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Riesgos, problemas y complicaciones de las hemorroides


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Publicado en Hemorroides

Las hemorroides son las venas dilatadas que se localizan en la zona inferior del recto y rodeando al ano. Pueden situarse dentro del canal anal o debajo de la piel que rodea a este. Los expertos no saben cuál es la causa exacta por la que aparecen, pero sí coinciden en señalar que hay ciertos factores que predisponen a padecerlas como el esfuerzo para defecar, pues hace que el intestino sufra. Además, el estreñimiento, el embarazo, envejecer o la diarrea también predisponen a padecerlas.

Las hemorroides suelen aparecer a partir de los 50 años y afectan por igual a hombres y mujeres. Diversos informes médicos predicen que la mitad de la población mundial las sufrirá a partir de la edad señalada. Entre los síntomas más habituales de esta dolencia están la expulsión de sangre roja y brillante al defecar o al asearse con papel higiénico. Este síntoma dura algunos días y no viene acompañado de dolor.

Pero esta hemorragia rectal puede ser también provocada por otra enfermedad del aparato digestivo. Por ello, la persona que la padezca deberá consultar al médico para descartar algo peor como el cáncer de colon. En los casos de hemorroides menos graves, se pueden poner en práctica una serie de medidas conservadoras para aliviar sus síntomas, como por ejemplo realizar baños tibios, usar cremas específicas para la zona o tomar analgésicos en caso de dolor. Siempre es bueno consultar antes con el médico. Hay otros casos en los que la cirugía se presenta como la única opción.

Doctor dando la mano. Bonomédico.

Ante la duda deberemos consultar a nuestro médico.

Ahora expondremos los grados de hemorroides existentes y cuáles son operadas con cirugía propiamente dicha, aunque mencionaremos también los otros métodos que existen para atajar las que no están tan mal.

Clases de hemorroides

Existen dos tipos de hemorroides:

  • Las denominadas internas, que se encuentran dentro del canal anal y están cubiertas de mucosa.
  • Las externas, rodeadas de piel y que están fuera del ano.

En el caso de las hemorroides internas, se produce sangre y se desplazan al exterior produciendo una sensación de bulto -el paciente puede experimentar que salen al defecar-. A este tipo de hemorroides se las cataloga según su gravedad y síntomas en:

  • Grado I: Son aquellas que no duelen, están internas y sangran pero no se prolapsan.
  • Grado II: Se desplazan al exterior pero se solucionan de forma espontánea. Pueden sangrar o no.
  • Grado III: Prolapsan hacia el exterior pero el paciente las reintroduce manualmente. Pueden presentar sangrado o no. 
  • Grado IV: Prolapsan y se quedan para siempre en el exterior con las consecuentes molestias. 

Diagnóstico de las hemorroides

Como en cualquier enfermedad, antes de poner un tratamiento hay que diagnosticar lo que tenemos y en qué grado. Los primeros síntomas característicos de las hemorroides, tal y como hemos señalado, son el sangrado indoloro. También se puede experimentar, cuando estas empeoran, dolor, picor e incluso sensación de tener un bulto en el ano.

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El problema del sangrado es que puede producir anemia si la cantidad es mucha o continua y puede ser debida a enfermedades más graves que las hemorroides. En el caso de aquellas personas que padezcan un gran dolor o protuberancias atascadas en el canal anal, el médico las atenderá de inmediato. En el caso de la sangre se estudiará el motivo de su aparición.

Las hemorroides externas se caracterizan porque pueden trombosar y causar más dolor que por el sangrado en sí. Por lo general, la mayor parte de las trombosis de hemorroides mejoran de forma natural, quedando solo bultitos cutáneos que provocan picor y dificultad para limpiarse al defecar.

¿Cuándo se complica una hemorroide?

Hay dos causas por las que las hemorroides pueden complicarse: al desplazarse al exterior -en el caso de las hemorroides internas- o cuando se trombosan, en el caso de las externas.

Los síntomas relacionados con un dolor agudo y continuo corresponden más a algún tipo de hinchazón hemorroidal. En cambio, el dolor de después de defecar puede significar excepcionalmente una complicación hemorroidal, pues puede deberse a una fisura anal o una úlcera en el ano. También se asocia el dolor continuo y el picor anal con otras enfermedades que nada tienen que ver con las hemorroides, como una fístula anal, fisura anal, tumor anal o prolapso mucoso.

Pruebas para diagnosticar la enfermedad hemorroidal

Maratón de una ciudad. bonomédico.

Realizar ejercicio físico a menudo como andar o correr, mejorará la circulación. Siendo beneficioso contra las hemorroides.

