer tras el desmayo.
  • Bultos o protuberancias: Son muy frecuentes tras la operación al menos en los primeros 15 días pero son una consecuencia normal del proceso y desaparecen en poco tiempo.
  • Aumento del ritmo cardíaco: se produce en pocos casos y es consecuencia directa de la medicación utilizada en la anestesia. Desaparece en poco tiempo y si permanece puede eliminarse con la medicación adecuada.

Complicaciones graves y riesgos de la liposucción

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La cirugía siempre entraña riesgos o complicaciones

  • Complicaciones pulmonares: De los riesgos de la liposucción, éste en concreto se produce muy raramente, lo que sucede sólo cuando llegan gotas de grasa en los pulmones. Esta es una complicación muy poco frecuente. Si ocurre una embolia grasa o cualquier otra complicación pulmonar tras la liposucción puede necesitarse tratamiento adicional incluyendo hospitalización.
  • Error en las zonas operadas: es un error grave que no se produce si existe una buena comunicación entre paciente y cirujano. Sólo puede producirse por un error en la comunicación si el paciente tiene diversas zonas a tratar y no expresa claramente sus prioridades. Algunos cirujanos recomiendan dejar por escrito la decisión del paciente, sobre todo si se va a operar con anestesia general ya que no podrá saber qué zonas se están operando.
  • Embolia pulmonar: es una complicación grave que apenas se produce y que puede venir causada por el uso de anestesia en personas que no la toleran, por un traumatismo quirúrgico o por una obesidad excesiva que afecte al normal desarrollo de la operación.
  • Riesgos de la liposucción

    La liposucción excesiva es uno de los riesgos de la liposucción que puede evitarse eligiendo un buen cirujano con amplia experiencia

    Perforación abdominal: este es uno de los riesgos de la liposucción que puede conllevar una enorme gravedad pero con el diagnóstico oportuno cualquier lesión en la cavidad abdominal se soluciona sin mayores problemas. Pero si una cánula llega a perforar el intestino es fundamental un diagnóstico inmediato antes de que se generalice una casi segura infección que puede tener muy graves consecuencias. Si se utiliza anestesia local una lesión en el intestino suele provocar bastante dolor por lo que se detectará fácilmente pero con anestesia general no se sentirá dolor alguno y puede pasar desapercibida esta complicación hasta que la infección sea grave.
  • Edema pulmonar: es un riesgo muy poco frecuente y que tiene su origen en la acumulación excesiva de líquidos o fluidos en los pulmones.
  • Reacción alérgica a la anestesia o a los medicamentos: este es uno de los riesgos de la liposucción que es común a todas las intervenciones quirúrgicas que se minimiza con los análisis y estudios preoperatorios.
  • Lesión en los nervios: es muy poco frecuente pero es un riesgo existente en toda cirugía.
  • Pérdida excesiva de líquido: es una complicación muy poco frecuente ya que en todo momento existe un control por el equipo médico. Si se llega a producir una pérdida excesiva de líquido puede producir graves complicaciones.
  • Otros efectos a largo plazo: Es posible que se den alteraciones subsecuentes en el contorno del cuerpo del paciente como producto del envejecimiento, pérdida o ganancia de peso y otras circunstancias que no necesariamente estén relacionadas con la liposucción. Si el paciente se ha realizado una liposucción tumescente es posible que los grandes volúmenes de fluido que contienen la anestesia local diluida y epinefrina o similar que se inyectan a los depósitos grasos en el proceso de la cirugía contribuyan a sobrecargar de fluidos o generarse reacciones negativas a estos medicamentos. Es posible que se requiera un tratamiento adicional y es posible que el paciente se quede hospitalizado por un tiempo.
  • Reacciones alérgicas: Es posible que surjan reacciones alérgicas, si bien en casos muy aislados. Se han presentado alergias locales provocadas por la cinta adhesiva, al material de sutura o cremas de uso tópico. Las reacciones integrales son las más graves y se pueden presentar debido a los fármacos utilizados durante la cirugía y las medicinas administradas. Es posible que las reacciones alérgicas requieran algún tratamiento adicional para aliviarlas.
  • Otro de los riesgos de la liposucción por ultrasonido es que la energía generada puede llegar a producir quemaduras y daños en los tejidos, ya sea en la zona donde es insertada la cánula o en las otras áreas cuando el tubo de la cánula toca la superficie interna de la piel durante mucho tiempo. En estos casos será necesario un tratamiento alternativo y cirugía.

