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¿Cómo es una resonancia magnética?


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Publicado en Pruebas Médicas

Se trata de una de las mejores opciones para obtener imágenes del interior del organismo. Un resonancia magnética es una prueba imagenológica que emplea tanto imanes como potentes ondas de radio para originar instantáneas de nuestro cuerpo sin la necesidad de utilizar rayos X. Las imágenes resultantes se conocen con el nombre de cortes. En cada resonancia magnética se pueden obtener docenas incluso cientos de estos cortes.

Tanto la aplicación de un gran imán como de las ondas de radio nos facilita la observación de los órganos y estructuras ubicadas en el interior de nuestro organismo. La resonancia magnética es empleada en el diagnóstico de una gran diversidad de enfermedades, ya sean simples rupturas de ligamentos o presencia de tumores. Además, estos cortes son bastante eficaces a la hora de observar el interior del cerebro y la médula espinal.

Una de las ventajas de la resonancia magnética es que no precisa la utilización de rayos X.

Una de las ventajas de la resonancia magnética es que no precisa la utilización de rayos X.

Durante el desarrollo de una resonancia magnética el paciente no tendrá que hacer absolutamente nada. Es más, se le aconseja que permanezca quieto una vez que se tumbe en la mesa del aparato y que esta se ubique en la posición adecuada, ya en el interior de la maquinaria responsable de aplicar la resonancia. La toma de este tipo de imágenes no implica dolor alguno.

Sin embargo, uno de los inconvenientes de la realización de una resonancia magnética suele ser su ruidoso sonido. Para paliar este efecto, característico del aparato, el técnico de la sala le recomendará el uso de tapones de oídos. Igualmente, deberá informar a su especialista de las siguientes cuestiones antes de realizarse este examen:

  • Si la paciente está embarazada.
  • En los casos en los que el paciente dispone de piezas de metal en el interior de su organismo ya sea por lesiones de bala, perdigones o en el caso de que ejerza la profesión de soldador.
  • Si el paciente dispone de dispositivos electrónico o metálicos en el interior de su organismo como, por ejemplo, un marcapasos o una articulación artificial.
  • Nefropatía o diálisis.

Preparación para la resonancia magnética

Como parte del protocolo a seguir antes de someterse a una resonancia magnética, el especialista puede recomendarle que permanezca sin comer ni beber nada las cuatro o seis horas previas a la realización de este examen. Además, se le puede administrar medicamentos específicos en el caso de que padezca de claustrofobia con el objetivo de facilitar su estado de tranquilidad o, en su defecto, la realización de una resonancia magnética abierta caracterizada por mantener la máquina algo más alejada del cuerpo.

Como ya se ha mencionado, el equipo con el que se aplica la resonancia magnética está fabricado a base de potentes imanes por lo que el uso de objetos de metal en el interior de la sala no está permitido, por ejemplo:

  • Joyas, relojes, tarjetas de crédito, audífonos.
  • Lapiceros, navajas.
  • Horquillas para el pelo, cremalleras metálicas.
  • Prótesis dentales removibles.

Debido a que cabe la posibilidad de que cualquiera de estos objetos salga volando por la sala de resonancia magnética, lo habitual es que el paciente use una bata cedida por el centro hospitalario o ropa que no lleve ningún broche metálico. Y es que determinados tipo de metal pueden llegar a alterar la nitidez de las imágenes tomadas.

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En algunas ocasiones, la realización de una resonancia magnética puede requerir la aplicación de un medio de contraste que se administra por vía intravenosa al paciente. Se trata de un tinte especial que facilita la claridad de ciertas zonas del interior del organismo que precisan de ser estudiadas. En cualquier caso, el técnico de la sala acompañará al paciente desde la sala contigua durante los 30 o 60 minutos que dure la realización de este examen.

Materiales de contraste

Los materiales de contraste pueden ocasionar algunas reacciones alérgicas a los pacientes.

Los materiales de contraste pueden ocasionar algunas reacciones alérgicas a los pacientes.