Lo primero que hará el médico será un examen rectal, que será muy útil en caso de diagnosticar unas hemorroides externas, que se pueden ver de esta forma.

Pero cuando son hemorroides internas, la cosa cambia. En estas situaciones se realiza un examen directo con anoscopia o proctoscopia, pues casi todas las causas que provocan hemorragia anal pueden determinarse utilizando el sigmoidoscopio flexible y la anoscopia para descartar otras causas de hemorragia.

La sigmoidoscopia sirve para diagnosticar las siguientes enfermedades: hemorroides, cáncer de pólipos colorrectales, fisuras anales, bolsas anormales en el revestimiento de los intestinos (diverticulosis), bloqueo del intestino grueso, absceso anorrectal, inflamación o infección (proctitis).

Los resultados anormales en la prueba anoscópica determinarán las siguientes enfermedades: hemorroides, tumores, infección, inflamación, pólipos (buenos o malos), abscesos y fisuras.

Las hemorroides con prolapso ocasional o intermitente o sangrado puntual no suelen ser motivo de consulta urgente, pero sí aquellos sangrados más fuertes que sí requerirán de unas soluciones médicas urgentes.

Tratamientos antes de llegar a la cirugía

Los tratamientos irán de menos a más, llegando a la cirugía como única solución posible en los casos más graves.

En la manifestación sintomática de unas hemorroides leves, el tratamiento será conservador e incluirá una dieta equilibrada, ejercicio moderado, utilización de ablandadores de heces y de cremas y supositorios, pero siempre con control médico. Además, se podrá utilizar ropa interior de algodón, baños de asiento con agua tibia y la ingesta de analgésicos para sobrellevar mejor las molestias y el pequeño dolor que puedan causar estas hemorroides en su estadio inicial.



Las personas con hemorroides internas de grados I, II y III pueden utilizar un tratamiento local con luz infrarroja (denominado electrocoagulación), inyección de una sustancia especial en las hemorroides para endurecerla y que desaparezca (escleroterapia) u optar por la ligadura con gomas elásticas. Estos tratamientos producen un buen resultado en las hemorroides de grados I y II, desapareciendo, según estudios médicos, hasta en un 90% de los pacientes tratados. En hemorroides de grado III suele responder mejor la ligadura con bandas para eliminar el tejido que sobra, pero suelen aparecer síntomas a largo plazo en un porcentaje elevado de pacientes tratados (un 70%).

Existe además para estos estadios de hemorroides otra técnica denominada crioterapia, con la que se congela y elimina la hemorroide, aunque tiene el inconveniente de que cicatriza muy lentamente y se puede inflamar el ano.

Tratamientos, riegos y complicaciones en la cirugía de hemorroides

Cuando el proctólogo, especialista en enfermedades y patologías de la zona del recto y región anal, se enfrenta a una hemorroide de grado IV, el tratamiento debe ser mucho más duro:

Podrá aplicar la hemorroidectomía, que es la eliminación quirúrgica de las hemorroides. Esta cirugía hace que, en el 95 % de los casos operados, el paciente no vuelva a padecer los síntomas de las hemorroides. También a veces lo pueden utilizar los médicos para hemorroides que, aunque más leves, son muy molestas por su carácter externo.

Hay otra cirugía denominada hemorroidopexia circular o anopexia mucosa circular que utiliza una especie de grapadora con sutura mecánica que impide el flujo de sangre y reduce el desplazamiento mucoso anal. Aunque el postoperatorio es menos doloroso, el inconveniente es que a largo plazo pueden volver a sufrir de hemorroides los operados con este método.

Además, hay otro método que aunque utilice el láser en lugar del bisturí clásico, también se aplica en cirugía. Nos referimos a la hemorroidectomía láser, con la que se extirpan los tejidos hemorroidarios.

Por último, y como técnica más novedosa, está la Terapia Desarterializante Hemorroidal (THD), que consiste en localizar las hemorroides -gracias a un aparato denominado Doppler- para suturar después. Las últimas técnicas de esta terapia incluyen el tratamiento de la mucosa, mejorando el desplazamiento que acompaña a la congestión hemorroidal. Con esta técnica se reduce un 90% el dolor que sufre el paciente operado de hemorroides, se reduce el sangrado postoperatorio y se acorta el tiempo de incorporación a la actividad laboral. Este tratamiento se realiza para hemorroides muy leves -con escaso sangrado y prolapso- aunque también para hemorroides de grado IV, en el que las hemorroides están siempre fuera del ano. El único problema es que este tratamiento puede tener un mínimo grado de recurrencia del problema pasado un tiempo, aunque a largo plazo da buenos resultados.

Riesgos de los tratamientos hemorroidales

Las hemorroides suelen presentar como síntoma más persistente el del sangrado con la consiguiente anemia y la necrosis (pérdida de tejido) de hemorroides trombosadas. Son pues la hemorragia y la infección los mayores riesgos que se pueden padecer tras los tratamientos utilizados, aunque en el caso del tratamiento local, este riesgo es nimio, del 1%.

También los pacientes pueden sentir cierto dolor, que será eventual y asociado a la dilatación y presión del tratamiento.

En el caso de las bandas elásticas o inyecciones en las hemorroides internas, la presencia de dolor intenso debe ser consultada de inmediato con el proctólogo, ya que dicho síntoma puede ser por espasmo del esfínter e influir a la hora de la micción. De hecho, la retención urinaria es otro síntoma aunque ocasional.

Cuando la hemorroide ha sido operada con el método de hemorroidectomía abierta, puede haber un 5% de probabilidad de sufrir infección y el dolor será tratado con analgésicos que recomiende el médico. El paciente puede desarrollar un fecaloma (complicación del estreñimiento en el que se acumulan heces duras imposibles de expulsar) por miedo a evacuar.

Hay pacientes que, además de hemorroides, tienen cardiopatías, SIDA o diabetes que hacen que se aumente el riesgo de tratamiento local pero no afectan al tipo de problemas que puedan surgir, siendo los más habituales las heces líquidas y los trastornos leves de la continencia de gases, pero no más allá. En muy raros casos, se puede producir, tras cualquiera de los tratamientos mencionados, una lesión del esfínter anal con la consiguiente incontinencia.

Resultados

Los síntomas como el sangrado o protrusión desparecerán tras el tratamiento local, aunque puede haber una reincidencia dependiendo del grado de la hemorroide, registrándose para los grados I y II un 10% y para el III un 30%.
La técnica que menos reincidencia presenta es la hemorroidectomía, con un 5% de riesgo de reaparición de los síntomas. 

Resumiendo, solo se tratarán las hemorroides cuando den problemas y, una vez se haya encontrado de qué tipo son (internas o externas) y en qué grado se padecen, se aplicará uno u otro tratamiento.

Prevención de hemorroides

Verduras en una cesta. bonomédico.

Llevar una dieta equilibrada retrasará la aparición de las hemorroides.

Hemos señalado una serie de tratamientos más o menos agresivos para aliviar o eliminar tanto las hemorroides como sus síntomas. Pero si atajamos el problema de raíz y antes de que aparezca, sabiendo que ciertas conductas nos pueden predisponer a padecer las hemorroides, intentemos evitarlas y llevar una vida sana para no sufrir este problema.

Uno de los problemas que afectan ya no sólo a las hemorroides sino a la salud en general es el padecer estreñimiento. El estreñimiento es malo para todo y para las almorranas más aún. El llevar una dieta equilibrada, rica en fibras (compuesta de verduras y frutas principalmente, así como legumbres, cereales, etc.) y beber mucha agua (2 litros por lo menos) nos hará sentirnos mucho mejor y evitar padecerlas.

El tener un horario para ir al excusado también es bueno para que nuestro organismo se habitúe a efectuar el acto de defecar a diario, aunque este tiempo debe ser solo y únicamente el necesario para realizar el acto.

Para aliviar las molestias que puedan surgir al defecar heces duras se aconseja tomar baños de asiento con agua tibia dos o tres veces al día durante unos 15 minutos por vez.

Las hemorroides son una enfermedad que afecta al ano. Los problemas que surgen en esta zona no suelen mejorar y las personas que los padecen, cuando se sienten un poco mejor, deciden postergar su visita al médico. Pero esto no es conveniente porque el mal sigue ahí y es mejor visitarlo cuanto antes para que nos diagnostique qué tenemos y poder enfrentarnos mejor a ello, evitando así que surjan complicaciones posteriores y tengamos que echar mano de tratamientos más complejos y agresivos, pudiendo estos llegar incluso, como hemos visto, a la cirugía.

Otras enfermedades del canal anal

Hemos conocido una de las enfermedades más comunes que se producen en la zona anal, como son las hemorroides, pero existen más, unas graves y otras más leves. Es conveniente conocer estas para distinguirlas de las hemorroides.

Fístula anal

Se produce cuando hay una conexión que no es la lógica entre dos partes del interior del cuerpo. Dichas partes pueden ser dos vasos sanguíneos, una arteria y una vena, etc. Se forma así un canal anormal.

Al principio no se produce ningún síntoma, tan solo un poco de escozor o picor. Pero luego podrá haber un dolor muy fuerte e intenso al defecar y que puede continuar incluso después de algunas horas de dicha deposición.

