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Riesgos de la operación de fimosis


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Publicado en Cirugía

Previamente a enumerar los riesgos de la operación de fimosis, resulta preciso saber que la fimosis es aquella alteración de la fisionomía que, por norma general, se suele producir entre los más pequeños. En este sentido, esta condición ofrece un factor de preocupación para los padres ya que la mayor parte de los niños recién nacidos la tienen y la información existente a su alrededor no deja del todo satisfechos a los progenitores. Y es que se trata de una patología que tarda en solucionarse en el caso de que sea fisiológica y ante este hecho son muchos los profesionales que insisten en empezar a retractar la piel del pene de los niños ya desde muy pequeños.

En concreto, conocemos como fimosis la incapacidad de poder bajar con facilidad la piel situada alrededor del prepucio del pene. Lo más común es que en los bebés se produzca ya que estos nacen como el prepucio y el glande adheridos, algo que con el paso de los año suele ir resolviéndose por sí solo. Sin embargo, puede llegar a ocurrir que dicha piel llegue a formar una especie de anillo que imposibilite la bajada de la piel, algo que también tenderá a desaparecer con el paso de los años.

Hay que tener en cuenta que todo este proceso responde al paso del tiempo y que es más natural de los que pensamos. Otro de los aspectos a tener en cuenta es la posibilidad de que sean precisamente los padres los que lleguen a provocar en casa la fimosis de forma inconsciente, ya que los profesionales en la materia pueden recomendar bajar poco a poco en casa la piel desde edades muy tempranas. Una de las consecuencias de intentar bajar la piel en casa es que se lleguen a producir heridas que incidan precisamente en lo contrario, es decir, que lleguen a mantener la fimosis a lo largo del tiempo, que la piel presente un aspecto mucho más recio y menos elástico, por lo que el pequeño acabará pasando por quirófano.

A niveles generales los consejos recomiendan no hacer nada y que la fimosis vaya evolucionando de forma natural y cambiando por sí misma por el paso del tiempo. Aunque, en el caso de que los padres no se queden tranquilos y quieran incidir de forma manual en este proceso se puede bajar un poco la piel muy de vez en cuando y siempre en el momento del baño, más que nada por higiene, pero siempre sin llegar a forzar la naturalidad de la piel.

Reclamos para operar la fimosis

En el caso contrario, es decir, si la fimosis no llega a resolverse por sí misma o en el momento en el que se evidencien otro tipo de síntomas asociados llega el momento de plantearse la intervención quirúrgica. Otra de las alternativas antes de recomendar la operación de fimosis es aplicar cierto tipo de pomadas o cremas con cortisona sobre la superficie de la piel del prepucio además de comenzar a retraer poco a poco la piel de éste. Y, en este sentido, los resultados suelen ser muy satisfactorios ya que facilitan el éxito en el 85-95% de los casos.

A continuación resaltamos algunos de los síntomas que nos conducen a la aplicación de la crema anteriormente citado, siempre previo paso y consulta de especialista:

  • Presencia de dolor o inflamación a la hora de orinar. Este hecho viene dado de la acumulación de la orina en la zona además de la presión de salida de ésta que suele ser la protagonista que origina el dolor.
  • Existencia continuada de infecciones de orina.
  • Padecimiento de balanitis, una infección originada por la acumulación de esmegma, es decir, una de las sustancias creadas por las células del glande y el prepucio.

En el caso de que la situación de fimosis se mantenga pese a la aplicación de la crema, la recomendación del especialista estará orientada hacia la opción quirúrgica.

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Otro de los factores que se tienen en cuenta desde el punto de vista profesional a la hora de recomendar la intervención es la edad del pequeños. Es decir, en este sentido, si la fimosis no duele o no tiene síntomas sin embargo no se está resolviendo con el paso de los años, lo más habitual es que la opción de la cirugía sea la más apropiada.

Fimosis en adultos

Lo normal es que un prepucio sano se retraiga por completo para dejar libre el glande y al descubierto en el proceso correspondiente a una erección y que éste no remita ni dolor ni ningún tipo de molestias. En caso contrario, en los adultos, se recomienda la intervención quirúrgica.

