BonomédicoBlogEnfermedadesRiesgos de la anemia

Riesgos de la anemia


Comentar
Publicado en Enfermedades

La anemia se produce cuando disminuye tanto la cantidad de hemoglobina en sangre, que el cuerpo no puede realizar sus funciones de forma normal. En general, aunque la cantidad de hierro esté baja, si la concentración de hemoglobina en sangre continúa dentro de los parámetros normales, no se produce anemia, pero sí deficiencia de hierro. Hay que tener en cuenta que en la concentración de hemoglobina en sangre influyen varios factores que influyen en los riesgos de la anemia, entre ellos:

  • La edad
  • El sexo
  • La raza
  • El estado fisiológico

La anemia por déficit de hierro se puede tratar sin problemas con suplementos o incluso inyecciones. Existen ciertos grupos de población que por sus circunstancias físicas o características, son más proclives a sufrir anemia. Dentro de estos grupos, los más afectados son los bebés de menos de dos años, las mujeres en estado de gestación, las mujeres durante la menstruación, los adolescentes.

Grupos de riesgo de la anemia

Como se ha indicado antes, son varios los grupos de riesgo de la anemia, en función de factores como la edad, el sexo, la raza y el estado fisiológico. Es decir, hay varios tipos de anemia. Así, por ejemplo, las mujeres son más proclives a sufrir los riesgos de la anemia cuando están embarazadas y durante la menstruación, mientras que los niños tienen más posibilidades cuando están en la adolescencia o son todavía muy pequeños (menores de dos años).

A continuación se analizarán los riesgos de la anemia en todos los colectivos antes enumerados.

La anemia en bebés y niños

Algunas etapas de la vida, junto con otros factores fisiológicos, influyen en a la hora de determinar el mayor o menor riesgo de padecer anemia. En el caso de los bebés y niños pequeños, lo que sucede es que necesitan mucha cantidad de hierro para poder desarrollarse adecuadamente. En este sentido, por ejemplo, un bebé habrá consumido todo el hierro almacenado en su cuerpo cuando tenga seis meses de vida, lo que incrementa el riesgo de tener anemia.

Del mismo modo, si se trata de un bebé prematuro los riesgos de la anemia serán mayores, puesto que no tiene tanto hierro almacenado en su cuerpo. La mejor alternativa en para estos niños es nutrirse con alimentos enriquecidos en hierro o, si fuera necesario, recibir suplementos de este mineral, siempre bajo la supervisión de un pediatra.

Por otro lado, aquellos niños pequeños que beben mucha leche, también pueden padecer anemia, ya que este alimento no se caracteriza por su alto contenido en hierro. Además, suele suceder que cuando un niño toma mucha leche, tiende a dejar de consumir otros alimentos que sí son ricos en este mineral. En algunos casos, la leche puede actuar impidiendo que el cuerpo absorba el hierro de otros alimentos.

¿Sabes que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta? Sin cuotas mensuales, sólo pagas si vas al médico. Consulta aquí como funciona.

Finalmente, se debe tener en cuenta que los menores con un exceso de plomo en el cuerpo son más propensos a sufrir los riesgos de la anemia, puesto que el plomo puede interferir en la capacidad del organismo para fabricar hemoglobina. Con respecto a esto, simplemente precisar que el plomo llega al cuerpo si se respira en un ambiente que con polvo que lo contenga, si se come tierra o pintura con plomo, o si se bebe agua contaminada por este mineral.

Los riesgos de la anemia para las mujeres

Las mujeres jóvenes con la menstruación forman parte de los grupos de riesgo de la anemia. La razón es que las pérdidas de sangre, aunque no se tengan alteraciones de la menstruación, generan deficiencia de hierro. Se calcula que 1 de cada 5 de estas mujeres tiene anemia provocada por el sangrado de la regla.

En el caso de las mujeres embarazadas, el riesgo de sufrir anemia se duplica por el aumento de la necesidad de hierro que tienen durante el periodo de gestación. Este incremento de hierro es necesario para el volumen aumentado de sangre y para el desarrollo del feto.

Casi la mitad de las mujeres en estado de gestación tienen anemia por falta de hierro. Este hecho puede provocar que la mujer tenga el bebé de forma prematura o con poco peso al nacer.

Anemia y adultos con sangrado interno

Los adultos que tienen sangrado interno, por ejemplo, sangrado intestinal, pueden presentar anemia por deficiencia de hierro debido a la pérdida de sangre.

Así, ciertas enfermedades, como el cáncer de colon y las úlceras sangrantes, pueden causar pérdida de sangre. Ciertas medicinas, como la aspirina, también pueden causar sangrado interno.