La principal característica de este mal es el orificio fuera del ano que emite pus y sangre. Dicho lugar es la salida del recorrido que lleva hasta la línea pectínea, que es el sitio clave que debe localizar el cirujano para atajar el problema.

El médico identificará esta enfermedad mediante un examen físico.

El tratamiento se realiza con cirugía y será primordial un buen cirujano que pueda localizar exactamente la zona fistulada para evitar para operarla y evitar que se produzcan consecuencias graves como pérdida de la continencia.

Las fístulas suelen aparece por infección de una fisura anal, infección transmitida por relaciones sexuales o porque se han obstruido glándulas en la zona anal. Las más graves aparecen por trastornos intestinales (diverticulitis o enfermedad de Crohn). Curiosamente, se puede dar el caso de que bebés o niños pequeños que aún lleven pañal puedan padecer esta enfermedad porque tuvieran antecedentes de fisuras anales.

Es importante diagnosticar y tratar lo antes posible esta afección porque, si se tarda mucho en hacerlo, puede producir complicaciones.

Fisura anal

Consiste en el desgarro que se produce en la zona del ano. El mismo provoca un dolor tremendo y abundante sangrado, sobre todo al deponer las heces, pues se contrae el músculo esfínter anal interno. 

Esta afección es muy común entre niños pequeños, pero cuando también la padecen adultos se produce por el paso por el ano de heces compactas y duras o por diarreas prolongadas. También las padecen personas con la enfermedad de Crohn o mujeres que han tenido un parto.

En caso de que la fisura dure muchos meses o años, producirá un pellejo y un engrosamiento por encima de ella dentro del canal anal. 

Al principio, el tratamiento será menos agresivo y consistirá en tomar fibra y beber abundantes líquidos o aplicaciones tópicas de nitroglicerina, vaselina e incluso cremas anestésicas (las cremas utilizadas siempre es conveniente que las supervise el médico). Además, también se pueden utilizar baños de asiento de agua caliente para su curación o limpieza dos o tres veces al día. 

Si esto no da resultado, se podrán aplicar unas cremas recetadas por el médico que bloqueen los canales de calcio y relajen los músculos, inyecciones en el músculo del ano con bótelo o cirugía menor que relaje el músculo anal.

Esta afección suele sanar pronto y no dar muchos problemas. Aunque es cierto que quienes las han padecido tendrán mayor propensión a volver a padecerlas.

Absceso anal

Es la acumulación de pus alrededor del canal anal. Se produce porque se obstruye una de las glándulas que están localizadas entre los músculos internos de los esfínteres anales y los externos. También se producen por infección de fisura anal o infección transmitida sexualmente. Además, también las pueden provocar enfermedades como la de Crohn, o la diverticulitis.

Hay cuestiones que favorecen la aparición del absceso: la diabetes, el uso de medicamentos corticosteroides, fármacos utilizados en la quimioterapia para tratar el cáncer, sexo anal o tener el sistema inmunológico débil por padecer SIDA.

Los síntomas de la enfermedad son: dolor persistente y con fiebre, enrojecimiento caliente alrededor del ano y dolor profundo en los glúteos.

La enfermedad puede tener una fase aguda con dolor y pus y una crónica con uno o más orificios por donde pueden salir pelos, sangre y pus.

En la fase aguda se tratará con antibióticos y drenaje cuando exista pus. Y en la fase crónica habrá tratamientos simples para abrir los conductos y rasparlos hasta la utilización de la cirugía reconstructiva después de la extirpación de la zona afectada. De nuevo, será importante el diagnóstico de un buen cirujano y el tratamiento para evitar la reaparición del problema.

Conclusión

La zona del ano y final del recto es muy sensible. En ella podremos sufrir todos estos problemas que hemos mencionado a lo largo de este artículo centrado en las hemorroides.

Estas enfermedades tienen en común el hecho de que en mayor o menor medida son evitables cambiando nuestras conductas y siendo conscientes de ello.

Una buena higiene en la zona anal, el uso de ropa interior de algodón, no utilizar prendas muy ajustadas para que los tejidos hagan que transpire y esté mejor la piel de la zona, alimentarse de forma correcta y beber suficientes líquidos, practicar deporte de forma regular y sin realizar grandes esfuerzos es fundamental para evitar estos padecimientos.

Además, el estilo de vida que la sociedad actual impone y donde el permanecer mucho tiempo sentado frente al móvil, el ordenador o en el trabajo favorece que existan más casos de estas enfermedades. El estrés de la vida moderna también perjudica la salud en todos sus ámbitos.

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Merece pues la pena cambiar estos hábitos y conductas si evitamos así unas enfermedades que son muy molestas y perjudiciales para poder llevar mejor nuestro día a día.

  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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