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Reproducción asistida: qué es y técnicas


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Publicado en Reproducción asistida

España tiene el privilegio de ser, dentro de Europa, el país de referencia para los tratamientos de Reproducción Asistida (RA), tanto por su legislación como por el porcentaje de embarazos con éxito logrados con alguna de las técnicas de fertilidad existentes. En la vida de toda persona llega el momento en que se desea tener hijos, pero concebir un bebé por medios naturales no siempre es fácil, sobre todo teniendo en cuenta que, en las sociedades actuales, cada vez se tiende más a retrasar la maternidad. De hecho, este sería el principal factor en complicar el embarazo en España, donde la edad media en la que las mujeres deciden tener hijos se sitúa ya en los 31 años, según datos de la Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adeces).

En concreto, se calcula que cerca de un millón de parejas españolas tienen algún problema de infertilidad o esterilidad. Ante estas cifras, las clínicas de reproducción asistida han ido incrementando en número (hasta un 29% más), y las técnicas y la tecnología empleadas se han mejorado notablemente. 

En concreto, entre las técnicas de reproducción asistida más recurrentes están la inseminación artificial y la fecundación in vitro, aunque existen otros métodos como la congelación de óvulos, la ovodonación (que también tiene sus efectos secundarios), la microinyección espermática o la conservación de embriones (también llamada crioconservación), que también ayudan a conseguir un embarazo.

A lo largo de este artículo se explicará cada una de estas técnicas de reproducción asistida, pero primero se explicarán las diferentes causas de infertilidad que propician que las parejas acudan a las clínicas de Reproducción Asistida para cumplir su sueño de ser padres.

Causas de la infertilidad masculina y femenina

La infertilidad puede tener orígenes muy variados y sus causas pueden estar tanto en la mujer como en el hombre. En la mayoría de ocasiones, el motivo está en enfermedades de tipo congénito que afectan a la capacidad de las personas para reproducirse de forma natural, en otros casos, es el resultado de una serie de situaciones sobrevenidas, como un traumatismo o accidente, el estrés, el tabaquismo o los hábitos de vida poco saludables, o el resultado de alguna enfermedad de transmisión sexual (como la gonorrea o el virus del papiloma humano).

Es importante señalar que, si bien se suelen confundir y emplear indistintamente como sinónimos, la infertilidad no es lo mismo que la esterilidad. Ambos son conceptos diferentes y el modo de proceder para la reproducción asistida será distinto en uno y otro caso. Por tanto, es de utilidad saber lo siguiente:

  • La esterilidad es la incapacidad de algunas personas para concebir, pudiendo conducir a una inestabilida psicológica. Sus causas son múltiples, entre ellas: la edad avanzada, los problemas de ovulación, la endometriosis o enfermedades crónicas (en el caso de las mujeres); y la mala calidad del esperma, ya sea por baja concentración o baja movilidad (en el caso de los varones).
  • La infertilidad, por su parte, hace referencia a la imposibilidad de concluir la gestación con el nacimiento de un hijo sano.

En definitiva, cuando hay esterilidad es imposible conseguir un embarazo por medios naturales, mientras que cuando el problema ees de infertilidad, es posible que este se produzca, pero habrá dificultades para finalizar la gestación con el nacimiento de un hijo sano.

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Infertilidad femenina

Son varios los factores que pueden llegar a influir en la infertilidad o esterilidad de una mujer. La mayoría de ellos son irreversibles, pero hay otros muchos que se deben a alteraciones en la anatomía femenina y que pueden ser resueltos con algún tipo de intervención quirúrgica. Asimismo, también es posible sortear muchos de esos problemas con alguna técnica de reproducción asistida, para lograr un embarazo.

Lo más importante para que una mujer pueda quedarse embarazada es la calidad de los óvulos, y esto es algo que está directamente relacionado con la edad de la misma. Las razones por los que la calidad del ovario puede verse mermada son varias:

  • Factor ovárico: son todas aquellas circunstancias en las que no se produce la ovulación, ya sea por fallos hormonales (exceso o defecto de reguladores de la función endocrina) o por algún otro síntoma, como el síndrome del ovario poliquístico, la insuficiencia ovárica o la menopausia precoz.
  • Factor uterino: se trata de alteraciones en la anatomía interna del útero que pueden ser malformaciones congénitas (duplicación parcial o total del útero, septos) o adquiridas (pólipo, mioma, sinequia, endometriosis). Lo frecuente es que provoquen infertilidad (abortos sucesivos, por ejemplo) más que esterilidad.
  • Factor cervical: en este caso las alteraciones se localizan en el cuello del útero, lo que interfiere en el correcto viaje del espermatozoide hasta el óvulo.
  • Factor genético: anomalías cromosomáticas que provocan abortos naturales.
  • Factor tubárico: incluye todas las anomalías en las trompas de Falopio (ausensia de las mismas, obstrucción e impermeabilidad, entre otras alteraciones).

Infertilidad masculina

En cuanto a los factores que están relacionados con las causas de la infertilidad masculina, los más destacados son los siguientes:

  • Factor anatómico: se refiere a las anomalías en el esperma.
  • Factor genético: consiste en la obstrucción de los conductos por donde pasa el esperma, algunas de ellas pueden ser congénitas y otras adquiridas (resultado de infecciones, cicatrices por intervenciones quirúrgicas…).
  • Ambiental: determinadas conductas y estilos de vida pueden afectar negativamente a la calidad y cantidad de espermatozoides (el tabaco, el alcohol y otras drogas).
  • Otras enfermedades: se conocen algunas patologías que pueden afectar a los hombres a lo largo de su vida y que estarían vinculadas con los problemas para concebir.

Esterilidad combinada

Además de la infertilidad o esterilidad del hombre y la mujer, también hay parejas en las que se da una esterilidad combinada, es decir, que tanto uno como otro pueden tener problemas de este tipo.

También hay casos en los que se da una causa inmunológica, de manera que es posible que ambas personas sean fértiles por separado, pero que juntos no puedan concebir sin recurrir a la reproducción asistida

Por último, hay que apuntar un dato curioso: en alrededor del 10% de las parejas con problemas para lograr un embarazo, los estudios de fertilidad no encuentran ninguna anomalía evidente que impida la concepción. Es decir, aún existen causas de la infertilidad que no son detectados con los métodos actuales. 

Legislación española de Reproducción Asistida

Al inicio del artículo se ha hecho referencia a que uno de los motivos por los que las técnicas de reproducción asistida en España gozan de mucho éxito está en las leyes que hay en este ámbito. Nuestro país cuenta con una normativa excepcional dentro de la Unión Europea (mucho menos restrictiva), lo que hace que sean también muchas las mujeres de otros países que viajan aquí para recibir un tratamiento de Fecundación in Vitro o de Inseminación Artificial

Una de las preguntas más frecuentes sobre reproducción asistida es si la Seguridad Social cubre los tratamientos de fecundación in vitro e inseminación artificial. En este punto, hay que advertir de las limitaciones que el legislador ha establecido para el acceso a estas técnicas. Así, para responder a tal cuestión, habría que acudir a la Ley de Reproducción Humana Asistida (TRA).

Dicha norma, la Ley 14/2006, reconoce el derecho de todos a recibir estos tratamientos de reproducción asistida por parte de la Sanidad Pública, independientemente de la orientación sexual o el estado civil. Pero a partir de ahí, se han regulado una serie de requisitos para poder acceder a esta cartera de servicios de forma gratuita, entre ellos:

  • La edad de la mujer no puede superar los 40 años (con semen donante) y 38 años (con semen de la pareja), mientras que el hombre deberá tener menos de 55 años en el momento de inicio del estudio de esterilidad.
  • El número de intentos está limitado a tres para la fecundación in vitro, y cuatro para la inseminación artificial.
  • No podrán someterse a estos tratamientos aquellas mujeres para quien el embarazo ponga en riesgo su salud o la de su descencencia, ni quienes se hayan practicado de forma voluntaria una técnica de esterilización previamente (ligadura de trompas o vasectomía).
  • Asimismo, se excluye a parejas con un hijo sano en común.

