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Riesgos de la gingivitis


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Publicado en Salud dental

La gingivitis es una afección más habitual de lo que podría pensarse, derivada de una falta de higiene bucodental y de la escasa cultura que años atrás ha habido de cara a la prevención y el autocuidado de la boca. Así, hay estudios que la sitúan como el segundo problema de salud bucal más común. Se trata de una inflamación bucal, en concreto, de las encías, que suele detectarse porque estas adquieren un color rojizo brillante y sangran con bastante facilidad, al roce con un cubierto mientras se come o al cepillar los dientes, por ejemplo. En todo momento hay que dejar claro que los riesgos de la gingivitis pueden ser bastante perjudiciales para la salud del paciente, pues si no se trata a tiempo, podría provocar la pérdida completa de la dentadura.

Mientras más tiempo permanezca la placa y el sarro en los dientes, más daño pueden causar en las encías, que se inflaman, enrojecen y sangran fácilmente. Así, la gingivitis es una enfermedad leve de las encías que, si se coge a tiempo, puede curarse con una limpieza profunda en una clínica dental, además de con un buen cepillado diario.

Es importante subrayar también que la gingivitis no siempre produce dolor, por lo que no hay que dejarse llevar por las molestias en la boca como indicador de que algo va mal. Lo recomendable es hacerse revisiones rutinarias, al menos una vez al año, e informarse sobre los síntomas de esta y otras enfermedades bucales, para poder prevenirlas, y sobre los riesgos de la gingivitis. Pero antes de detallar algunos de esos peligros, vamos a hablar de otros aspectos relacionados con esta enfermedad, como sus síntomas y factores de riesgo.

Cómo se produce la gingivitis

A grosso modo, se puede considerar a la placa bacteriana como la precursora y causante de la gingivitis. Una inadecuada higiene bucal y un cepillado deficiente (no solo por la falta de hábito sino también por no tener una correcta técnica), suele producir placa bacteriana. Además, cuando los dientes no se limpian bien, las bacterias únicamente se mueven un poco, quedándose la mayor parte de la placa impregnada entre los dientes y en las encías, lo que da lugar a la gingivitis.

La situación se ve agravada si la persona en concreto tiene problemas de maloclusiones y malposiciones dentarias, o dientes mal posicionados, lo que hace más difícil aún eliminar la placa. Por ello, acudir a un odontólogo o realizarse un tratamiento de ortodoncia puede ser una buena forma de prevenir esta enfermedad.

En cualquier caso, los especialistas advierten de que la acumulación excesiva y continua de placa bacteriana en los dientes acabará produciendo gingivitis y se comenzará a formar sarro, lo que, a su vez, conducirá a una mayor inflamación de las encías. Es un círculo vicioso que solo podrá atajarse si se acude con premura a la consulta de un dentista, que haga un diagnóstico y proponga un tratamiento adecuado.

Una enfermedad en las encías se produce cuando se deja durante un largo tiempo que la placa se acumule. Por regla general, salvo circunstancias excepcionales, una persona no empieza a dar signos de sufrir una enfermedad en las encías hasta edades comprendidas entre los 30 y los 50 años. A partir de ahí, se aconseja vigilar aún más el estado de la boca, mejorando la limpieza con hilo dental o enjuagues bucales. Así, es extraño que los adolescentes desarrollen gingivitis, aunque no es imposible, especialmente si no se cepillan los dientes o si tienen otros problemas dentales. En cuanto al género, se suele considerar a los hombres más proclives que las mujeres a la hora de tener este tipo de afecciones, por lo que son los varones los que tienen que estar más alerta ante los riesgos de la gingivitis.

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Tipos de gingivitis

Se pueden diferenciar varios tipos de gingivitis, en función de los contextos en los que la enfermedad aparece y por el modo en que se desarrolla. En este punto, hay que prestar atención a las siguientes:

  • Gingivitis hipertrófica: normalmente se manifiesta por el incremento importante del volumen de la encía, y suele estar provocada por la toma de ciertos fármacos como, por ejemplo, algunos antiepilépticos.
  • Gingivitis gravídica (hipertrófica localizada): se manifiesta como un seudotumor benigno rojizo en la base de los dientes (uno o varios), que sangran fácilmente. Puede aparecer en las embarazadas, a causa de las variaciones hormonales.
  • Gingivitis úlcero necrotizante: sus principales síntomas son un sangrado excesivo de la encía y un dolor agudo, y se suele deber a una enfermedad o a un episodio de estrés continuado.