Consejos básicos para minimizar los riesgos de la liposucción:

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El cirujano te dará una serie de consejos que debes seguir si te vas a operar

Para reducir las posibles complicaciones y los riesgos de la liposucción, existen una serie de consejos básicos que deben conocer todos pacientes antes de someterse a esta intervención:

  1. Debe someterse, para saber si es una buena candidata, a un examen físico completo incluyendo una analítica de sangre y de orina con todos los marcadores básicos de un preoperatorio. Es importante que la paciente sepa que la liposucción no es una intervención para bajar de peso (y menos contra la obesidad), ni para tratar la celulitis ni la flacidez, sino que lo que combate son los depósitos de grasa acumulada que no se han podido eliminar por otros medios como el ejercicio o la dieta. 
  2. Elegir un cirujano plástico con amplia experiencia en la práctica de liposucciones así como un hospital o centro médico dotado de quirófanos con la última tecnología y capacitado para tratar cualquier posible complicación que surja durante la intervención. De esa manera se minimizarán los riesgos de la liposucción.
  3. Debe informarse de todos y cada uno de los aspectos de la intervención como duración, recomendaciones en el preoperatorio, precio, etc., para que tenga una idea realista de los logros que pueden alcanzarse con esta intervención y así eliminar cualquier idea o deseo sobre el futuro resultado que no sea realista. También sería muy conveniente que se informara sobre el ejercicio físico y la dieta que deberá seguir después de la intervención.
  4. Para minimizar los riesgos de la liposucción, el paciente debe entender y aceptar todas las instrucciones e indicaciones del cirujano relativas al pre y al post operatorio ya que deben seguirse al pie de la letra. Existen algunas indicaciones que pueden resultar más difíciles de cumplir como no fumar y no beber alcohol durante al menos 15 días antes y después de la intervención para que no afecte al proceso de cicatrización. Y es muy importante respetar el reposo tras la intervención así como el uso de la faja que sujete y presione un poco la zona intervenida.
  5. Los riesgos de la liposucción o las complicaciones graves se pueden reducir y minimizar si el cirujano dispone de toda la información médica del paciente, con su historial clínico y médico completo, con la información de toda la medicación que está tomando así como de su hábitos no saludables ( fumar, alcohol, drogas).
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    Es importante saber que son mayores los riesgos de la liposucción si se extrae mucho volumen el mismo día.

  6. Es aconsejable no exigir un exceso de trabajo al cirujano en una misma sesión solicitando que intervenga muchas zonas en el mismo día ya que así podrá concentrarse mejor en cada zona tratada.
  7. Los riesgos de la liposucción pueden incrementarse si se realiza una liposucción de mucho volumen en el mismo día. Es recomendable realizar varias sesiones de menor volumen.
  8. Durante las visitas de control o seguimiento con el cirujano es muy importante informarle de cualquier cambio extraño en el grado de inflamación, en la tonalidad de la piel o cualquier dolor o molestia excesiva. Los aumentos de determinados síntomas (inflamación, dolor) suelen ser advertencias de posibles complicaciones posteriores que si detectan a tiempo podrán evitarse.
  9. Los diabéticos, los enfermos de patologías coronarias y cardiovasculares, los que padezcan enfermedades pulmonares o tengan una mala circulación sanguínea deben evitar someterse a este tipo de cirugía, ya que este tipo de patologías previas aumentan los riesgos de la liposucción.
  10. Parece demostrado que entre los riesgos de la liposucción, el riesgo de infecciones es menor si se utiliza anestesia local que si se utiliza anestesia general.

Cicatrización y liposucción

La cicatrización supone una de las ventajas principales de la liposucción si la comparamos a otras cirugías, pues apenas deja alguna pequeña cicatriz o señal. Es por esta razón que entre los riesgos de la liposucción no suele estar el de una mala cicatrización.

Esto se debe a que el cirujano practica minúsculas incisiones en la piel mediante unos tubos muy pequeños -denominados cánulas- a través de los que se procede a aspirar la grasa sobrante. El diámetro de grosor de esos tubos es normalmente inferior a los cinco milímetros, motivo por el cual también se conocen como microcánulas.

Las cicatrices en la liposucción son prácticamente imperceptibles y apenas dejan señal.

Las cánulas son introducidas en determinadas zonas del cuerpo por el cirujano, aunque las cicatrices que dejarán son prácticamente imperceptibles a la vista.

Antes de una intervención de liposucción, una de las dudas que se plantean con mayor frecuencia es precisamente ésa, si tras la misma se originarán cicatrices. Debido al hecho de que las incisiones resultan muy pequeñas y muy concretas, una liposucción no deja cicatrices demasiado notables. Además, desaparecen conforme avanza el paso del tiempo al mezclarse con la piel de un modo adecuado.

