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Riesgos de la operación de juanetes


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Publicado en Traumatología

Con la llegada del buen tiempo, muchas personas quieren mostrar unos pies bonitos y bien cuidados. Pero no siempre puede ser así. A veces, los problemas de salud también generan problemas estéticos, como ocurre en el caso de los juanetes. Antes de exponer los riesgos de la operación de juanetes, detallaremos qué son, por qué se producen y por qué es necesario operarlos.

Los juanetes son una alteración estética que se caracteriza por un bulto en el perfil del pie que crea mucha incomodidad y que además empeora la función de este.

Los juanetes empiezan a aparecer cuando la articulación del primer dedo se va desviando. Dicho cambio hace que se generen una serie de problemas, ya no solo en la misma articulación provocando artrosis, sino también en los movimientos del dedo gordo, que se reducen, y en el resto del pie haciendo sobrecargas de las estructuras, que dan lugar a:

  • Callos en la planta del pie, denominados martillos o garras.
  • Dolor en los tobillos.
  • Alteraciones en las rodillas.
  • Problemas de espalda.

El cirujano abordará este tema realineando la articulación para que pueda recuperarse de estas alteraciones y evitar mayores problemas a largo plazo.

Un buen especialista eliminará el bulto lateral y recuperará la alineación y movilidad de la articulación.

Con esta cirugía se trata la deformidad de los huesos del dedo gordo y del pie.

Esta cirugía se recomienda no solo por estética sino para quitar el dolor que genera la protuberancia y, sobre todo, si después de haber probado otros métodos, como llevar zapatos de punta más ancha, el juanete sigue sin mejorar.

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Síntomas de juanetes

Los juanetes se caracterizan porque la piel del pie está callosa y enrojecida en la zona del borde interno del dedo gordo. Además es muy típica de esta dolencia la protuberancia ósea en ese lugar. También, y si el juanete ya empieza a estar muy mal, el paciente sufre dolor sobre la articulación que empeora con la presión de los zapatos. Por último, también muy característico es que el dedo gordo gire en dirección hacia los otros dedos y se pueda además montar sobre el segundo dedo.

Pruebas y exámenes

Los médicos suelen diagnosticar sin problemas los juanetes con solo verlos. Aunque también pedirán una radiografía del pie para comprobar en qué situación se encuentra el ángulo entre el dedo gordo del pie y el pie. Algunas veces los juanetes van acompañados de artritis.



Prevención de los juanetes

La mejor forma de que no se produzca un juanete es cuidar bien los pies. Y esto se hace utilizando un calzado:

  • Cómodo.
  • De un material transpirable -piel o similar-.
  • Amplio para los dedos.

Con esta primera medida se pueden eliminar muchos problemas y tener que recurrir a la cirugía o cualquier otro tratamiento.

Si la persona tiene ya un juanete pero no le molesta mucho aún, podrá utilizar plantillas de fieltro o gomaespuma en el pie para protegerlo, así como otros dispositivos, denominados espaciadores interdigitales, para separar el primero y el segundo dedo. Se trata de materiales que se pueden vender en tiendas como droguerías.

En caso de que el juanete empeore y comience a doler más, la persona tendrá que ir al médico para que le aconseje si debe pasar o no por cirugía para eliminar la prominencia ósea -bunionectomía-, puesto que es el método más efectivo para acabar con él. Existen más de cien formas diferentes de operar esta afección.

En resumen, se trata de evitar comprimir los dedos del pie con zapatos estrechos y que no se ajusten bien.

La cirugía

Es un procedimiento quirúrgico nada doloroso y que se debe abordar cuanto antes mejor, ya que con el transcurso del tiempo los juanetes provocan más consecuencias en cadena como, por ejemplo, el desgaste de la articulación -que se vuelve artrósica- y del resto de las estructuras del pie, que se dañan más hasta llegar a deformarse junto al resto de alteraciones que conlleva todo esto. Por estos motivos, el operar los juanetes pronto, antes incluso de que exista dolor, es crucial.

El que el paciente espere a no poder más puede ser que se deba a que crea que no le quedará bien el pie, pero esto no es así. Por otra parte, y como hemos señalado antes, esta cirugía, si la realizan manos expertas, no es dolorosa y se minimizan los riesgos de la operación de juanetes. La cuestión es que el médico intervenga esa parte del pie sin tocar tejidos internos, con un buen tratamiento personalizado, antiinflamatorio y analgésico postquirúrgico. Así la persona no sufrirá dolor alguno. Puede haber alguna molestia durante las primeras 24 horas de la operación y se puede controlar con un buen analgésico.

El cirujano operará el pie realizando un corte alrededor de la articulación del dedo gordo de este y los huesos. Después reparará la articulación y huesos deformes usando clavos, tornillos, placas o una férula de yeso para que los huesos permanezcan en su lugar.

De esta forma el cirujano puede realizar varias cosas para reparar un juanete:

  • Cortar y alargar ciertos tendones o ligamentos.
  • Sacar la parte dañada de las articulaciones y usar tornillos, alambres o una placa para unir la articulación -artrodesis-.
  • Rebanar la protuberancia en la articulación del dedo del pie.
  • Extirpar la parte dañada de la articulación.
  • Cortar partes de los huesos de cada lado de la articulación del pie colocándolos luego en la posición apropiada -osteotomía-.

