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Riesgos de la operación de hernia inguinal


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Publicado en Enfermedades

Antes de conocer los riesgos de la operación de hernia inguinal, comenzaremos definiendo qué es. Bajo el concepto de hernia inguinal entendemos aquella protrusión o salida del contenido o grasa del interior del abdomen a través de algunas de las aberturas que componen el canal inguinal. En concreto, dicho canal se corresponde con un área del abdomen ubicada en su parte más inferior y lateral, es decir, la zona de la ingle. Se localiza desde la zona más alta de la pelvis hasta el centro de la misma, que se corresponde con el área del pubis. Por él circulan tanto vasos sanguíneos como terminaciones nerviosas y, en el caso de los hombres, el cordón espermático. En la mujeres será el ligamento redondo. Dos orificios conocidos como anillo inguinal superficial y anillo inguinal profundo facilitan o no la salida del contenido abdominal, dando lugar a las hernias inguinales. Su diagnóstico suele ser sencillo, ya que se pueden llegar a apreciar a simple vista -se traducen en un bulto en la zona de la ingle del paciente-.

Tipos de hernias inguinales

Primera clasificación: síntomas

Dependiendo del punto de vista del profesional, las hernias inguinales se pueden clasificar en relación a los síntomas que reproducen en el paciente:

Hernia inguinal reductible

Lo más habitual es que este tipo de hernias pueda reducirse. En concreto se trata de aquella hernia que se sale a través del agujero herniario.

Hernia inguinal incoercible

Su principal característica es su capacidad para volver a salir en cada intento de reducirla.

Hernia inguinal incarcerada

No puede reducirse pero tampoco llega a producir lesiones en el contenido de la hernia.

Hernia inguinal estrangulada

Se trata de aquella hernia que no puede llegar a reducirse una vez que ha llegado a salir por el canal herniario pero sí que ha producido cierto daño en el interior de los tejidos debido a complicaciones en la circulación de la sangre. Además, este tipo de hernias puede llegar a provocar:

  • Isquemia.
  • Infarto del tejido herniado.
  • Necrosis.

Hernia inguino-escrotal

En el momento en el que el contenido baja hasta el interior del escroto en los pacientes de género masculino.

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Segunda clasificación: causas

Asimismo, dependiendo de las causas primarias que llegan a provocar su aparición, podemos diferenciar otro tipo de clasificación:

Congénitas

Presentes en el pacientes desde su nacimiento.

Adquiridas

Se producen conforme el paciente va evolucionando sin causa clara o definida.

Postquirúrgicas

Hernias inguinales recidivadas que surgen como consecuencia de un procedimiento quirúrgico previo que ha llegado a debilitar las paredes musculares secundarias de la propia cirugía.

Traumáticas

Surgen como consecuencia de la aparición de determinados traumas en el área inguinal.

Tercera clasificación: anatomía

Por último, desde un punto de vista anatómico diferenciamos entre:

Hernia inguinal directa

Protruye o se muestra a través del defecto de la pared abdominal.

Hernia inguinal indirecta

Asoma y aparece a través del orificio inguinal interno penetrando en el canal inguinal.

Hernia inguinal mixta

Se trata de aquella hernia que muestra factores de las dos clasificaciones anteriores.

Principales causas de la aparición de hernias inguinales indirectas

Lo más habitual es que el especialista encuentre dificultades para especificar y acotar una causa en concreto como principal responsable de la aparición de una hernia inguinal directa. De hecho, diversas investigaciones solo han logrado arrojar la relación de diversos factores de riesgo para su aparición. A continuación, señalamos los más destacados:

  • Hábito de fumar. Esta condición del paciente no implica su aparición como referencia pero sí la mayor posibilidad de que aparezcan.
  • Antecedentes familiares. El hecho de que en el seno de la familia otros miembros padezcan de hernias es un factor más que plausible.
  • Realización de una cirugía previa como puede ser la apendicectomía o la prostatectomía radical abierta.
  • Existencia de insuficiencia renal crónica.
  • Realización de trabajos bastante pesados durante un tiempo prolongado.
  • Patologías pulmonares obstructivas crónicas.

Principales síntomas de las hernias inguinales indirectas

Como hemos mencionado con anterioridad, una hernia inguinal suele identificarse como un bulto en el área inferior de la ingle:



  • En el caso de los hombres, muy cerca del escroto.
  • En el caso de las mujeres, muy cerca de la región pubiana.

No es precisamente el dolor una de las principales características de este tipo de hernias pero sí el incremento de su tamaño al proceder a realizar determinados esfuerzos físicos. Puede aparecer o desaparecer varias veces al día o incluso permanecer en el mismo sitio a lo largo de semanas o meses. Los principales síntomas de una hernia inguinal indirecta son:

  • Sensación de pesadez en el área inferior del abdomen.
  • Molestias o dolor en los desplazamientos.
  • Incremento de la frecuencia con la que se orina.