Después de una liposucción, es posible practicar un drenaje abierto -el cual puede dejar orificios- en lugar de utilizar puntos de sutura con la finalidad de eliminar el líquido restante. Sin embargo, después del proceso, también estos orificios permanecerán perfectamente sellados.

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Para minimizar las cicatrices tras la liposucción, la operación se planifica al máximo.

Al igual que otro tipo de intervenciones, la liposucción está analizada y planificada al detalle con el objeto de que no quede cicatriz alguna tras la misma. De todos modos, existe la posibilidad de que se produzca una infección en la sutura, aunque tampoco se trata de una situación alarmante, pues se puede practicar una segunda intervención que eliminará completamente cualquier tipo de rastro o señal residual.

La cicatrización puede estar motivada por causas muy diversas -accidentes, cirugías, cortes, quemaduras, etc., y se define como aquel proceso natural mediante el cual la piel se recupera tras una herida.

Dependiendo de factores genéticos, localizaciones de las heridas, profundidades de las mismas, sus extensiones y otros, este proceso de curación de los tejidos puede experimentar un tipo u otro de evolución en cada paciente.

Antes de un año no es aconsejable efectuar la evaluación de una cicatriz, siendo a partir de ese periodo de tiempo cuando ésta se podrá realizar con suficientes garantías.

En un principio, las cicatrices aparecen más abultadas y enrojecidas, aunque poco a poco el grosor se irá reduciendo y se aclarará ese color.

Existen determinados casos en los que una cicatriz conlleva ciertas consecuencias emocionales dependiendo de la zona en la que aparece, su profundidad y la extensión que abarca. Por este motivo, el cirujano plástico procurará siempre que las cicatrices sean prácticamente imperceptibles, por lo que deberá realizar una completa planificación acerca de dónde quedarían aproximadamente.

Por todo lo anterior, se antoja casi imprescindible que el paciente cumpla con las indicaciones proporcionadas por su cirujano plástico -antes y después de la cirugía- con el fin de lograr una cicatrización idónea.

Entre dichas recomendaciones figuran algunas que se consideran primordiales. Por ejemplo: evitar el consumo de tabaco, hidratarse convenientemente la piel, utilizar protector solar durante al menos el primer año tras la intervención, practicar masajes constantes en la cicatriz, etc. Si se siguen todos los consejos que el especialista le dé, los riesgos de la liposucción y sus posibles complicaciones se minimizan en gran medida.

Diferencias entre liposucción y abdominoplastia

Aunque resulta cierto que la liposucción y la abdominoplastia son dos cirugías destinadas a la mejora de la figura y el contorno del cuerpo, su principal diferencia radica tanto en la forma de llevarse a cabo como en los motivos que las impulsan.

En una liposucción, se extrae la grasa excedente -y externa- de todas las zonas del cuerpo a través de una cánula. No se considera la grasa situada alrededor del abdomen o junto a los intestinos. Si quiere efectuarse en la zona abdominal, sus músculos deben contar con un tono adecuado. De no ser así, es preferible practicar una abdominoplastia.

Como ya hemos visto, la abdominoplastia es otra intervención en la que se eliminan la piel y grasa sobrante del área abdominal. En este sentido, existe la opción de que se realice conjuntamente con la liposucción. El paciente que pretende someterse a una abdominoplastia posee un nivel de grasa abdominal demasiado elevado, flacidez en la piel y baja tonificación muscular en el abdomen. Por ejemplo, hombres que han sufrido una considerable y repentina pérdida de peso, mujeres que se han quedado embarazadas varias veces, etc.

En definitiva, en una abdominoplastia se elimina grasa, piel y músculo, mientras que en una liposucción únicamente grasa.

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Una liposucción solo elimina grasa; en una abdominoplastia también se quita piel y músculo.

Una intervención de liposucción se inicia introduciendo una especie de tubo –la cánula- tras efectuar un pequeño corte. El otro extremo de la cánula se encuentra conectado a una máquina succionadora. El cirujano va desplazando la cánula rompiendo tejido graso, el cual va extrayendo. Dependiendo de la magnitud del área a tratar y de la cantidad de grasa a eliminar, la duración del  procedimiento se sitúa entre una y dos horas.

Hay casos puntuales en los que se emplea anestesia local más sedación, pero lo habitual es que la cirugía se practique utilizando anestesia general.

El principal entre los riesgos de la liposucción quizás sea la inevitable pérdida de líquido que se produce junto a la de grasa. Es por ello, que se precisa restablecer dicho nivel de manera instantánea -en ocasiones, con transfusiones de sangre del propio paciente-.

Los dos o tres días siguientes a la intervención, el paciente deberá llevar colocados bajo la piel unos tubos de drenaje con la finalidad de que en la herida aparezcan fluidos, así como un elástico vendaje que facilite la adaptación de la piel y se reduzca la posibilidad de que surjan inflamaciones y hemorragias.

Tras una liposucción, el paciente deberá empezar a caminar tan pronto como le sea posible para impedir la formación de trombos. Eso sí, aquellos ejercicios físicos que requieran de una alta intensidad, deberán aplazarse un mes como mínimo. A los dos o tres días, podrá retomar su actividad laboral y es aproximadamente a la semana cuando se pueden retirar las suturas.

La cicatriz que deja una liposucción es inferior que en el caso de la abdominoplastia y, en general, sus riesgos y complicaciones son también menores. La más peligrosa es la ya mencionada -y considerable- pérdida de líquidos. También pueden presentarse infecciones -se tratarían con antibióticos- o diversas complicaciones estéticas.

Es decir, son más numerosas las similitudes que las diferencias entre abdominoplastia y liposucción. La combinación de ambos procedimientos puede traducirse en un resultado bastante satisfactorio, siempre y cuando el paciente que se someta a ellos goce del estado de salud adecuado y cumpla las indicaciones que su médico le proporciona. También es cierto que para que estos beneficios sean definitivos, será necesario llevar una adecuada alimentación y la práctica de alguna actividad física.

Obesidad y liposucción

En primer lugar, señalar que la intervención de liposucción no se considera aconsejable para personas con obesidad, anemia o que padezcan ciertas enfermedades crónicas, ya que pueden suponer un importante peligro para la salud del paciente, ya que los riesgos de la liposucción se incrementan con la obesidad. Es por este motivo por el que una persona con sobrepeso u obesidad que se esté planteando la posibilidad de someterse a una liposucción, deberá seguir antes una dieta que le permita lograr un peso adecuado, al tiempo que minimice posibles complicaciones tras la intervención.

La finalidad primordial de una liposucción no es sino eliminar aquellas acumulaciones de grasa que se forman en distintas áreas y que son poco estéticas -brazos, cintura, abdomen, etc.-. Esta grasa es susceptible de ser reutilizada en otras zonas corporales.

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El objetivo de la liposucción es eliminar grasa localizada, en ningún caso es una intervención para aconsejada para tratar la obesidad.

No obstante, la liposucción no supone una verdadera solución si nos referimos a personas con sobrepeso u obesidad y no debería considerarse como una eficiente alternativa para alcanzar la deseada pérdida de peso.

A pesar de que a priori -y en determinadas situaciones- parezca una opción válida, siempre debe tenerse en cuenta que la grasa eliminada en una liposucción se puede recuperar con pasmosa facilidad cuando el paciente no modifica sus hábitos alimenticios o no sigue una estricta rutina de actividades físicas.

La cirugía de liposucción se considera bastante invasiva y es por ello que no todos los pacientes reúnen el perfil adecuado para someterse a ella. Aparte de las ya mencionadas cuestiones de sobrepeso y obesidad, resulta necesario tener en cuenta distintas consideraciones: anemia, enfermedades crónicas, embarazo, infecciones, etc.

En el caso de las personas que padezcan sobrepeso, deberán seguir una dieta saludable y bajar de peso antes de someterse a una intervención de este tipo.

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Por todo ello, la fuerza de voluntad que adquiera el paciente se considera fundamental a la hora de alcanzar el éxito del tratamiento.

Consejos para la recuperación de una liposucción

Durante la fase postoperatoria, las indicaciones más habituales que el cirujano recomienda seguir son:

  • Salir acompañado cuando reciba el alta médica.
  • Ingerir mucha agua -o zumos de frutas- y evitar el consumo de alcohol y tabaco.
  • No practicar ninguna actividad física en las primeras 72 ó 96 horas tras la intervención.
  • Utilización de prendas de compresión. Facilitan la recuperación de la piel y la reducción del dolor postoperatorio.
  • Extremar la precaución con los desmayos y mareos, sobre todo tras quitar por primera vez las mencionadas prendas de compresión.
  • El mayor riesgo para sufrir mareos es por la mañana. La persona deberá ponerse en pie con mucha lentitud.
  • Limpiar a conciencia las heridas.
  • Ingerirantibióticos.
  • Irregularidades menstruales.
  • No ingerir aspirinas ni similares.
  • Náuseas y vómitos -quizás por los propios antibióticos-.
  • No aplicar frío ni calor en el área afectada.
  • Subida de la temperatura durante los dos primeros días tras la intervención.
  • Hinchazón e inflamación.
  • Picor en la zona tratada.
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La fuerza de voluntad del paciente para llevar una vida saludable tras la liposucción, es parte fundamental del éxito de la intervención.

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Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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