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Inseminación artificial: riesgos y complicaciones


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Publicado en Reproducción asistida

Podría decirse que existen ciertos riesgos en prácticamente cualquier ámbito del campo de la salud y, por lo tanto, también en los procedimientos de reproducción asistida -ya que también hay riesgos de la fecundación in vitro, de la microinyección espermática o de la ovodonación-. De este modo, existen una serie de riesgos y complicaciones de la inseminación artificial que hay que conocer antes de llevarla a cabo, a pesar de que son riesgos muy poco frecuentes y que no deben influir en la decisión de someterse a esta técnica:

Riesgos de la inseminación artificial 

Síndrome de la hiperestimulación ovárica

En la etapa inicial del procedimiento se administra a la mujer un fármaco para la maduración final de los ovocitos. En ocasiones, la respuesta ovárica es excesiva y se desarrolla un elevado número de folículos. Es decir, consiste en una respuesta exagerada o desproporcionada de los ovarios al tratamiento de estimulación ovárica. Además, se aumenta el tamaño de los ovarios, se eleva la cantidad de estradiol en sangre y se produce un elevado desarrollo de numerosos cuerpos lúteos o folículos ovulados.

Este síndrome de la hiperestimulación ovárica provoca un aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos, que es una de las causas de la acumulación de líquido en la zona abdominal. En algunos casos, la sangre se puede volver más espesa y, en los peores casos, llegar a formar coágulos de sangre. Algunas pacientes llegan a sufrir síntomas de disnea o sensación de falta de aire.

El embarazo múltiple es uno de los riesgos de la inseminación artificial

El embarazo múltiple es uno de los riesgos de la inseminación artificial

Existen varios niveles: leve, moderado y severo. Se caracteriza por alteraciones de la función renal así como por la acumulación de líquido en el tórax y en el abdomen. Es un complicación muy poco frecuente pero si aparece, y en el peor de los casos, se puede precisar hospitalización y tratamiento quirúrgico.

En los casos más leves de hiperestimulación suele ser suficiente el control en la consulta del especialista o centro médico, pero en los casos más graves pueden retenerse cantidades elevadas de líquido que pueden provocar trastornos de carácter vascular y de las funciones renales y hepáticas. En estos casos es necesaria la hospitalización.

Normalmente la hiperestimulación se produce de manera gradual y progresiva y se detecta en los controles periódicos donde se realiza un control mediante ecografías para comprobar la evolución del útero. En estas ecografías podrá detectarse el crecimiento folicular excesivo y se realizan controles de estradiol en sangre para comprobar si se mantiene en niveles normales. Aun siendo uno de los riesgos de la inseminación artificial más comunes, hay que decir que estos casos son poco frecuentes, pero si se detectan estos síntomas en alguno de los controles que se realizan, el especialista optará por cancelar el programa de estimulación ovárica para prevenir una posible hiperestimulación.

Embarazo múltiple

Existe un porcentaje de inseminaciones artificiales que terminan en embarazo de gemelos o trillizos, aunque es mínimo. Supone riesgos tanto para la madre como para los fetos. Los fármacos administrados para conseguir la estimulación ovárica logran una mayor producción de óvulos, por lo que se incrementa la posibilidad de que varios espermatozoides logren su objetivo. Las estadísticas cifran en casi un veinte por ciento el número de embarazos múltiples con este tipo de técnica -superior a la de un embarazo normal-. Un embarazo de dos fetos no suele plantear demasiadas complicaciones durante su gestación salvo que la edad de la madre sea muy elevada, pero los embarazos de más de dos fetos sí suponen un riesgo importante tanto para la madre como para los hijos.  

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Embarazo ectópico

Esto sucede cuando el embrión se implanta fuera del útero, habitualmente en las trompas de Falopio. Pasa en muy pocos casos y puede coexistir, en ocasiones, con un embarazo en el útero. Consiste en una gestión que se produce en un lugar distinto a la cavidad uterina. Es uno de los riesgos de la inseminación artificial que sufren en mayor proporción las mujeres con problemas o lesiones en las trompas de Falopio.