Sin embargo, con independencia de sus síntomas, su origen y a pesar de los riesgos de la operación de hernia inguinal, el tratamiento definitivo para eliminarla pasa por solicitar una intervención quirúrgica. Y es que la razón de que esta sea la única opción es sencilla, ya que una vez que se reproduce cierto debilitamiento en la pared abdominal -y con él la salida de parte de su contenido-, resulta imposible que llegue a reducirse y cerrarse por sí misma. Es decir, la única forma de devolverle a la pared abdominal su tonificación es mediante la ejecución de una cirugía.

En este sentido, para paliar este tipo de hernias de forma habitual se practican la herniorrafia o la hernioplastia. El principal factor que las diferencia es la probabilidad de implantar una malla de tejido sintético que obstruya el canal de salida del saco herniario -hernioplastia- o la sutura con hilo quirúrgico del orificio de salida del saco herniario -herniorrafia-. Optar entre un tipo de intervención u otra va a estar directamente relacionado tanto con el tamaño de la hernia y del agujero herniario como de las características propias del paciente. En cualquier caso, la decisión será tomada por el especialista en concordancia con la persona que pasará por quirófano.

Por su parte, el médico especialista podrá llegar a sugerirle la cirugía en el caso de que la hernia cause dolor o molestias en las actividades ordinarias que suele realizar el paciente con total normalidad. En el caso de que no produzca molestias, lo normal es que no se requiera la práctica de cirugía. Sin embargo, como hemos mencionado con anterioridad, este tipo de hernias puede no desaparecer y, con el paso del tiempo, aumentar de tamaño.

Tipos de operación de hernia inguinal

A la hora de ejecutar un procedimiento quirúrgico, el paciente deberá tener en cuenta que existen dos tipos de intervenciones:

Cirugía abierta

  • Realización de un corte cerca del área en la que se encuentra ubicada la hernia.
  • Localización de la hernia y separación de los tejidos que se encuentren a su alrededor. Eliminación del saco de la hernia o reintroducción de esta en el interior del abdomen.
  • Cierre de los músculos abdominales debilitados con puntos de sutura.
  • Cabe la posibilidad de que el cirujano opte por coser un pedazo de malla con el objetivo de fortalecer la pared abdominal.
  • Sutura en los cortes para cerrarlas por completo.

Cirugía laparoscópica

  • Realización de tres a cinco pequeños cortes en el área inferior del abdomen.
  • Penetración del laparoscopio mediante una de las incisiones realizadas. El laparoscopio se compone de una fina sonda que orienta al especialista mediante con la colocación de una pequeña cámara en el extremo. El resto de las incisiones servirán para la introducción del resto de material quirúrgico necesario para reparar la hernia.
  • El procedimiento a realizar coincide con los pasos requeridos en la ejecución de la cirugía abierta.
  • Retirada del laparoscopio y del resto de instrumental. Sutura de los cortes.

Riesgos de la operación de hernia inguinal

Por una parte encontramos los riesgos de la operación de hernia inguinal y por otra aquellas complicaciones que pueden surgir en una cirugía general, es decir, aquellos problemas relacionados con:

  • Reacciones alérgicas hacia los medicamentos recomendados.
  • Posibilidad de que surjan problemas respiratorios.
  • Sangrados.
  • Coágulos de sangre.
  • Infecciones.

En concreto, la incidencia de complicaciones generales pueden llegar a reducirse mediante la aplicación de una mayor cantidad de anestesia local o regional, especialmente en pacientes de edades avanzadas o con un alto riesgo quirúrgico. Uno de los problemas más comunes de la aplicación de anestesia general es la aparición de retención urinaria, más aún en aquellos pacientes que sufren de hipertrofia prostática benigna. En estos casos en particular lo recomendado es practicar una resección transuretral o ambos procedimientos en el mismo período quirúrgico.

Por otro lado, las complicaciones que se corresponden con la práctica de esta cirugía en concreto son:

  • Daño a otras venas u órganos.
  • Daño a nervios.
  • Daño a los testículos en el caso de que un vaso sanguíneo que esté conectado a ellos se vea afectado.
  • Molestias que surgen de forma prolongada en el área en la que se ha producido el corte.
  • Reaparición de la hernia inguinal.

Y es que, según los estudios, las infecciones y los hematomas surgen en el 1% de las intervenciones; y entre el 2 y el 5% de los casos se producen las reapariciones de las hernias una vez operadas. El factor denominado como inguinodinia o dolor inguinal crónico puede llegar a presentarse en el 5% de las ocasiones y su solución no resulta simple, por lo que se puede necesitar una nueva intervención.