Síntomas de la gingivitis

Hay muchas personas que consideran que es normal que las encías sangren durante el cepillado de los dientes, incluso quienes piensan que es signo de que se está llevando a cabo una buena limpieza. Pero nada más lejos de la realidad. El sangrado es uno de los mecanismos más útiles que tienen las encías para alertar de que están comenzando a sufrir algún tipo de problemas.

No obstante, uno de los problemas para detectar la gingivitis está en que, en ocasiones, puede ser una afección ‘silenciosa’, pues puede que no cause ningún tipo de molestias ni dolor. Aunque sí hay algunos síntomas que pueden dar pistas, entre los que se incluyen:

  • Un mal aliento persistente.
  • Encías rojas o inflamadas.
  • Encías muy sensibles, que sangran con facilidad.
  • Cierto dolor al masticar.
  • Dientes flojos o que se mueven.
  • Sensibilidad en los dientes.
  • Encías retraídas o sensación de que los dientes son más largos de lo habitual.

Cualquiera de estos síntomas son señas de que existe alguna enfermedad en las encías, especialmente los tres últimos, pues indicarían que el problema es grave y que el riesgo de tener periodontitis es elevado. Ante alguna de estas situaciones, la persona debería acudir a un especialista, para que examine el problema.

En la consulta, el dentista analizará el historial clínico del paciente y descartará que haya otras enfermedades o factores de riesgo que puedan influir en el mal estado de las encías. Es posible que el especialista utilice una pequeña sonda para determinar si hay bolsas periodontales. Esta es una prueba que no conlleva ningún dolor al paciente, y que sirve para medir la profundidad de estas bolsas, teniendo en cuenta que en una boca sana miden entre 1 y 3 milímetros.

Asimismo, el diagnóstico también se puede completar con una radiografía, con la que se podrá observar si hay desgaste del hueso que rodea los dientes. Si este examen concluye que la gingivitis ha mutado en periodontitis, entonces se podrá recomendar acudir a un periodoncista, especialista en el tratamiento de esta enfermedad, para que sea este quien explique las diferentes opciones de tratamiento.

Factores de riesgo de la gingivitis

Antes de entrar en las consecuencias que puede producir una gingivitis, es también importante indicar algunos de sus factores de riesgo, aquellas conductas que pueden influir en el desarrollo de una infección de encías. Entre otros, hay que hacer referencia a los siguientes:

  • Diabetes: las personas con esta enfermedad tienen más riesgo de sufrir infecciones, también en la boca.
  • El tabaco: fumar es uno de los factores de riesgo más relevantes vinculados con las enfermedades de las encías.
  • Cambios hormonales en las mujeres: estos cambios hacen que las encías estén más sensibles y sean más débiles.
  • Algunos medicamentos: hay algunos tratamientos farmacológicos que pueden reducir el flujo de saliva, que sirve para proteger la boca de las bacterias. Otros provocan el crecimiento del tejido de las encías por encima de lo normal, lo que dificulta su higiene.
  • El estrés.
  • Carencia de vitamina C.
  • Existencia de caries.
  • Dientes muy juntos.
  • Desnutrición o mala alimentación.

Riesgos de la gingivitis

El principal riesgo de la gingivitis es las altas probabilidades que hay de que desemboque en una periodontitis, esto es, la inflamación de las encías alrededor del diente. De modo que, si no se trata a tiempo y de forma correcta bajo la supervisión de un dentista, la gingivitis se puede transformar en periodontitis o piorrea, enfermedad más grave que si sigue su curso, puede acabar provocando que las piezas dentales se muevan y se caigan. Incluso hay casos en los que se produce una pérdida total de la dentadura.

Además de la gingivitis, otras de las complicaciones de la gingivitis son:

  • Aparición de úlceras en las encías y en cualquier parte de la boca.
  • Deterioro del esmalte.
  • Sangrado de las encías.
  • daños en la dentina (capa de marfil que rodea la parte interna de los dientes).
  • Deterioro de los tejidos que rodean los dientes.
  • Gingivitis ulceronecrosante aguda (también llamada ‘boca de trinchera’), esto es, una infección dolorosa que implica inflamación.
  • Caída de piezas dentales.
  • Infección o acumulación de pus (absceso) en las encías y los huesos maxilares.

Por último, hay que decir que uno de los peligros de la gingivitis es que si no se trata a tiempo puede que sea necesario recurrir a una cirugía para solucionar el problema.

El riesgo de sufrir una enfermedad más allá de la boca

Según se ha observado en algunas investigaciones, las personas con enfermedades en las encías tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón o tener problemas para controlar su nivel de azúcar en sangre (riesgo de padecer diabetes). Se entiende que esto es así en comparación con otros individuos que no sufren ningún tipo de infección en la boca.



Asimismo, hay otros riesgos de la gingivitis a tener en cuenta para las mujeres embarazadas. Hay investigaciones que llevan a pensar que si se tiene una enfermedad en las encías hay más riesgo de que el bebé nazca prematuro o con poco peso, aunque también hay voces que dudan de estos estudios afirmando que no se puede asegurar que esto se deba solo a eso.

Sea o no coincidencia, lo cierto es que es habitual que un problema grave en las encías esté presente junto con otros problemas de salud como los mencionados. En este sentido, habrá que continuar avanzando en la investigación para determinar si realmente la gingivitis o periodontitis constituyen un factor de riesgo para otros problemas de salud fuera de la boca.

Tratamientos para la gingivitis

El objetivo principal del tratamiento es controlar la infección. La cantidad y los tipos de tratamientos pueden variar dependiendo de hasta dónde se ha extendido la enfermedad de las encías. Cualquier tipo de tratamiento requiere que el paciente continúe con un buen cuidado diario de los dientes en su casa. El médico también le puede sugerir que cambie ciertos comportamientos (por ejemplo, que deje de fumar), como una forma de mejorar los resultados del tratamiento.

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El tratamiento más utilizado consiste en realizar una limpieza profunda de los dientes y la boca en general, incluyendo el raspado y alisado de la raíz. El dentista o periodoncista procederá a eliminar la placa por medio de una técnica de higiene profunda, llamada raspado y alisado de las raíces. Esto consiste, por un lado, en remover el sarro que se ha acumulado por encima y por debajo de la línea de las encías y, por otro, en borrar las áreas ásperas que pueda tener la raíz del diente donde se depositan los gérmenes. De esta manera se ayuda a acabar con las bacterias que provocan la enfermedad. Asimismo, en algunas ocasiones, se puede emplear un láser para ayudar a remover la placa y el sarro, lo que conlleva algunas ventajas para el paciente, ya que en comparación con el procedimiento convencional, produce menos inflamación y sangrado en las encías, y es más cómodo.

Con todo lo dicho, se pueden deducir algunos consejos básicos para mantener los dientes sanos y prevenir los riesgos de la gingivitis:

  • Cepillarse los dientes después de cada comida, al menos dos veces al día. Además, la técnica debe ser de barrido, de arriba hacia abajo para dientes superiores, y de abajo hacia arriba para los inferiores.
  • Usar hilo dental para mejorar la limpieza y remover la placa bacteriana de entre los dientes.
  • Evitar fumar y beber alcohol.
  • Acudir al dentista con regularidad y realizarse una limpieza profunda con un profesional.
  • Los enjuages bucales que se adquieren en tiendas y farmacias, o el agua tibia, pueden servir para aliviar la hinchazón de la encía.

Puede suceder que al quitar el sarro y la placa de la dentadura, el paciente se sienta incómodo o tenga una sensibilidad especial en los dientes. Son efectos habituales de la limpieza profunda utilizada para solucionar la gingivitis y no hay que alertarse demasiado. En cuanto a los síntomas de la gingivitis, lo normal es que el sangrado y la sensibilidad de las encías desaparezcan pasadas un par de semanas desde que se ha aplicado el tratamiento y cuando se proporcione una buena higiene en casa.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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