La operación se realiza con anestesia local y sedación para que no sienta dolor.

Este tipo de anestesia se pone cerca del tobillo y solo duerme el pie. Esto hace que el paciente se recupere pronto después de la intervención y pueda regresar a su casa.

La infiltración de la anestesia puede hacer que sienta dolor, pero si se la colocan como se debe se consigue minimizar al máximo esta sensación.

Es importante señalar que para que esta cirugía dé sus frutos será importante que la corrección y alineación de la articulación sea estable durante las primeras semanas para que quede fijada para siempre en la posición que el médico determinó. Por ello es muy importante que no se mueva lo corregido. Algunos especialistas fijan las correcciones con tornillos de titanio de alta calidad o tornillos reabsorbibles que, pasado un cierto tiempo de consolidación de los huesos, desaparecen.

Técnicas de la operación de juanetes

Se utilice una u otra cirugía, lo importante es que se corrija el juanete valorando la mejor forma de conseguirlo. Hay dos tipos de cirugía que se pueden adaptar a las necesidades específicas de cada paciente:

Cirugía láser o percutánea

En la denominada cirugía láser, paradójicamente el láser no interviene en ningún momento en la operación. Se trata de una cirugía a través de la piel -percutánea- con la que se realizan una serie de cortes en los huesos con fresas metálicas que lijan, moldean el hueso y lo cortan. No hay casi apertura de la piel y el campo quirúrgico no está a la vista. Con esta cirugía no se fijan los huesos.

Cirugía abierta o tradicional

La cirugía abierta o tradicional, que permite ver las zonas que necesitan modificarse y cómo hacerlo. Además, la cirugía abierta también da la opción de emplear un aparataje de microcirugía muy preciso que ayuda al médico a manipular los huesos de la articulación, modificarlos y calcularlo de forma exacta para dejarlos en su sitio. Este procedimiento permite también dejar fijadas con grapas, placas o tornillos las modificaciones precisas que se hagan en los huesos.

Ambas opciones son igualmente válidas y cada una de ella tiene sus pros y sus contras particulares. El médico será la persona idónea para aconsejar cuál es la mejor para cada persona.

Antes del procedimiento

Como en cualquier tipo de intervención quirúrgica, y para reducir los riesgos de la operación de juanetes, el paciente le deberá comentar al médico o al personal sanitario que le atiende qué medicinas está tomando, incluso aquellas que no requieran de receta, así como suplementos alimenticios, hierbas, etc.

Dos semanas antes de la operación le pueden pedir que deje de tomar ciertos fármacos, sobre todo aquellos que dificultan la coagulación de la sangre.

Por su parte, el paciente deberá también preguntarle al médico qué medicinas puede tomar el día de la operación, pues hay casos de personas con diabetes, cardiopatías u otras afecciones que deberán ser tratadas antes de poder someterse a ningún tipo de cirugía.

El paciente deberá comentarle al médico si ha estado bebiendo más de 1 o 2 vasos de alcohol al día y si es fumador, pues todo esto le perjudica a la hora de operarlo. El tabaco puede retrasar la consolidación de huesos y la cicatrización de las heridas, por lo que el paciente deberá dejarlo.

Además, deberá decirle también al médico si tiene gripe, brote de herpes o cualquier otra infección antes de la cirugía.

El día de la operación, el médico le aconsejará que no beba ni coma nada durante las 6 a 12 horas antes del procedimiento y que tome con un pequeño sorbo de agua la medicación que se le dé ese día.

Después del procedimiento

Casi todas las personas que se someten a esta cirugía se van a su casa el mismo día en el que le quitan el juanete. Es más, el paciente sale caminando con un vendaje puesto y un calzado especial que le limita algunos movimientos del pie.

Además, podrá volver a conducir a las 4-5 semanas de la operación.

El médico o el personal sanitario le darán las pautas sobre cómo cuidarse después de la operación.

Generalmente, el paciente necesitará 3 semanas de reposo relativo. Esto significa que no precisa estar ingresado ni permanecer en cama. Podrá andar desde el primer momento con precaución, siempre y cuando no sea mucha distancia ni mucho tiempo. Cada paciente dispondrá de un calendario y programa de recuperación personalizado. El paciente no podrá cargar demasiado peso en la zona operada durante unos días.

El tiempo de recuperación no se podrá disminuir en ningún caso, puesto que después de alinear correctamente el juanete estas 3 semanas de reposo relativo son muy necesarias e importantes para garantizar una corrección adecuada.

Si en una semana se da el alta, significa que la realineación no se ha hecho bien y solo se ha practicado de forma estética el bulto lateral, existiendo un peligro de que no se logren los objetivos deseados.

Además se le podrá recomendar un seguimiento postquirúrgico con un fisioterapeuta especialista en pie que realizará tratamientos antiinflamatorios con ultrasonidos y masaje y una recuperación funcional de la movilidad de la zona que será pasiva y activa, indicando qué tipo de ejercicio a realizar en cada momento de la recuperación.

En algunos hospitales, después de la operación hay un seguimiento postquirúrgico con una duración de 3 meses durante los cuales el paciente estará en contacto con su cirujano. Asimismo se lleva a cabo un control semanal en el que se analiza el proceso de cicatrización de los huesos y la nueva conformación del pie. Para todo esto se harán en el propio centro controles:

  • Radiológicos.
  • Fisioterápicos.
  • Biomecánicos.
  • Vasculares.

Aspectos a conocer tras la operación

Después de esta operación, a la persona le pueden surgir dudas como por ejemplo si puede llevar en los zapatos plantillas. En ese caso no habrá problema porque la operación incide solo en la articulación del dedo y la coloca en su sitio. Hay otras cuestiones más importantes como problemas biomecánicos a nivel de tobillo, planta del pie o dedos que se intentarán reconocer antes para recomendar al paciente posibles problemas añadidos.

Otro aspecto que hay que considerar es el calzado que deberá llevar el operado de juanetes. Durante las primeras 3 semanas deberá utilizar un calzado postquirúrgico que le proporcionará el hospital o centro hospitalario para que ande lo mejor posible tras la cirugía. Después llevará un calzado ancho, tipo deportivo, y a la cuarta semana podrá llevar un zapato normal.

Incluso se puede afirmar que la paciente podrá volver a llevar tacones sin problemas. Aunque hay que señalar que los tacones muy altos no son buenos para ninguna persona se haya o no sometido a esta operación.

La persona que se opera de juanetes debe saber que es una cirugía para toda la vida pero que hay que tener en cuenta y descubrir otras posibles alteraciones que pueden acompañar a la desviación del juanete para tratarlas y prevenirlas.

Los juanetes se pueden operar a cualquier edad, siempre y cuando el estado del paciente no presente alteraciones incompatibles con este tipo de cirugía.

Esta operación se puede hacer a personas con mala circulación en las piernas siempre que exista un control por parte de un especialista en medicina vascular y se tomen las medidas intraquirúrgicas necesarias así como las indicaciones postquirúrgicas para disminuir al máximo los posibles riesgos.

Riesgos de la operación de juanetes

Los riesgos de la operación de juanetes son los mismos que los de cualquier otra más sus características específicas. En el primer caso serían:

  • Posibles problemas respiratorios.
  • Reacciones alérgicas a los medicamentos.
  • Sangrado.
  • Coágulos de sangre.
  • Infección.

En el caso específico los riesgos son:

  • Insensibilidad en el dedo gordo.
  • Mala cicatrización de la herida.
  • Daño a nervios.
  • Cirugía que no corrige el problema.
  • Dolor continuo.
  • Artritis en el dedo del pie.
  • Rigidez en el dedo del pie.

Pronóstico de la operación de juanetes

El paciente, después de haber sido operado de juanetes, deberá tener menor dolor cuando su pie haya sanado completamente. Además podrá caminar con mayor facilidad. Tendrá un pie con mejor aspecto pero no perfecto y su recuperación total tardará entre 3 y 6 meses.

Aunque este tipo de operación da muy buenos resultados, siempre debe evitarse que el juanete empeore teniendo unos cuidados especiales con los pies y usando zapatos diferentes cada día.

Si bien es cierto que los juanetes se pueden operar a cualquier edad, hay una franja de la población, concretamente la de los adolescentes, que pueden tener más dificultad para que se lo traten que un adulto, porque dicho juanete puede venir asociado a un problema óseo subyacente.

Como hemos dicho antes, esta cirugía no suele causar dolor en las personas, aunque algunos pacientes se pueden quejar de tener problemas para usar zapatos estrechos y elegantes después de haber sido operados.

Si después de la operación la persona tiene algún problema como los que vamos a señalar a continuación, deberá solicitar una cita con su médico para que se lo trate. Dichos problemas son:

  • Sigue teniendo dolor incluso usando un calzado más ancho.
  • No puede realizar actividades normales.
  • Se ha producido infección -enrojecimiento o hinchazón-. Esto suele ocurrir, sobre todo, en pacientes con diabetes.

Conclusión

Aunque los juanetes se puedan tratar, es mejor intentar evitarlos utilizando como señalamos antes un calzado amplio y cómodo.

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Por lo general, los juanetes los tienen más las mujeres que los hombres, ya que las féminas suelen utilizar zapatos de punta estrecha y tacón alto y los hombres no. Este tipo de calzado favorece la aparición de juanetes.

Pero hay casos en los que el problema es hereditario, es decir, hay personas que al nacer tienen huesos anormales en los pies y son más propensas a formar un juanete.

Como es una afección que con el tiempo va empeorando y convirtiéndose cada vez más dolorosa, lo mejor será ir lo antes posible al médico para que ponga el tratamiento adecuado para que no empeore o le indique a la persona si se lo tienen que quitar con cirugía y, en tal caso, exponerle los posibles riesgos de la operación de juanetes.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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