Riesgos previos a la intervención quirúrgica

Además de los específicos riesgos de la operación de hernia inguinal, antes de someterse a un procedimiento quirúrgico para solucionar la aparición de una de ellas se ponen sobre la mesa las complicaciones que puede llegar a desarrollar en el caso de que no sea intervenida:

Oclusión intestinal

Se trata de la introducción de parte del intestino en el interior del saco herniario. Lo más habitual es que se impida el adecuado tránsito intestinal, por lo que aparecerán:

  • Molestias.
  • Dolores.
  • Náuseas.
  • Vómitos.

Puede incluso necesitar la práctica de una cirugía de urgencia.

Suboclusión intestinal

Básicamente se trata de una oclusión, aunque con la diferencia de que el tránsito intestinal se recupera con posterioridad. Igualmente, los síntomas se equiparan.

Hernia inguinal incarcerada

El contenido abdominal que se sale queda atrapado en el exterior y no puede ser reintroducido de forma manual.

Hernia inguinal estrangulada

Se trata de una hernia inguinal incarcerada pero con la particularidad de que al tejido que ha quedado atrapado se le aplica tal presión que es capaz de disminuir la cantidad de riego sanguíneo, pudiendo derivar en consecuencias más graves como isquemia con posterior necrosis del contenido de la hernia.

Riesgos o complicaciones locales

Lo más habitual es que las complicaciones locales surjan con mayor facilidad en las reparaciones de hernias recidivadas, ya que son las más practicadas y las de más sencilla solución:

Formación de seroma e hidrocele

El riesgo de aparición de un seroma, que por normal general asciende al 5%, se incrementa tras la reparación de hernias recidivadas o el uso de prótesis. Con el objetivo de limitar este tipo de riesgos de la operación de hernia inguinal, la colocación de la malla debe realizarse en un plano más profundo de la disección y en hernias de gran tamaño sería recomendable aplicar un drenaje aspirativo.

Infección

El riesgo de que se produzca una infección de la herida tras la realización de una herniorrafia inguinal primaria es de un 2%. Lo que sí que se ha demostrado es un incremento de las infecciones en hernias incarceradas, recidivadas y crurales, en:

  • Pacientes de edad avanzada.
  • Intervenciones prolongadas.
  • En el caso de que el drenaje se mantenga por un largo período de tiempo.

Riesgos o complicaciones vasculares

Hematomas

Con una incidencia menor de un 5%, los hematomas superficiales surgen como consecuencia de una mala ligadura o hemostasia insuficiente con el bisturí eléctrico de los vasos situados entre las fascias de scarpa y camper.

Igualmente, en el caso de que se produzca una hemostasia quirúrgica incompleta, una de las consecuencias que pueden aparecer tras la intervención es un hematoma a tensión con la posibilidad de que llegue a extenderse hasta el escroto en el caso de los pacientes de género masculino.

Algo que se produce en mínimas ocasiones, por lo que se considera fuera de lo común, es el punzamiento de la vena femoral por la realización de una sutura durante la reparación con el ligamento de Cooper. Como consecuencia puede surgir una trombosis venosa profunda justo al final de la primera semana acontecida tras la intervención, con el consecuente riesgo de embolia pulmonar.

Lesiones de nervios

Lo habitual es que el completo conocimiento de la anatomía del área inguinal facilite el procedimiento quirúrgico y, por lo tanto, no se lleguen a lesionar los nervios. Sin embargo, todo es posible y, de hecho, los estudios reflejan ciertas probabilidades de que esto suceda.

En concreto, los nervios que potencialmente pueden llegar a dañarse son:

  • Iliohipogástrico.
  • Ilioinguinal.
  • Las ramas genital y crural del nervio genitocrural.

Más habitual es que estos nervios lleguen a dañarse durante la ejecución de la disección del cordón espermático por vía anterior.

En el momento en que se detecta la sección de un nervio, el especialista debe realizar una ligadura de ambos cabos cortados con el objetivo de evitar la aparición de un neuroma doloroso. Si bien el déficit neurológico es mínimo, el paciente puede llegar a manifestar cierta pérdida de sensibilidad o falta de respuesta contráctil del cremáster o escroto.

Uno de los más graves riesgos de la operación de hernia inguinal está asociado con el desarrollo de una neuralgia residual, ya que conlleva un manejo más complicado. Suele aparecer a lo largo de los primeros días tras la aplicación de la cirugía. Sucede en un 5% de los casos y suele acompañarse de síntomas vegetativos, cambios de humor y de comportamiento. En este sentido, el nervio puede verse dañado por:

  • Una sección parcial o completa.
  • Estiramientos.
  • Contusión.
  • Aplastamiento.
  • Compresión cicatrizal.
  • Sutura.
  • Quemadura eléctrica.
  • Irritación ante un proceso inflamatorio adyacente.