Sin embargo, a estas alturas no sólo es fimosis lo que se puede llegar a originar. Y es que existen otra serie de patologías asociadas con el prepucio del pene y que acompañan o perjudican la fimosis. En este sentido, entendemos como parafimosis el desarrollo negativo de la fimosis en la que el glande permanece apretado y estrangulado por el prepucio cuando éste se retrae por lo que se llega a dificultar el procedimiento natural del mismo e incide en la compresión del glande.

Ante este tipo de casos no existe duda de la aplicación de la cirugía para su correcta solución. Y es que uno de los riesgos de no corregir adecuadamente este estado de parafimosis es la necrosis peneana ya que la sangre encuentra a su paso grandes impedimentos para circular adecuadamente hasta el glande. En este sentido, es de suma importancia aliviar cuanto antes la compresión del prepucio ya sea de forma manual o mediante cirugía.

Otra de las dificultades que pueden llegar a suceder en los adultos es la balanitis (inflamación e infección del glande), la postitis (inflamación e infección del prepucio) y la balanopostitis (unión de las patologías descritas). Las principales responsables del surgimiento de estas otras enfermedades asociadas con la fimosis son las bacterias, hongos o virus que bajo este factor suelen pulular libremente por el interior del prepucio.

Clases de fimosis en adultos

En los adultos se llega a determinar la fimosis al sentir pequeñas molestias durante las relaciones sexuales, por infecciones locales o del tracto urinario o por retención de la orina.

Según su estado

A continuación, pasamos a establecer los diferentes estados que puede llegar a presentar la fimosis:

Fimosis puntiforme

En este caso, el orificio del prepucio es de un mínimo diámetro, poco perceptible a la vista. Sin embargo, la piel de alrededor es de aspecto y diámetro adecuado a la normalidad.

Fimosis no retraíble

De tipo cicatricial o anular, las balanopostitis padecidas con anterioridad por el paciente han incidido en el cambio de la superficie de la piel que rodea el orificio del prepucio por lo que ésta muestra un aspecto indurado o engrosado.

Fimosis anular

El prepucio permanece más estrecho de lo normal y por algún factor la retracción no se puede realizar por completo.

Según su origen

Asimismo, dependiendo del origen o la etiología de la fimosis en adultos podemos establecer otra categoría:



Fimosis de origen congénito

Fimosis de tipo adquirido

La fimosis adquirida durante el desarrollo se presenta en personas que anteriormente no llegaban a padecer de esta enfermedad.

Por su parte, las personas de género masculino que padezcan de diabetes suelen ofrecer una mayor predisposición a sufrir balanitis y xerositis del glande, en concreto, el 16% de los pacientes diabéticos.

Según su retractilidad

Según el grado de retractilidad del prepucio con respecto al glande podemos diferenciar entre los siguientes grados de fimosis. Aunque la clasificación que describimos a continuación se suele emplear de forma habitual en los más pequeños con problemas de fimosis, ésta es perfectamente aplicable a los adultos:

Fimosis del adulto tipo I

Leve retracción sin que sea el glande

Fimosis del adulto de tipo II

Exposición del meato uretral con retracción ligxposieramente mayor del prepucio respecto a la anterior

Fimosis del adulto tipo III

Exposición del glande hasta la parte media del mismo

Fimosis del adulto de tipo IV

Exposición del glande hasta la corona

Síntomas de fimosis en adultos

A continuación hacemos repaso de los diferentes síntomas que la fimosis puede llegar a reflejar en un paciente adulto:

  • Incapacidad para retraer el prepucio sobre el glande durante la erección.
  • Dolor intenso durante la práctica de relaciones sexuales.
  • Aumento de la posibilidad de sufrir lesiones cutáneas, heridas o grietas en la piel del prepucio.
  • Dificultad para orinar por disponer de un mínimo diámetro de apertura del prepucio.
  • Retenciones de orina que facilitan la aparición de infecciones urinarias o incluso retención aguda de orina.
  • Aumento de la acumulación de sustancias expulsadas durante la eyaculación, la micción y la sudoración que conlleva a un incremento de las inflamaciones e infecciones.
  • Aumento de las probabilidades de padecer cáncer de pene.

La operación de fimosis

Una operación de fimosis es bien sencilla ya que consiste en la eliminación de una parte de la piel del pene con el objetivo de que el glande quede por completo al descubierto. Además, las suturas en la superficie cutánea se realizan mediante el uso de hilo absorbible por lo que en torno a dos semanas todo debería estar cicatrizado y sanado. Tanto los adultos como los más pequeños suelen volver a casa en el mismo día en el que se practique la cirugía, sin embargo, se recomienda tener una serie de factores en cuenta:

  • La herida quirúrgica puede tardar unas tres semanas en sanar.
  • Los más pequeños deben, en la medida de lo posible, evitar realizar cualquier tipo de ejercicio que consista en correr o saltar hasta que la recuperación se haya completado.
  • Si surge sangrado durante las 24 primeras horas tras la operación, la herida se debe presionar con una gasa estéril durante al menos diez minutos.
  • Se aconseja la aplicación de compresas frías unos 15 o 20 minutos varias veces al día con el objetivo de reducir tanto la inflamación como el dolor.
  • Cambiar el apósito transcurridas unas 24 horas.
  • Aprovechar el momento del baño para aplicar los debidos cuidados de limpieza de la herida con jabón suave.
  • Tomar la medicación recetada según las indicaciones establecidas por el experto.

Se aconseja prestar especial atención a la herida tras la intervención quirúrgica y, sobre todo, atender a los siguientes factores y, en el caso de que surjan, acudir con rapidez al médico:

  • Persistencia del sangrado aún habiéndola presionado durante unos minutos.
  • Supuración de la herida.
  • Aumento del dolor.
  • Inflamación y enrojecimiento del pene.

Pese a la posible aparición de estos riesgos de la operación de fimosis, estamos ante una intervención que no suele responder con efectos secundarios. La aplicación de su técnica requiere anestesia local o general en los más pequeños. Suele tener una duración aproximada de entre unos 30 y 40 minutos y una recuperación total de entorno a unos 15 días. En cuanto a la técnica en sí, suele constar de cuatro fases delimitadas de la siguiente forma:

  • Primera incisión circunferencial.
    Realización de una incisión dorsal con el objetivo de que quede al descubierto el glande. Una vez que se ha conseguido retraer el prepucio el especialista procederá a realizar la primer incisión circunferencial paralela al surco balanoprepucial.
  • Segunda incisión circunferencial.
    Acto seguido, el experto procederá a realizar una segunda incisión circunferencial siguiendo el relieve del surco balano-prepucial.
  • Resección del manguito.
    Nuevamente se retrae el prepucio y se reseca el manguito de piel que queda en el espacio correspondiente a las dos incisiones circunferenciales.
  • Sutura de los bordes.

Riesgos de la operación de fimosis

Al igual que el procedimiento quirúrgico, los cuidados post operación también son bastante sencillos de seguir. Una de las principales recomendaciones al respecto es mantener tanto la herida como los puntos correctamente limpios y secos. Por ello, con la intención de salvaguardar esa premisa se recomienda realizar curas diarias al menos durante la primera semana tras la intervención. Estas curas consistirán en la aplicación de suero fisiológico y betadine así como gasas o vendas.

En relación a las complicaciones que se pueden después de la realización de una intervención quirúrgica para paliar los efectos en los pacientes de género masculino, los principales riesgos estarán directamente relacionados con el roce directo del pene con la ropa interior así como con las erecciones involuntarias que se sucedan durante el periodo de tiempo en el que permanezcan los puntos de sutura. Y es que esta serie de factores pueden llegar a ofrecer pequeños episodios de dolor así como sangrados al producirse el movimiento de estiramiento del pene. En este sentido, con el objetivo de intentar reducir la aparición de estas molestias los expertos aconsejan el uso de ropa interior ajustada y la aplicación indirecta de hielo sobre el área en la que se han practicado los puntos de suturas, eso sí, no por más de 10 minutos.

Lo más común es que la consulta en la que se le realizará el control de la evolución de la herida quirúrgica se estime unos 15 días tras el paso por quirófano. Si bien se considera completo el periodo de recuperación transcurridas dos semanas, bien es cierto que el paciente podrá iniciar sus actividades cotidianas desde el tercer día post operatorio. Durante este proceso hay que prestar especial atención a la evolución de la herida y en el caso de que se observe una inflamación excesiva, la zona enrojecida o la secreción de líquidos amarillentos acudir de forma inmediata al especialista.

