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Riesgos y complicaciones de la operación de hipermetropía


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Publicado en Cirugía Ocular

Antes de tratar propiamente los riesgos de la operación de hipermetropía, vamos a ver en qué consiste exactamente esta patología ocular. La hipermetropía, junto con la miopía y el astigmatismo, es uno de los trastornos de la visión más comunes entre la población. En el caso de niños y jóvenes la hipermetropía puede pasar desapercibida hasta llegar a la edad adulta, en la que afecta a la visión de cerca, impidiendo enfocar objetos a poca distancia correctamente. 

Para corregir este problema, actualmente existen soluciones quirúrgicas -la operación de hipermetropía con láser-, que en la mayoría de los casos logran mejorar la visión sin necesidad de usar gafas o lentillas.

La hipermetropía es una enfermedad ocular que afecta en torno al 50% de la población mundial, que la padece en diferentes grados, y que por lo general se estabiliza a edad adulta. De hecho, una de las curiosidades de este trastorno es la ausencia de síntomas durante la niñez y la juventud, o cuando se tiene menos de una dioptría.

La hipermetropía es un defecto visual muy común

La hipermetropía es un defecto visual muy común

El hipermétrope padece un error de refracción, lo que produce que las imágenes se enfoquen en un punto por detrás de la retina, en lugar de directamente sobre ella. Al ser la retina la encargada de enviar la imagen nítida al cerebro, el resultado es una visión borrosa de los objetos cercanos. 

Este trastorno ocurre porque el ojo no tiene suficiente potencia, lo que se debe normalmente a que el globo ocular del paciente es más corto de lo normal. También puede ser porque la córnea o el cristalino no son lo suficientemente curvos. En todos estos casos, como comentábamos anteriormente, la consecuencia es que las imágenes se forman detrás de la retina.

Los síntomas de la hipermetropía pueden pasar inadvertidos para muchos, siendo las primeras señales frotarse los ojos o arrugar la frente habitualmente. Y en el caso de ser diagnosticado o no tratado convenientemente, esta dolencia causa dolor de cabeza, fatiga y enrojecimiento ocular, normalmente en hipermétropes jóvenes.

La hipermetropía, al igual que otros trastornos de la visión, dificulta tareas habituales de la vida cotidiana del paciente, como leer o mirar la pantalla del ordenador o el móvil. Estos problemas de visión se solucionan en la mayoría de los casos con gafas o lentillas, que ayudan a reenfocar la luz y generar imágenes más nítidas.

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Sin embargo, la corrección solo se produce cuando están siendo usadas, por lo que cada día más personas buscan vías para que su problema visual se solucione de manera permanente. Por ello, la cirugía refractiva cada vez es la opción más elegida para corregir la hipermetropía, así como la miopía y el astigmatismo.

Existen varias técnicas quirúrgicas para tratar la hipermetropía, las más comunes con cirugía láser. Para decantarse por una u otra técnica, es necesario un análisis previo profesional, que incluye un examen oftalmológico completo y un test de agudeza visual, con lo que el especialista determinará qué tratamiento es el más indicado según el nivel de afección de cada paciente.

Con la técnica láser en la operación de hipermetropía se logra modificar la curvatura de la córnea y de este modo los rayos de luz enfocan correctamente sobre la retina y por ende el paciente puede ver nítido. Por un lado, están las técnicas PRK y LASER, que son las menos habituales, y están indicadas para pacientes que tienen la córnea muy fina o demasiado débil. Por otro lado, la técnica más empleada hoy en día es la denominada LASIK, que goza de una alta tasa de éxito y con la que el paciente se recupera más rápidamente.

Ventajas y desventajas de la cirugía láser ocular en la operación de hipermetropía

Ventajas

El procedimiento quirúrgico con láser para corregir la hipermetropía goza de numerosas ventajas que consiguen una mejora en la visión y en la calidad de vida del paciente, mucho más teniendo en cuenta la rapidez y sencillez de la operación.