Los materiales de contraste tienen la particularidad de favorecer la toma de imágenes de órganos o tejidos del interior de nuestro organismo que en circunstancias normales el especialista no podría apreciar. Pueden ser aplicados por vía oral, rectal o intravenosa. Tras la realización de la resonancia magnética este material suele ser eliminado por la orina o reabsorbido por el cuerpo. En relación a sus tipos, en la actualidad, existen diversos:

  • Compuestos yodados.
  • Compuestos de sulfato de bario.
  • Gadolinio. Se trata de uno de los componentes claves y más empleados en los exámenes por resonancia magnética. Una vez introducido en el organismo modifica las propiedades magnéticas de las moléculas de agua cercanas incrementando la calidad de las imágenes tomadas.
  • Solución salina y agua.

Lo más habitual es que la aplicación de estas sustancias de contraste se recomienden en el caso de querer observar con una mayor precisión los siguientes puntos del organismo:

  • Órganos internos: corazón, pulmones, hígado, glándulas suprarrenales, riñones, páncreas, vesícula biliar, bazo, útero, vejiga.
  • Tracto gastrointestinal: estómago, intestino delgado e intestino grueso.
  • Arterias y vasos sanguíneos incluyendo venas del cerebro, cuello, pecho, abdomen, pelvis y piernas.
  • Tejidos blandos como músculos, grasa y piel.
  • Cerebro.
  • Pechos.

La administración de materiales de contraste para obtener imágenes por resonancia magnética deben evitarse en el caso de que la paciente se encuentre embarazada debido a los riesgos, aún desconocidos, para el bebé.

¿En qué consiste el procedimiento de una resonancia magnética?

En concreto, el especialista podrá aconsejar la realización de una resonancia magnética en el caso de que se requiera el estudio de:

  • Órganos del área del tórax y abdomen.
  • Órganos pélvicos.
  • Vasos sanguíneos.
  • Ganglios.

Asimismo, los especialistas emplean el examen mediante resonancia magnética para diagnosticar o controlar el tratamiento de diversas patologías:

  • Tumores ubicados en el área del tórax, abdomen o pelvis.
  • Patologías del hígado como cirrosis, anormalidades de los ductos biliares y del páncreas.
  • Enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa.
  • Problemas cardíacos como la patología congénita del corazón.
  • Malformaciones de las venas e inflamación de estas.
  • El estado del feto en mujeres embarazadas.
    Un buen puñado de enfermedades pueden ser diagnosticadas a tiempo gracias a la resonancia magnética.

    Un buen puñado de enfermedades pueden ser diagnosticadas a tiempo gracias a la resonancia magnética.

En concreto, una unidad de resonancia magnética se puede comparar con una maquinaria conformada por un gran tubo cilíndrico que a su vez está rodeado de un imán también de forma circular. El lugar idóneo en el que se tiene que colocar el paciente es, precisamente, en el interior de este tubo a través de una mesa que se deslizará hacia él. El complemento de esta maquinaria es el ordenador que procesa las imágenes. Éste se suele ubicar en una habitación contigua, controlado por uno de los técnicos del centro hospitalario.

Una resonancia magnética se diferencia de los exámenes mediante la aplicación de rayos X en que no requiere la aplicación de radiación ionizante. Lo que emplea esta maquinaria en concreto es la aplicación de ondas de radio. Estas son las encargadas de redirigir el alineamiento de los átomos de hidrógeno que existen naturalmente en el interior de nuestro organismo. Este tipo de ondas no afectan de ninguna forma a nuestro cuerpo. Se trata de un proceso seguro que nos arroja imágenes de los tejidos que se quieren explorar.

Estas imágenes o cortes llegan hasta el ordenador que se encuentra localizado en una sala contigua. Por su parte, mediante este ordenador el especialista podrá observar con detenimiento aquella zona del cuerpo del paciente que necesita analizar. Posteriormente, pueden ser, además, estudiadas desde diversos ángulos por el radiólogo.