Hay que tener en cuenta que la aplicación de cualquier método que requiera el paso por quirófano concierne cierto grado de riesgo ya que estamos hablando de la penetración del organismo del paciente. En este sentido, es importante informar a la persona que se va a someter a la intervención de los posibles riesgos de la operación de fimosis que pueden llegar a surgir con la práctica de la cirugía. Un dato positivo y que solventa los miedos que puede tener el paciente por el simple hecho de tumbarse en una cama de quirófano es que estas complicaciones afectan a un porcentaje muy reducido de personas. Entre ellas, destacamos las siguientes:

Edema e hinchazón

El proceso de cicatrización es uno de los principales responsables de que la zona intervenida llegue a inflamarse. Sin embargo, si bien se trata de una consecuencia totalmente normal lo habitual es que comience a remitir conforme pasan los días.

Hemorragia

Esta consecuencia de la práctica de la cirugía es poco común pero a tener en cuenta. Puede darse el caso de que el paciente experimente cierto episodio de sangrado durante la técnica o justo después. En el caso de que se produzca una hemorragia después de la intervención lo habitual es que se establezca un proceso de emergencia, es decir, la compresión de forma continuada de la herida quirúrgica con la intención de detener el sangrado o, en su defecto, una nueva intervención que facilite la realización de una hemostasia de las zonas sangrantes.

Infecciones

No es lo más común. Al respecto, y con la intención de prevenirla, el especialista le recomendará al paciente la toma de determinados antibióticos justo después de la cirugía. En el caso de que se de una infección en la zona se podrá optar por el drenaje de colecciones infectadas.

Cicatriz cutánea

Pocas probabilidades hay de que se dé una cicatrización excesiva. En ese caso puede darse la circunstancias de que se elija la práctica de otra cirugía con el objetivo de tratar este tipo de anomalías que suelen responder al cambio de color en la zona circundante al área intervenida, es decir, en la herida quirúrgica.

Reacciones alérgicas

Entre ellas alergias al esparadrapo empleado por el equipo de médicos, al material de sutura o a los diversos preparados tópicos que se pueden llegar a utilizar durante el proceso de intervención. Aunque son muy poco frecuentes también cabe la probabilidad de que surjan reacciones sistémicas por el uso de determinados medicamentos tanto durante la cirugía como después. En el caso de que se produzcan este tipo de riesgos de la operación de fimosis se requerirá algún tratamiento adicional que, por supuesto, lo establecerá el especialista tras la observación del paciente.

Anestesia

Complicaciones varias, lesiones o incluso la muerte del paciente se pueden dar por la aplicación de anestesia ya sea local o general. Los casos son muy poco probables.

Trastornos de la coagulación

Anomalías de la coagulación de la sangre, infecciones activas o trastornos congénitos genitourinarios.

Meatitis

Puede venir acompañada de estenosis del meato uretral con o sin úlcera del meato. Esta circunstancia se puede llegar a dar en aquellos niños que se han sometido a una operación de estas características y que aún mantienen el uso del pañal. Y es que es precisamente en el pañal el lugar en el que las bacterias adquieren poder de acción.

Fimosis post-circuncisión

Se produce como resultado de la eliminación de una insuficiente cantidad de prepucio. Y es que, de esta forma, lo que se consigue es que a lo largo del proceso de cicatrización la herida quirúrgica se contraiga hacia el anillo prepucial derivando nuevamente en fimosis.

Fístulas uretro-cutáneas

Necrosis del glande

También puede ocurrir en la totalidad del pene como resultado de un uso excesivo del electrocauterio, del uso indebido de adrenalina para ejecutar un bloqueo anestésico o por el uso prolongado de torniquetes.

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Una de las soluciones al surgimiento de este tipo de riesgos es el uso de un electrocauterio bipolar en vez de uno monopolar con el objetivo de adelantarnos a las complicaciones.

Resultado estético indeseado

Esta inadecuada consecución se debe a la falta de experiencia del especialista encargado de realizar la cirugía. Sin embargo cerca de un 2% de las personas que sufren de fimosis, ya sean adultos o niños, no llegan a superar el círculo de las inflamaciones y tratamientos antibióticos con el objetivo de no pasar por quirófano ya sea por uno u otro motivo. Una de las consecuencias de esta falta de decisión es la posibilidad de que la fimosis se convierta en crónica y por relación la aparición de los siguientes riesgos de la operación de fimosis:

  • Inflamación incesante del prepucio.
  • Infecciones continuas.
  • Inflamación del glande.
  • Cáncer.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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