El proceso de reproducción asistida

El punto de partida de todas las técnicas de Reproducción Asistida es el estudio de fertilidad de la pareja, que servirá para diagnosticar las causas que impiden la concepción. Este se debe realizar tanto al hombre como a la mujer, puesto que como ya se ha dicho, los problemas para lograr un embarazo por medios naturales puede estar en cualquiera de los dos. Asimismo, también se debe revisar el historial clínico para descartar la existencia de alguna enfermedad de tipo genético.

A partir de ahí, se valorarán las diferentes alternativas y técnicas de reproducción asistida existentes, a fin de elegir la opción más conveniente para lograr un embarazo exitoso. 

La inseminación artificial

La inseminación artificial suele ser la primera opción, puesto que es el método más sencillo, eficaz cuando el semen del varón presenta algún tipo de problema. A rasgos generales, consiste en extraer una muestra de esperma, para seleccionar los espermatozoides más aptos para el embarazo e introducirlos en el útero de la mujer, donde se produciría la fecundación del óvulo en su medio natural.

¿En qué consiste?

La técnica de inseminación artificial consiste en depositar los espermatozoides de forma artificial en el interior del aparato reproductor femenino. Esta transferencia se lleva a cabo en el momento de la ovulación, para así aumentar las probabilidades de éxito

¿Cuáles son los riesgos?

La inseminación artificial es una técnica totalmente indolora para la mujer, que podrá recuperar su vida inmediatamente después del tratamiento. Únicamente hay que subrayar algunos riesgos del procedimiento (comunes al resto de técnicas de RA), como el síndrome de la hipertestimulación ovárica o el embarazo múltiple, aunque tanto una como otra complicación son menos frecuentes y menos lesivas que con otras técnicas de reproducción asistida.

¿De dónde proceden los espermatozoides transferidos?

En este caso, las opciones son varias puesto que los espermatozoides pueden proceder de la propia pareja (inseminación artificial conyugal o IAC) o de un donante (inseminación artificial de donante o IAD). Esta última alternativa se utiliza cuando el hombre no es fértil o cuando existe una enfermedad hereditaria que podría transmitirse al futuro hijo, también es frecuente que recurran a estas técnicas de reproducción asistida las mujeres que quieren ser madres sin tener pareja, así como las parejas formadas por dos mujeres.

Inseminación artificial conyugal (IAC)

Como se ha dicho antes, se trata de la inseminación artificial en la que se utiliza el semen de la pareja para lograr el embarazo. Esta técnica se utiliza cuando hay esterilidad masculina, susceptible de mejorar por medio de la preparación y capacitación espermática en el laboratorio. Además, también está indicada para otros casos, como los siguientes:

  • Imposibilidad de eyaculación en la vagina.
  • Endometriosis leve.
  • Alteraciones en el cuello del útero.
  • Alteraciones en el ciclo ovulatorio.
  • Una esterilidad por causas desconocidas.

La técnica normal de la inseminación artificial sigue una serie de pasos. Así, en primer lugar se estimula el desarrollo del folículo que se convertirá en el óvulo con hormonas, proceso que contribuye a que la IA ofrezca mejores resultados. A continuación, el especialista comienza a controlar el ciclo de ovulación suministrando hormonas a la mujer, al tiempo que observa con ecografías periódicas la evolución de los óvulos.

En cuanto al hombre, este tendrá que facilitar una muestra de semen que después será procesada en el laboratorio a fin de seleccionar los espermatozoides de mayor calidad, aptos para hacer exitosa la fecundación. 

Cuando la muestra de semen ya ha sido tratada y la mujer está preparada para el embarazo, se colocan los espermatozoides, mediante una fina cánula. Hay que precisar que la inseminación puede ser cervical o intrauterina, según el lugar donde se deposite el esperma.

Cuando han pasado unas dos semanas aproximadamente, se realizará una prueba de embarazo para comprobar si la reproducción asistida ha dado resultado.

Inseminación artificial de donante (IAD)

Con respecto a la IAD, el semen que se deposita en el útero femenino procede de un donante anónimo. Suele emplearse en las siguientes situaciones:

  • Fracaso de otras técnicas de Inseminación Artificial.
  • Infertilidad del hombre que haga inviable la inyección espermática intracitoplasmática.
  • Enfermedad de origen genético en el varón que pueda ser transmitida.
  • Mujeres sin pareja o parejas de mujeres.
  • Cuando se hace necesario usar un método de protección durante las relaciones sexuales, a causa de que una enfermedad de transmisión sexual.

Para la selección del donante de semen también se siguen una serie de criterios, entre ellos la edad (entre 18 y 45 años) y el estado de salud (no presentar antecedentes familiares de enfermedades hereditarias ni patologías contagiosas). Asimismo, en algunos casos se pueden tener en cuenta las características físicas semejantes a la pareja receptora.

Por último, señalar que el método a seguir para la inseminación artificial con donante es igual que el aplicado cuando el esperma procede del varón de la pareja.

Fecundación in vitro

Cuando lo que impide el embarazo es, por ejemplo, un problema en las trompas de falopio de la mujer o la baja calidad de sus óvulos, entonces se suele recurrir a una Fecundación in Vitro. Se trata de una técnica más compleja dentro de la reproducción asistida, en la que la fecundación del óvulo se produce en el laboratorio.

¿En qué consiste?

Este método de reproducción asistida consiste en generar un embrión mediante la fecundación de un óvulo por un espermatozoide en medios de cultivo, es decir, en un laboratorio. Esta es la principal diferencia con respecto a la inseminación artificial, que la fecundación se produce fuera del aparato reproductor femenino.

Si bien, hay que dejar claro que el proceso es absolutamente natural, a pesar de llevarse a cabo en el laboratorio, pues lo que se hace es colocar unos 200.000 espermatozoides alrededor del óvulo, para que uno de ellos lo fecunde. Después, los óvulos fecundados se mantienen en una especie de incubadora varios días, antes de ser transferidos al útero materno.

Lo habitual es que la transferencia del embrión se haga directamente al útero, aunque en determinadas circunstancias es probable implantarlos en las trompas de falopio.

Procedimiento de la Fecundación in Vitro

Al inicio del tratamiento de reproducción asistida por Fecundación in Vitro, la paciente también será sometida a la hiperestimulación ovárica controlada, cuyo propósito es que los folículos maduren y que generen el mayor número de óvulos posibles. Así se podrán desarrollar más embriones para transferir, o para congelar y poder utilizar en intensos posteriores.

Cuando se ha realizado la estimulación ovárica, se tienen que obtener los ovocitos mediante una punción folicular. Posteriormente se seleccionan los óvulos de más calidad y se incuban junto a los espermatozoides para que se produzca la fecundación.

Cuando esta tenga lugar, los embriones permanecerán en dicha incubadora un mínimo de dos días y un máximo de cinco antes de ser transferidos al útero materno.

¿Cuáles son los riesgos?

Durante las diferentes fases del procedimiento antes descrito se pueden producir algunos problemas y riesgos, aunque en general la mujer podrá seguir con su rutina, sin necesidad de tener que seguir un reposo especial tras la FIV. Los posibles problemas más habituales son los siguientes:

  • Síndrome de hiperestimulación ovárica: No es muy frecuente, aunque es necesario controlarlo para que no suponga una complicación más grave. Se produce como consecuencia del exceso de folículos y de administrar hormonas a la paciente para inducir la ovulación, y consiste en la acumulación de líquido en el abdomen. Lo mejor para evitar esto es controlar de forma estricta la estimulación ovárica para cancelar el ciclo si se sospecha de algún riesgo.
  • Embarazo múltiple: Es más frecuente y sucede por la transferencia de más de un embrión. Se hace para aumentar las probabilidades de lograr el embarazo, pero esto, lógicamente, lleva aparejado el riesgo de que más de uno sobreviva. En España, después de un boom de embarazos de tres o, incluso, más bebés, se tomó la decisión de limitar por ley la transferencia de embriones a no más de tres. No obstante, no está restingido el número de ovocitos que se pueden extraer tras la inducción de la ovulación.
  • Embarazo ectópico: Es una complicación de la reproducción asistida bastante raro. Consiste en un embarazo fuera del útero.
  • Efectos secundarios de la punción folicular: Se refiere a las lesiones que se pueden producir en diversos órganos que limitan la zona genital de la mujer, durante la punción por vía vaginal, (en la vejiga, el uréter o el intestino). También es algo raro.

Otras técnicas de reproducción asistida

En los últimos años se han logrado grandes avances en el proceso de congelación o vitrificación de embriones, método con el que se acortan los tiempos en caso de necesitar varios ciclos de fecundación. Además, también se ha avanzado en otros métodos, como la fecundación in vivo o la microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).

Microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI)

Esta técnica difiere de la FIV solo en la forma en que se fecunda el óvulo, mientras que en la FIV esto se produce en el laboratorio pero por medios naturales, la microinyección intracitoplasmática de espermatozoides consiste en inyectar un único espermatozoide directamente en el ovocito, utilizando un dispositivo específico (llamado micromanipulador), es decir, la fecundación no se produce por medios naturales.

Para esto se pueden emplear tanto espermatozoides del eyaculado, como extraídos por aspiración o mediante biopsia (de los testículos). Cuando el óvulo ha sido fecundado, se sigue el mismo procedimiento que con la Fecundación in Vitro, con algunos efectos secundarios comunes.

La ICSI está recomendada cuando hay esterilidad masculina grave, cuando, por ejemplo, existen muy pocos espermatozoides, con una morfología alterada o de muy baja calidad. Por tanto, es probable que se haya fracasado  anteriormente en el intento de lograr un embarazo mediante otras técnicas de reproducción asistida, en especial con la fecundación in vitro.

Fecundación in Vivo

La fecundación in vivo es un método más innovador de reproducción asistida. Con respecto a otras técnicas, como la inseminación artificial, mejora las probabilidades de éxito y supervivencia de los embriones, además de reducir las anomalías cromosomáticas que estos pueden sufrir.

Por otro lado, frente a la FIV, la fecundación in vivo disminuye los costes, pues al no ser necesario cultivar los embriones en el laboratorio, estos no tienen que permanecer días en una incubadora antes de ser implantados en la madre. De esta forma, se acercan los tratamientos de reproducción asistida a parejas con recursos económicos más limitados.

¿Cómo se lleva a cabo? Los embriones se desarrollan en su medio natural desde el inicio, ya que la transferencia al útero se produce inmediatamente después de la fecundación. ¿Cómo se hace eso? Una vez fecundados los óvulos, estos se implantan en una cápsula de silicona que se inserta en el útero. En realidad, este dispositivo se comporta como una pequeña incubadora que permite que los embriones crezcan en las condiciones óptimas. La cápsula se retira pasados unos días, después de estudiar su viabilidad y de haber seleccionado los más sanos, que volverán a introducirse en el útero (ya sin mini cápsula).

También está la posibilidad de introducir en primer lugar la cápsula y, después, implantar los óvulos y los espermatozoides en el dispositivo, para que la fecundación se produzca en el propio útero, lo que se supone que incrementa las posibilidades de éxito de esta técnica de reproducción asistida.

Congelación de embriones

Este es el procedimiento que permite conservar los embriones que se obtienen con la fecundación in vitro, para poder utilizarlos en el futuro si se necesitan. La criopreservación consiste en mantenerlos a muy bajas termperaturas y suspenderlos temporalmente de sus funciones celulares. De esta manera los embriones pueden guardarse durante años, aunque habrá que seguir los consejos médicos para evitar riesgos.

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Así se logran reducir los tiempos, los riesgos y los costes de un futuro intento de reproducción asistida mediante fecundación in vitro, puesto que no sería necesario inicial el procedimiento desde el principio, sino que los embriones estarían listos para ser transferidos a la mujer.

Junto a la congelación de embriones, existe también la posibilidad de congelar los óvulos, alternativa entre otras cosas, permite a las mujeres conservar sus óvulos cuando están en edad fértil, para facilitar un embarazo pasados unos años.

Por último, habría que hacer referencia, aunque sea brevemente, al Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), un procedimiento en el que se analiza el ADN de los embriones con el objetivo de evitar que el futuro bebé presente alguna alteración genética. Esto se hace cuando los progenitores tienen antecedentes familiares de enfermedades hereditarias.

Aviso: esta página contiene artículos de contenido médico y sanitario pero en ningún momento debe tomarse como guía exclusiva para un problema de salud. Para cualquier duda sobre un problema de salud debe acudir al especialista. BonoMédico no es un consultorio médico.

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