La operación de hipermetropía con láser es muy rápida y segura

La operación de hipermetropía con láser es muy rápida y segura

  • La operación de hipermetropía es rápida y mínimamente invasiva. La operación no necesita de preparación previa, ni requiere anestesia general. Antes se administra un calmante o sedante, dependiendo del paciente, y unas gotas de anestesia para insensibilizar el ojo. Tiene una duración de entre 20 y 30 minutos, tiempo en el que se operan los dos ojos en la misma sesión. 
  • No requiere hospitalización y el postoperatorio es rápido. Una vez finalizada la intervención, y tras un breve reposo de 15 minutos aproximadamente, se realiza una revisión rutinaria postoperatoria. El especialista explica el nuevo tratamiento a seguir para asegurar la total recuperación; entonces el paciente recibe el alta y vuelve a casa por su propio pie.
  • No provoca dolor. La cirugía láser no suele provocar molestias ni dolores. Algunos pacientes experimentan un poco de malestar durante el primer día y en las horas siguientes a la operación, pero desaparece al poco tiempo.
  • La recuperación es inmediata. Tan solo media hora después de la operación, el paciente comienza a gozar de una buena capacidad visual, que a lo largo de las 48 horas siguientes irá mejorando hasta su total recuperación. Las molestias son mínimas, y se tratan con gotas.
  • Importantes beneficios estéticos y sensación de libertad. Como los efectos de la operación son inmediatos, al recuperar la visión, la mayoría de los pacientes pueden desprenderse de las gafas o las lentillas desde el primer minuto. Decimos la mayoría pues en casos de graduación muy alta no se consigue corregir al 100% el problema. Esto siempre será advertido por el oftalmólogo antes de la operación, pero en cualquier caso las nuevas gafas serán mucho más finas y de menor graduación.

Desventajas

La operación con láser para corregir la hipermetropía, aunque muy segura, conlleva ciertos riesgos y desventajas que el paciente ha de conocer antes de someterse a la intervención, pues se trata de un órgano muy delicado y en ocasiones no se logra el 100% de la visibilidad esperada. 



Por ello, ante la posibilidad de que las complicaciones aparezcan en algún momento, durante o tras la cirugía, es muy importante recurrir a un buen centro que prevea todas las posibilidades y sepa cómo resolverlas en caso necesario.

  • El resultado puede no ser el esperado. Existe la posibilidad de que el defecto a corregir no se revierta completamente, por lo que habrá que seguir usando gafas o lentillas. Aunque si el médico lo considera oportuno, podría ser necesaria una segunda operación de retoque con la
    La operación de hipermetropía corrige, de forma segura, este defecto de la visión

    La operación de hipermetropía corrige, de forma segura, este defecto de la visión

    que conseguir los resultados finales deseados. 
  • La capacidad visual no llega a ser la misma que con las lentillas. La capacidad visual que se adquiere con el uso de lentillas puede ser superior al resultado final que se obtiene tras intervención con láser, aunque si el paciente tenía mucha graduación es posible que ni lo note, y entonces los resultados serían óptimos. 
  • El tiempo del ojo para restablecerse puede ser algo mayor del esperado. En términos generales, los resultados de una visión nítida son casi inmediatos, pero en algunos casos el ojo puede necesitar un tiempo mayor para estabilizarse al completo, lo que conlleva algunos meses para recuperar el campo de visión total.
  • La cirugía por láser corrige, no cura el problema. La operación de hipermetropía no cura el problema visual, sino que lo corrige, por lo que el ojo va a seguir teniendo el defecto visual, que ante el caso de que la graduación no estuviera completamente estancada puede volver a aumentar progresivamente tras la cirugía. 
  • Para algunas tareas se puede seguir necesitando gafas. Incluso después de haberse sometido a la intervención y haber resultado positiva, algunas personas van a seguir necesitando utilizar gafas o lentillas para algunas actividades concretas, como puede ser leer o conducir. 
  • La visión nocturna puede no ser completamente nítida. Algunas personas pueden tener problemas de visión al verse desprovistas de luz natural, por lo que por la noche tendrán complicaciones para ver perfectamente e incluso pueden percibir halos de luz. 
  • Con la edad puede aparecer presbicia. Aunque la intervención resulte positiva y durante muchos años se disfrute de una visión casi perfecta, al alcanzar cierta edad es muy posible que el paciente se vea obligado a usar de nuevo gafas ante la aparición de presbicia o vista cansada.

Riesgos, problemas y efectos secundarios de la operación de hipermetropía

Los riesgos que se pueden presentar en este tipo de intervenciones son escasos, la mayoría de ellos relativamente comunes y de fácil solución. Se trata sobre todo de efectos secundarios que pasan al cabo de unas horas o, en algunos casos, en unos pocos días. Por otra parte, las complicaciones de mayor gravedad son muy poco probables, aunque también existe el riesgo y hay que conocerlas. 

Riesgos comunes de fácil solución

Es posible operar los dos ojos en la misma sesión

Es posible operar los dos ojos en la misma sesión

  • Fotofobia. Tras la intervención es probable que durante los primeros días se presente cierta sensibilidad a la luz, aunque se remedia con el uso de gafas de sol y acaba por disminuir y desaparecer. 
  • Dificultades para una correcta visión nocturna, además de halos de luz alrededor de las luces de la calle o de los coches. Se trata de una complicación que se presenta durante las primeras semanas y que es más frecuente por las noches, pues es cuando la pupila se dilata. Se debe a que la pupila se dilata más de lo que mide el flap creado en la cirugía o el cambio realizado en la córnea, lo que genera distorsiones visuales. Examinar los ojos antes de la intervención para determinar el tamaño de las pupilas ayuda a evaluar el riesgo de que este síntoma aparezca después.
  • Oscilación en la visión y visión doble. Este efecto secundario acaba por desaparecer entre dos y seis semanas después de pasar por quirófano. 
  • Hipercorrección o hipocorrección: corrección baja o alta. Solo se da en el 5% de las cirugías y la solución radica en someterse a una nueva intervención de retoque 12 semanas después de la cirugía principal. 
  • Sequedad ocular. Aquellos pacientes que usaban con regularidad lentillas y ya sufrían de ojo seco pueden presentar sequedad ocular, lo que acaba por desaparecer algunos meses después de la intervención. Irritación, visión borrosa y sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo son los efectos secundarios que se producen mientras la córnea se adapta a su nueva situación, pero se soluciona con lágrimas artificiales o colirio del que el médico indicará la dosis adecuada. 
  • Malestar posterior a la cirugía. Se trata de un efecto poco frecuente durante las horas posteriores a la intervención y que se soluciona con la medicación adecuada. 
  • Visión borrosa. Suele desaparecer en las siguientes 24 o 48 horas tras la operación.

Complicaciones muy poco frecuentes

  • Suspensión de la cirugía por corte incompleto del flap. Esta complicación está relacionada con el procedimiento de queratomileusis y el uso de microquerátomo, pues durante el pasaje de este último puede ocurrir que se inactive la succión que mantiene el anillo de fijación, lo que da lugar a un corte incompleto de la boite. Esto ocurre en 1 de cada 2000 casos, pero si así sucediera habría que posponer la intervención tres meses. 
  • Infección. Esta es la complicación más severa que puede llegar a ocurrir, y suele aparecer durante las primeras 72 horas tras la cirugía. El riesgo de infección se da en 1 de 1000 tratamientos de superficie y en 1 de 7000 tratamientos de profundidad. La mejor forma de prevenir infecciones oculares es realizar una profilaxis antibiótica preoperatoria adecuada y no dejar pasar ni uno de los controles postoperatorios con el fin de realizar un seguimiento apropiado de la curación ocular y evitar infecciones u otros problemas. 
  • Queratitis lamelar difusa. De origen multifactorial y poco conocido, se trata de una complicación poco frecuente que se da en cirugías en profundidad. Consiste en la aparición de fenómenos inflamatorios intensos que pueden disminuir la visión durante los días del postoperatorio. Su tratamiento se basa en el uso de colirios antiinflamatorios que dan el resultado previsto y que hacen que sea muy poco probable que se tengan que tomar medidas quirúrgicas. 
  • Cicatrización anormal. Sobre todo en procedimientos donde se utiliza la técnica PRK se pueden producir cicatrizaciones tardías anormales en ciertas capas más profundas de la córnea, lo cual se denomina haze. Aparece en el 1-3% de los pacientes intervenidos y, si este fenómeno disminuye la visión, hay que proceder a una segunda cirugía para tratar el problema. 
  • Pérdida parcial de visión. Habitualmente se produce en pacientes con muchos grados de hipermetropía, aunque solo supone el 1% de ellos y en comparación con la visión total que permite la corrección con gafas o lentillas. La pérdida, normalmente, es mínima, y se suele recuperar entre seis u ocho meses después de la intervención. 

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los pasos a seguir durante el postoperatorio?

Tras la intervención, el paciente tendrá que permanecer en la clínica en reposo durante unos 15 minutos, tras los cuales se procederá a realizar una primera revisión y a explicar el tratamiento a seguir, así como algunas indicaciones y cuidados importantes. 

El postoperatorio de la operación de hipermetropía no suele tener ninguna complicación

El postoperatorio de la operación de hipermetropía no suele tener ninguna complicación

Enseguida el paciente podrá abandonar la clínica por su propio pie, pues lo habitual es que ya disponga de una buena capacidad visual. Si bien la visión es bastante buena desde el principio, lo aconsejable y deseable es que el paciente vaya acompañado de algún familiar. El paciente ya no necesitará usar gafas o lentes de contacto, aunque la mejoría visual será más notable a partir del día siguiente (y progresivamente cada vez mejor).

¿Cuáles son los requisitos para poder acceder a la cirugía refractaria?

  • Gozar de una buena salud ocular.
  • Ser mayor de 18 años y menor de 50 años, aunque se recomienda no sobrepasar los 45 años para someterse a una cirugía refractaria.
  • Contar con estabilidad ocular, esto es, que la graduación no haya avanzado desde al menos hace un año.
  • Estar dentro del rango de dioptrías aconsejado e indicado por el especialista.
  • No haber usado lentes de contacto durante el tiempo suficiente para que la córnea recupere su forma normal antes de realizarse la topografía corneal. Habitualmente es de 2 semanas para lentillas blandas, de 3 semanas para lentillas semirrígidas y de 4 semanas para lentillas rígidas. 

¿Qué no corrige la operación de hipermetropía?

El objetivo de esta intervención no es mejorar la cantidad de visión, sino conseguir el mismo porcentaje de visión que se tenía con el uso de gafas o lentes de contacto aunque pudiendo prescindir de ellos. Aunque en algunos casos la agudeza visual se mejora ligeramente, no es el objetivo primordial ni se suele conseguir. Los pacientes suelen ver mejor, pero se debe en parte a que mejora la calidad de la visión, pero en ningún caso la cantidad visual. Por tanto, esa operación de hipermetropía no resuelve problemas como el ojo vago. 

¿Solo existe una técnica quirúrgica que corrija la hipermetropía?

Aunque la que se usa más frecuentemente es la técnica LASIK, acrónimo inglés que traducido significa queratomilusis in situ asistida con láser, existen otras técnicas como el LASEK o la PRK, como hablábamos al principio del artículo. Por otro lado, también existen otras técnicas que corrigen la graduación, pero que no utilizan el láser en la intervención, sino lentes oculares: ICL, PRL y facoemulsificación de cristalino transparente son algunas de estos métodos, los menos usados. 

¿Cómo de rápida es la recuperación visual?

Son varias las técnicas que se pueden utilizar para realizar la operación de hipermetropía con láser

Son varias las técnicas que se pueden utilizar para realizar la operación de hipermetropía con láser

La recuperación visual completa del paciente de la operación de hipermetropía suele ser más larga que otras intervenciones como el astigmatismo o la miopía. El hipermétrope está habituado a realizar de manera mecánica la acomodación para ver de lejos y de cerca, por lo que al músculo le cuesta más tiempo acostumbrarse a que ya no tiene que hacer esta acomodación tras la operación. Que el músculo se relaje y deje de realizar esta acción suele llevarle varios meses hasta que la visión se estabiliza al completo. 

¿Existe la posibilidad de que tras la operación de hipermetropía quede alguna graduación?

Sí, de hecho se trata de algo relativamente frecuente, pues no todos los ojos son iguales, por lo que incluso dos ojos con la misma graduación pueden obtener resultados diferentes, aunque no exageradamente desiguales. Aunque la tasa de éxito es muy alta, el 90-95% de los casos acaba con una visión del 100% tras una primera intervención, 1 de cada 20 personas tiene que someterse posteriormente a una operación de hipermetropía de retoque más corta que la primera y con la que las posibilidades de que quede graduación son mucho menores. 

¿Puede aparecer graduación tiempo después de la operación de hipermetropía?

Sí, pues la intervención elimina la graduación que existía hasta ese momento, pero no evita que el avance de la hipermetropía continua si así se produjese. Pero eso no quiere decir que los resultados de la cirugía refractaria no sean positivos, pues, por ejemplo, en el caso de un paciente de 30 años con 5 dioptrías, si no se operase tendría 6 a los 40 años, mientras que al estar operado solo llegaría a tener una dioptría. 

¿Cuáles son los cuidados a llevar a cabo tras la operación de hipermetropía?

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El más importante de todos es no frotarse ni tocarse los ojos. Además, durante la primera semana tras la intervención deberán utilizarse varios colirios que el médico le habrá indicado al paciente momentos después de la cirugía. Después de este tratamiento más intenso, el paciente utilizará lágrimas artificiales con frecuencia. 

Esto se debe a que durante la operación se “queman” los nervios de la córnea al realizar el corte y la ablación con el láser. La córnea, que es la parte más sensible del cuerpo humano, produce lágrimas en función de esa sensibilidad, además de que manda información al cerebro informando de su estado de sequedad o humedad. 

Dicha información es inconsciente, pero el cerebro regula la producción de lágrimas en función de ciertos estímulos (por ejemplo, cuando nos entra una mota de polvo en un ojo); pero al perder la sensibilidad tras la operación, la producción de lágrimas se limita al mínimo, por lo que se produce el ojo seco hasta que tras varios meses se regeneren esos nervios quemados. Por ello, es necesario aportar lágrimas artificiales varias veces al día para evitar la sequedad ocular. 

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

1 comentario

  1. virginia barillaro

    soy virginia, y queria consultar sobre la vision borrosa.
    me operaron en octubre del 2015 por 2 vez de hipermetropia y astigmatismo
    si bien las optrias bajaron, mi vision es borrosa, y como paleativo utilizo unos anteojos que me favorecen un poco.
    me mandaron a hacerme una topografia ao y oct macular ao.
    la verdad estoy angustiada y muy preocupada.
    gracias por permitirme consultar.

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