Lesiones de órganos y vísceras

Durante el desarrollo de una herniorrafia puede producirse el daño accidental de la vejiga deslizada en el interior de una hernia directa o crural. En el caso de que se llegue a abrir este órgano, lo más recomendable es volver a cerrarlO mediante la realización de dos suturas continuas de material reabsorbible, además de colocar una sonda vesical de forma temporal.

Por otro lado, puede darse el caso de que se llegue a dañar el colon deslizado con el saco herniario y como consecuencia se derive en una complicación intestinal. El intestino también es otra de las partes del organismo que puede verse lesionado en las hernias por deslizamiento. Un corte poco acertado del saco herniario puede provocar hemorragia o laceración de la pared intestinal.

Algo que ocurre en muy pocas ocasiones, y que por lo tanto se trata de un hecho excepcional, es la existencia de una hernia gigante de larga evolución con dificultad para reintegrarla en la cavidad abdominal de las vísceras contenidas en el saco herniario. En esta situación,también conocida como “pérdida del derecho a domicilio”, puede estar indicada la resección segmentaria intestinal con el objetivo de disminuir el volumen reintroducido.

Complicaciones testiculares

Entre los problemas testiculares que pueden llegar a surgir encontramos la orquitis isquémica y la atrofia testicular. Al respecto, el riesgo suele ser más elevado en el caso de que se hayan producido reparaciones previas por vía anterior y en hernias recidivadas.

Por su parte, la orquitis suele manifestarse transcurridas unas 24 o 72 horas de la cirugía. El paciente identifica un incremento del tamaño del testículo, doloroso al tacto y de consistencia más dura. La isquemia del testículo puede estar directamente relacionada con la interrupción de la arteria espermática interna, un cierre excesivo de los anillos inguinales interno y externo que provoca trombosis de las venas del cordón y una movilización del testículo fuera del escroto que dificulta la circulación colateral. La evolución de una orquitis se denomina atrofia testicular, por lo que es de vital importancia insistir en su prevención.

Lesiones del conducto deferente

El conocido como conducto deferente puede ser cortado o ligado de forma accidental a lo largo del proceso de disección del saco de una hernia indirecta, con especial hincapié en las recidivadas. En este supuesto, el especialista procederá a realizar una reanastomosis inmediata. Sin embargo, el porcentaje de eficacia de esta aplicación es del 50%.

Recidiva

Este es, sin duda, uno de los más importantes riesgos de la operación de hernia inguinal por los altos índices de morbilidad que supone. Su aparición está directamente relacionada con:

  • El tipo de hernia del paciente.
  • La técnica empleada.
  • La experiencia del especialista.

La recidiva precoz puede llegar a aparecer como consecuencia de un error técnico como, por ejemplo:

  • Una disección incorrecta del saco herniario.
  • Una reparación inadecuada del anillo interno y de la pared posterior del conducto inguinal.
  • Una confusión en el reconocimiento de una hernia inadvertida.
  • La reaparición de una hernia por la existencia de un tensión excesiva.

Y es que estamos ante uno de los principales problemas que pueden llegar a surgir en el proceso postoperatorio -bien en el postoperatorio inmediato o bien al cabo de cierto tiempo-. En concreto, la hernia inguinal recidiva consiste en la reaparición de la hernia en el mismo área. Una de las mejores opciones que puede adoptar el paciente para evitarla es el fiel seguimiento de las indicaciones que le especifique el especialista para poner en práctica durante el proceso de recuperación como, por ejemplo, evitar en la medida de lo posible la realización de esfuerzos físicos, ya que la consecuencia sería el nuevo paso por quirófano.

Con independencia de todo esto, el paciente debe tener en cuenta que gracias a la evolución de las técnicas y procedimientos quirúrgicos cada vez es menos frecuente que se den este tipo de complicaciones así como el resto de los problemas señalados con anterioridad.

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En el caso de que por la cabeza del paciente esté pasando optar por una cirugía para eliminar su problema de hernia, lo más aconsejable es que solicite una consulta de valoración quirúrgica inmediata con un especialista capaz de demostrar su experiencia y habilidad en este tipo de situaciones. Una vez que se concierte la reunión, será el mismo experto el encargado de darle a conocer todos los riesgos de la operación de hernia inguinal, las complicaciones que implica la práctica de estos procedimientos y resolver cualquier pregunta que tenga en duda al paciente.

  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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