Riesgos de la anemia en otros pacientes

Algunos enfermos crónicos, como los renales sometidos a diálisis, también puede sufrir los riesgos de la anemia por deficiencia de hierro. El motivo es que, por un lado, durante este tratamiento médico suelen perder sangre; y por otra, los riñones dejan de fabricar suficientes hormonas para producir glóbulos rojos.

Por su partes, los adultos con malos hábitos alimenticios también pueden padecer anemia. Esto suele suceder cuando:

  • La persona que no come ni carne ni pescado, dos de las principales fuentes de hierro. No obstante, hay vegetarianos que controlan este hecho incrementando el consumo de espinacas y otras hortalizas con hojas de color verde oscuro, así como habas, pan de cereales o frutos secos.
  • Quienes tienen problemas económicos que le impiden poder llevar una dieta sana, equilibrada y rica en hierro.
  • Los adultos que se someten a una dieta de bajo contenido en grasas durante mucho tiempo, o los que llevan una alimentación muy rica en fibra, pues la fibra puede ralentizar la absorción del hierro.

Síntomas de la anemia

La anemia es una enfermedad que no debe tomarse a broma, pues en el caso de los niños puede llegar a afectar a su desarrollo intelectual, al sistema inmunitario y a su capacidad para trabajar. Entre otros riesgos de la anemia, en las embarazadas esta enfermedad puede provocar un parto adelantado y hacer que tengan niños de bajo peso o prematuros. En ocasiones, se corre el riesgo de fallecimiento de la madre tras el parto o de que el niño sufra un retraso en el crecimiento. Además, los hijos de madres con anemia suelen padecer con el tiempo la misma enfermedad.

Algunos de los síntomas de las embarazadas con anemia son la sensación constante de cansancio, así como la apatía durante el embarazo y después del parto. Esto puede provocar que no tengan fuerzas para cuidar ni del bebé ni de sí mismas, casos en los que necesitarán de mucha ayuda.

Los niños de menos de dos años también sufren los riesgos de la anemia. En estos pequeños, puede también ocasionar problemas de cierto índole y gravedad, entre ellos, lo más preocupante es que puede alterarles el desarrollo psicomotor del lenguaje, el problema más difícil de solucionar. La falta de hierro en los primeros meses de vida puede desembocar en retrasos madurativos. De esta forma el niño tendrá problemas de atención y desarrollo intelectual, tardará en crecer, su capacidad motora disminuirá y su sistema inmunológico podrá sufrir alteraciones graves.



Causas de la anemia

El principal motivo que genera anemia es el incremento de hierro en etapas concretas de la vida, como puede ser durante el crecimiento de los niños. Cuando nacen, los bebés poseen una concentración de hierro suficiente para poder afrontar el crecimiento de su cuerpo durante los seis primeros meses de vida, aproximadamente. Después, el niño depende totalmente del hierro que recibe mediante su alimentación, de modo que, terminado el primer año desde su nacimiento, el pequeño necesitará una dosis diaria similar a la de una persona mayor, con la diferencia de que el menor come 1/3 de lo que toma el adulto.

Esto hace que los niños requieran de dietas ricas en hierro. Transcurrido el segundo año de vida, el niño ya es menos vulnerable a la anemia, hasta el momento en que llega a la preadolescencia, cuando el crecimiento es más lento para después acelerarse al llegar a la adolescencia.

Si tienes algún problema de salud, recuerda que con BonoMédico puedes acudir a más de 2.500 especialistas por sólo 39€ la consulta. Consulta aquí como funciona.

Los factores que pueden incrementar el riesgo de padecer anemia en un bebé son:

  • Poco peso al nacer.
  • Ligadura prematura del cordón umbilical.
  • Poca lactancia materna exclusiva.
  • Introducción de leche de vaca antes de los seis meses.
  • Introducción tardía de carne en la dieta.
  • Dieta baja en hierro.

En cuanto a las embarazadas, estas tienen más probabilidades de padecer los riesgos de la anemia a partir del primer trimestre de gestación. Esto es así porque necesitan más hierro para el feto y  para incrementar el volumen sanguíneo, pues la madre perderá sangre durante el parto. El médico podrá establecer suplementos de hierro para gestantes con el propósito de evitar que padezca anemia durante el final del embarazo. Por otra parte, aquellas embarazadas que hayan tenido varios partos en menos de dos años tendrán más posibilidades de sufrir anemia que otras. Eso les ocurre también a mujeres con menstruaciones abundantes, con dietas bajas en hierro o con enfermedades parasitarias.

En resumen, los mayores riesgos de la anemia por bajo hierro se deben normalmente a una mala alimentación, a la incapacidad de absorber suficiente hierro el cuerpo o a la pérdida abundante de sangre.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *