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Riesgos de la operación de vegetaciones


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Publicado en Enfermedades

Las vegetaciones, o también denominadas adenoides, son una acumulación de folículos linfoides -ganglios- que se localizan en la parte superior de la faringe, es decir, en el fondo de la cavidad nasal. Pese a los riesgos de la operación de vegetaciones, se requerirá su intervención si se produce una gran acumulación, ya que el paciente corre el peligro de que esta llegue a taponar el paso del aire que circula libremente desde la fosa nasal hasta la laringe. En este sentido, y como mecanismo de compensación, el organismo se verá obligado a respirar también por la boca para conseguir el aire que necesita para su adecuado funcionamiento.

Además de buscar otro punto de referencia para oxigenarse, en el organismo pueden surgir como consecuencia determinadas complicaciones tales como otitis, infecciones de repetición del tracto superior respiratorio, bronquitis, respiración ruidosa nocturna, entre otros. Estas circunstancias requiere la ejecución de cirugía para eliminar las adenoides. Lo más común es que este tipo de operaciones se necesite en niños y jóvenes ya que durante la etapa de la adolescencia estas comienzan a reducir su tamaño.

Uno de los principales cometidos de las adenoides es la filtración de gérmenes que pretenden alterar el organismo, es decir, forman parte del sistema inmunológico facilitando el desarrollo de anticuerpos que luchen contra las bacterias. En este sentido, no existen mayores riesgos de la operación de vegetaciones, ya que los pacientes que son sometidos a esta intervención no suelen perder nivel de resistencia -los tejidos linfáticos del entorno llegan a suplir la función de los elementos extirpados-.

De forma resumida, la operación de vegetaciones responde a un tipo de cirugía destinada a extraer las glándulas adenoides ubicadas encima del paladar. Es bastante frecuente la extirpación de las amígdalas en el mismo proceso en el que se están eliminando las vegetaciones. Esta cirugía se conoce como amigdalectomía. Por su parte, tan sólo la extracción de las glándulas adenoides se conoce como adenoidectomía y, por norma general, se suele practicar entre los más pequeños.

Síntomas de las vegetaciones

Lo más habitual es que las vegetaciones se den a edades tempranas. Pero ¿cómo saber si mi hijo puede estar sufriendo de este problema? En el momento en el que observe alguno de los síntomas que vamos a citar a continuación puede ser plausible una visita al especialista:

  • Cierta dificultad para respirar por la nariz. En este sentido, se observa cómo el paciente suele respirar de forma natural por la boca.
  • Sonido del habla como si la nariz estuviese obstruida o taponada.
  • Ruidos asociados con la respiración.
  • Ronquidos que se producen durante el período de sueño.
  • Existencia de episodios de apnea, es decir, dejar de respirar durante unos segundos durante el sueño.
  • Catarros nasales y la existencia permanente de mocos en la nariz.
  • Tos durante la noche.

Este conjunto de síntomas nos hará entender que el paciente está sufriendo de vegetaciones- Además, el incremento de esta patología se puede llegar a detectar en pequeños de menos de dos años mediante el tacto de las vegetaciones, si bien en los pacientes algo más mayores se realizará mediante radiografía. Igualmente, el especialista se puede servir de un endoscopio, es decir un tubo compuesto por una cámar y una luz en su extremo, para complementar la lectura de la radiografía. Dicho instrumento puede llegar a introducirse en el organismo del pequeño bien por vía oral o bien por vía nasal, siempre y cuando se haya dado preaviso de la necesidad de practicar la cirugía.

Extirpación de vegetaciones

Para minimizar los riesgos de la operación de vegetaciones, antes de que el especialista proceda a extraerlas, al paciente se le aplicará anestesia general. Además, durante el proceso de intervención éste permanecerá intubado y conectado a un respirador. Posteriormente, mediante la introducción de un instrumento de pequeñas dimensiones se mantendrá la boca del paciente abierta. Por su parte, el especialista se servirá de determinado instrumental quirúrgico (dispositivo en forma de cuchara y/o herramienta que facilite la sección del tejido blando) para conseguir extirpar las adenoides al tiempo que controlar la hemorragia que se produce tras la extracción. Al respecto, existen diferentes técnicas, es decir, por un lado están los especialistas que realizan estos pasos mediante la aplicación de electricidad que facilite el calentamiento del tejido, su eliminación y detención del sangrado (electrocauterización); por otro lado, se emplea energía de radiofrecuencia (coblación).

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Si bien se trata de una cirugía que en su mayoría se aplica a pacientes de temprana edad, bien es plausible su vuelta a casa en el momento en que se despierte de la anestesia y se compruebe que puede respirar con normalidad, es decir, al paciente se le dará el alta pocas horas después de que el proceso quirúrgico haya sido finalizado.

Antes de que el paciente se someta a una intervención de estas características habrá que tener en cuenta una serie de factores:

  • Incremento del tamaño de las vegetaciones de tal forma que llegan a bloquear y taponar la vía respiratoria.
  • Pacientes que roncan de forma excesiva.
  • Imposibilidad de respirar por la vía nasal.
  • Infecciones crónicas de oídos.
  • Alteración de la educación del pequeño por existencia de hipoacusia.
  • Persistencia de las infecciones de oído pese al consumo de medicamentos específicos y destinados a paliar este efecto.

Complicaciones de una adenoidectomía

En pacientes de edades tempranas, los riesgos de la operación de vegetaciones pueden ser análogos a los de cualquier cirugía de orden general. Es decir, los factores negativos más comunes son:

  • Reacciones a la aplicación de medicación.
  • Aparición de problemas de respiración.
  • Surgimiento de hemorragias.
  • Surgimiento de infecciones.

Por su parte, las vegetaciones pueden incidir en la aparición de determinadas complicaciones. Entre ellas, señalamos a continuación las más frecuentes:

  • Presencia de mal aliento. En concreto, este factor se da con mayor intensidad por la mañana, justo al despertar del sueño nocturno.
  • Aparición de deformaciones en el desarrollo del paladar que tiende a alargarse y a estrecharse obstaculizando de esta forma la salida de las piezas dentales. Este factor tiene su origen en la falta de respiración por vía nasal. Al tener este camino taponado, al paciente no le queda más remedio que respirar por vía oral.
  • Incremento del tamaño de las amígdalas lo que incide la aparición de apnea obstructiva del sueño, es decir paradas respiratorios que suelen durar unos pocos segundos.
  • Abundante acumulación de mucosidad de carácter espeso en la zona de la garganta. Este factor puede facilitar la producción de bronquitis, de repetición o neumonía. Y es que las vegetaciones suelen actuar como foco de virus que persiste.
  • Perforación del tímpano debido a la repetición de otitis.

Tras la ejecución de la cirugía realizada por el especialista, pueden llegar a surgir determinados riesgos de la operación de vegetaciones asociados con el procedimiento recién finalizado. Transcurridas de cuatro a seis horas desde la realización de la operación el paciente puede mostrar la presencia de vómito oscuro de sangre digerida más o menos abundante.

Como hemos comentado con anterioridad en el desarrollo del artículo, la operación de vegetaciones no implica dolor alguno para el paciente ya que previamente se aplica anestesia. Sin embargo, en el caso de que el paciente se note dolor de garganta que de forma paulatina se vaya extendiendo hacia la zona de los oídos, lo más habitual es que el grupo de médicos le recomiende la aplicación de un supositorio analgésico infantil a lo largo de las primeras horas desde que finalizó la cirugía.

Lo más común es que el paciente no refleje aumento de la temperatura corporal, pero en el caso de que se diese dicho incremento se correspondería con unas pocas décimas de más sobre todo a lo largo de las tardes tras la realización de la cirugía. En el supuesto de que la fiebre se mantuviese elevada por encima de los 38 grados centígrados lo más habitual es que el médico le aconseje la aplicación de un supositorio con el objetivo de bajarla.

Si la existencia de mal aliento era uno de los síntomas que nos preveía de la existencia de vegetaciones, este factor se podrá mantener también una vez ejecutado el proceso quirúrgico. Aunque, en este caso, tenderá a desaparecer de forma paulatina ya que se corresponde con el olor proveniente de unas zonas blancas que se ubican tras la operación en el área del lugar intervenido. es más, este mal aliento será síntoma de que todo está yendo bajo lo estipulado, ya que es una evidencia de que la herida operatoria empieza a cicatrizar de forma adecuada.

Riesgos de la operación de vegetaciones

Si bien los efectos que hemos citado con anterioridad entran dentro de la normalidad como consecuencia de la ejecución de una operación de vegetaciones, a continuación mencionamos algunas de los serios riesgos de la operación de vegetaciones y que deben ser analizados por el especialista o, en su defecto, acudir al servicio de urgencias más cercano:

  • Expulsión de sangre roja y de forma continuada tras la realización de la operación. Esta secreción de sangre se obtiene de forma natural y sin hacer esfuerzo alguno por nariz y/o boca.
  • Persistencia de los vómitos oscuros por más de seis horas una vez finalizada la operación.
  • Uno de las complicaciones más graves suele ser la aparición de una hemorragia. Aunque es muy poco común, en el caso de que ésta no se pare el especialista podría requerir la realización de una segunda intervención para detenerla.
  • El grupo de especialistas que va a tratar al paciente debe estar informado de cualquier incidencia o anomalía con respecto a éste antes de proceder a realizar la cirugía. Mantener al día al experto es importante a la hora de intervenir ya que en algunos casos se puede dar la probabilidad de que se perjudique alguna pieza dental, en especial si en ese momento están flojos o tienen funda o coronas.
  • En algunas ocasiones los pacientes pueden llegar a sentir náuseas que remiten de forma gradual y en poco tiempo.
  • Otro hecho que no es muy común y que se da en pocas ocasiones es el cambio del sonido de la voz del paciente tras la realización de la cirugía. Es decir, la voz del pequeño puede sonar como si estuviese hablando mediante la nariz. No suele representar problema alguno ya que este factor remite por sí mismo con el paso de los días.

El adulto responsable del paciente también deberá estar pendiente de que no se den los siguientes factores:

  • No deposición del paciente transcurridas unas 48 horas desde que se realizó la operación. En este caso se deberá administrar un supositorio de glicerina infantil.
  • Prestar especial atención a que el paciente no tosa, carraspee ni realice esfuerzo alguno con la garganta sobre todo a lo largo de los primeros días tras la práctica de la cirugía.
  • Durante los siete días tras el procedimiento, el paciente no deberá sonarse la nariz por muy obstruida que se presente.

Tras la intervención, y para disminuir los riesgos de la operación de vegetaciones, el paciente necesitará un tiempo prudencial para lograr recuperarse por completo en casa. Lo habitual es limitar las actividades del pequeño durante una o dos semanas después de la intervención, aunque lo lógico es seguir de forma adecuada las instrucciones que el médico que le ha tratado le recomiende. Una de las posibilidades tras la cirugía es que el paciente refleje dolor de oídos durante una o dos semanas. A continuación, señalamos algunos consejos para facilitar la recuperación del pequeño lo antes posible:



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Dieta alimenticia

Si bien tras una operación de vegetaciones el paciente se ve limitado a la hora de comer determinados alimentos, también es cierto que estamos ante personas de edades tempranas que tienen unas necesidades alimenticias más exigentes. Para garantizar la aportación de líquidos y nutrientes que los pequeños necesitan apuntamos los siguientes consejos:

  • Beber abundante agua además de zumos que no sean ácidos.
  • Ofrecerle alimentos blandos tales como gelatina, flan, helado, huevos revueltos, pasta o purés.
  • Evitar, en la medida de lo posible, alimentos calientes, picantes y ásperos como puede ser la fruta fresca, las tostadas, las galletas saladas o las patatas fritas.

Consumo de medicamentos

Con el objeto de reducir a su mínima expresión los riesgos de la operación de vegetaciones, lo más habitual es que el especialista le recete los siguientes medicamentos:

  • Calmantes para aliviar la sensación de dolor y para facilitar que el pequeño pueda tragar sin referir problemas.
  • Antibióticos para evitar la aparición de infecciones.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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