Aborto espontáneo

El riesgo de sufrir un aborto incrementa con determinados factores tales como, por ejemplo, la edad de la mujer. Se produce en el mismo porcentaje que los embarazos normales, que se sitúan entre el 15 y el 20 por ciento, y suele pasar en las primeras semanas de gestación. Sí se ha comprobado que este riesgo aumenta con la edad de la mujer y en las parejas con alteraciones o desórdenes genéticos.

Riesgos psicológicos

Dentro de los riesgos de la inseminación artificial, hay que señalar que en algunas parejas aparecen determinados trastornos psicológicos como ansiedad, estrés o incluso depresión tanto en la mujer como en el hombre. Del mismo modo, pueden surgir dificultades en la relación de

Los riesgos psicológicos de la inseminación artificial también deben ser tratados por especialistas

Los riesgos psicológicos de la inseminación artificial también deben ser tratados por especialistas

pareja -sexuales y emocionales-. La ansiedad en alguno de los miembros de la pareja es un síntoma bastante frecuente tanto antes de realizarse como tras un fracaso del procedimiento. Esta ansiedad puede provocar choques o roces entre los miembros de la pareja y los centros de reproducción asistida suelen contar con personal especializado en el tratamiento de este tipo de situaciones y en eliminar la ansiedad y que logran ayudar mucho a las parejas.

Otros riesgos de la inseminación artificial

Hay otras complicaciones que pueden derivar de la técnica de inseminación artificial. Los más comunes son los siguientes:

  • Infección del aparato genital femenino: se puede originar por gérmenes procedentes del semen del hombre o del propio aparato de la mujer. 
  • Torsión ovárica: se traduce en un dolor extremo en la parte baja del abdomen. Su tratamiento puede llegar a tener que ser quirúrgico.
  • Alergias: se puede desarrollar algún tipo de alergia a los componentes de lavado seminal, pero no suele ocurrir.
  • Reacciones inmunológicas: se pueden crear anticuerpos antiespermáticos. La probabilidad es menor del cinco por ciento.
  • Riesgos propios de mujeres de más edad: las mujeres de edad avanzada que se someten a esta técnica para lograr una fecundación sufren mayores complicaciones durante su posterior embarazo, en el que suelen aparecer problemas como insuficiencias renales, diabetes gestacional, partos prematuros y abortos no deseados.

Beneficios de la inseminación artificial 

La inseminación artificial es un procedimiento completamente revolucionario mediante el que se logra que parejas infértiles -resulta necesario establecer diferencias entre infertilidad y esterilidad– puedan concebir y tener un hijo completamente sano. Los beneficios son mucho más importantes que los riesgos de la inseminación artificial. La principal ventaja de esta técnica es la superación de los problemas relacionados con la concepción.

Asimismo, se trata de un método muy parecido al proceso natural de la gestación, ya que hay una selección natural del espermatozoide que finalmente fecunda al óvulo. Del mismo modo, hay que subrayar que se trata de un procedimiento sencillo y que no produce ningún tipo de dolor a la mujer, pues no requiere anestesia y lo cual también reduce los riesgos.

Es una técnica de reproducción asistida con bajo coste, ya que no se necesita un numeroso equipo médico y sanitario ni tampoco un sistema complejo de mantenimiento para el cultivo de los embriones.

Además, a través del tratamiento hormonal de la mujer, se conoce el momento concreto de la ovulación. Por lo tanto, existe una mayor probabilidad de éxito en el proceso, aunque inferior a la de otro tipo de tratamientos como, por ejemplo, la fecundación in vitro. También hay que subrayar que la estimulación ovárica que se realiza es de las más leves en comparación con la que se requiere para la fecundación in vitro.