De forma habitual, la resonancia magnética ofrece un método de diagnóstico más eficaz que el resto de pruebas de análisis del organismo. Y es que mediante la aplicación de este sistema se diferencian de una forma más clara los tejidos anormales de los tejidos normales. Lo que facilita, sin duda, el proceso de diagnóstico para la aplicación del correcto tratamiento.

Las exploraciones mediante la aplicación de una resonancia magnética se hacen tanto a aquellos pacientes ya hospitalizados como a aquellos que solo acuden al centro hospitalario con esta finalidad.



La duración estimada de este tipo de pruebas comprende los 60 minutos. Y es que durante la realización de este examen el radiólogo le podrá solicitar al paciente que se mantenga en espera durante un período de tiempo en concreto para decidir si necesita la toma de imágenes adicionales. Además, de forma común, la resonancia magnética requiere de múltiples pasadas o secuencias las cuales pueden durar varios minutos.

Principales ventajas e inconvenientes

A continuación señalamos algunos de los beneficios de utilizar la resonancia magnética como método de examen, diagnóstico y seguimiento de determinadas patologías:

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  • Se trata de una técnica que permite observar con detenimiento el interior del organismo humano sin ser invasiva. Además no implica la exposición a radiación ionizante.
  • Los cortes arrojados por la resonancia magnética de las estructuras de los tejidos blandos del cuerpo ofrecen una mayor sensibilidad para la identificación de patologías. De esta forma, las enfermedades se podrá diagnosticar con una mayor precisión si la comparamos con el resto de técnicas de diagnóstico por imágenes.
  • La resonancia magnética ofrece imágenes con tal abundancia de detalles que la convierte en un eficaz método para la detección y evaluación precoz de lesiones centrales y tumores.
  • Es eficaz en el diagnóstico de cáncer, enfermedades cardíacas y vasculares, y otras anomalías óseas y musculares.
  • Se trata de un método capaz de identificar anormalidades que permanecen ocultas por la presencia de huesos e incapaces de identificarse con otros métodos de exploración.
  • Facilita la evaluación del sistema biliar sin necesidad de invadir el organismo y, además, sin el empleo del material de contraste.
  • Los materiales de contraste empleados en la realización de una resonancia magnética ofrecen menores posibilidades de generar reacciones alérgicas que otros materiales de contraste utilizados en otras pruebas de diagnóstico.
  • Es una alternativa no invasiva y eficaz a los rayos X, las angiografías y las TC para el diagnóstico de molestias del corazón y de los vasos sanguíneos.
    Si bien es cierto que esta prueba posee algunas limitaciones, sus beneficios las compensan con creces.

    Si bien es cierto que esta prueba posee algunas limitaciones, sus beneficios las compensan con creces.

El otro lado de la moneda nos lo ofrece las limitaciones que, como cualquier prueba de diagnóstico, esta también las tiene:

  • Las imágenes obtenidas ofrecerán calidad siempre y cuando el paciente se mantenga quieto y siga las instrucciones del técnico de forma eficaz.
  • Las personas obesas podrán tener ciertas restricciones en la realización de una resonancia magnética.
  • La existencia de un implante o cualquier objeto metálico puede incidir en la poca nitidez de las imágenes.
  • El propio proceso de respiración puede originar artefactos durante la realización de la resonancia magnética de tórax, abdomen y pelvis. Lo mismo ocurre con el movimiento intestinal.
  • La resonancia magnética no diferencia siempre entre tejido cancerígeno y líquido llamado edema.
  • Se trata de una prueba de diagnóstico que de forma habitual resulta más cara económicamente hablando. Además se tarda más tiempo en realizar que el resto de las técnicas de diagnóstico por imagen.
  • Artículo escrito por:
  • Doctora Maria José Fernández Jiménez

  • Licenciado en 1995 en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (UMA)
  • Colegiado 7.624 del Colegio de Médicos de Málaga
 
 

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