En cuanto a la calidad del semen, es mucho mejor gracias a la analítica previa que se efectúa antes de la inseminación. En ese sentido, la tasa de éxito de esta técnica es muy alta si se compara con las demás, aunque hay que tener en cuenta otros factores que pueden afectar como, por ejemplo, la edad de la mujer -al igual que sucede en la fecundación in vitro-.

Igualmente, no suelen ocasionarse efectos secundarios asociados a la inseminación artificial ni a la fecundación in vitro y se previenen trastornos genéticos o hereditarios de la pareja masculina, pues el esperma es lavado y probado ante cualquier trastorno o desequilibrio posible.

No hay que olvidar que, aunque al principio esta técnica solo se empleaba en parejas de distinto sexo para tener hijos, hoy en día tanto las mujeres solteras como aquellas parejas formadas por dos mujeres pueden apostar por este método de reproducción asistida para convertirse en madres de manera biológica.

De cualquier modo, las parejas deben estar juntas en este proceso y ser un apoyo el uno para el otro. Deben mantenerse unidas en esta nueva etapa de ilusión y dudas. Es muy importante que se pongan en manos de un buen profesional médico que cuente con larga experiencia y que les dé a conocer todos los detalles de la técnica. Asimismo, deben mantener en todo momento unas expectativas reales de sus posibilidades y no perder, bajo ninguna razón, las esperanzas de conseguir su objetivo de ser padres. La medicina está en uno de sus mejores momentos y existen multitud de técnicas para lograr la paternidad.

¿Qué es la inseminación artificial?

Numerosas parejas tienen dificultades para ser padres y están consideradas como estériles o infértiles, es decir, no les es posible poder finalizar un embarazo con el nacimiento posterior de un niño que se encuentre en buen estado de salud. En este sentido, se determina que una pareja es infértil cuando consigue tener embarazos pero no logra que lleguen a buen término. La inseminación artificial puede ser una solución para ellas.

Para poder determinar qué le ocurre a cada pareja es necesario que esta acuda a la consulta de un especialista para exponer su caso particular. Tras mantener una conversación con el facultativo, la pareja deberá someterse a una serie de pruebas con el objetivo de averiguar las posibles causas que les impiden ser padres.

En la mayoría de casos se realiza a la mujer una ecografía para comprobar el estado tanto del útero como de los ovarios, una histerosalpingografía para averiguar la permeabilidad de las trompas de Falopio y una analítica hormonal completa. En cuanto al hombre, solo se le practica un análisis de semen para comprobar que el esperma es apto para la fecundación.  

La inseminación artificial ha permitido a muchas parejas cumplir su sueño de ser padres

La inseminación artificial ha permitido a muchas parejas cumplir su sueño de ser padres

En la actualidad, existen multitud de técnicas de reproducción asistida para poder solucionar el problema de la fertilidad y entre ellas se encuentra la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la microinyección espermática o la ovodonación. Este procedimiento de la inseminación artificial consiste en la colocación de una muestra de semen, la cual se ha preparado en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer con el fin de aumentar el potencial de los espermatozoides así como las posibilidades de fecundación -al depositarlos cerca de los óvulos-. Con esta técnica se logra reducir la distancia que deben recorrer los espermatozoides hasta encontrar el óvulo.

La inseminación artificial se puede realizar de dos formas distintas. En primer lugar, si es posible, se lleva a cabo con semen de la pareja, también denominada Inseminación Artificial Conyugal o IAC. Se aconseja cuando el esperma del hombre tiene dificultades para llegar al útero, ya sea porque presenta una mala calidad, por tener pocos espermatozoides o con escasa movilidad o bien por cualquier otro motivo. Asimismo, también se recomienda cuando la mujer sufre disfunciones en los óvulos y alteraciones anatómicas o funcionales del cuello del útero, entre otros casos.

Por otro lado, también se puede efectuar con semen de un donante. El proceso es idéntico al anterior, solo que el esperma no proviene del hombre de la pareja sino de una tercera persona. Se le denomina Inseminación Artificial de Donante o IAD y se hace cuando el hombre de la pareja posee una mala calidad de esperma o, simplemente, tiene una ausencia total de espermatozoides. También cuando el varón presenta alguna enfermedad genética o en el caso de que la mujer no tenga pareja y necesite la donación de esperma de otra persona para poder quedarse embarazada.

Fases de la inseminación artificial

La técnica para la inseminación artificial con semen de la pareja o con semen de donante se ejecuta de la misma forma y está compuesta por tres fases:

Estimulación de los ovarios

Esta primera etapa sirve para estimular los ovarios de la mujer mediante la administración de determinadas hormonas. De esta manera, el equipo médico controla el ciclo y determina el momento idóneo para provocar la liberación del óvulo.

Entrega de semen

La siguiente fase se configura en torno a la obtención del semen. En el caso de que sea del hombre de la propia pareja, la muestra se obtiene el mismo día del procedimiento de inseminación. Si el esperma proviene de un donante, no se obtendrá en el mismo día, ya que este habrá tenido que pasar un control sanitario muy exhaustivo durante meses para cumplir con los requisitos y exigencias establecidas.

Inseminación

El día que la mujer se encuentre en un estado óptimo para concebir, el personal médico realizará la inseminación artificial. Es un procedimiento muy sencillo, pues el experto carga la muestra de esperma en una cánula y la introduce en el interior del útero, muy rápido y totalmente indoloro. En este caso de la inseminación artificial no se produce la transferencia de embriones.

Aunque se trata de una técnica muy avanzada y que no presenta grandes dificultades, es necesario que la pareja firme un documento de consentimiento en el cual se reconoce que han sido totalmente informados sobre el procedimiento en el aspecto médico, biológico, jurídico, económico y ético. 

Otras preguntas frecuentes

El embarazo por fecundación in vitro se desarrolla igual que uno natural

El embarazo por fecundación in vitro se desarrolla igual que uno natural

¿Existe alguna diferencia con un embarazo natural?

Como la inseminación artificial se limita a facilitar el acceso o llegada de los espermatozoides hasta los óvulos que se han obtenido con un proceso de estimulación, no existen diferencia en la fecundación y posterior desarrollo del embrión. El embarazo se desarrolla de idéntica manera a la de un embarazo natural. Por lo tanto, los riesgos de la inseminación artificial no afectan en esta fase.

¿Es necesaria la amniocentesis?

La fecundación con una inseminación artificial no supone la necesidad de realizar esta prueba ni tampoco la excluye, ya que se deben realizar las pruebas habituales para detectar cualquier anomalía en el feto. La amniocentesis solo está indicada en los casos en los que el resultado del triple test (triple screening) tenga unos valores alterados. Este triple test consiste en pruebas de sangre más una ecografía con medición del pliegue de la nuca del feto. No se trata de una prueba obligatoria.

¿Qué es el síndrome de hiperestimulación ovárica?

Vamos a detenernos en el análisis del síndrome de hiperestimulación ovárica analizando diversos aspectos, ya que es el principal riesgo que puede aparecer en una inseminación artificial.

Con carácter general, cada mujer produce un solo óvulo cada mes. En las parejas que tienen dificultades para lograr un embarazo se administran medicamentos a la mujer que le permiten producir más óvulos y así aumentar las posibilidades de que alguno sea fecundado. En los casos en los que existe una estimulación excesiva de los ovarios, pueden llegar a hincharse demasiado provocando este síndrome que siempre ocurre una vez que se produce la ovulación y los óvulos han sido liberados del ovario.

Factores de riesgo para sufrir este síndrome

Los estudios científicos han detectado una serie de factores que aumentan la posibilidad de que una mujer que está sometida a una estimulación ovárica sufra esta patología:

  • Edad: es un factor muy importante, ya que aparece con más probabilidad en mujeres menores de 35 años debido a que disponen de un mayor número de receptores de la gonadotropina coriónica humana (GCH) que se le administra durante la estimulación ovárica.
  • Poco peso corporal: aunque no es una conclusión definitiva ni consensuada, parece que las mujeres con un bajo índice de masa corporal tienen una mayor incidencia de este síndrome.
  • Ovarios poliquísticos (SOP): las mujeres que sufren de numerosos quistes en sus ovarios tienen más riesgo de una respuesta muy elevada a la estimulación ovárica.
  • Nivel de estrógenos muy elevado: un elevado nivel de estradiol en sangre es un factor importante de riesgo. Y si se detecta durante el tratamiento, un incremento muy elevado es uno de los principales síntomas de este síndrome.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Los principales síntomas pueden ser:

  • Leves como distensión abdominal, aparición de leves dolores en el abdomen, retención de líquidos y aumento de peso.
  • Graves: excesivo aumento de peso en poco tiempo, dolor muy intenso en la zona abdominal, disminución de la micción, dificultades para respirar y náuseas, vómitos o diarrea.

¿Cómo se detecta este problema?

Las pruebas médicas y analíticas para detectar este síndrome son las siguientes:

  • Medición del peso y del tamaño de la zona de su vientre.
  • Ecografía abdominal o vaginal.
  • Radiografía del tórax.
    El síndrome de la hiperestimulación ovárica es uno de los riesgos de la inseminación artificial

    El síndrome de la hiperestimulación ovárica es uno de los riesgos de la inseminación artificial

  • Análisis de sangre.
  • Análisis de orina.
  • Análisis de las funciones hepáticas.
  • Pruebas para medir la producción de orina.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Se debe contactar con el médico si aparecen los siguientes síntomas:

  • Reducción importante de la orina.
  • Mareos, vértigos, diarreas y náuseas frecuentes.
  • Dolor intenso en la zona abdominal.
  • Aumento importante y rápido del peso corporal.
  • Aparición de dificultades respiratorias.

¿Cuál es el tratamiento? 

En la mayoría de los casos, este síndrome de hiperestimulación ovárica se presenta con síntomas muy leves y no tiene ninguna consecuencia destacable, por lo que no requiere tratamiento médico alguno. Las posibles molestias que aparecen en estos casos leves pueden mejorarse con estos consejos:

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  • Descansar con las piernas en posición elevada, ya que esta postura ayudará a eliminar el líquido acumulado. No se recomienda el reposo absoluto salvo en los casos que decida el médico, ya que un poco de actividad física moderada ayuda a reducir los síntomas.
  • Beber al menos dos litros de líquido al día con bebidas que contengan electrolitos.
  • No tomar alcohol ni café.
  • No se recomienda el deporte o actividades físicas intensas ni las relaciones sexuales para evitar cualquier incidencia en los ovarios que puedan provocar que los quistes ováricos lleguen a romperse o a expulsar líquidos. Algunos ejercicios pueden llegar a torcer los ovarios e interrumpir el flujo de sangre en esa zona.
  • No existen contraindicaciones para tomar analgésicos. Pregunte al médico que controla el tratamiento hormonal cuál puede tomar.

Se debe llevar un control diario del peso corporal para controlar cualquier incremento excesivo en un corto periodo de tiempo.

En el supuesto excepcional de llegar a padecer un síndrome de hiperestimulación ovárica de carácter grave, el tratamiento debe ser hospitalario. En el hospital se eliminarán los líquidos acumulados durante el proceso de estimulación y se administrará cualquier otra medicación que resulte necesaria.

Cada día existen más estudios y pruebas médicas sobre este síndrome, por lo que se ha avanzado mucho en los distintos métodos para detectar e identificar a las pacientes que pueden sufrir estos riesgos de la inseminación artificial. Una vez identificadas, se toman las medidas necesarias para evitar que llegue a producirse. Con estas técnicas de prevención y tratamiento se ha reducido mucho su incidencia y es un riesgo que terminará por desaparecer.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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